revista de cultura # 33 - fortaleza, são paulo - março de 2003

Livros da Agulha

La noche del jabalí, de José Ángel LeyvaLa Noche del Jabalí. José Ángel Leyva. Editorial Praxis. México. 2002. 284 pgs.

La noche deljabalí, del escritor mexicano, más especificamente durangueño, José Ángel Leyva, es una especie de viaje hacia el sueño, la pesadilla, los deseos; esos mundos imaginarios que es posible construir a través de recuerdos reales y fictícios.

Al estilo del Decamerón de Bocaccio, en donde un grupo de jóvenes se refugia de la peste en un lugar tranquilo a narrar historias, La noche deljabalí inicia cuando un grupo de amigos está a punto de partir hacia la Isla de la Noche. En esta obra no se hallan los personajes en Florencia, sino que se han reunido en un ambiente cálido de mangles y donde la abundancia de mosquitos es tal que el lector siente comezón. El poeta, dos hermanos pintores Leonel y Carlos Maciel, con su hermano menor, Antonio, y su primo Polín esperan la partida en compañia de Gerard, un escultor, amigo de Leonel. Zarpan con un cargamento de vida y de historias a las que el lector asistirá y de las que formará parte como si fuera uno más de los comensales de ese clan de hombres sibaritas, cuyas firustraciones y anécdotas de vida ofrecerán con la misma generosidad con la que brindan, de vez en cuando, su silencio alrededor de un puro o de un paisaje denso.

Las breves narraciones de los personajes se suceden con un lenguaje que exhibe la vocación poética de José Ángel Leyva. Hay un buen uso del adjetivo literario, de la paradoja y la metáfora. Por ejemplo, los personajes "escuchan los primeros sonidos intestinales de la madera"; o bien, refiriéndose a un tipo de nombre Eugenio, cuyo rasgo más humanizado era golpear a su propia madre, Leyva dice: "Tenía la mirada de apando, turbia y plena de resentimiento, no porque estuviera recluido en celdas oscuras sino porque se la pasaba, como buen durangueño, bebiendo mucho y resistiendo poco, en las más sombrias cantinas del pueblo"...

Otro de los recursos que le gusta emplear es la redefinición de frases hechas, pues en vez de la célebre y bíblica: Térdónalo, Señor, no sabe lo que hace", en plena borrachera el primo Polmi declara: Terdónalo, está borracho y no sabe lo que piensa". Y en otra ocasión destaca la paradoja, cuando lo decisivo es el insomnio, el mismo Polín aparece desvelado igual que el poeta, mientras que el Diablo por supuesto dormía como angelito.

En el primer plano de la narración hay poco movimiento: ir y venir de copas y licores, vaivén de hamacas, preparación de guisos que son felizmente disfrutados por los personajes y envidiados por los lectores que desearían probar un buen trozo del pescado a las brasas, una ración de langostinos y frutas, un trozo de carne de jabalí pequeño, ese cerdo salvaje que sirve de pretexto al autor para demorarse en la pasión culinaria de sus personajes y en la edificación de ritos a cual más extraños. Pues a propósito de dicho jabalí, Leyva asegura que "...aunque es hembra, conserva su esencia bravía muchas horas después de muerto. La carne no muere junto con la caza de la bestia, sino que es necesario dejarla varios días en el refrigerador para que pierda su vitalidad.Es una carne con sabor muy fuerte, pero muy rica, sentencia Leonel, mientras el multicitado Polín hacía bolas de corteza de coco, las mojaba en alcohol y las metía por el ano y la boca del jabalí, para luego prenderles fuego." Estos jabalíes son como las ovejas de Helios descritas por Homero en la Odisea: después de muertas siguen balando.

No sólo los ritos culinarios son extraordinarios en este libro, los mestizajes animales también: superan con mucho los tímidos intentos actuales de la ingeniería genética y sus alimentos transgénicos, pues en la novela de Leyva, existen coacopollos, coacoyales, cocuyotes, sirenas, iguacates, igualicanos, gaviorciélagos, murcierántulas, y qué decir del famoso caimanado en peligro de extinción debido al valor de sus astas y de su piel.

