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Alfonso Peña
- En diferentes ocasiones, he tratado de verme a mí mismo en aquella encrucijada y creo que en nada cambiaría. Si hoy me tocara vivir esa misma situación e inaugurar mi primera muestra de arte no figurativo, estoy seguro de que no tendría temor a nada, a sabiendas de todas las implicaciones ulteriores. Algunos amigos me llaman El adelantado, seguro que influyó el destino, porque en mi vida se me dio la oportunidad de abrir brecha en un medio ecléctico como el nuestro. - Es una afortunada coincidencia para el desarrollo de la plástica costarricense, que tres de sus figuras señera, en dar a conocer y apostar por el arte no–figurativo, expusieran sus propuestas plásticas en el año 1958. ¿Se podría argumentar que Lola Fernández, Manuel de la Cruz González y Felo García, se conjuraron para alterar el extenuado medio de entonces? - Lo que sucedió en 1958, es que cada uno de nosotros estábamos llegando del extranjero, y los tres traíamos propuestas individuales. Cada uno de acuerdo con su madurez artística y a su trabajo de investigación y de taller. Que hayamos coincidido en algunos aspectos técnicos o temáticos no da a entender que hubiésemos montado un complot... una conjura... Más bien el tiempo –que no perdona nada– ha demostrado que aquellas exposiciones sirvieron para derrocar mitos, romper tabúes y de paso catapultar la plástica costarricense hacia el movimiento contemporáneo. - Conforme pasan los años, la presencia y el surgimiento del Grupo 8 se traduce en la cultura costarricense como un símbolo emblemático, ¿podrías agregar algo más al respecto? - Naturalmente. En ese momento la plástica y la escultura nacional estaban manipuladas por la academia y entonces el grupo 8 surge como una respuesta, como un despertar para que los artistas y la comunidad entendieran que nuestros postulados y manifiesto estaban en boga en otros países hacía más de tres décadas... Recordemos los movimientos de vanguardia... El dada, el surrealismo, etc. Lo que sucede es que a nosotros nos llega todo con treinta años de atraso... Debe ser porque estamos encerrados entre montañas... El objetivo del Grupo 8 era abrirse a la comunidad, al mundo... No estar encerrados en museos, ni en capillas académicas. - El grupo 8 inaugura el sendero para el desarrollo y la continuidad del moderno arte costarricense. ¿Qué sensación experimentás con el florecimiento cultural y artístico, que se da en el país desde la década del ochenta? Me enorgullece saber que fuimos pioneros para que el país tenga en la actualidad -y bien como vos decís, más o menos desde los ochentas-, una extraordinaria producción de cultura. Todos los días tenemos exposiciones de pintura, de grabado, conferencias, recitales poéticos... Luego la producción de libros de alta calidad es un excelente síntoma de que el país, pese a todas sus deficiencias y políticas culturales erradas, marca un paso ascendente en el mundo de la cultura. Sinceramente todo esto me alegra mucho y si el Grupo 8 tiene que ver con este atropellamiento artístico e intelectual me alegra doblemente, pues lo hicimos con honor e hidalguía, sin pensar en reconocimientos ni salones de la fama. - Felo,¿estás de acuerdo en que "valió la pena" todas las enemistades, las discusiones, las broncas, "los bajonazos de piso", ya que el tiempo ha demostrado que los 8 tenían la razón...? ¿Entonces germinó la semilla? - Claro que sí. El ser humano y más el artista tiene que poseer una conciencia clara en torno a que el artista es testigo de la época en que le toca vivir. No se puede vivir y crear en los castillos de cristal. Yo creo en un arte regido por la libertad creativa. Y en el artista que esté comprometido con su obra. - En ocasiones, uno se percata, para