revista de cultura # 35 - fortaleza, são paulo - agosto de 2003






 

Al son de Compay Segundo... como yo te quise a tí, Macusa, nadie te querrá, querrá...

Alfonso Peña

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Las flores de la vida llegan a todo el mundo, lo que hay que estar es atentos para no perderlas. Las mías me llegaron pasados los noventa años…

Compay Segundo

Compay SegundoAsistí a la Feria Internacional del Libro y al encuentro Mundial de Poetas que se efectuó en Cuba en febrero del año 2002.

Una vez más me encontraba en la ciudad de La Habana, la contrastante… Con su cielo lleno de nubarrones, la intensísima agitación cultural, la música repiqueteando en todas las esquinas… El son poniendo a danzar hasta al más temeroso y soporífero… Los niños cubanos hacían acrobacias, entre el Parque Central y el Capitolio: bailaban y cantaban mientras recitaban versos de Eliseo Diego, Lezama, Martí… Eran los guías del Centro Histórico de la ciudad de la Habana Vieja, patrimonio histórico de la humanidad. Al rato llegó la lluvia.

Quienes hemos estado más de una vez en La Habana, sabemos valorar y disfrutar de la “obligada” caminata por aquellas míticas calles donde han dejado la impronta personalidades de todo el mundo. No es fácil escoger la ruta. Se puede ir de un lado a otro. Iniciar el recorrido por el boulevar Obispo, de repente estar en medio de la calle Neptuno; de un momento a otro avanzar por la Rambla e ir a la Zorra y el Cuervo, o quizá recordar la visita al Morro… Asistir a una invitación por algún recoveco de los que tiene el Callejón de Hammel y, entonces, “contaminarse” con una rumba de Celeste Mendoza, o un contagiante ceremonial-ritual de Chano Pozo…

Al llamado del Malecón, me encaminé hacia el muro. Cuando dejé atrás varias calles y me aproximé al bar Dos Hermanos, percibí, unos acordes familiares. Con rapidez me acerqué al Malecón y ahí en medio de aquella contagiante alegría estaban unos muchachos tocando sus guitarras… Escuché con atención y de inmediato reconocí una armonía que me llenó de emoción… Era el famoso “Chan Chan” de Máximo Francisco Repilado, “Compay Segundo”… A lo largo de varios minutos estuve escuchando y admirando la noche insular:

De alto Cedro voy para Marcané
llego a Cueto voy para Mayarí…

Ileana MoyaFue un buen augurio. Dentro de mis propósitos y misiones estaba entrevistar al prodigioso compositor y sonero para las revistas hermanas de Brasil y Costa Rica, Agulha y Matérika. No había transcurrido más de medio día de mi llegada a Cuba, y ya estaba inmerso en la música de Compay Segundo…

Poco después caminaba con el poeta cubano Félix Contreras por la bella Habana rumbo al encuentro. No tuvimos que esperar mucho. Por el vestíbulo del Teatro Nacional apareció la figura erguida y pulcra de aquel hombre de 94 años. Se abrazó con el poeta Contreras, y en el mismo momento, con una cortesía inusitada y haciendo gala de su inagotable buen humor, dijo :¡"Echaaaaa, a conversar…”!

Por cierto que Félix Contreras cumplió como un caballero: habló con Compay Segundo, quien le concedió como gran amigo suyo, la entrevista que yo luego publicaría en la revista Matérika N° 6 (San José, Costa Rica), y también en la revista electrónica Agulha, con eje en São Paulo y Fortaleza (Brasil) y proyección mundial a través de internet. (La entrevista completa puede leerse en la Agulha # 23)

Compay Segundo falleció el domingo 13 de julio del 2003 en el barrio Miramar de La Habana, donde tenía su residencia. Estaba por cumplir los 96 años.

Este infatigable renovador del son e inventor de su famoso instrumento, “El armónico” (pequeña guitarra de siete cuerdas con sonidos muy peculiares ), dejó un trascendente legado. Compuso más de 150 canciones, entre sones, guarachas, rumbas, boleros, una obra de teatro, “Se secó el Arroyito”, y grandes amigos en todo el mundo.

A finales de la década de los ochenta, la música popular cubana estaba algo relegada. En aquel momento emergió la figura del guitarrista estadunidense Ry Cooder. Cuando llegó a La Habana quedó deslumbrado por la magistral música de Compay y sus amigos. De esa complicidad, surgiría la producción del film “Buena Vista Social Club”, que lanzaría a Compay a la fama universal. Con el álbum discográfico del mismo nombre obtuvo un Grammy y la justicia le llegó a él y sus amigos Omara Portuondo, Eliades Ochoa e Ibrahim Ferrer, que tenían siete décadas de estar interpretando sus composiciones.

Ileana MoyaDueño de una filosofía muy personal, Compay Segundo, en las entrevistas y reportajes que quedaron diseminados en periódicos y medios electrónicos siempre, recalcó: ”Para llegar a viejo hay que hacer de todo, pero con cuidado, También hay que estar lejos del aburrimiento”.

En sus últimos años mantuvo una apretadísima agenda de presentaciones. Fue visto por millones de personas en todo el mundo y grabó cerca de una decena de discos con artistas como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Omara Portuondo, Charles Aznavour, Antonio Banderas, Carlos Cano, Cesaría Evoro…

Sus restos descansan en su Santiago querido, muy cerca de su musa inspiradora, Micaela Peniche Soa, a quien en vida se conoció como Macusa.

En la actualidad, millones de personas cantan: “Como yo te quise a ti, Macusa, nadie te querrá, querrá”.

 

CHAN CHAN

(Compay Segundo)

De alto Cedro voy para Marcané
Llego a Cueto voy para Mayarí

El cariño que te tengo
No te lo puedo negar
Se me sale la babita
Yo no lo puedo evitar

Cuando Juanica y Chan Chan
En el mar cernían arena
Como sacudía el jibe
A Chan Chan le daba pena
Limpia el camino de paja
Que yo me quiero sentar
En aquél tronco que veo
Y así no puedo llegar

De Alto Cedro voy para Marcané
Llego a Cueto voy para Mayarí

Ileana Moya 

MACUSA

(Compay Segundo)

Tú me quisiste, Macusa
Y yo también te adoré
Con tanta ilusión te quise
Que nunca de ti dudé

Por un poquito de tiempo
Que de tí me separé
Me traicionaste, Macusa
Qué triste yo me quedé
Me devolviste el retrato
Que en prueba de amor te dí
Y me pediste tus cartas
En ellas decías así:
Te quiero mi puchunguito
Tú nunca me hagas sufrir
Yo nunca usé la corbata
Ni tampoco usé el pañuelo
Creyendo que así guardado
Conservaría el recuerdo

Las trazas se dieron cuenta
Que todo iba a ser traición
Se metieron en el cofre
Donde guardé mi pasión
Destruyendo los recuerdos
Del engaño de un amor

Como yo te quise a ti
Macusa, nadie te querrá
Nadie, pero nadie
Nadie te querra…
 

Alfonso Peña (Costa Rica, 1950). Contista e editor. Durante os anos 80 dirigiu e editou a revista de arte e literatura latino-americana Andrómeda, que circulou em 33 números. Desde 1995, dirige as Ediciones del Taller de la Imaginación (Gráfica+Poesía), onde já foram editados mais de cem obras de artistas contemporâneos. É também editor da revista Matérika. Autor de livros como La novena generación (1997) e Desde el centro (2002). Contato: andromeda@amnet.co.cr. Página ilustrada com obras da artista Ileana Moya (Costa Rica).

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