Se trata, pues, de un escenario en el que, como en nuestros países de América Latina, conviven leyendas y crónicas de pueblo en las que la gente tiene, evidentemente, mucha más fe que en la historia oficial. Lugares en donde hay no sólo animales fantásticos en peligro de extinción, sino playas enteras, pues no hay pueblo con alguna belleza natural, por muy imaginario que sea, que no reciba las asediadoras ofertas de los inversionistas extranjeros que fundarán cadenas hoteleras para que "...los turistas viajen con sus costumbres y sus vicios, sus indolencias y sus comparaciones [...] para que el alemán halle sus salchichas alemanas; para que el estadounidense mida el grado de civilización de acuerdo con el número de hamburgueserías y de autos, para que los franceses pidan un aeropuerto en donde aterrice el Concord, y para que los ingleses encuentren pubs." Para que todos "se frían las pieles urbanas".

La Soledad es un pueblo bien fundado, con gentilicio y todo, pues sus habitantes se llaman choleños. Y sus jóvenes se trasladan sin necesidad de pasaporte a ciudades que aparecen en mapas real-es, lo mismo a la peligrosa Ciudad de México que a la antigua Unión Soviética. Los choleños, como cualquier gente, sufren pasiones contrariadas: conocen el amor sexual y el amor a la tierra propia, pero sobre todo, el amargo sabor de la traición, pues no contentos con irse a otras latitudes a padecer nostalgia por La Soledad recién abandonada, están dispuestos a vender sus hectáreas de playa para que sean invadidas por los turistas y la globalización. Gente lejana, ajena al mar, que no pedirá para comer jabalíes con coco sino hamburguesas con queso y a la que no le importará cuándo llegó la primera máquina Singer, ni cómo llegaron los primeros litros de vino por mar, ni deseará que un loro le dé la explicación de por qué alguna vez no hubo perros en Islandia.

En un segundo plano de ficción, La noche del jabalí de José Ángel Leyva es un territorio imaginario en donde cuaja la realidad, en donde un poeta se nutre de las narraciones de sus amigos y parientes para escribir una novela en la cual se da noticia del levantamiento indígena en Chiapas, en donde campean la injusticia y la miseria. No deja de ser interesante que, como en la vida de México, esa novela se mantiene dentro del libro corno proyecto, como un esfuerzo inacabado, siempre en espera de ser resuelto.

Así, si bien La noche del jabalí está Nena de crónicas imaginarias, de acontecimientos insólitos como que la luna baje a beber al mar, para el lector atento, está también escrita la otra historia, la de ese México urbano, rural, indígena, sincrético que surge diáfano detrás de cada formidable y acaso Inverosímil relato de ficción. Sólo hay un asunto que no pude tragarme, que hizo para mí peligrar el tejido de la verosimilitud: Cuando a La Soledad llega un ejemplar de la revista Alforja, revista que dicho sea para terminar es un trabajo real de lucha real por mantener un espacio real, quiero decir digno, para la poesía.

[Óscar de la Borbolla]

Viagem pela Arte Brasileira, de Alberto BeuttenmüllerViagem pela Arte Brasileira. Alberto Beuttenmüller. Editora Aquariana. São Paulo. 2003. 136 pgs.

Alberto Beuttenmüller, da Associação Internacional de Críticos de Arte (AICA) e da Associação Brasileira de Críticos de Arte (ABCA) acaba de publicar o livro Viagem pela Arte Brasileira,  pela editora Aquariana, para alunos de nível médio, superior e amantes da arte, em geral. O livro cobre a história da arte brasileira, desde a arte rupestre até a arte conceitual e tem ilustrações de Camila Mesquita, uma designer formada nos Estados Unidos.Curador de duas bienais internacionais, o crítico e jornalista Alberto Beuttenmüller foi diretor do Paço das Artes e do Museu de Arte Brasileira da FAAP, presidente do Conselho de Arte e Cultura da Fundação Bienal de S. Paulo e membro da Comissão Nacional de Arte - FUNARTE. É escritor de romances e poesia, traduzidos em várias línguas. Viagem pela Arte Brasileira, na opinião do autor: “é o manual que faltava ao circuito de arte, muito mais voltado hoje para uma elite, que produz apenas livros luxuosos”.

Século de Ouro - Antologia Crítica da Poesia Portuguesa do Século XXSéculo de Ouro, Antologia Crítica da Poesia Portuguesa do Século XX [org. Osvaldo Silvestre e Pedro Serra]. Ed. Angelus Novus/Ed. Cotovia. Lisboa. 2002.