decirlo de alguna manera, ¡que no es fácil platicar con un futbolista que al propio tiempo es pintor... y qué pintor... y qué futbolista... y que al mismo tiempo es organizador de la cultura costarricense con pretensiones y logros en políticas culturales... y que también es arquitecto! Vamos a pegar un salto cuántico, de lo micro de Barrio Aranjuez, donde creciste y le pegaste los primeros puntapiés a la pelota de trapo a lo macro: Londres, una de las ciudades más vivificantes del planeta, donde estuviste y jugaste fútbol y te graduaste de arquitecto y donde te desarrollaste como pintor. ¿Tus recuerdos? - Para mí Londres es una de las ciudades más bellas del mundo. Guardo un recuerdo entrañable de Inglaterra, de Londres en especial. Ahí se me abrieron las puertas. Cuando llegué a estudiar, siendo muy joven, participé de una cultura exquisita, de una gente educada y culta y aquello me abrió un sendero enorme... Desafortunadamente esa primera visita a Inglaterra duró poco, porque la beca que disfrutaba se me suspendió con la llegada de la guerra de 1948, de inmediato y sin previo aviso. De manera que tuve que dar un vuelco grande: me regresé a duras penas para Costa Rica, pasando por Cuba; en la isla me quedé dos años, jugando fútbol con el Centro Gallego; luego pasé a Colombia donde jugué con el América de Cali, por varios años más. Regresé al país porque sentía enormes deseos de continuar pintando y de terminar arquitectura. A Londres volvería muchas veces más... - En ese entretejido que lo configura la trama de tu vida, es sumamente importante tu gestión y aporte de organizador cultural. ¿Cómo se inicia la Dirección de Artes y Letras? - La dirección de Artes y Letras fue otra gran sorpresa en mi vida. Un día de tantos me llamó Alberto Cañas, el cual había estado conversando con el presidente de la República don Chico Orlich. Don Beto me dijo que habían decidido que yo debía hacerme cargo de la Dirección de Artes y Letras. Aquella invitación tenía que ver con la promoción de los aspectos artísticos culturales. Nosotros en el Grupo 8, a falta de un Ministerio de Cultura, nos arrogábamos esa urgencia. Creo que esa frase debió de haber llegado a ellos y me la endilgaron a mí por ser el precursor de la idea. Entonces no me quedó más remedio que hacerle frente a aquella responsabilidad. Encontré que la actividad cultural giraba alrededor de San José. En el país todo estaba concentrado en el área metropolitana y yo pretendía romper ese esquema y llevar el arte y la cultura a las zonas más alejadas de la capital. Así que empecé por reclamar una sala que tenía el MEP sobre la avenida central, y que la utilizaban los maestros como sitio de reunión. La convertimos en una Galería de Arte que tenía la capacidad de transformarse en sala de conciertos de cámara, en sala de conferencias, en sala de exposiciones, en sala donde los poetas y escritores leían sus textos, en un lugar donde los artistas podían encontrarse. Al poco tiempo ya había estructurado la idea de las giras culturales. Estas las hacíamos en dos o tres autobuses y participaban una orquesta de cámara, grupos de teatro, presentábamos exposiciones de pintura y escultura, poesía mural, recitales de música y poesía. Recorrimos el país llevando la cultura y el arte a todas las personas que no tienen acceso a estas manifestaciones. Recuerdo una frase de Miguel Salguero: "Esto no es otra cosa que, no el teatro de García Lorca; sino el teatro de Felo García". Como es evidente, Salguero hacía un juego de palabras con el apellido García y con la similitud de nuestro trabajo al de García Lorca en la España republicana. - Fernando de Szyszlo, hablando de las influencias, afirma que todos los artistas tienen "Padres y Madres", en ese sentido, ¿cuál es el artista que ejerció