Nada es más desprendido de sí que la obsesión y por eso mismo
crea: Arrebatamientos y éxtasis. El artista lo que hace es arrebatar y turbar, es darle
poder y ciencia a la sensualidad de el que crea. Crear es arrebatarse y arrobarse.
Arrostrar también una condena y una censura. Y es lo sensorial lo que le hace, un ser y
un artista que no cabe en los ordenamientos y en la prescripción que se ha pretendido
establecerle a la creación. Él crea porque no puede encontrar. El pintor solamente
encuentra cuando ha sido privado de los sentidos. Él no puede ver más que en que aquello
que no puede ser visto y he aquí donde se halla la médula y el metal de su
descubrimiento. Descubre solamente porque no hay nada que descubrir, y por ello no miente
y no falsifica, porque lo que ha visto no requiere de prueba y no necesita de una
explicación que lo complete. En sí mismo.
___ II
No conocemos una explicación de la obra dada y hecha por él mismo. Este artista
se nos hace un perfecto, porque nunca hablo de eso mismo que a él lo excedía. ¿Cómo
hablar de lo que ni yo mismo conozco? Podría haberse dicho. De París a Woodbry, en
Connecticut, 1930: O sea, abandono de la ciudad positivista a la naturaleza nueva, que le
trastorna y le cambia los sentidos y la percepción y le descubre todavía el misterio
intacto e impenetrado, por lo que resulta mediocre y obsceno ensayar reflexiones y
discusiones estéticas, que tampoco, por las cuales ni siquiera antes se había
interesado, como lo podemos deducir del libro de Marcel Thirion, relato hermoso y valioso
documento; que era el ambiente y la atmósfera de la rue deu Château, en la que conoció
e intimo con Duhamel, Prévert, Leiris y Queneau, y otros surrealistas entre 1926-27.
Hablar sobre sus cuadros, era también para él un misterio, por eso mismo perfecto. La
perfección es el misterio. ¿Todavía se quiere hacer creer que el arte habla de la
realidad? Él sabe que su pintura, de la cual él mismo duda que sea hecha por él, no
puede enmarcarse dentro de esas leyes primarias y dentro de los principios obtusos de la
particularidad, o de la personalidad del artista.
Está más que nada en él, la
ironía le que reporta y le imprime a su carácter el "apartamiento absoluto"
para decirlo con Charles Fourier. Y es que entonces no puede hacerse obra, sino que la
obra se hace en él, en uno mismo. Entonces podemos decir, que existe una pintura en uno
que se puede conocer y dar a conocer, y otra que no. Por ello mismo la obra no siempre se
conoce cuando se ve en el pintor mismo, desaparece el espectador, que no es necesario. El
pintor está ya en relación con la obra antes que el espectador, por decir: El del museo
o el de la sala de exposiciones; en el hacer del cuadro, este tiene allí mismo un
espectador. Al mirar sus cuadros uno cree que ya han sido vistos, que uno mismo ya los ha
visto antes.
___ III
Quiero decir, que están inmersos dentro la estética surrealista del
"modelo interior", que se halla para nosotros en Masson, Matta, Paalen, Lam,
Varo. Cuando se habla de la pintura surrealista, se quiere creer o hacer creer que ya se
conoce toda, como de la misma manera se habla del Renacimiento o del Barroco. En ello se
da un equivoco de dimensiones y proyecciones escandalosas. El arte no es de lo que podamos
saber en su totalidad, es aquello que se escapa o, que como totalidad puede estar en un
cuadro o en un artista, cualquiera que este sea y esté donde este. He ahí el poder de
trastorno y de extravío. Contemplar un cuadro de Tanguy es exponerse a ello sin
condición ni medida. Es extenuarse no en el problema temporal sino situarse en una
intemporalidad incesante. La poesía no tiene tiempo. La imaginación no tiene tiempo, eso
lo que hace eclosión allí. Es el paroxismo.
