revista de cultura # 27 - fortaleza, são paulo - agosto de 2002

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De Marcel Proust a Kakuzo Okakura: los poemas-objeto y las tertulias imaginarias de la pintora catalana Carme Riera

Carlota Caulfield

Hay tantas magias diferentes....
Leonora Carrington

Carme RieraEl grupo dadaísta, nacido en Zürich en 1916 fue sin lugar a dudas el que desarrolló toda una filosofía de matiz espiritual frente al objeto, rebelándose contra los constructivistas quienes veían la fabricación de objetos como algo mecánico y estructural. Recordemos que Hans Arp estudió las estructuras de los objetos naturales para "descubrir rasgos expresivos nuevos en el alma del mundo", mientras Ernst consideraba que sus frottages pertenecían al campo de lo psíquico pues ofrecían fantasmas a la contemplación. Sin embargo, fue Marcel Duchamp el que revolucionó la manera contemporánea de mirar los objetos. Para Duchamp "la simple elección de un objeto ya equivalía a la creación". Sus Ready-Made cambiaron el mundo del arte e inspiraron a otros artistas. No podemos dejar de pensar en la taza de porcelana de un urinario que en 1917 el artista expuso con la firma R. Mutt; tampoco podemos olvidar su aparato para sostener botellas de leche, que fuera de su medio pasó a ser visto como un objeto perturbador, muy cercano a un instrumento de tortura.

Para Duchamp y los dadaístas, lo importante era, como bien señala Juan-Eduardo Cirlot, "provocar un beneficioso choque en la mente de las masas hipnotizadas por la costumbre y la tradición, esos dos monstruos desvitalizadores",... "probar la importancia intrínseca de los objetos, al margen de su utilidad y de todos los valores que se le reconocen habitualmente, y sugerir inauditas relaciones entre el objeto y el sujeto (simbolismo), abriendo con ello el panorama del objeto surrealista" [1] Tras los pasos de Duchamp, los surrelistas provocaron una revolución total del objeto y celebraron sus diferentes modalidades: objetos matemáticos, objetos naturales, objetos salvajes, objetos encontrados, objetos irracionales, objetos ready-made, objetos interpretados, y objetos móviles. Pero en particular tienen el mérito de haber creado dos nuevas especies de objetos: el poema-objeto, una combinación de textos y de objetos encontrados, y los objetos de funcionamiento simbólico, no a la manera mítica (símbolos generales y espirituales), sino en el concreto sentido freudiano, con preferencia libidinoso, sentimental y fetichista. [2]

A la pintora catalana Carme Riera siempre le ha interesado rescatar los objetos de su papel tradicional y convertirlos en actores bellamente libres de muchas de sus obras. Continuadora de Hans Arp, Marcel Duchamp, Man Ray, Valentine Hugo y Meret Oppenheim, Riera descubre, reinventa y recrea objetos de nuestra vida cotidiana, crea objetos poéticos a partir de libros y tapetes antiguos, piedras, huevos y paquetes usados de té que adquieren en sus manos una nueva dimensión de belleza especial, extraña, singular, que liquida la belleza de la normalidad. Las creaciones de Riera poseen un carácter irónico, metafórico y simbólico.

Pero antes de sucumbir a la magia de los objetos creados por Riera, detengámonos por un momento en su biografía artística, que quizás no sea demasiado conocida por los lectores. Carme Riera nació en Barcelona en 1940, y ha sido una de las protagonistas del renovador y vanguardista panorama cultural barcelonés de los años ochenta y noventa. Participó de los grandes momentos de un movimiento artístico y poético que mezcló diferentes disciplinas, y que tuvo y sigue teniendo a Cataluña como uno de sus centros más importantes, en la poesía visual, la action poetry y el performance polipoético.[3] Dos de los más destacados artistas de ese movimiento continuador de la vanguardia fueron los poetas visuales Joan Brossa y Guillem Viladot.