Na introdução da obra, os autores justificam, não apenas as escolhas dos autores e críticos, como o próprio procedimento metodológico que esteve presente neste ambicioso e arriscado projecto. Os seus organizadores seleccionaram um vastíssimo conjunto de personalidades que dela participam, de acordo com algumas directrizes que é importante frisar, para compreender a sua estrutura e os “riscos” prováveis em que incorre. Em primeiro lugar, foram escolhidos autores com obra crítica feita e substancial, na área da literatura, em segundo, foram também seleccionados jovens críticos cuja obra se tem vindo a destacar actualmente e, finalmente, poetas a quem foi proposto que passassem para o “outro lado”, reflectindo criticamente sobre os textos que mais os tivessem marcado.

O elenco final culminou num total de 73 colaboradores, críticos, além dos 47 poetas incluídos (os poetas repetem-se, nalguns casos amplamente justificados), e foi pedido a cada um deles que escolhessem um poema e fizessem uma leitura interpretativa subsequente. Desde logo parece saltar à vista que tal processo, definido electronicamente e por um ajustamento aleatório, acarretaria determinadas consequências, das quais a mais penosa terá sido a exclusão de poetas como Fernando Echevarría ou Joaquim Manuel Magalhães, para citar apenas dois exemplos, entre outros, o que gerou intensa polémica, obscurecendo o valor da obra. Seríamos ingénuos, todavia, se postulássemos a possibilidade de uma antologia incluindo a totalidade dos poetas, sabendo como as obras deste género se colocam, imediatamente, na mira da crítica, de um ou de outro modo, em virtude da subjectividade intrínseca às escolhas dos antologiadores. 

Resistindo à forma totalizadora do livro, como o referem os autores na longa introdução que precede a antologia, ela pretende-se como um modo de consulta com múltiplas entradas, o que viabiliza uma leitura mais substancial dos poemas seleccionados, propiciada pelos ensaios de inegável qualidade e que permitem o acesso ao universo poético de cada poeta. O modelo proposto pelos organizadores, para as leituras dos poemas, é a close reading (cf. Paul de Man, O Ponto de Vista da Cegueira), uma leitura orgânica ou um acto de compreensão que se anima a partir de si mesmo, pois cada poema se oferece aqui enquanto enigmático apelo à sua compreensão.

Tendo sido solicitado a cada ensaísta que os respectivos ensaios eliminassem ao máximo as notas de rodapé e as referências bibliográficas e que tentassem renunciar a uma leitura “viciada” por um horizonte conceptual e historicista prévio, o que decreta, do ponto de vista de Man, a “cegueira” do acto crítico.

Este ideal regulador da “close reading” pode apresentar-se muito atraente do ponto de vista teórico e até perspicaz, no modo como permite desenvolver as potencialidades de uma sofisticada audição para as sonoridades auditivas de um poema ou de um texto, mas, na prática, a epoché assim requerida suscita uma ambivalência que respeita à legitimidade do procedimento metodológico usado. Sabe-se que é do diálogo com os preceitos fundamentais a toda a interpretação e actividade crítica que vive o ensaio, mesmo quando o desejo é o de um “olhar adâmico” sobre o texto,  como uma pulsão natural e legítima. Por isso, qualquer abordagem arrasta consigo a sua paradoxal condição, dissolvendo imediatamente qualquer pretensão de uma leitura original. Desengane-se o leitor, se espera encontrar essa “ausência referencial”, pois, não obstante a não explicitação de referências (o que não foi possível em alguns casos), permanece nela intacta uma bibliografia oculta.

Para além de todas estas questões, de ordem metalínguística e hermenêutica, o que parece mais interessante é ressaltar o facto de que O Século de Ouro  decorre de uma perspectiva, ela própria inovadora em si e que confere a originalidade do tom à obra, sendo esta o resultado final de um peculiar modo de olhar. O intuito dinâmico que a anima permite que ela vá além da simples e clássica antologia, baseada na selecção e organização de poemas de acordo com uma intentio historicista, configurando-se passivamente segundo o modelo clássico e ilustrativo, que nada acrescenta à leitura, interpretação e conhecimento da poesia. Chamo a atenção, ainda, no final da obra, para a cuidada e pertinente biobliografia dos poetas seleccionados e ensaístas participantes, um aspecto que a transforma numa obra de consulta indispensável.

