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revista de cultura # 21/22 - fortaleza, são paulo - fevereiro/março de 2002 |
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Dominicanish, de Josefina Báez: la translocalización de los símbolos Sophie Mariñez La Romana, Nueva York,
India, el espacio suspendido entre el aquí, el allá, el ahora y el ayer, conforman el
universo personal al que nos conecta Dominicanish, de Josefina Báez, escritora
dominican-york -como ella misma se describe. Y ese universo es poesía, drama, ritmo; es
saber reírse de sí mismo, saber ver la vida como es y saber seguir hacia delante.
Dominicanish es un texto poético para performance que juega con las palabras e interconecta los sentidos y los significados, convirtiéndose en un texto exigente, en el cual cada palabra tiene un peso, un valor de referencias múltiples que requieren una atención inusitada del lector. La exigencia del texto implica una participación del lector en la cual éste construye la otra mitad de la experiencia de la lectura a partir de la conexión con sus propios referentes culturales. Se empieza con la historia de una niña dominicana que llega a Nueva York y está aprendiendo inglés. Pero esta historia no se cuenta desde afuera, como lo haría un narrador tradicional. Tampoco la cuenta la niña como si fuera una experiencia suya del pasado. Simplemente nos sitúa de inmediato y sin preámbulos y nos "dice" lo que se siente cuando se tiene que aprender una lengua y para ello "hay que poner la boca como un guante". A partir de ahí, surgen todas las evocaciones y asociaciones de ideas y se anotan las experiencias del inmigrante dominicano en la incesante reconstrucción de su vida en un espacio con leyes nuevas y necesidades humanas. En este proceso, Báez nos entrega una visión lúdica, conmovedora y humanizante del dominican-york que no lleva cadenas ni maletas cargadas de juguetes, ni billeteras llenas de dólares para exhibirlas durante sus visitas al país de origen. Báez nos conecta con la realidad cotidiana, y en esa conexión, nos devuelve la poesía y el humor que se puede encontrar aún en los actos y gestos humanos por la supervivencia. Dominicanish es un texto que invita a retozar con el pensamiento en cada palabra escrita, pensada, masticada, asimilada al universo personal de la autora y del lector.
Enfoque literario Every sin is vegetable En Dominicanish desaparece lo tradicional. Se surte de, pero trasciende las formas tradicionales de los géneros literarios y teatrales conocidos hasta ahora. Si bien subsisten la narrativa, la poesía y el drama, no menos cierto es que el texto prescinde de las normas reguladoras de estos géneros. Contiene un aspecto narrativo -la historia del inmigrante en su adaptación al nuevo espacio- pero sólo en el contenido implícito. No se "narra" una historia, sino que el lector debe descubrirla a través de su lectura. Igualmente, es poesía. Pero es a partir de los referentes culturales que el lector tenga en común con la autora, que se produce una mayor o menor magia poética. De igual manera, el aspecto teatral de este texto para performance toma mayor vida gracias a la participación del lector. Si bien en el texto se perciben las voces de varios personajes o de un mismo personaje en evolución, el mismo no ha sido escrito para varios actores y, como bien lo explica en su prólogo el director Claudio Mir, en él se han obviado todas las acotaciones de puesta en escena. El lector deberá participar con su propia imaginación en la creación de ese montaje. Enfoque cultural En el ejemplo anterior veíamos cómo la dificultad de aprender un idioma nuevo no nos es contada, sino que es "performeada" en el texto mismo. Al mismo tiempo, el juego de palabras ("every sin is vegetable" puede interpretarse tanto como "todo es vegetal" o "cada pecado es vegetal") alude a los distintos caminos que una idea, un sonido, una interpretación de una palabra pronunciada de una manera peculiar, puede llevarnos por el intricado circuito de asociaciones mentales que realizamos cuando hablamos. Báez recoge la experiencia del aprendizaje de una nueva lengua, juega con ella y, sin dilación alguna, nos lanza a otras dimensiones. Más adelante, en un recorrido por la avenida Broadway en Washington Heights, Báez recoge un inventario a partir de letreros colocados en las vitrinas de las calles. Y nos devuelve los letreros convertidos en metáforas, símbolos y referentes insólitos.