En diálogo constante con los poetas visuales, Riera colabora en proyectos de poesía visual y, como reconocimiento a su trabajo, recibe en 1992 el prestigioso premio de poesía visual "Guillem Viladot." Artista que se ha caracterizado por su constante experimentación, la obra de Riera se destaca por una gran "diversidad de registros." La crítico de arte Antonia Bové considera que pinturas, collages, ensamblages, esculturas, objetos, poesía visual y poemas objeto son el recorrido obligatorio para evaluar la importancia de su obra.[4] Entre los materiales que Riera utiliza se encuentran papel, tela, cartón, cristal, metal, y piedra

Para la mirada vanguardista de Riera "nunca es posible ver el objeto en sí: siempre está iluminado por el ojo que lo mira, siempre está moldeado por la mano que lo acaricia, lo oprime o lo empuña. El objeto, instalado en su realidad irrisoria como un rey en un volcán, de pronto cambia de forma y se transforma en otra cosa".[5] Cada pieza de Riera está investida de una carga mágica e simbólica.

Entre sus exposiciones individuales se encuentran "Lligams" (Galería Ramón Casas, Barcelona, 1979), "Homenatge al cinema" (Galería Savoy, Barcelona, 1991), "Homenatge a la música i a la poesía" (Galería Magdalena Baxeras, Barcelona, 1993), "Homenatge als poetes catalans" (Pati Llimona, Barcelona, 1994), "L'ou i el còdol" (Inauguración del Taller de Còdols, Barcelona, 1994), "Los objetos de Marcel Proust" (Instituto Francés de Barcelona, 1995),"De Nova York a Agramunt" (Lo Pardal Casa de Poesía Visual, Agramunt, Lleida, 1995), "En torno al collage" (Sala de Exposiciones de Ibercaja, Valencia, 1997), "El té, arte y Schilling" (Café Schilling, Barcelona, 1999), y "Los misterios de Carme Riera" (Museo Nonjo, Vilassar de Mar, Barcelona, 2000). De las exposiciones antes mencionada quiero destacar dos en particular: "Los objetos de Marcel Proust" de 1995 y "El té, arte y Schilling: Te....Rtúlia imaginària" de 1999.

Carme Riera

___ Carme Riera en busca del tiempo perdido

La inquietud literaria de Riera la lleva en 1995 a exponer en el Instituto Francés de Barcelona una serie de poemas-objetos celebratorios del escritor francés Marcel Proust (1871-1922) y de la Belle Époque. Los poemas-objeto, y otros de funcionamiento simbólico celebraron con gran sensibilidad proustiana y vanguardista el extraordinario roman-fleuve o "novela-río" À la Recherche du temps perdu (En busca del tiempo perdido). Riera capta en sus piezas-objeto creadas a partir de albums de fotos familiares, relojes, plumas, lupas, libretas de notas, cubiertos de plata y tazas delicadas de café, el mundo de Proust y trata de lograr visualmente, aunque lo haga simbólicamente, la experimentación con el tiempo narrativo que Proust logra en su obra. [6] El diálogo con Proust le sirve a Riera para capturar un tiempo pasado que a ella le fascina. Como en el ciclo de los quince volúmenes del ciclo proustiano, este homenaje de Riera se basa en la introspección y la captura de memorias de su propia infancia y adolescencia, memorias que, como en las novelas de Proust, son a menudo evocadas en su obra por un nombre o estímulo sensorial. Un fragmento de memoria recuperada conlleva a la presencia de otros fragmentos de memorias. De aquí que la textura de la obra de esta artista catalana, como la del escritor francés, exprese una extraordinaria correlación de ideas y sensaciones.

Carme Riera, artista en busca del tiempo perdido, se consagró como poeta experimental en su homenaje-tertulia imaginada a su bisabuelo Eduardo Schilling (Friburgo 1850-Barcelona 19?) Si taoistas y budistas hicieron de la ceremonia del té una religión en el siglo XV, Carme Riera, hace de los paquetes de té usados su materia prima para una curiosa serie de obras que la unen a su pasado familiar.

