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revista de cultura # 30 - fortaleza, são paulo - novembro de 2002 |
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La poesía de Lawrence Ferlinghetti Esteban Moore Lawrence
Ferlinghetti nació en Yonkers, estado de Nueva York, en 1919. Durante la Segunda Guerra
Mundial, como oficial de una unidad antisubmarina de las fuerzas aliadas, se dedicó a
entrenar en Escocia a marinos noruegos que habían logrado huir de su país, ocupado por
los nazis. Finalizado el conflicto ingresó en la Universidad de Columbia y posteriormente
realizó estudios en la Universidad de la Sorbona en París. En 1953 se radicó en la
ciudad de San Francisco donde abrió la ahora emblemática librería y editorial City
Lights Bookstore.
La obra de Lawrence Ferlinghetti puede ser considerada un extendido proceso de reescritura, en el sentido de que todo procedimiento literario lo es si se aventura en la exploración de sus propias raíces. En este trayecto en particular nada es desechado, su discurso se halla sembrado de variadas referencias literarias y culturales, en muchos casos evidentes, en otros de una profunda oscuridad, que sin embargo, refulgen en una nueva luz. En su voz se percibe la resonancia en súbitas, repentinas imágenes, de otras voces: Byron, Matthew Arnold, Albert Camus y el Dante entre otros, y alude asimismo a elementos culturales ajenos, los apropia, entrelazándolos en la trama de un territorio multicultural que anuncia lo inevitable: Será una voz mestiza/ una voz políglota cantando/ tarde en la noche/ en las extendidas llanuras/ donde la desaparición de las luciérnagas/ señala el amanecer de una época terrible. Su mirada, "el ojo obsceno del poeta", siempre atento al universo, expresa sus inquietudes en una modalidad poética en la que se evidencia la intención de regresar a la práctica de los bardos, la comprensión del fenómeno poético como un evento público, donde la recuperación de la perdida capacidad del poeta para difundir su noticia resulta fundamental. No se trata simplemente de una continuidad del modelo romántico (Byron, Shelley) donde el poeta se ve a sí mismo como un héroe, sucesor de Prometeo o de Hércules, que asume roles proféticos. La intención de Ferlinghetti es la de recrear la confianza en el poder de la inspiración, y transmitirnos su fe en la noción de que el poema, con su energía crítica, operará sobre el mundo y el espíritu de los seres humanos. Expone su visión, la de su vida interior y de las cuestiones que lo desvelan, sin arrojar al olvido la realidad inmediata y los problemas de los tiempos en los que azarosamente le ha tocado vivir; nada ha de quedar fuera de los límites de su interés, desde la preservación del medio ambiente a las cuestiones políticas y a las sociales, nada es ajeno a esa voluntad que indaga, expandiendo el radio de acción del poema. Al igual que Jack Kerouac y Allen Ginsberg, él pertenece a ese grupo de escritores que en la múltiple producción literaria de su época interpretan la voz, el ritmo de su tiempo, transforman su sensibilidad. Junto a Kerouac, creador del término emblemático "beat generation" (que significaba, en sus propias palabras, "lo beatifico", " intentar vivir un estado de beatitud, similar al de San Francisco de Asís cuando expresaba su amor por todo lo creado"), que absorbido por la oralidad y los modismos destaca la distancia y las diferencias existentes entre los escritores norteamericanos y su origen lingüístico; y de Allen Ginsberg, que refracta en su "Aullido " whitmaneano la traumática situación de una generación que agobiada de mandatos no estaba dispuesta a repetir el comportamiento social de sus antecesores; introducen la idea de la poesía como una "performance pública", e irrumpen en la escena desafiando las normas cristalizadas y la formalidad imperante establecida por lo que consideraban que era en ese momento la poesía académica u oficial, subvirtiendo el lenguaje institucional, logrando con su arte una cierta expansión literaria en un período de contracción de la cultura.
