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revista de cultura # 24 - fortaleza, são paulo - maio de 2002 |
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Vicente Garrido habla de musica latinoamericana Félix Contreras Siempre que el
compositor Vicente Garrido habla de musica, de compositores mexicanos, brasileños,
cubanos, norteamericanos, parece que esta en uno de esos momentos magicos en que se sienta
al piano o en aquellos cuando hizo esas famosas canciones (no me platiques, una semana sin
ti, te me olvidas) que lo lanzaron a la fama internacional o, tambien, como si caminara su
querido barrio Colonia Roma de su infancia, en Ciudad Mexico, donde naciera en 1924. De
esa importante epoca de y otras muchas cosa mas de la musica latinoamericana habla aqui el
gran pianista y compositor Vicente Garrido.
Fui marcado primero por la poesía, tanto que en los años 4O tenía yo la preocupación de que la poesía ya no gustaba a los jóvenes Mis amigos, cuando llegaban a mi casa y me veían recitando, leyéndole poesía a mi familia, se salían, se burlaban "ah, pues, ya está éste dándole a esas cosas, y ahí fue como empecé a ponerle música a mis poemas y el resultado fue total- mente al revés: aquellos mismos amigos se venían a verme luego: "Vicente, cántanos nomás esa canción que hiciste ayer". Y fue eso realmente lo que me incitó a recurrir a la canción, y ahí mismo abandoné la poesía y me quedé con la canción sola y cuando me vine a dar cuenta ya había hecho una especialización: hacer canciones, pues, sólo sé hacer canciones (ríe) ¿La primera que hice? Ah, sí, lo primerito es una cosita que le hago a mi tía Meche, pues ya yo rascaba el ukelele y me le aparezco con la cancioncita: En la mañana fría Ah, no, pues, imagínate, lo que fue aquello para mi familia Era yo muy joven, 23 años, en 1949, y trabajaba como pianista acompañante en el Champagne Room del Ciro´s de México, el más elegante de México en ese momento, y conozco allí a una cantante norteamericana, Joanne Walsh, con la que hago mi primera gira al extranjero: Puerto Rico, República Dominicana y, por supuesto, La Habana, donde visito a los amigos de mi padre, a la gran Rita Montaner (1) y Bola de Nieve (2), quienes habían ido a México en 1932, y nos presentamos en la CMQ Radio, cabarets, el Teatro Encanto, el Paseo del Prado ¡Qué emoción volver a recorrer aquella Habana que almacenaba mi memoria y recordaba un poema que le hizo mi padre a esta ciudad. ¡Lo que es la vida¡ Cuando vengo a La Habana en 1949, ya aquí está en proceso de renovación la canción cubana con ese movimiento musical llamado filin o feeling con esas grandes figuras como José Antonio (Méndez), César (Portillo), Ñico (Rojas), Rosendo (Ruiz Quevedo), pero, yo no me entero, no los conozco todavía Hacía poco que César Portillo de la Luz había creado "Contigo en la distancia" Corrían los tiempos de la época dorada de la radio en Mexico, La Habana, Brasil, Puerto Rico, Venezuela, con un auge, un desarrollo de proporciones extraordinarias a nivel continental. En México son las emisoras XEW -la más potente- la XEFO, donde debuto yo profesionalmente: la XEB, la XEQ, todo el día difundiendo las voces de Agustín Lara, María Victoria, María Luisa Landín, Juan Arvizu, Ortiz Tirado, Pedro Vargas, Toña La Negra, Chela Campos, Los tres Ases; en Cuba, la RHC Cadena Azul, la CMQ, Radio Progreso, Mil Diez, Radio Cadena Suaritos lanzando a toda América Latina y el Caribe a Casino de la Playa, Miguelito Valdés, Trío Matamoros, Rita Montaner, René Cabel, Panchito Rizet, Cascarita, Conjunto Casino, Riverside, Trío de Servando Díaz, Sonora Matancera, Arcaño y sus Maravillas; y ese gran auge radiofónico en Brasil fue con Radio Nacional de Rio de Janeiro, Radio Tupí, Radio Transmisión