El 2 de marzo de 1999 el café Schilling de la calle Ferràn 23 de Barcelona fue escenario de un performance con toques de revista hablada y caminada, reunión DADA y ceremonia lúdico-zen en la que participaron la artista, el actor Quim Lecina, el compositor Angel Pereira, Alfonso Romero, experto en sabores de té, y el público. La ceremonia de té que organizó Riera fue una forma peculiar de inaugurar una exposición de sus trabajos plásticos, expuestos en las vitrinas del Schilling.

Carme RieraHablar sobre té, beber varios tipos de té y saborear pastelitos de colores tuvieron la belleza de una metafórica danza teista que lo invadió todo sutilmente. Porque el teísmo, del que disfruta Riera, es el arte de esconder la belleza para descubrirla con trazos delicados, de sugerir lo que uno no se atreve a decir, de experimentar con lo personal y lo imaginario. El teísmo es el noble secreto de reirse de si mismo con calma, pero con todo el ser, como lo logra Riera. En definitiva, es puro humor o la sonrisa de la filosofía.[7] Por eso Carme Riera, como todos los genuinos humoritas puede muy bien ser llamada artista del té o filósofa del té al retomar el espíritu del japonesismo de finales del XIX .

El Libro del Té, del filósofo japonés Kakuzo Okakura (1862-1913), inspiró a la artista a escribir un texto en homenaje a su bisabuelo Eduardo Schilling y primer propietario del local donde hoy se encuentra el Café Schilling. Schilling fue un coleccionista de objetos curiosos y en su tienda de la calle Ferrán se vendían a fines del siglo XIX y comienzos de siglo XX, hasta el comienzo de la Guerra Civil, objetos preciosos tales como brújulas, baúles, escopetas de caza, cajas de cuero para diferentes usos, muchos de ellos importados de Inglaterra y Alemania. La tienda era una "armería de lujo" que de seguro hubiese hecho las delicias de los surrealistas. Schilling, como su bisnieta, era un amante del arte, lector apasionado y amante del té. Schilling tenía en su tienda un lugar especial llamado kakoi donde llevaba a cabo la ceremonia de té con sus amigos, algunas celebridades de la época que vivían en la propia calle, y otros que frecuentaban el local. Se cree que los barceloneses tuvieron conocimiento por primera vez del libro de Okakura en este local. La primera traducción que se conoció en Barcelona fue la que Marçal Pineda en la Librería Catalonia hizo al catalán por los años veinte. En los años cuarenta El Libro del Té fue traducido al castellano por otro catalán, Angel Samblancat, diputado a Cortes en 1931 por Esquerra Republicana y exiliado en México después de la guerra.[8]

Si como escribió Okakura "El sabor del té tiene un encanto sutil que lo hace irresistible y particularmente apto para la idealización", [9] Riera sin lugar a dudas lo sabe. Imagina a su bisabuelo vestido con su kimono bordado de crisantemos azules, maestro de ceremonias elegante y conocedor, mientras que a su tertulia asisten cinco personalidades de la época: Antoni Gaudi (arquitecto modernista), Joan Maragall (literato y poeta), Santiago Rusinyol (pintor y escritor), Josep Dimona (escultor), Enric Morera (compositor).

Voz 1: "La tetera es el lugar donde habita el té."
Voz 2: "Aroma diluido en espacios."
Voz 3: "Té pintado de oro y luna."
Voz 4: "Música de agua que hierve."
Voz 5: "Té fundido en poesía."
Schilling: "Okakura, nos has calmado la sed. La atmósfera es de plena delicadeza."
Okakura: "Gracias Eduardo Schelling, por tu fanteastica acogida."