___ IV
Hay que encontrar y encontrarse, pero ese proyecto no tiene nada que ver con el
resultado de encontrar y encontrarse, sino de estar ahí, de ser sensible a lo que ocurre,
a lo que está en movimiento. En la transformación. Por eso como lo relata André Breton,
él es artista porque intuye y sabe encontrar, en efecto se encuentra con un cuadro de
Chirico que lo lleva a descubrir en él al artista. "Le Cerveau de l´enfant, de
Chirico, que no me ha dejado desde el día en que expuesto en la rue de la Boétie, en el
escaparate de la galería de Paul Guillaume, me impresiono hasta el punto de obligarme a
bajar del autobús para mirarlo a placer. Años después de haberlo adquirido yo, este
cuadro volvió al mismo sitio para una exposición: El hecho de que, pasando entonces por
allí, también en autobús, Yves Tanguy -al que yo no conocía aún-, tuviera el mismo
reflejo que yo, basta para dar objetividad a este tirón". Ese encuentro le será
decisivo y determinante para apoyarse en la decisión de ser artista y construir su
destino. Esté encuentro, le dice que es pintor: lo que de por sí esta dentro y que sin
saberlo ya lo era. Ya lo era sin hacerlo visible, en forma de pintura.
Por lo mismo en la medida en que hubo
el momento del encuentro, el azar que libero su inconsciente, lo revelan sus cuadros
iniciales. Todavía esta en el momento de la experimentación y de la exploración de esas
formas que estaban muy cercanas a Chirico y al mismo Dalí. Había un deseo y una
necesidad interior de una forma que no halla en estos cuadros. Y ya en 1951 en "Los
transparentes" podemos observar, que ha hallado su vía y su medio; porque es
totalmente evidente, que no necesitó más de los colores emocionales que veíamos en
cuadros anteriores como en "Divisibilidad indefinida", 1942; y aquí los
contiene y reduce.
___ V
La solución artística no era la preocupación de Tanguy. Y por eso mismo no
recurrió a formulas y técnicas conocidas. Odiaba la repetición y la convención.
Refractario y revolucionario a los esquemas y a la imitación. Encontrarse en la soledad,
perderse en el silencio y abismarse en la oscuridad de su secreto, esa fue su irreductible
intención. Incitarse en sí mismo y ordenarse a sí mismo en sus cuadros, en el orden y
la limitación de las líneas, en las formas y en los volúmenes escultóricos, en el
espacio para destruir el tiempo. Estructuras óseas, han dicho muchos, nosotros decimos:
Estructuras que están deviniendo, que quieren hallar forma y vacío. Que intentan
aparecer y desaparecer: Medusas que con sus hilos queman y dan muerte. Lo femenino y lo
masculino que se unen erótica y sensualmente, que se hallan en deseo permanente y sutil.
Goce y perversión. Universo de las formas del océano, pero también que al mismo tiempo
no están allí y que pueden estar el fondo del cielo, que sería el océano al revés o
que están en la tierra, en lo que llamamos tierra, que antes había sido nada más que el
inmenso océano. Encadenamientos de materia y de fluidos, confluencias de tumultuosidad y
caos, pendientes y caudales en y entre toda la naturaleza.
Aquí se da una visión profunda y
dramáticamente melancólica por aquello que en la naturaleza no es esta todavía oculto y
que nadie ha podido descubrir y entonces al mirar: Una roca, la tempestad, los pájaros,
las jaibas, los caracoles, la corteza de un árbol, la arena del desierto y la de la
playa, contrapuestas y contrastadas al sol y a la luna, al día y a la noche, al
inconsciente y al sueño; él sabe que ella ES y ESTÁ tanto en la tierra como en el mar y
en el cielo. Y crea para ello dentro del cuadro mismo una maravillosa mecánica natural de
relaciones. Es la unión y la fusión de esos elementos lo que él busca con una
intención movida por el: "Estar con" las cosas interior y exteriormente,
acercarlas, sentirlas y probarlas y probarse en ellas en todo instante. Tener la
conciencia de que sé "Esta con" ellas y con uno mismo. Manera por ello mismo
que no es solamente para el que hace arte sino para el que lo hace sin
"saberlo", creando otra manera. No es el cuadro el que hace al artista, sino que
es la vida la que lo hace descubrir el arte, su naturaleza que "Esta en él". Y
sus cuadros, lo que hacen de manera intolerablemente hermosa y perfecta, es hacer visible
que proceden de la iluminación y no de la elucidación.