Todos aquellos que formaron parte de lo que en la actualidad se reconoce como el Movimiento beat o la generación Beat (denominaciones que pertenecen al mundo de la periodización historiográfica que podrán denotar, pero nunca connotar, la profundidad de la transformación que se opera a partir de ellos en la mente contemporánea), cultivaron en sus discursos distintos grados de diversidad estética, desarrollaron poéticas reconocibles; para ellos las tendencias estéticas, como las lenguas, no se imponen unas a otras: traducen, se integran, colaboran, realizan prestámos, y en este contexto recrean la significación lingüística. Lawrence Ferlinghetti explica este fenómeno de la siguiente manera: Si has estado leyendo acerca de la interpretación de las poéticas de los Beats hallarás en ellas que los términos poético y poéticamente son en realidad malas palabras, deben ser evitados. Lo concreto es lo más poético. El detalle exacto, sin bordados adicionales. De esto trata precisamente la ética de los Beats. Una ética que asumiera la nueva sensibilidad ante la belleza que se estaba produciendo y que diera cuenta de ella en su percepción poética. Las palabras de Ferlinghetti son de algún modo la traducción actual de aquéllas de Ezra Pound: "El objeto en su naturalidad es siempre el símbolo adecuado."
la espléndida vida del mundo no tiene fin su hermoso vivir su hermoso respirar sus hermosas criaturas sensibles observando escuchando y pensando riendo y bailando suspirando y llorando a través de las tardes sin fin noches sin fin de amor y éxtasis alegría y desesperanza bebiendo y fumando charlando cantando en los Amsterdams sin fin de la existencia de animadas conversaciones sin fin y de los cafés sin fin en los cafés literarios de las mañanas de lluvia sin fin las películas de la calle que pasan en los automóviles en los tranvías del deseo en las inagotables vías de la luz radiante Sin fin el baile de las melenas al ritmo sin aliento del punk rock y de la música disco su aire en la cabeza a través de las medianoches de la Vía Láctea hasta los paraísos del amanecer hablando fumando y pensando de todo aquello que en la noche no tiene fin en lo blanco de la noche la luz de la noche Ah sí el vivir y amar no tienen fin odiando y amando besando y matando No tienen fin los latidos la respiración la procreación la rueda de la vida de carnes girando constantemente en el tiempo Vida sin fin muerte sin fin no tienen fin el aire y la respiración Mundos sin fin en los que los días nunca terminan en las capitales del otoño sus grandes avenidas de hojas en llamas Sin fin los sueños y los cuerpos en los que el sueño desovilla las mangas tejidas de la ansiedad los laberintos del pensamiento las laberínticas ensoñaciones del amor las espirales del deseo y su exageración los innumerables finales de lo innombrable Sin fin los cielos incendiados sin fin el universo que gira Mundo sobre una hoguera de hongos No tiene fin el fuego que respira en nuestros cuerpos tatuados comedores de fuego bailando en las plazas tragando el aire incendiado de la gasolina Valiente el corazón batiente de la vida llameante sus pulsos compases y llamas apagadas Sin fin los campos de los sentidos los olores del deseo del amor los maullidos de los gatos en celo el aroma intenso de los sexos El sonido de los que hacen el amor no tiene fin el sonido de las camas chirriantes no tiene fin el gemido de los amantes no tiene fin escuchado en la noche a través de las paredes Los gritos del éxtasis inacabables las voces encendidas en la última y perdida culminación el ruido de las máquinas de música saltando el fluir del jazz del esperma sus ritmos difunden su energía en el paraíso Y luego los intentos de fuga no tienen fin huir de la náusea de Sartre de las colinas peladas donde se consumió la sensación en el lento fuego del tiempo de la alegría de vivir desesperanzada de los barcos cargados de ilustración de los barcos cargados de mierda que aún flotan en los infernales ríos de Caronte codicias histerias paranoias poluciones y perversiones Sin fin lhomme revolté en el anónimo rostro de la muerte en las huellas del estado monstruo No tiene fin sus visiones anárquicas No tiene fin su alienación No tiene fin su poesía alienada tábano del estado portador de la esencia de Eros No tiene fin el sonido de la vida del hombre que vive en la tierra las audiciones radiales sin fin las transmisiones de tv sin fin No tienen fin los rollos de papel en la rotativas el fluir de las palabras y las imágenes en las cintas de las máquinas de escribir escritura automática y garabatos sin fin los pòemes dictés por lo desconocido sin fin los llamados telefónicos hacia los confines de la tierra y la espera de los amantes en las terminales y el llanto de los pájaros en las terrazas y el graznido constante de los cuervos en el cielo y el multiplicado canto de los grillos y los mares rugientes y las aguas gimientes