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Revista de Cultura # 12 - fortaleza, são paulo - maio de 2001
 
Agulha en el aire

Diálogo entre Floriano Martins e Claudio Willer



FM - Willer, cuando te invité a integrar la dirección editorial de la revista, ¿qué es lo que esperabas exactamente de esto? O sea, ¿cómo estimabas entonces la circulación sólo virtual de una revista de cultura?

CW - Ya en aquella altura de los acontecimientos, en lo mínimo como un complemento indispensable para la publicación de textos sobre papel, en libro o en periódicos impresos. Me alarmó en eso la cantidad de mensajes con motivo de que, por ejemplo, mi dirección electrónica figurara en Jornal de Poesia. Tal vez sea más que eso, un complemento, en la medida en que se amplía el número de usuarios de la Net, y que, pasada la actual crisis económica del sector, surjan medios para extraer una recuperación financiera de la iniciativa. Para mí, Net es algo en los comienzos de su implantación. Por eso, estamos apenas comenzando. La facilidad de acceso a la información y la posibilidad de almacenarla, volviéndola no descartable, pesan decisivamente a favor de los medios electrónicos. En verdad, tú demoraste en conectarte a la red, lo hiciste sólo a finales de 1999. Pero, a partir de ahí, te metiste de cabeza, pasando a dedicarte a un proyecto tan complejo como Agulha. ¿Ya preveías esta clase de compromiso y presentías el alcance que Agulha podría tener? 

ag12agulhanoar1.JPG (21363 bytes)FM - De cierta manera, sí. En una experiencia anterior, en la publicación de una revista impresa, el caso de Xilo - cuyo fracaso fue de orden empresarial y no editorial -, llamaba la atención el modo cómo crecía la recepción de e-mails, lo que nos alertaba sobre la necesidad de hacer una versión virtual de la misma. Tanto que, aun antes de empezar con Agulha, opté por organizar un mailing inicial que permitiera una expectativa más amplia en términos de difusión. Ahora, no hay duda de que la Net sorprende cada día, tanto por el mundo de posibilidades que crea, como también por el índice alarmante de hipocresía que ayuda a revelar, como en el caso de las campañas contra SPAM. Pero creo que es importante hablar un poco de esa aparente complejidad del proyecto editorial de Agulha. ¿En qué sentido crees que sea compleja nuestra aventura? 

CW - Compleja en lo que tenía de nuevo, de diferente de cualquier otra cosa, inclusive de los demás portales literarios de la Net. Hasta de la dificultad intrínseca de editar, de organizar eso en un medio electrónico. Editar siempre es difícil, en cualquier medio, y cada modalidad, impresa o electrónica, tiene sus facilidades y dificultades propias. En fin, partíamos de cero. Evidentemente, el resultado dependería en lo fundamental de lo que tú tuvieras de materiales y colaboradores potenciales o bien ya disponibles. Dime, a propósito, ¿tú preveías que, pasado el reaprovechamiento de los rescoldos de Xilo, que ayudó a iniciar Agulha (tanto es así que mi primera colaboración en Agulha fue tambien un reaprovechamiento de material para Xilo), irías a disponer de tantos colaboradores y materiales de interés?

FM - De hecho, colaboradores como Carlos Nejar, Gracco Silvio, Sânzio de Azevedo, entre otros, contactados inicialmente para publicar en Xilo, fueron aprovechados en los primeros números de Agulha. Como una revista surgió en función de la imposibilidad de la otra, la creciente presencia de nuevos colaboradores sería el camino pensado como el natural. Lo que es válido observar es que había un gran preconcepto por parte de algunos colaboradores, en razón de que Agulha circulaba sólo virtualmente. Hubo casos de materiales acertados para Xilo que debieron ser devueltos, por rechazo al medio electrónico. Además, ¿no te resulta interesante que todavía hoy esos dos medios (electrónico e impresión) mal se lleven entre sí? La mayor parte de las revistas que lidian con uno de esos medios no toma en cuenta la existencia del otro. ¿Cuál te parece que sea el motivo de esa ausencia de diálogo?

ag12agulhanoar2.jpg (19215 bytes)CW - Miopía periodística, en primer lugar. Es obvio. Examino ahora un suplemento literario - algunos, es el caso, pues estoy respondiendo en un fin de semana, cuando esas cosas salen - y no veo - ¡apuesto que no voy a ver! - ni una, ni siquiera una nota sobre algo literario que haya salido en la Net; eso sólo denota el rutinario y previsible burocratismo de la prensa. La reciprocidad no es verdadera, pues el medio electrónico, de varias maneras, expande la circulación de lo que sale impreso. En fin, se coloca a disposición en la red lo que sale impreso, pero a la recíproca, imprimir lo que aparece en la red, quien hace eso es el lector. Observé, ya, que varios lectores de Agulha imprimen nuestros materiales para, entonces sí, leerlos con calma. ¿Hacia dónde va eso? Aquí, retomo algo que vengo diciendo: que Net aún ni comenzó. Con mejores equipos y más baratos y, principalmente, con mejores conexiones, ahí sí, el juego cambia, el cuadro será otro. De cualquier modo, algo que ya existe y se expandirá es la publicación electrónica, con la opción, si el lector paga, de print on demand; en lengua vernácula, impreso a pedido. Ahora, practicando una inflexión en nuestra charla, ¿tú dirías que Agulha tiene una tendencia surrealista o algo así? 

