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punto seguido (colombia): depoimento de oscar jairo gonzález
El principio y el hilo conductor entonces es el de la
libertad, de lo que Stefan Baciu, llamaba lúcidamente: “Palabras en
libertad”. Entonces desde allí, la revista ha sido y será, sin duda,
un medio de catharsis, de exploración y de aventura contra todo lo
establecido y contra la impostura y la imposición de estilos y estéticas
literarias academicisitas, retóricas, realistas y anacrónicas. Formas
nuevas para mundos nuevos, por lo cual se práctica de manera totalitaria,
si así podemos hablar, aquel principio baudelairiano: “Id al fondo de
lo desconocido, para hallar lo nuevo”. En ese sentido y en esa perspectiva una de las
inquietudes principales que se intentan resolver aquí, es también la
manera de hallar y halonar hilos conductores de nuestra tradición
americana, de instalarnos en una “historia de la sensibilidad”, para
decirlo con Raymond Klibansky, y esta no podría hacerse sino no sabemos
lo que hacemos. Entonces ella misma ha creado esos hilos de comunicación,
que son más que nada de nuestra comunidad americana. Y por eso mismo
entonces, no solamente da a conocer lo que se hace aquí en la ciudad,
sino también lo que se hace en nuestra América y en el mundo, mucho
antes de que se hablara de la Globalización y de otras mentiras, como la
de “ciudadanos del mundo”, o cosas así. De allí pues, que aquí se han hecho visibles poetas y
escritores de todo el mundo, se ha dado cabida a movimientos insólitos,
se ha escuchado la otra voz, la de los outsider, de los “anónimos”,
de los nuevos, de los que no pueden ser escuchados. O sea, que se propuso
en su principio ser Internacional, cosa que hasta el momento se ha
realizado y se ha concretado maravillosamente. Desde Suecia hasta Canadá,
de Rumania hasta Francia, de Estados Unidos -el nuestro- hasta Chile, de México
hasta Panamá, se ha construido una “red” de relaciones que le han
dado una forma y una estructura muy concreta a la revista. Lo que se ha hecho también desde la contradicción y
como contradictores, y lo que se ha hecho con poetas de todo el mundo y
con movimientos poéticos que han alcanzado también la proyección del
sol de su trayecto, de su, para decirlo con Paul Eluard: “andadura poética”.
Movimientos y poetas libertarios y libertinos: Pizarnik, Orozco, Eunice
Odio, Breton, Enrique Molina, Pelleqrini, Ceselli, Reznicek, Aquirre,
Gilbert Lecomte, René Daumal, César Moro, Emilio Adolfo Westphalen, Díaz
Casanueva, Goméz-Correa, Cáceres, Braulio Arenas y así. Entonces, es
demostrativo que ese trayecto se ha hecho en la tensión del temblor que
proporciona y provoca el encuentro con lo desconocido, en nuestro bosque
de símbolos. Lo simbólico y lo real se han hallado siempre en tensión,
esa es nuestra temperatura y nuestro temperamento. Y no solamente se han
incluido poetas, sino también músicos -Caqe, Hendrix, Morrison, Joplin,
Satie- y lo mismo el teatro, y en el mismo orden de lo sensible y lo místico,
lo hermético y lo surreal y nuestro sentido de la justicia y de la
protesta contra la mediocridad y las masacres, porque la condenación, la
censura y la muerte se hallan aquí, se hablan en ella. También habla de
la desaparición, el exilio, el extermino y la exclusión, porque siempre
ha sido este también un hilo que nos tensiona y nos reclama. O sea, hay en ella invocación y reclamo, la invocación
a los dioses de nuestra tradición y a nuestros dioses -La Diosa Blanca,
Robert Graves- y el reclamo a los hombres. Hay que reclamar y protestar
ante los hombres e invocar a los dioses. De esa manera podemos decir, que
la revista desde su principio y en sus principios ha mantenido contra
cualquier intromisión, condicionamiento y coherción sea la que sea,
proviniere de donde provienere, una total libertad para hacerse con lo que
ha querido y con los ha querido, o sea, aquellos que hablan del sentido de
su búsqueda y de su experiencia, por eso es muy ecléctica y muy
heterodoxa. Ni expresionismo, ni surrealismo, ni dadaísmo, ni nadaísmo,
ni estridentismo, sino que por medio de ella se exploran y se explotan,
hacen para decirlo de otra manera, explosión e implosión estéticas muy
diversas y muy diferentes, que como por azar y causalidad van encontrando
su similitud, su semejanza en el poder incantatorio de la imaqen, de la
imaqinación. El poder, es el poder de la imaqinación y la experiencia
real es la experiencia de la videncia, de lo visionario, como lo llama
Rosamel del Valle. Todo es pues, un comienzo, todo se halla siempre en el
comienzo. Lo que continúo. Tras esta momento inicial, de mezcla del ideal-real poético
y del ideal-real de la rebeldía, que se lee en los números iniciales de
la revista, comienzan a participar a intervenir: Raúl Henao, Carlos
Bedoya, Oscar González y Wilson Franck. Y nos reunímos desde 1986, todos
los Lunes a las 7 de la noche, en el bar de Don Lao, a hablar de los
proyectos y de la forma que llevará un próximo número. Es en ese bar
donde la soñamos, la construimos y la hacemos. Queremos decir, la revista
siempre se esta haciendo en cada uno de nosotros, ella se forma en cada
uno y eso es lo que te hace hablar y decir hacia donde queremos ir y con
quienes queremos hacerlo. Ello provoca y suscita controversia,
contradicciones y hasta imposiciones, pero se obedece cuando se ha
alcanzando el consenso, si podemos llamarlo así. Yo diría más bien:
cuando la contradicción se hace más tensamente irresoluble e
irrenconciliable. Mientras esto ocurría yo estaba haciendo una revista
que llamé “cantidad hechizada”, de la cual entre 1986 y 1989 hice
solamente tres números, dadas las condiciones económicas y los problemas
que en ese orden se dieron, lo cual obstaculizaron el poder continuar haciéndola
y construyéndola. Quería hacer una revista más universal, con más
elementos heterodoxos y eso fue importante, al menos así lo dicen aquí,
a los pocos que escucho. Ahí me le medí a una cosa totalmente rara y
extraña, una combinación, un intento de ars combinandi -Raimundo Lulio-
entre lo Uno y lo Otro, Oriente y Occidente. Y lo mismo lo que el medio
académico de la ciudad daba y hacía, no porque yo lo fuera y que nunca
lo he sido, no obstante lo esté en este momento de la vida -¿y de la
muerte?-; entonces hubo, para mayor herejía, profesores de filosofía
-que no lo eran a la manera clásica y formal-, y eso hizo mayor concrección
del intento de abordarlos en otra dimensión y en otras posturas, en los
intersticios como los llamaba Ernst Bloch. Era buscar en ellos tesis que
nos interesaban sobre Beckett, Artaud, Kafka, Dostoiveski, Kleist, etc.
