Agulha - Revista de Cultura

revista de cultura # 20 - fortaleza, são paulo - janeiro de 2002

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Roberto Matta: detrás del espejo

Miguel Ángel Muñoz

Roberto MattaEn la obra plástica de Roberto Matta (Santiago de Chile, 1912) es necesario distinguir no diversas épocas creativas, sino interpretaciones distintas tanto las que en cierta forma son apoyadas por él mismo como, y sobre todo, las interpretaciones hechas desde dentro de la pintura. Quizá la concepción más conocida y que tuvo más influencia en sus primeros años es el surrealismo, donde se consagró como un pintor que ocupaba un lugar importante, no sólo un lugar, dentro de la gran corriente artística surrealista: en rigor, esto es sumamente discutible y el propio Matta manifestó en múltiples ocasiones su inconformidad.

Roberto Matta pertenbece a una generación de pintores latinoamericanos que, en una necesidad histórica, se incorporan al proceso de varios desarrollos artísticos, que en algunos casos se remontan a tiempos prehispánicos y, en cierto modo, se derivan de las influencias del arte europeo. Entre ellos hay que mencionar a Wifredo Lam, Gunther Gerzo, Fernando de Szyszlo, Rufino Tamayo, Pedro Figari, Marcelo Bonevardi, por mencionar algunos cuya presencia pictórica se dio antes del ascenso de la guerra fría y su exigencia política normativa que sobrepasara los límites de los hechos reales, y cuya influencia es decisiva en diversos campos estéticos de generaciones posteriores.

Roberto MattaEn todo caso, fueron pintores como loz venezolanos, Jesús Rafael Soto, Régulo Pérez, Oswaldo Vigas; los argentinos Julio Le Parc, Carlos Alonso; los ecuatorianos Estuardo Maldonado y Luis Molinarri Flores; los colombianos Omar Rayo y David Manzur; los mexicanos José Luis Cuevas y Ricardo Martínez; el panameño Guillermo Trujillo. En la obra de todos ellos se manifiesta un espíritu renovador que, junto con el arte europeo, fueron creando una perspectiva original y única. En ellos podemos seguir una concepción del arte o de la pintura que se apoya, en último término, en las expresiones de sus antecesores.

Pintores abstractos, surrealistas, neosurrealistas, académicos, neoacadémicos, geométricos, cinéticos, ópticos y múltiples corrientes que serían inclasificables. De esta manera, la voluntad creadora consistía en darse a conocer., lo cual era casi imposible en Centroamérica, y en especial, en Chile. El estadio de desarrollo social y la diferenciación de estamentos fue, pues, un modelo que impedía abrir la frecha a los centroamericanos, entre ellos a Roberto Matta, quien en 1931 ya contaba con el título de arquitecto, y que para el artista no representaba una opción legítima de sus preocupaciones artísticas.

En i933 rompe con su familia y viaja a París, donde es invitado a trabajar con Le Corvusier durante dos años. Por esos años entra en contacto con André Bretón, incorporándose al movimiento surrealista y, más tarde, con Yves Tanguy y Onslow-Ford, se convierte en uno de los principales precursores del automatismo.

Con la perspectiva de los añops, por la indudable relevancia que llegó a tener el movimiento surrealista, y por la forma como influyó el destino creativo de quienes participaron en el movimiento, las palabras expresadas entonces por su líder André Breton han resultado, como afirma Lourdes Andrade, verdaderas, pese a las encendidas polémicas levantadas por su causa. Dice Breton: "El valor de esas aptitudes naturales debe depender completamente, por supuesto, en qué tiene que ofrecer la persona que los muestra, ya que, después de todo, uno puede dar solamente lo que posee. La riqueza de Matta consiste en el hecho que, a partir de sus primeros trabajos en adelante, ha sido maestro".

Roberto Matta

Mis encuentros con Roberto Matta son la prueba de que lo inexistente existe; de que es posible ver lo invisible. De pronto en algunos cuadros puede observarse algo extraño: surgen una serie de obstáculos, una serie de estados de ánimo que transforman esta situación de seguridad en algo complicado, misterioso, que se patetiza en el subconsciente, la angustia o el desquicio.

El subconsciente, por ejemplo, es una de estas revelaciones que aparecen en la obra de Matta y que nos pone en contacto con profundos regisytros psicológicos a los que sólo él tiene acceso, con los que sólo él se encuentra familiarizado, y a través de los cuales debe, en ocasiones, guiar al espectador, revelarle las verdades que ahí se encuentran. Roberto Matta, creador del tiempo. Diálogo que se entabla con la imaginación. Enigma exquisito. Percibir y liberarse.

La geometría de Matta trasciende sentidos. Expresión inequívoca: libertad del mundo y del arte. Modulación de líneas, masas, matices; transición de formas y colores. Determinación de lo concreto. Sensación que guarda prodigios precolombinos. Invención de lenguajes.

Wassilly Kandinsky construyó y destruyó las formas abstractas en espacios atmosféricos que convergen en diversos lenguajes plásticos. Matta tomó, recreó e inventó un lenguaje en al arte: figuras explosivas que revelan su mundo externo e interno. Invocación aparecida. El arte de Matta ofrece miradas contrarias donde se confunde nuestro discurrir y se transforma en algo innombrado: esterilidad, sorpresa, vacío. Juego geométrico, imagen encarnada. En efecto, ese acto surrealista Matta lo fluye en el ritmo y materia de cada cuadro. Frontera enigmática y sobre la cual ignoramos todo. Voz poética que desafía espacios. Es decir, se inicia como silencio y culmina como sublimación.No es forma: es concepto, idea. Antigua y moderna. Revelación de instantes, lenguaje, sensación, percepción que camina hacia el tiempo. Confirmación de signos y colores.

Roberto Matta"Lo que quiero es un arte -dice Matta- que haya sido inventado por la sociedad y esté a disposición de todos para utilizarse, no un arte que uno vaya a ver el museo, sino un arte que le ayude a conocerse a sí mismo y a crecer. PAra eso es el arte". La pintura no es otra cosa que esta revelación de algo que no es real, es decir: lo invisible, que, en su misma ocultación diaria, la obra de Matta descubre sin cesar, algo que no es imaginable y que se relaciona de manera directa y profunda con ella; que la afecta a pesar de todos los esfuerzos que hace por olvidarla o por esconderla.

Con Roberto Matta atravesé los caminos del arte moderno, palabra que flota en mi memoria, que se convierte en obsesión constante. Ante ello me dice: "Mira, Miguel Angel, la pintura es un llamado, una vocación que comienza cuando no la esperas". Provocación de dualidades. Mitología del instante. Creación y destrucción. Matta me impresiona, me sacude. Símbolo que libera y atrapa ante una presencia desconocida, abstracta, universal, abismal. Pero que es icono del arte moderno, estética que niega y escapa a la expresión de sí misma.

Miguel Angel Muñoz (México, 1972). Poeta, historiador y crítico de arte. Es autor de los libros de ensayo: Yunque de sueños. Doce artistas contemporáneos; La imaginación del instante. Signos de José Luis Cuevas; Ricardo Martínez: una poética de la figura. Además de los libros de poesía: Gravitaciones, El abaco de los laberintos, Ritual de signos, Líneas paralelas. Es director de la revista literaria de México Tinta Seca. Contato: miguelangelmunoz@prodigy.net.mx. Página ilustrada com obras de Roberto Matta (Chile).

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