En 1952, conozco a José Antonio allá en México en el café de la emisora XEW, adonde iba toda la farándula mexicana y extranjera: Pedro Vargas, Agustín Lara, Toña La Negra, Mario Ruiz Armengol, José Sabre Marroquín, Rafael Hernández, Vicentico Valdés, Benny Moré, en fin, toda esa gente que uno admiraba y a la cual uno quería pertenecer algún día, ¿no?, ser amigos de ellos Y un día me dicen que había un negro cubano que tocaba la guitarra tan bien pero tan bien como un piano, que tocaba en la misma onda que yo, con filin. Y llegó y era José Antonio (Méndez) y sacó la guitarra y se puso a demostrarnos que ese instrumento podía tocarse como Mario Ruiz Armengol tocaba el piano, y es que José Antonio empezaba a utilizar esos bárbaros acordes de sexta, séptima mayor, esas cosas que no se estilizaban en la guitarra. ¡Jamás¡ Pero, en el piano, tampoco. Y él, yo, y otros, estábamos en la misma búsqueda, y expresábamos lo que habíamos absorbido durante la niñez a través de la radio, porque tuvimos la suerte de vivir intensamente el principio de la radio y las grabaciones. Yo, como los músicos y compositores de la escuela filinera cubana, por ejemplo, José Antonio (Méndez), César (Portillo de la Luz), entre otros, no asistí a conservatorios, academias, pero, era como ellos, muy intuitivo, y cuando comencé a trabajar tocando piano acompañando a cantantes, ahí empecé e estudiar por mi cuenta, en la Escuela Libre de Música, y me preguntaba: "Bueno, Vicente, y ahora cómo le haces"? , porque hasta ahí me contentaba como intuitivo, y mis colegas se burlaban de mí "no, que va, Vicente, eso no puede ser, eso se hace así", y empecé a estudiar para poder escribir yo mismo mis locuras armónicas, esa gran locura mía y de los filineros cubanos, de querer sacarle un sonido o dos sonidos más a los acordes, ¿no?. Fue cuando comenzó a llegar la sana influencia que recibiamos del mundo entero a través de la radio, de aquellos fabulosos programas de radio, del disco Dábamos vuelta a un botoncito y pum, salía música del mundo entero. Por eso, para nosotros, los músicos de mi generación, tanto en Cuba como en México, fue más impactante la llegada de la radio que la televisión. Recuerdo que las familias se reunían con mucho entusiasmo a oír la música por radio
Por eso me pone triste que después de lograr grandes cosas en la canción, en un momento verdaderamente excepcional de la canción, tanto desde el punto de vista musical como del texto de la canción como obra de arte, veamos ahora tanta basura que se está haciendo, y vemos que hemos ido para atrás, a lo más elemental como puede ser el tamborazo y el puro grito, y me pregunto para qué hicimos todo lo que hicimos Pero, lo importante es que esa obra está ahí, nadie la puede borrar, y cuando la gente vuelve a oirla se queda maravillada Y le cuento algo: una vez fuimos al Concurso de Canciones de Mérida, Yucatán, como jurados José Antonio Méndez -tristemente, ahora, fallecido-, César Portillo de la Luz, Mario Ruiz Armengol y este señor que le habla y en los ratos libres nos poniamos a cantar nuestras cositas, nomás para divertirnos y, de repente, dice José Antonio Zabala, "Vamos, hagan esta misma maravilla en un teatro" y aceptamos pensando que era una cosa breve, nomás en Ciudad Mexico pero, hombre, tuvimos que hacerlo también en Monterrey, Guadalajara y otros sitios y pedían más y más hasta que, un día, José Antonio (Méndez) no aguantó más: "oye, manito, mi negra está sola en La Habana, yo extraño mucho los frijoles negros, la chusmería de La Habana, perdénenme, pero, yo me regreso", dijo con esas cosas de ustedes los cubanos cuando están lejos de la isla, y ya sin José Antonio, Mario Ruiz Armengol dijo "bueno, no, si no está José Antonio yo también me salgo y nos quedamos César y yo, y quedaba mucho trabajo, muchos compromisos, y algo muy importante, los 3O conciertos que dimos en la Universidad de México, la UNAM provocó que se nos acer-caban los jóvenes "pero, esto qué es que no lo conociamos?" -decían. Y hasta un montón de discos tuvimos que hacer para los chamacos universotarios locos con el bolero, con el filin, con nosotros y la prensa nos anunciaba: Los cuatros grandes romanticos, y nosotros nos reíamos de esa retórica, esa grandilocuencia y en el escenario decíamos "Vean, los cuatros grandes románticos ya somos los cuatro jinetes del apocalypsis".