Después te hablaré un poco más de eso, porque lo que nos interesa es
Punto Seguido. De la misma manera, ya se publicaba Prometeo, más
hacia la tendencia de izquierda, pero que son promovidos a través de un
libro que hizo y determino en su totalidad el poeta Juan Manuel Roca y se
título: Disidencia del Limbo. Todos estos poetas, excluyendo a
Eduardo Pelaéz, Carlos Bedoya continuaron en lo que hoy es Prometeo.
Ya también con las disidencias de Caro y otros, que proyectaron de otra
manera: Tras la sombra y no tras la boca del hambre y la necesidad, como
lo han hecho otros, de los que después hablaremos, que han equivocado -¿o
no? la vía que habían iniciado y de la que hablaban con incandescente
intolerancia y con quemante verdad. La necesidad económica y el deseo del
nombre o del éxito les han hecho cambiar de decisión y de destino. Uno
no tiene sino que hacer su destino, que en esencia, lo que Heinrich von
Kleist, fundía hermosamente con el carácter. Destino y carácter. Eso es
otro tema, porque yo no “historiador” de nada y menos de la azarosa
vida y muerte de mis contemporáneos. “Los contemporáneos” son
mexicanos. Desde allí se constituyó pues, como un nuevo momento
de la revista, en donde la visión se extendió y se dimensiono, ya no era
tanto la rebeldía, la cantidad de irreverencia que se necesitaba y se
requería, sino más bien una tensión medida y contenida de lo que se
quería hacer. Entonces se llevo a cabo, con muchas contradicciones y
muchas disidencias momentáneas, la realización de otros números, lo
cual ocurre hacia mediados de 1998. Allí se involucran entonces con mayor
visión pintores y fotográfos -Serqio González, Yamile Bedoya, Tony
Pusey, Jorqe Camacho, Paul Delvaux y Juan Fernando Ospina, por no
mencionarlos sino a ellos, que se van a relacionar con los “collages”
que para entonces solo hacia y maravillosamente Luis Fernando Cuartas.
Todo esto cambió y se llevó entonces el hilo sin Ariadna, hacia otro
momentum que fortaleció lo que se llevaba hasta allí. -En este momento
me acaba de llamar Luis Fernando y le he dicho que te hable un poco también
él sobre esto. Es el azar objetivo, son las 9 y20 de la mañana: unas
pocas tórtolas, una piscina, unos árboles, un poco de frío constituyen
mi porción de paisaje: el sucederse o la vida. Recuerda el ensayo que
hiciste sobre Enrique Molina, en ese devenir de este otro momentum, o
instante de revelación. Eso es lo que ha movido la revista hasta aquí. Lo
tenemos hoy, ya con otro momentum que es el de la intervención de Gabriel
Jaime Caro y Eduardo Pelaéz, que se involucraron hacia 1976 en una
experiencia también maravillosa que se llamo Siglótica, y que
Caro continúo en Nueva York, cuando se instalo allí y que se llamo Realidad
aparte, donde tú has participado. Ese nuevo momentum, ha comenzado
ahora con el número 42, que próximamente tendrás. Observa como se dan
las cosas, los que una vez no estuvieron y no pudieron estar en la
comunidad y los que después de hacer sus propios viajes, viajeros de su
sombra para decirlo al hilo de Nietzsche, de nuevo retornan al principio,
lo cual indica que nunca abandonaron y huyeron de la verdad y de la
esencia de su experiencia poética. La poesía es lo que es esencial y lo
que importa, lo demás, son, sin duda los poetas. Punto Seguido, ha sido pues una experiencia y una búsqueda entre
la realidad y la irrealidad, el sueño y la visión, la revolución y la
rebeldía, contra el arribismo y la mediocridad, contra toda adhesión y
adherencia, contra el formalismo y la vacuidad de la retórica. Esa ha
sido su prueba y su condena, pero de la misma manera su liberación y su
libertad.No ha cedido nunca a la extorsión ni a la mediocridad de nuestro
medio. Diretores: John Sosa D., Luis Fernando Cuartas, Carlos Bedoya, Óscar González Apartado Aereo 11059 - Medellín - Colombia 1.000
exemplares, formato carta, 32 páginas, periodicidade bimestral
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