alzándose y cayendo sobre guijarros distantes y las mareas lamedoras durante los Idus del otoño beso salitroso de la creación Infinitas las campanas del mar anunciándose Más allá de las represas y los diques de la vida y el repetido llamado de las campanas en las iglesias vacías en las torres del tiempo Infinita la manifestación de calamidades del barbado hombre santificado No tiene fin La cuerda del corazón del mundo desenroscándose resplandeciente en el tiempo brillando a través del espacio No tienen fin los cruceros turísticos atravesándola barquitos pequeños en los canales infinitos millones de ventanas en llamas en el atardecer la ciudad quemándose con las sobras de la luz los distritos de faroles rojos brillan y danzan con pijas porno pijas de neón y los vibradores que vibran sin descanso en las piezas de edificios a medio derruir Sin fin el movimiento de las mandíbulas masticando las carnes de los sangüiches del deseo los jugosos bifes anchos del amor Sin fin los sueños y los orgasmos ritos de fertilidad ritos de pasaje y el vuelo de las aves fértiles sobre los techos de las casas y los huevos que caen en los nidos en las vaginas sin fin los intentos y tentaciones de la carne en las habitaciones por hora del amor donde canta la paloma golpeada No tiene fin el nacimiento de las criaturas en los sitios donde el amor y el deseo han tomado aposento Sin fin el dulce nacimiento de la conciencia y sus amargas muertes en vano Sin fin el marchitamiento de las pieles las frutas efímeras fugaces y las sirenas de neón cantando unas a otras en alguna parte Sin fin las leves variaciones de lo absolutamente familiar los fuegos de la juventud las brasas de la ancianidad la furia del poeta renacido No tiene fin toda creación en la danza muda de las moléculas Todo se transmuta todo cae en el silencio y todo gime llora una y otra vez Sin fin la espera interminable Dios y Godot nunca terminan de llegar No tienen fin las acciones los planes los dilemas y las demoras Absurda la espera que anula la acción y desea que ya no existan las guerras y desea la desaparición de los estados Es inútil la espera que niega la acción No tiene fin la lucha entre el bien y el mal las cabriolas del destino los viajes del odio sin fin la energía nuclear la energía interna de la tierra las reacciones en cadena sin fin del fogonazo final que fallan en sus intentos mientras las Blancas Bicicletas de la protesta circulan lentamente a su alrededor Pues algún día estos dioses con rostros caninos que calzan zapatos a la moda escarpines de Gucci botas tejanas y sombreros de latón y viven en bunkers con muchos botones e interruptores a su alcance desaparecerán les llegará el fin Pues lo que nunca tendrá fin es la esperanzadora posibilidad de elegir en nuestras encrucijadas elección que aún no ha sido realizada elegiremos la iluminación de las mentes oscuras los senderos de la gloria los verdes gigantes de la casualidad los anzuelos de la esperanza en los pántanos del desaliento las colinas en la distancia los pájaros en los arbustos los arroyos de la luz oculta las melodías desconocidas las sesiones del pensamiento dulce y silencioso y las muertes felices de los corazones todos los días y las pijas de barro y los pies enfundados en zapatillas recorriendo la bahía Y es más son infinitas las puertas de la percepción que aún deben ser abiertas y los potentes chorros de luz en el elevado espíritu del hombre en el espacio exterior muy dentro nuestro en el Amsterdam del Ying y del Yang Sin fin las rubaiatas sin fin las beatitudes sin fin los shangrilas sin fin los nirvanas sutras y mantras sin fin satoris y sensaras sin fin Bodhiramas y Bodisatvas Karmas y Karmapas Sin fin las Shivas cantando danzando en los humeantes vientres del éxtasis Brillos trascendencia penetrando la cristalina noche del tiempo en el silencio sin fin del alma en la larga y altisonante historia del hombre en el sonido y la furia sin fin significando todo con sus alucinaciones sin fin adoraciones e iluminaciones y destrucción total y erecciones e exhibiciones fascismo y machismo circos de las almas extraviadas parques de diversión de la imaginación Coney Islands del poema sin mente sin fin dictado por la voz individual del inconsciente colectivo ciego en las huellas del tiempo En los últimos días de Alejandría El día que precede a Waterloo Los bailes prosiguen En la noche se escuchan los sonidos de una fiesta bulliciosa [Amsterdam, julio 1980]
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Esteban Moore (Buenos Aires, 1952). Poeta, traductor y periodista. En poesía ha publicado: La noche en llamas (1982), Providencia terrenal (1983), Partes Mínimas y otros poemas (1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky, Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu, Seamus Heaney, entre otros. Contato: estebanmoore@ciudad.com.ar. Página ilustrada com obras do artista Patricio Ponce (Equador). |