De mis amigos cubanos uno que siempre tengo presente es el difunto Bola, Bola de Nieve, y Rita Montaner, a la que yo visitaba en La habana en su casa de Marianao, en el Reparto La Sierra, que era muy fiestera y siempre estaba a su lado Bola, pero, cuando ellos iban a México nos reuníamos. Me acuerdo que papá los recibía y armaban la cantada Sí, pues, la primera vez que Rita y Bola -entonces su pianista acompañante- van a México, en 1933, vivíamos en la Avenida Alfaro Obregón, en la Colonia Rosa y papá organizó un homenaje a Rita y vinieron el diplomático cubano Ramón Castro Palomino, José Pepe Campillo-empresario que contrató a Rita- y muchas personalidades más del Distrito Federal Yo, muy pequeño, me metía debajo del piano que tocaba Bola y me llamaba la atención aquellas piernas gordas y ¡negraaaas¡ ¡Negras¡, con calcetines blancos remangadas, arrolladas, imagínese que recuerdo tan padre Luego, ya crecí y nos hicimos muy amigos. Pues, sí, a la poesía volví alguna vez pero, qué va, me di cuenta que lo mío era la canción, al tema del amorcito entre dos gentes, a esa cancioncitas de amor y nada más pero, eso sí, con una aspiración: hacerlas bien, no más La cancion y el bolero, tan bellos, tan de nosotros los latinos Por eso, pues, hay que defender, afirmar la canción cada día más, como hacen los cubanos con festivales dedicados al bolero y a la música en general. Por eso, compositores e intérpretes mexicanos, venezolanos, colombianos brasileños, argentinos, puertorriqueños, vemos con alegría que Cuba haga un festival dedicado a la canción, al bolero, porque el bolero también ya es de México, Colombia, Venezuela, Brasil, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana No, no es cierto que el bolero muere, el bolero no va a morir nunca, lo que sucede es que tiene momentos de sube y baja, de ciertas pausas pero viene un Luis Miguel y se arma de nuevo la locura con el bolero, luego viene Juan Gabriel, igual, luego otro y otro y, pues, la locura. Vuelven los ritmos locos, la gente se cansa, se enamora, se pone sentimental y, de nuevo, a la canción, al bolero. NOTAS1 Rita Montaner, Guanabacoa, La Habana, 1900-1958. Destacada actriz, cantante y pianista. 2 Bola de Nieve, nombre artístico de Ignacio Villa, Guanabacoa, La Habana, 1911-Ciudad México, cantante, pianista y compositor que brilló por su estilo original. |
Félix Contreras (Cuba, 1940). Poeta, escritor y periodista. Egresado de la Escuela de Instructores de Arte. En publicaciones periódicas cubanas y extranjeras se leen sus artículos culturales. Han visto la luz sus libros Porque tienen filin, La Música cubana: una cuestión personal, y Yo conocí a Benny Moré. Contato: meirytoi@cubarte.cult.cu. Página ilustrada com obras da artista Isabel Ruiz (Guatemala). |
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