un influjo luminoso en tus inicios de artista. - Sin duda Teodorico Quirós fue un mentor importante. Él fue un artista con quien compartí muchísimo, no solo en el ámbito de la pintura, sino también en la arquitectura. - ¿La influencia de Quico Quirós en tu obra? ¿Sus enseñanzas? - Quico fue mi compañero. Además de trabajar en arquitectura, salíamos al campo a hacer "sesiones de pintura". Fue el artista que me permitió ver que la pintura había dejado de ser dibujo y que la "pintura era pintura". Él me enseñó a alejarme del academicismo. Para quienes lo ignoran Quico Quirós es el artista que introduce el arte contemporáneo en el país. Eso en 1950. Él me hizo ver que no había que ser ni seguir el academicismo para ser pintor. Había una frase que siempre repetía: "Hay que sentir la pintura". Y que la pintura era color y luz más que dibujo; aunque el dibujo es una formación necesaria, como una base para el trabajo posterior, aunque no necesario del todo para la pintura... Eso te lleva y te proyecta hacia la composición, hacia la concreción de la pintura, como un hecho de forma y color... Entonces me di cuenta que estaba ante un notable ser humano. Quico era un maravilloso pintor y yo lo acompañaba muy consciente de lo que él hacía, y te repito lo que él hacía, lo hacía muy bien... Copiar a Quico me resultaba doloroso, muy desagradable... Yo me separé de Quico Quirós cuando más lo necesitaba... - Felo, ese inicio, junto a Quico Quirós, y luego el salto a Londres, aunado a una serie de experiencias, me mueven a preguntarte, en qué momento, si se puede situar de esa manera, hiciste el pasaje de lo figurativo a lo no figurativo. ¿Cómo se da en vos ese cambio? - Fue uno de esos hechos que cuesta definir. No hay un corte exacto. Yo dibujaba mucho, lo hacia casi de una manera febril, incluso antes de encontrarme con Quico. Él me enseñó a embarrar color. Cuando llegué a Londres, caí de cabeza en el movimiento no-figurativo. Alrededor de este movimiento se ha polemizado mucho, por ejemplo el Arte Concreto, la pintura como tal, la pintura por la pintura, por el color, por la forma, por la luz. De esa manera fui adentrándome en el abstraccionismo necesario para comprender "ese mundo". Porque una de las cosas difíciles en el arte y en la vida en general, es el proceso de abstracción. Es uno de los más complicados legados que el ser humano puede alcanzar, ya que todo se te abre con una perspectiva tan amplia en donde ya las cosas dejan de serlo y empiezan a mostrar todo un simbolismo y a verse de distinta manera: el movimiento, el color, la forma, la luz liberada... Siempre he dicho que para explicar un poco ese universo, todos alguna vez hemos admirado una puesta de sol... Sin embargo, si yo capto un segmento de ese fenómeno, donde los púrpuras, los azules, los celestes, les verdes, etc, se funden con gran suavidad, dejando manchas de nubes, etc., si yo capto un segmento de eso y lo traslado a un lienzo, la gente no lo aprecia porque no lo entiende... Pero en la pintura no hay que entenderlo todo, simplemente hay que sentir, porque la pintura no figurativa no dice yo soy, pregunta: -¿Usted, qué cree de mí? Y se sabe que la gente se siente muy comprometida cuando le preguntan eso. Tiene temor a decir lo que piensa. De manera que esa pintura que es abierta, que es humilde, porque pregunta qué piensa de mí, es difícil de captar si no se tiene esa capacidad de abstracción. Yo entro a ese mundo, precisamente por ahí. Cuando empecé a apreciar el color, y las formas de un celaje, o el rojo de una rosa sin necesidad de pintar la rosa. - Lo anterior es sumamente interesante... De alguna manera nos conduce por la vía del inconsciente a pensar en tu muestra De océanos y arrecifes. ¿Desde cuándo te interesás por el buceo? - Desde los años 60.