Defender um “regresso aos textos”, como o afirmam os autores, implica, por outro lado, uma recusa da sequência cronológica e um “desapossamento do seu lugar” na história literária, assente sobre um paradigma pós-histórico e abrindo caminho a uma “História das Formas” que segue as pisadas do modelo “rizomático” defendido por Deleuze e Guattari, isto é, como uma cartografia de itinerários possíveis. Como se pode claramente deduzir, toda a lógica subjacente comporta riscos que lhe cabem em sorte, dando lugar a “um outro modo” de interpretar a poesia portuguesa, naquele que foi considerado o seu “século de ouro”. Quer se goste ou não, o importante é que nos encontramos diante de algo inteiramente diferente, o que marca uma nova etapa e um mapeamento diferente da crítica literária portuguesa, ainda por avaliar. A ideia frequentemente reiterada pelos autores, de “desaprender a história”, passa por uma desaprendizagem com a história, transformando o objecto (cada poema analisado) num objecto epistémico, certamente mais próximo de uma perspectiva crítica benjaminiana e que exige o despedaçamento do que permite o jogo consolador dos reconhecimentos. Talvez este seja o principal ensinamento a extrair do propósito da antologia, tão firmemente arreigada à sua convicção de libertar o seu objecto das teorias literárias e da história da literatura, tão empenhada em levar a cabo uma inflexão do olhar, centrada em reviver a história do século como se ela fosse inaugural e partindo da suposição de que é o poema a impôr-se ao seu antologiador e nunca o inverso. Mais do que um mero, ainda que virtuoso, exercício testamentário, é de um “recomeço” que falamos e nunca de um balanço (ainda que cada balanço seja também um recomeço), de um olhar que supõe a instância do presente e do agora como a mais irradiante das potencialidades da compreensão histórica.

Para concluir, não é injusto decidir que esta é, sem sombra de dúvida, a melhor e mais completa antologia que foi feita em Portugal, atendendo à extensão e à ambição do seu objecto. Em boa verdade, o seu acolhimento discreto na imprensa evidencia uma má-consciência, mais vergada ao peso dos preconceitos de uma certa maneira de olhar a história literária e ao provincionismo cultural do que propriamente atenta ao seu real interesse e valor.

[Maria João Cantinho]

La Puerta de la Misericordia, de Tomás de MattosLa Puerta de la Misericordia. Tomás de Mattos. Ed. Alfaguara. Buenos Aires. 2002. 1011 pgs.

Ananías, hermano de Nakdimón (narrador de la historia), además de ser un personaje controvertido que analiza las Escrituras desde una perspectiva teológica y teleológica, se vincula con Jesús de Nazaret como su alter ego. La exégesis que realiza él así como otros personajes de la obra, incluido Jesús, van construyendo una nueva visión de las Sagradas Escrituras. Y esa "visión" es la que pone en vilo al Sanedrín y a los escribas. Tanto Nakdimón, personaje que evoluciona con más nitidez durante la novela, como José de Arimatea, María, Gamaliel y el propio Anás, yuxtaponen sus testimonios en relación a la figura del protagonista cuyas obras y palabras los hace partícipes de un acontecimiento que signó a Occidente. La interpretación del Antiguo Testamento, los "espacios en blanco" de la palabra divina, la admiración o condena hacia profetas o hechos bíblicos, construyen las primeras instancias de la novela y sirven como pre-texto a revisiones que el propio Jesús realiza en sus diálogos con los discípulos y el narrador.

La Puerta de la Misericordia supone una novela ontológica centrada en los pensamientos y discursos del supuesto Mesías, en su figura dual de hombre y Dios. Esa naturaleza divina queda registrada en la propia palabra de Jesús:

No disponiendo ellos ni de harina ni de agua, Elías comprendió que los ingredientes provenían del Eterno y, erróneamente, según Jesús, se convenció de que su acompañante era un ángel.
¿Quién era, entonces?- le pregunté, casi sin ocultar mi fastidio ante el enésimo desborde de su paráfrasis.
Me miró sarcástico.
No te incumbe saberlo, Nakdimón.

Más adelante en la narración Jesús confirmará que esa presencia que acompañó al profeta Elías fue Moisés, quien estará también presente junto con el primero cuando Jesús se encare con el dios de Israel (Segunda visita a Betania, Cap. XV, EL OTRO JESÚS, parte 156, "A los pies del monte Tabor")

Nakdimón (narrador homodiegético, Genette, 1972)  se reúne con Los Hijos del Fragor en la casa de Lázaro (Betania); su interés es la del neófito que desea ser iniciado. Alrededor de una mesa, por la noche, el narrador, Jesús, las hermanas de Lázaro y algunos discípulos beben vino mientras discurren sobre las escrituras. Nakdimón tuvo la intención de ir con preguntas para despojarse de ciertas dudas que lo carcomen hasta bien entrada la novela; Jesús revierte la situación y es él quien pregunta y responde sobre hechos registrados tanto en la Torá (Ley) como en los libros de los Profetas y Hagiográficos. De una manera muy similar a los filósofos griegos, el método aplicado es la mayéutica socrática, que en ocasiones es aplicada por el protagonista. La hermenéutica da lugar a la lógica que intenta atravesar espacios donde la misma pierde vuelo: la trascendencia de Dios en los acontecimientos humanos y específicamente en los hombres y mujeres del Pueblo Elegido.

