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Diálogo entre Floriano Martins e Claudio Willer
FM - Willer, cuando te invité a integrar la dirección editorial de la revista, ¿qué es lo que esperabas exactamente de esto? O sea, ¿cómo estimabas entonces la circulación sólo virtual de una revista de cultura? CW - Ya en aquella altura de los acontecimientos, en lo mínimo como un complemento indispensable para la publicación de textos sobre papel, en libro o en periódicos impresos. Me alarmó en eso la cantidad de mensajes con motivo de que, por ejemplo, mi dirección electrónica figurara en Jornal de Poesia. Tal vez sea más que eso, un complemento, en la medida en que se amplía el número de usuarios de la Net, y que, pasada la actual crisis económica del sector, surjan medios para extraer una recuperación financiera de la iniciativa. Para mí, Net es algo en los comienzos de su implantación. Por eso, estamos apenas comenzando. La facilidad de acceso a la información y la posibilidad de almacenarla, volviéndola no descartable, pesan decisivamente a favor de los medios electrónicos. En verdad, tú demoraste en conectarte a la red, lo hiciste sólo a finales de 1999. Pero, a partir de ahí, te metiste de cabeza, pasando a dedicarte a un proyecto tan complejo como Agulha. ¿Ya preveías esta clase de compromiso y presentías el alcance que Agulha podría tener?
CW - Compleja en lo que tenía de nuevo, de diferente de cualquier otra cosa, inclusive de los demás portales literarios de la Net. Hasta de la dificultad intrínseca de editar, de organizar eso en un medio electrónico. Editar siempre es difícil, en cualquier medio, y cada modalidad, impresa o electrónica, tiene sus facilidades y dificultades propias. En fin, partíamos de cero. Evidentemente, el resultado dependería en lo fundamental de lo que tú tuvieras de materiales y colaboradores potenciales o bien ya disponibles. Dime, a propósito, ¿tú preveías que, pasado el reaprovechamiento de los rescoldos de Xilo, que ayudó a iniciar Agulha (tanto es así que mi primera colaboración en Agulha fue tambien un reaprovechamiento de material para Xilo), irías a disponer de tantos colaboradores y materiales de interés? FM - De hecho, colaboradores como Carlos Nejar, Gracco Silvio, Sânzio de Azevedo, entre otros, contactados inicialmente para publicar en Xilo, fueron aprovechados en los primeros números de Agulha. Como una revista surgió en función de la imposibilidad de la otra, la creciente presencia de nuevos colaboradores sería el camino pensado como el natural. Lo que es válido observar es que había un gran preconcepto por parte de algunos colaboradores, en razón de que Agulha circulaba sólo virtualmente. Hubo casos de materiales acertados para Xilo que debieron ser devueltos, por rechazo al medio electrónico. Además, ¿no te resulta interesante que todavía hoy esos dos medios (electrónico e impresión) mal se lleven entre sí? La mayor parte de las revistas que lidian con uno de esos medios no toma en cuenta la existencia del otro. ¿Cuál te parece que sea el motivo de esa ausencia de diálogo?
FM - La primera cosa a observar sería la intención valorativa de esa tendencia, una vez que el surrealismo estuvo siempre golpeado por innumerables preconceptos. Enseguida, podríamos pensar en tal tendencia como algo natural, tanto por la estrecha vinculación de los dos editores de Agulha con el surrealismo, cuanto por el hecho de que este movimiento, en definitiva, influyó sustancialmente en todo el arte que se ha hecho desde entonces. Al ser Agulha un vehículo que intenta reflejar un ámbito más consistente de creación artística y sus reflexiones, invariablemente resalta lo que se podría llamar tendencia surrealista. Este es el asunto. Si observamos el Índice General de Agulha (que está disponible desde la edición del # 8, enero del 2001), veremos que es mínima la presencia de artistas directamente relacionados con el movimiento (Víctor Chab, Juan Calzadilla, Cruzeiro Seixas, Antonin Artaud, Max Ernst, Francisco Madariaga, Sérgio Lima), aun tomando en cuenta a aquellos que podrían acercarse estéticamente a él (Marosa di Giorgio, Leonel Góngora, Campos de Carvalho, Xavier Villaurrutia, Eduardo Eloy). En fin, hay innumerables lenguajes conviviendo en el universo de Agulha. Pero, todavía podríamos hablar de tendencia surrealista si el enfoque fuera aquel de "más realidad", esencial en tal lectura, una vez que Agulha rechaza la pauta domesticada y a veces frívola que salvo raras excepciones ha sido la moneda corriente de nuestra prensa. De cualquier manera, vale indagar cuál es el enfoque al que apuntas al referirte a una tendencia surrealista de Agulha.
CW - Me parece que tocamos algunos puntos importantes. Los retomaremos cuando haya ocasión. Faltó informarnos más sobre la repercusión de Agulha, puesta en evidencia por la cantidad de retransmisiones a través de otros portales y de las manifestaciones de los lectores, por e-mail o personalmente, a veces hasta sorprendiéndonos. Pero eso también está en el comienzo. Va a ampliarse, es claro, con más inscripciones de nuestros materiales en los sit de búsqueda. Por eso mismo, ciertamente, volveremos sobre el asunto. |
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