Lista de Washington Heights Se rentan cuartos. Llamen a Santos. La lista puede ser tan infinita como las necesidades y nostalgias del dominicano inmigrante y que forman parte de la necesidad de recrear un entorno cotidiano semejante al que se dejó en el país original. Sin embargo, esta recreación o translocalización se ve enriquecida por los elementos inherentes al nuevo espacio. Si bien la lista de Washington Heights es una de las fuentes de inspiración de la autora, es en la transposición e inversión de los sonidos y significados que radica la fuerza creadora de Báez. Y es en el recurso de lo lúdico que se manifiesta con mayor genialidad: Sweet passion growing up You are the heaven I need to see Otro ejemplo: Thanks to the Ganga [2]. Gracias al Ganges los tígeres de Bengala no enchinchan la sed Thanks to the Ganga bengal tigers dont En ambas instancias, el juego de palabras alcanza múltiples dimensiones. Una misma palabra o frase idiomática, traducida literalmente y transpuesta en otro contexto de ideas, nos lleva a otro concepto cultural, diametralmente opuesto o, mejor aún, paralelo. Las transiciones de inglés a español dominicano y viceversa, así como la interconexión de significados y referentes contextuales se manifiestan de esta manera por toda la obra. Esa es la gran riqueza creadora que Báez aporta a la producción literaria contemporánea de Estados Unidos. En este proceso, la autora se ha servido de rigurosas disciplinas de investigación, de trabajo del cuerpo y la voz, y -lo más esencial- de su conexión con la realidad cotidiana. Como bien lo expresa el director teatral Claudio Mir, Dominicanish es una pieza de teatro alternativo que se convirtió en una alternativa ante el teatro. Contemporáneo por excelencia, por su naturaleza, condición y punto de partida, Dominicanish es un trabajo joven y maduro a la vez, un trabajo en constante movimiento, en constante proceso de investigación, creación y actualización. No sólo es una descripción de una parte de la realidad del inmigrante dominicano en Nueva York, sino que bien puede servir de referencia en el estudio de las transculturaciones, de la mutación de la identidad, y otras dinámicas que se producen en el contexto de la migración masiva de los pueblos. Dominicanish visual
Según nos explica Guerrero, es un libro hecho con mucho amor a partir de su conexión con el trabajo de Báez. Dominicano de la diáspora, Guerrero vivió en Praga durante seis años y allí fue testigo de la Revolución de Terciopelo, cuyos cambios lo marcaron de manera indeleble. Al instalarse en Nueva York, se percató de que "uno es la insularidad, y, a la vez, mucho más que eso". De hecho, en Dominicanish, la referencia a algo tan diferente como la India es simbólica del carácter de inclusión y heterogeneidad de lo dominicano. Es así cómo en el proceso de elaboración de la obra -la investigación y la exploración tanto del texto como de la parte visual- se percibe el tema de la exploración de la identidad. Si bien no es secreto para nadie que esto es lo que marca la producción literaria de los latinos en general, y de los dominicanos en específico, en Dominicanish esta exploración adquiere un aspecto sui géneris de multiplicidad, movimiento y cambio, donde lo cotidiano es nuestra casa y lo constante, nuestro punto de equilibrio. Ciertamente, en Dominicanish, la palabra "om" es, aunque el verbo esté en inglés. NOTAS1. Gu nai nai gu, transliteración de Buenas Noches Nalgudo. 2. Ganga, nombre del Ganges en sánscrito, y también, nombre con que se identifican las pandillas juveniles en Estados Unidos y algunos países de Latinoamérica. 3. Salto del tígere es una expresión idiomática utilizada entre dominicanos para referirse a cierta acrobacia sexual. En estas líneas podemos apreciar la virtuosa juxtaposición de referencias tan disímiles como pueden ser la idiosincrasia dominicana, la experiencia en la India, y el concepto de "tíguere". |
Sophie Maríñez nació en Francia, de padre dominicano y madre francesa. Es licenciada en traducción y ha realizado estudios de teatro, literatura francesa, relaciones internacionales e historia del arte. Ha vivido en Francia, República Dominicana, Nueva York y México. Actualmente, reside junto a sus dos hijos en la ciudad de Nueva York donde prepara una maestría de estudios interdisciplinarios sobre la experiencia de los domínico-americanos y su reflejo en su literatura. Foto de Josefina Báez: Claudio Mir. Contato: sophiemarinez@yahoo.com. Página ilustrada com obras do artista Rudy Espinoza (Costa Rica). |
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