- Es una sensación maravillosa. Yo no he sido buceador de tanque. Fui buceador de snorkell. Y entonces se me hacía más efímero el momento. La capacidad respiratoria máxima me obligaba a regresar hacia la superficie. Tenía que captar esos breves treinta segundos, para poder "experimentar" esa cosa maravillosa de color, de luz cambiante y sobre todo de un gran silencio. Un silencio que te permite abstraerte totalmente de todo lo que te rodea. Descubrí un mundo maravilloso. Creo que es un campo en el que pienso trabajar aun más. La exposición De Océanos y Arrecifes me dio la oportunidad de acercarme mucho más y me ha proporcionado nuevas y mayores imágenes. Es un tema que continuaré trabajando, sin abandonar, desde luego, toda la temática del paisaje urbano, que he venido cosechando como un pesado fardo que llevo encima. - Felo, ¿podrías decirnos cuál es tu relación con la escultura? - Mis esculturas las inicio como esculturas abstractas. En el año de 1970 inauguro dos exposiciones con chatarra y soldadura. De esa época conservo muy pocas piezas. Luego, tuve que abandonar esta técnica, pues me afectó la vista y tuve que operarme. Era terrible, no soportaba el fuego de la soldadura y por un tiempo prolongado tuve que dejarla. Hace aproximadamente año y medio volví a retomarla. En la actualidad trabajo con mucho entusiasmo, en una exposición con piezas en madera y con la temática de los tugurios. Entonces lo que era pintura plana se va a convertir en tridimensional. Tengo la esperanza de que va a ser un tema sugestivo y una exposición my esperada. - Se nos quedó para el final, ¿por qué algunos amigos te llaman El Adelantado? - Cuando se fundó el Grupo 8, en alguna de las tertulias, el pintor César Valverde me lo dijo por primera vez: "Felo, tu destino es el de ser un adelantado". Pienso que las palabras de Valverde fueron proféticas. En la mayoría de las veces me adelanté treinta años. - Felo, para ponerle el colofón a esta animada charla, podrías resaltar algún partido de fútbol en que vos hayás participado, memorable, de esos que los hinchas llaman con final de infarto? - Hubo un partido que podría destacar. Fue cuando yo jugaba con el América de Cali. Era la época dorada del fútbol colombiano. En ese momento participaban jugadores de mucho renombre internacional: Néstor Raúl Rossi, Pedernera, Distéfano, Cocci, grandes jugadores húngaros, brasileños, checos, etc. Recuerdo que Millonarios, el equipo más popular de Colombia, mientras yo jugué con el América, nunca nos pudo ganar... El partido fue en el estadio Pascual Guerrero en Cali. Millonarios necesitaba los puntos para ser campeón. Nosotros ganamos el juego y Bucaramanga se coronó campeón. Ganamos uno a cero. Me driblé a Danilo, que era un defensor central brasileño, muy bien plantado, lo mismo que a Cocci y toqué la pelota a un lado del portero. Lo fatal fue que un hincha de Millonarios, que se encontraba en la gradería, murió de un paro cardiaco en el mismo momento del gol. El periodista deportivo Jaime Tobón, destacaba nuestro triunfo y decía: "El gol que costó un campeonato y una vida".
Dois textos sobre Felo García 1
Esta insólita colección de Felo García es una obra para todos los tiempos. Muchas gracias por haberla compartido con nosotros Christopher Weston
2
Hace varias semanas, una llamada inusual despertó mi curiosidad: me invitaban a compartir la experiencia de sumergirme en el mundo de Felo, (sin más equipo que mis pulmones y un tanque lleno de imaginación ). Con Felo, visité su estudio: una especie de peñasco enclavado en una oleada de techos herrumbrados, Dos cosas me sorprendieron, este hombre afable y lleno de energia - con el que nunca me habia topado - y el mar de cuadros que me mostraba. La diversidad era impresionante: desde cuadros figurativos explícitos, como El cardumen hasta no figurativos (mal llamados abstractos), como "El abrazo helado de la profundidad" -, que produce la sensación de estar a punto de perder la conciencia a decenas de metros de profundidad. Un gigantesco ‘Tsunami’ me dió la bienvenida; una pequeña pero poderosa " Tormenta ‘ me despidió... Esta exposición será una gran sorpresa para los seguidores de Felo García, más conocido por sus famosos tugurios y tema que todavia no lo deja (aunque él trate de dejarlo). La nueva obra expuesta aquí es el producto de muchos años de apreciación, meditación y análisis de los océanos y sus arrecifes.Felo pinta esta colección como un regalo que se hace a sí mismo, y a todos nosotros a partir de hoy. Y no podía haber escogido un momento más apropiado para tratar este tema. Sin él saberlo, 1998 ha sido declarado por las Naciones Unidas, el "Año Internacional de los Océanos. Es un gusto enorme para mi, como investigador científico de los océanos, ver expresiones alternativas de nuestro campo de estudio, ¡Naveguemos con FeIo en su imaginativa exploración de los ecosistemas que hacen posible la vida en este planeta! Jorge Cortés
Núñez
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