El paquete usado de té se convierte en manos de Riera en un poema-objeto que cautiva la mirada. Los trabajos de Riera sobre el té se agrupan principalmente en dos grupos. El primero se llama "Thea Arsámica" y está compuesto por una serie de collages y pinturas que llevan nombres tan diversos como "Aura del té" y "La tetera roja." El segundo grupo es más diverso, pues comprende obras que son libros-objeto, cuadernos, cajas y bodegones donde se presenta la cultura del té en diferentes episodios. Sus títulos también divierten: "Té a la carta", "Teacordeón", "El té de San Jorge", "Thea poemas I y II" y "Le petit dejeuner."

Carme RieraCarme Riera, artista de universos evocadores es una de las artistas más originales de la pintura catalana de la actualidad, sobre ella han escrito críticos tan renombrados como Cesáreo Rodríguez Aguilera, Román de la Calle, Angel Marsà, Magda Solé, Daniel Giralt-Miracle, José María Valverde y Guillem Viladot, entre otros.

Una forma teísta de terminar este homenaje a Carme Riera es con una cita. Escojo un fragmento de "Crónica y crítica"del crítico catalán Arnau Puig que nombra ese diálogo de la artista con los objetos de Proust y el té de Schilling:

En nuestro mundo altamente tecnificado, de la función descarada y sin tapujos, del prêt-à-porter, del unisex, es normal que todo lo que provenga de otros momentos y épocas, todo aquello que evoque a lo que nos ha preparado una literatura romántica cause, ennuestra sentimentalidad, si no un deseo de recuperación, sí al menos un impulso de adoración. Y a eso es a lo que ha procedido Carme Riera y que, gracias a las libertades y licencias formales que el hacer artístico contemporáneo ha concedido a todo aquel que tiene alguna idea, ha reunido, sirviéndose del collage, reliquias y remedos exornativos en unos planos compositivos, muy similares, en lo formal, a los planos del montaje pop. Pero aquí no se trata de ningún pop- por abajo- sino de un aristo-art. [10]

NOTAS
1
Véase su "El objeto de Marcel Duchamp" en su El mundo del objeto a la luz del surrealismo. Barcelona: Anthropos, 1990, pp. 76-79.
2
Juan-Eduardo Cirlot, "La crisis del objeto" en El mundo del objeto... , pp. 80-85.
3 Lis Costa, "Experimental Poetry in Barcelona during the 1990s," en Visible Language 35.1, A special issue "Voicimage"edited by Enzo Minarelli, pp.76-91.
4 Véase su "Dossier Carme Riera" en Corner 2 (Spring 1999) Women Artists & Writers and the Avant-Garde.
5 Octavio Paz, "El surrealismo," en La búsqueda del comienzo. Escritos sobre surrealismo. Introducción de Diego Martínez Torrón. Madrid: Fundamentos, 1974. 29-45.
6 Véase Fanny da Rosa, "Els poders dels objectes en la pintura de Carme Riera," en L'Eco de Sitges, 24 de junio de 1995, s.p.
7 Tomado y traducido de Kakuzo Okakura, The Book of Tea. Boston: Shambhala,1993, p. 14.
8 Luisa Castro, "El té del café Schilling," en El País, viernes 17 de marzo de 2000, p. 2.
9Traducido de Kakuzo Okakura, The Book of Tea, p. 13.
10 Arnau Puig, "Crónica y crítica sobre Carme Riera." En Guadalimar, Revista mensual de las Artes, 1979, reproducido en el "Dossier Carme Riera," Corner 2 (Spring 1999).

Carlota Caulfield nació en La Habana, Cuba. Es autora de Book of XXXIX steps, a poetry game of discovery and imagination. Hyperpoems for the Macintosh (1995), At the Paper Gates with Burning Desire (2001) y Autorretrato en ojo ajeno (2001). Es la directora de Corner (www.cornermag.org), revista dedicada a las vanguardias literarias. Contato: amach@mills.edu. Página ilustrada com obras de Carme Riera (Espanha).

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