FM - La primera cosa a observar sería la intención valorativa de esa tendencia, una vez que el surrealismo estuvo siempre golpeado por innumerables preconceptos. Enseguida, podríamos pensar en tal tendencia como algo natural, tanto por la estrecha vinculación de los dos editores de Agulha con el surrealismo, cuanto por el hecho de que este movimiento, en definitiva, influyó sustancialmente en todo el arte que se ha hecho desde entonces. Al ser Agulha un vehículo que intenta reflejar un ámbito más consistente de creación artística y sus reflexiones, invariablemente resalta lo que se podría llamar tendencia surrealista. Este es el asunto. Si observamos el Índice General de Agulha (que está disponible desde la edición del # 8, enero del 2001), veremos que es mínima la presencia de artistas directamente relacionados con el movimiento (Víctor Chab, Juan Calzadilla, Cruzeiro Seixas, Antonin Artaud, Max Ernst, Francisco Madariaga, Sérgio Lima), aun tomando en cuenta a aquellos que podrían acercarse estéticamente a él (Marosa di Giorgio, Leonel Góngora, Campos de Carvalho, Xavier Villaurrutia, Eduardo Eloy). En fin, hay innumerables lenguajes conviviendo en el universo de Agulha. Pero, todavía podríamos hablar de tendencia surrealista si el enfoque fuera aquel de "más realidad", esencial en tal lectura, una vez que Agulha rechaza la pauta domesticada y a veces frívola que salvo raras excepciones ha sido la moneda corriente de nuestra prensa. De cualquier manera, vale indagar cuál es el enfoque al que apuntas al referirte a una tendencia surrealista de Agulha.

ag12agulhanoar3.JPG (93443 bytes)CW - Es que recordé las observaciones de la crítica a tu recopilación Escritura Conquistada - tardosurrealismo, parasurrealismo, todo aquello - en la que, con todo, el porcentaje o índice de surrealismo per capita era más o menos ése, también: normal, sin embargo, alto con relación a las tasas brasileñas. Asociada a una vocación personal, a la inquietud práctica de la libertad de creación, nuestra tendencia surrealista es resultado, por encima de todo, de honestidad intelectual, de no traicionar al objeto de análisis, discusión o divulgación. Para ser más claro: si alguien fuera a mirar, sin prejuicios, la literatura hispanoamericana del siglo XX, como tú haces, o aun la poesía de Portugal en la segunda mitad de este (aquel) siglo, va a encontrar surrealismo e imágenes poéticas. Mostrar eso de forma desprejuiciada, es cuestión de honestidad, de no falsear o esconder aquello de que se está hablando. La misma postura se proyecta en las pautas de Agulha, resultando en eso que denominé índice elevado de surrealidad para los padrones brasileños, aunque normal, considerando el fenómeno, la coyuntura en sí. Asociada, aún más, a la necesidad de colocar los puntos sobre las íes, y realizar esclarecimientos, como en las menciones al surrealismo en mis artículos sobre Campos de Carvalho y Herberto Helder - no las haría si no hubiese equívocos y omisiones precedentes. Mira, un cuasi-silogismo (con ecos bretonianos): Nosotros mostramos lo que está al margen; lo surreal está al margen; lo que está al margen es - asociado a una configuración más amplia de la rebelión, de la creación libre - surreal. ¿No te parece?

ag12agulhanoar4.JPG (57548 bytes)FM - Estoy completamente de acuerdo. Así como es inevitable hablar de surrealismo cuando tratamos de la gran poesía griega de este mismo siglo, como veremos a partir del ensayo sobre Kavafis que será publicado en Agulha # 10. No podremos huir jamás, bajo pena de preconcepto y deshonestidad, de su influencia preponderante sobre la creación y el pensamiento de nuestro tiempo. Ahora bien, las tasas brasileñas, francamente… Si pensamos que el tiraje medio de libros de poesía en Brasil es exactamente el mismo que el de Puerto Rico, país cuya población equivale al 2% de la brasileña, entonces tendremos la explicación sobre tantas lecturas desenfocadas acerca de incontables asuntos. Hasta escritores europeos de la importancia de un Robert Graves, un Peter Poulsen, un Marcel Schwob, un José Angel Valente o un Boris Vian - para citar sólo algunos que aparecen comentados en las páginas de Agulha -, son prácticamente desconocidos en Brasil, país donde siguen imperando el preconcepto y la inconsecuencia.

CW - Me parece que tocamos algunos puntos importantes. Los retomaremos cuando haya ocasión. Faltó informarnos más sobre la repercusión de Agulha, puesta en evidencia por la cantidad de retransmisiones a través de otros portales y de las manifestaciones de los lectores, por e-mail o personalmente, a veces hasta sorprendiéndonos. Pero eso también está en el comienzo. Va a ampliarse, es claro, con más inscripciones de nuestros materiales en los sit de búsqueda. Por eso mismo, ciertamente, volveremos sobre el asunto.

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Por sugestão de Luis Sérgio Santos, um dos editores da revista Palavrarte, se realizou o presente diálogo entre os editores de Agulha. A versão original, em português, foi publicada na referida revista e reproduzida em Agulha # 11. A versão espanhola, em tradução de Saúl Ibargoyen, foi originalmente publicada na revista Página Digital, em Buenos Aires. Página ilustrada com obras do artista Hélio Rola (Brasil). 
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