![]() |
revista de cultura # 33 - fortaleza, são paulo - março de 2003 |
|
Francesc Torres: la metamorfosis del arte Miguel Ángel Muñoz
Así,
Francesc Torres alcanza a mediados de los setenta, su época de
madurez, consigue no sólo ubicarse en una posición clave del arte
internacional, sino que protagoniza un paso adelante que, en cierta forma
se enlaza con otras culturas (europea-norteamericana), y otros
caminos de especulación intelectual (filosofía). La propuesta de Torres
atraviesa el inmóvil espacio de la pintura. Pronto se coloca en un
privilegiada posición frente a la crisis de la modernidad
que, con wl desvanecimiento de las ideologías y los discursos, va dejando
huecos para un nuevo lenguaje creativo. En
este contexto la libertad el arte aparece como aventura, como tránsito poético
en busca de identidad propia. Metamorfosis compuesta por la
interacción con la materia y los objetos que la concretan. Percepción
objetual; confirmación intelectual; experiencia perceptiva. El
espacio en Torres se mueve, se bifurca y se recompone. Espacio inpedito.
Espacio que nace y desaparece en el tiempo. No es extraño, sino
sorprendente. El caso de Torres me apasiona - como otros artistas: Klee,
Picasso, Morandi, Beuys - por transformar la realidad. La unión de estas
dos palabras es un desafío a la invención artística: reflexión
sobre el espacio, y recomposición por el espacio. Objetos,
imágines, videos, instalaciones, escenografías, son el cruce visual y táctil
de la obra del artista. Es imposible traducir en palabras todos sus
componentes, sería interminable. El arte de Torres emerge de una crítica
radical a su momento histórico. Por una parte, la comprensión y análisis
del régimen franquista., fruto del fascismo en España. Por otra,
entender la complejidad irreversible de nuestro tiempo, que configura la
realidad existencial. Es una visión, en sentido estricto, extra-histórica.
Cada reflexión es equilibrio en continua evolución. Sentido inverso de
las ideas. Propone y define. Desde estos conceptos hay que entender la
obra de Torres y entender el doble camino conceptual que lo anima. Sus
instalaciones son espacios intemporales, evocan una historia, fabrican imágenes.
Cierto, todo objeto es crítico del contexto; asimismo, es un puente entre
él y el espectador. Convergencia contradictoria, pero que gravita en un
espacio cambiante. Unión y desunión de lenguajes que se atraen. El
primer desarrollo artístico de Torres es reconstruir la historia desde el
arte. Es una crítica despiada al inicio de la época fascista en
1943, años dolorosos e inolvidables para el artista. Crea instalaciones
donde hay que revolorar el momento en que su país supera la crisis.
Elabora un inmoviliario visual-poético: un automóvil, una bandera española,
objetos destrozados, quemados, y otros elementos que estructuran la
composición de la instalación. En este espacio palpamos y vemos el
exterior e interior del artista. Creo que esta serie de reflexiones
concluye con las instalaciones:
Cincuenta lluvias (1991), Memorial (1992) y Crónica del extravío (1992),
que son, de cierto modo la "superación" de un pasado
inolvidable.
Las
instalaciones primeras, que produce entre 1968 y 1980, descubren su
desencanto por la modernidad. El tiempo respira, gravita, encarna. Este
período es a su vez, testigo del conflicto que el artista vivía en esos
años. Creación y movimiento al comienzo de la aventura. Es sorprendente
observar como las imágenes se convierten en lenguaje, lo llama, lo
desconoce, pero al mismo tiempo, lo habita. Sobre
las cenizas de los astros, las indivisas de la familia,
El
predominio del espacio sobre la materia se inicia en los años noventa.
Sin embargo, estos elementos están presentes en todas las épocas
creativas de su producción. Esta fidelidad a la transformación
del espacio es un emblema de pasión del artista. Pero este culto provoca,
no límita. Entre 1990 y 1993 Torres produce una serie de
instalaciones, videos y trabajos fotográficos (una serie de portadas
manipuladas de la revista Newsweek), todo el proyecto en conjunto lo título:
Newsweek Series y Forget Everything.
Estas obras rienden homenaje al concepto, al tiempo, al espacio. El total
del trabajo es una manifestación más sensible, única, enigmática. El
concepto es más abstracto, un triunfo sobre la materia del espacio. Entre
las piezas de estos años me sorprende una en especial:
Memorial.
Diversos objetos provocan un espacio, un espacio histórico. En realidad,
una metáfora que se une por un tema: el recuerdo de la guerra civil española.
Quizás sólo habría que detenerse en comprender la historia como
una realidad, como hecho consumado y asimilado por el artista. El término
concepto hecho raíz como sueño imprevisto. Esta instalación es el final
de una serie, como decía anteriormente, dedicada al régimen franquista.
Construcción sorprendente: un reflejo de luces, sombreros que guardan
cabezas desiertas, cuerpos ausentes. Abren caminos sonoros que se
discurren ante nuestra mirada inmóvil. Me parece que Torres invierte
vocablos: el espacio se convierte en forma hecha de tiempo. Circuitos
cerrados, serie
de tres instalaciones, que tienen una estrecha afinidad formal y temática. Perder
la cabeza es
una metáfora sobre la realidad cotidiana. Mutación por cambiar el mundo,
crear lo imposible en el universo. La pieza es una figura de vibrio
pintada, que es la imagen de Fray Pedro de San Dionisio, una cinta
de aeropuerto y pista de sonido. La cebeza del santo gira constantemente
en círculo, un acto cíclico, juega con la perdida transitoria de la
cabeza y la ausencia de dominio sobre las situaciones cotidianas. Perder
la razón se ha vuelto enigma y ese enigma es el llamado al
silencio. El gravitar hace audible la materia. Esta imagen es la posía
del espacio. Rilke decía que no deseaba que le quitaran sus demonios
porque con ellos se irían también sus ángeles. Quizás por ello
Torres no quiere desprenderse de la materia. Continuidad y confirmación
que se mantiene a lo largo de su discurso plástico.
Cada
video, instalación o proyecto gráfico de Francesc Torres es un signo del
espacio; cada uno reclama y recupera formas distintas, pero en un
contexto todas gritan lo mismo: arte. Privilegio excesivo y minoritario
del gusto artístico. Tal vez la instalación sea un arte intemporal, un
abanico de realiades invisibles, que con el tiempo serán irrepetibles.
Hay que decirlo: es una profanación de los sentidos visuales, y Francesc
Torres es un gran profanador de sí misno. EXPOSICIONES
INDIVIDUALES 1973 Two
Exercises,
IIIinois Center, Chicago |
|
Miguel
Angel Muñoz (México, 1972). Poeta, historiador y crítico de arte. Es
autor de los libros de ensayos: Yunque
de sueños. Doce artistas contemporáneos; La imaginación del instante.
Signos de José Luis Cuevas; Ricardo Martínez: una poética de la figura.
Es director de la revista Tinta
Seca.
Contato:
miguelangelmunoz@prodigy.net.mx.
Página ilustrada com obras de Francesc Torres (Espanha). |