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revista de cultura # 35 - fortaleza, são paulo - agosto de 2003 |
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Al son de Compay Segundo... como yo te quise a tí, Macusa, nadie te querrá, querrá... Alfonso Peña
Las flores de la vida llegan a todo el mundo, lo que hay que estar es atentos para no perderlas. Las mías me llegaron pasados los noventa años… Compay
Segundo
Una
vez más me encontraba en la ciudad de La Habana, la contrastante… Con su
cielo lleno de nubarrones, la intensísima agitación cultural, la música
repiqueteando en todas las esquinas… El son poniendo a danzar hasta al más
temeroso y soporífero… Los niños cubanos hacían acrobacias, entre el
Parque Central y el Capitolio: bailaban y cantaban mientras recitaban versos
de Eliseo Diego, Lezama, Martí… Eran los guías del Centro Histórico de
la ciudad de la Habana Vieja, patrimonio histórico de la humanidad. Al rato
llegó la lluvia. Quienes
hemos estado más de una vez en La Habana, sabemos valorar y disfrutar de la
“obligada” caminata por aquellas míticas calles donde han dejado la
impronta personalidades de todo el mundo. No es fácil escoger la ruta. Se
puede ir de un lado a otro. Iniciar el recorrido por el boulevar Obispo, de
repente estar en medio de la calle Neptuno; de un momento a otro avanzar por
la Rambla e ir a la Zorra y el Cuervo, o quizá recordar la visita al
Morro… Asistir a una invitación por algún recoveco de los que tiene el
Callejón de Hammel y, entonces, “contaminarse” con una rumba de Celeste
Mendoza, o un contagiante ceremonial-ritual de Chano Pozo… Al
llamado del Malecón, me encaminé hacia el muro. Cuando dejé atrás varias
calles y me aproximé al bar Dos Hermanos, percibí, unos acordes
familiares. Con rapidez me acerqué al Malecón y ahí en medio de aquella
contagiante alegría estaban unos muchachos tocando sus guitarras… Escuché
con atención y de inmediato reconocí una armonía que me llenó de emoción…
Era el famoso “Chan Chan” de Máximo Francisco Repilado, “Compay
Segundo”… A lo largo de varios minutos estuve escuchando y admirando la
noche insular: De
alto Cedro voy para Marcané
Poco
después caminaba con el poeta cubano Félix Contreras por la bella Habana
rumbo al encuentro. No tuvimos que esperar mucho. Por el vestíbulo del
Teatro Nacional apareció la figura erguida y pulcra de aquel hombre de 94 años.
Se abrazó con el poeta Contreras, y en el mismo momento, con una cortesía
inusitada y haciendo gala de su inagotable buen humor, dijo :¡"Echaaaaa,
a conversar…”! Por
cierto que Félix Contreras cumplió como un caballero: habló con Compay
Segundo, quien le concedió como gran amigo suyo, la entrevista que yo luego
publicaría en la revista Matérika N° 6 (San José, Costa Rica), y
también en la revista electrónica Agulha, con eje en São Paulo y
Fortaleza (Brasil) y proyección mundial a través de internet. (La
entrevista completa puede leerse en la Agulha # 23) Compay Segundo falleció el domingo 13 de julio del 2003 en el barrio Miramar de La Habana, donde tenía su residencia. Estaba por cumplir los 96 años. Este
infatigable renovador del son e inventor de su famoso instrumento, “El armónico”
(pequeña guitarra de siete cuerdas con sonidos muy peculiares ), dejó un
trascendente legado. Compuso más de 150 canciones, entre sones, guarachas,
rumbas, boleros, una obra de teatro, “Se secó el Arroyito”, y grandes
amigos en todo el mundo. A
finales de la década de los ochenta, la música popular cubana estaba algo
relegada. En aquel momento emergió la figura del guitarrista estadunidense
Ry Cooder. Cuando llegó a La Habana quedó deslumbrado por la magistral música
de Compay y sus amigos. De esa complicidad, surgiría la producción del
film “Buena Vista Social Club”, que lanzaría a Compay a la fama
universal. Con el álbum discográfico del mismo nombre obtuvo un Grammy y
la justicia le llegó a él y sus amigos Omara Portuondo, Eliades Ochoa e
Ibrahim Ferrer, que tenían siete décadas de estar interpretando sus
composiciones.
En
sus últimos años mantuvo una apretadísima agenda de presentaciones. Fue
visto por millones de personas en todo el mundo y grabó cerca de una decena
de discos con artistas como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Omara
Portuondo, Charles Aznavour, Antonio Banderas, Carlos Cano, Cesaría
Evoro… Sus
restos descansan en su Santiago querido, muy cerca de su musa inspiradora,
Micaela Peniche Soa, a quien en vida se conoció como Macusa. En
la actualidad, millones de personas cantan: “Como yo te quise a ti,
Macusa, nadie te querrá, querrá”. CHAN
CHAN (Compay
Segundo) De
alto Cedro voy para Marcané El
cariño que te tengo Cuando
Juanica y Chan Chan De
Alto Cedro voy para Marcané
MACUSA (Compay
Segundo) Tú
me quisiste, Macusa Por
un poquito de tiempo Las
trazas se dieron cuenta Como
yo te quise a ti |
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Alfonso Peña (Costa Rica, 1950). Contista e editor. Durante os anos 80 dirigiu e editou a revista de arte e literatura latino-americana Andrómeda, que circulou em 33 números. Desde 1995, dirige as Ediciones del Taller de la Imaginación (Gráfica+Poesía), onde já foram editados mais de cem obras de artistas contemporâneos. É também editor da revista Matérika. Autor de livros como La novena generación (1997) e Desde el centro (2002). Contato: andromeda@amnet.co.cr. Página ilustrada com obras da artista Ileana Moya (Costa Rica). |