Milan Kundera en su "Teoría de la novela" afirma que "todas las novelas de todos los tiempos se orientan hacia el "enigma del yo". (...) la novela en esa búsqueda (...) tuvo que desviarse del mundo visible de la acción y orientarse hacia el (mundo) visible de la vida interior. Aprehender un yo quiere decir aprehender la esencia de sus problemas existenciales, su código existencial". Esta aproximación a la novela ilustra de manera sintética lo que pretende el autor, y lo logra, en "La Puerta de la Misericordia". Quien busca desvelar la divinidad de Jesús es Nakdimón, fariseo y escriba escéptico. Esa búsqueda del yo humano consubstanciado con Dios, o de un yo divino hecho hombre para experimentar las vicisitudes humanas, es el leit motiv de la gradual anagnórisis del narrador. Y es posible, quizás, que se convierta en uno de los temas, sino el principal, de la novela.

La obra comienza donde va a finalizar; en esa instancia narrativa, Nakdimón reunido con María, Juan, José de Arimatea y Simón el Leproso junto a otros personajes en la casa de Lázaro, dialoga con ellos con la intención de confirmar su certeza: Jesús es el Mesías. La narración comienza a retrotraerse hacia dos años atrás, en una suerte de "flash-back", en una noche en Betania en la que Nakdimón visitó a Jesús. Desde ese momento comienza a desarrollarse la trama. Son los dos últimos años de Jesús de Nazaret durante los cuales el narrador es testigo de los acontecimientos políticos, morales y sobrenaturales que involucran y rodean al protagonista. Para construir la historia se sirve de los testimonios de los demás personajes, y  por medio del diálogo va hilvanando los hechos y el pathos de los mismos.

La novela posee la impronta del ensayo; Nakdimón parece transformarse en el decimotercer discípulo cuando narra su experiencia al lado de Jesús y sus seguidores, porque llega a compartir los valores trasmitidos de la nueva ideología. "La Puerta de la Misericordia" es un título simbólico que remite al Sermón de la Montaña y  es, a la vez, el testimonio de un personaje. La obra cumple con el objetivo de los clásicos de la literatura: mover, deleitar y enseñar.

[Federico Rivero Scarani]

Angola: Entre o Amor e o Ódio, de Filomena CarreiraAngola: Entre o Amor e o Ódio. Filomena Carreira. Editora Harbra. São Paulo. 1997. 110 pgs.

A situação de Angola tem atraído o interesse e a atenção mundiais, inclusive de personalidades famosas como a Princesa Diana, que abraçou a causa angolana. Poucos, no entanto, têm conhecimento do que foi a guerra e de como ela foi vivida. Através da autobiografia Angola: Entre o Amor e o Ódio, Filomena Carreira conta como, durante a guerra da independência de Angola, em 1975, uma menina rica e de uma conceituada família angolana tornou-se pobre, da noite para o dia, chegando a ponto de roubar para comer. Com riqueza de detalhes, a autora retrata a triste experiência de ver amigos morrerem em sua frente, ser assediada sexualmente na presença do próprio pai e ter que deixar o país para não morrer nas mãos da sua própria gente pelo simples fato de ser considerada "resquício da colonização portuguesa", só porque não era negra como a maioria. Trata-se de uma história real, que relata, através da vida de uma família, a história de um povo que viu seu país ser destruído em nome da busca pela independência. Com dados ora relevantes, ora enternecedores, a obra mostra a perspectiva de uma parte do povo angolano que sofreu e ainda chora com o dilaceramento do seu país.

Livros para Agulha deverão ser enviados aos editores, nos endereços a seguir:
Floriano Martins Caixa Postal 52924 Ag. Aldeota - Fortaleza CE 60151-970 Brasil
Claudio Willer - Rua Peixoto Gomide 326/124 - São Paulo SP 01409-000

retorno à capa desta edição

índice geral

triplov.agulha

triplov.com.agulha.editores

jornal de poesia

Banda Hispânica (Jornal de Poesia)