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revista de cultura # 35 - fortaleza, são paulo - agosto de 2003 |
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Wifredo Lam y Rik Lina: vuelo y azar Sylvia Valdez
Los
Orígenes de este proceso de
transformación y resemantización se encuentran sin duda en Cuba y si
bien en lo literario se vinculan con la revista de Lezama Lima y Cintio
Vitiers en la plástica remiten a Wifredo Lam. La dinámica de las
relaciones, las ósmosis y los intercambios culturales implícitos en su
obra son el fermento de la nueva pintura latinoamericana para la cual el
Caribe resulta un paradigma. A
pesar de la fuerza vinculante de las imágenes surrealistas acuñadas por
Lam, en la propia Cuba, los artistas de su generación lo desconocen o lo
imitan de forma casi caricaturesca con la excepción, probablemente, de
Roberto Diego quien comparte sus orígenes africanos pero muere joven. Los
más destacados de las generaciones que lo suceden si bien estan habitados
del mismo espíritu se apartan de su línea en lo formal. Tanto en Juan
Francisco Elso, como en Bedia Valdés y en los más jóvenes como el grupo
Los Carpinteros, o en quienes participan del magnífico proyecto artístico-pedagógico
del Instituto Superior de Arte de la Habana dirigido por René Francisco,
se advierten preocupaciones estéticas similares pero su expresión y
formulación es diferente.
Es
probablemente por esto que no ha engendrado discípulos ni herederos
directos en Cuba. El verdadero heredero de Lam en lo formal es Rik Lina,
un artista surrealista neerlandés que vivió en las Guyanas holandesas y
se impregnó de las tradiciones poéticas y plásticas del Caribe.
Cuando
vuelve a los Paises Bajos en el 82 se vincula al Bureau de recherches surréalistes
de Holanda, a la revista Brumes
Blondes y al movimiento Phases,
liderado por Edouard Jaguer. Edita Carrefour
y la revista anarco-surrealista Droomschar.
Es fundador del Collective Automatic
Painting y del grupo Nuevos
Cobra de Amsterdam que nuclea pintores europeos y latinoamericanos.
Expone con el grupo surrealista holandés, con el grupo Phases, en
muestras individuales, en la Exposición Lateinamerika
und der Surrealismus realizada en Bochum en 1993 y en la exposición Surrealismo
e modernidade del Grupo Phases del Cono Sur en San Pablo 1998. Publica
numerosos libros de poesía Soleil
Noir, Fleur Revolté, Imagination,
Verbeldung, etc. En la
actualidad vive y trabaja en Amsterdam. El
hilo conductor que liga la obra de Lam con la de Lina es una simbología
profunda de la forma y la materia. Esta simbología esta sometida a
reinterpretaciones por su inmersión directa en un contenido material. En
Lam alientan los mitos africanos los iremes shangó, congos o abakuá. En
Lina cultos a la naturaleza ancestrales e inclasificables. Pero se trata
de la misma tentativa de expresar la visión intuitiva de procesos y de
conexiones en el devenir de lo natural para ligar la historia de los
hombres con la de otros seres vivos animales o vegetales. La impresión de
azar en el desarrollo de la líneas y de las formas es similar en los dos
artistas y esto se debe, seguramente, a la práctica del automatismo
surrealista y de la creación orientada por los métodos del azar que los
hace desbordar el mundo físico para alcanzar un universo psicofísico
total. Más allá de las relaciones estilísticamente condicionadas es
preciso señalar que en ninguno de los dos casos las obras confrontan o
representan objetos determinados o elejidos casualmente sino una manera
extraordinaria de sentir y de ver a través de los elementos y las cosas. Para
Lam la Jungla, los idolos, los iremes son imágenes próximas, documentos
espécificos por su valor posicional en el campo de los motivos. Para Lina
estan cargados de una significación algorítmica, son una expresion de su
pensamiento visionario, en este caso lo simbólico no es el objeto aislado
sino su relación con visiones que se cristalizan en objetos y formas
libres. En Lam las formas viven en la dimensión de su contenido en Lina
son formas plásticas autónomas etimológicamente derivadas de los trópicos.
En los dos los signos, comprendidos como un desarrollo descifrable, se
expresan en materia y en formas donde alienta una significación poética
nutrida por la experiencia. La unicidad enunciante de la pintura formula
simultáneamente sonidos y frases exportados de la lingüística,
apropiados, transformados, según el objeto interrogado (modelo, mito,
poema) su inteligibilidad no radica en las reglas de la materia pura o en
cualquier otro sistema que se pretenda seguir para otorgar coherencia a un
metalenguaje: radica en la mirada del observador quien aportará su caudal
de vivencias personales para nutrir la red significante de la obra.
Lina
aporta, además, una coloración nueva que anima y agita la superficie de
las telas, una excitación que remite al referente y aporta nuevas
pulsiones. Una gama inédita de colores naturales, variaciones de luz,
cargas energéticas, aparece en ellas cada elemento esta conectado a
varios registros imbricados unos con otros. El color tiene un rol
estructural, va más allá del simple registro retiniano y se encuentra
dotado de funciones nuevas, proviene del inconsciente y aflora mediante el
automatismo psíquico en un orden simbólico que hace irrupción en el
dispositivo pictórico. Cada
gran artista crea sus precursores, decía Borges. Lina lo ha recreado a
Lam quien surge de su cabeza armado de trópicos, de cabelleras de Falmer,
de plumas, para aportarle las alas que le permitirán echar a volar un
nuevo mito surrealista que anidará en la aurora boreal. Es
difícil aportar un enfoque nuevo acerca de la obra de Lam después de
Benjamin Péret, Pierre Mabille y los cubanos José Baragaño y Gerardo
Mosquera. [2] Los tres primeros, poetas y amigos de Lam, muestran su
perfil vivo, su aliento surrealista eterno, Mosquera lo revindica como
cubano, caribeño, latinoamericano, lo rescata de los ejes radiales de los
centros cíclicos y lo situa en una conexion sur-sur. Rik
Lina logra enfoques plásticos nuevos, absolutamente inéditos y realiza
todas las operaciones antes descriptas en una serie de obras cuyos títulos
y formas operan en una dimensión poética que sigue las huellas de Lam y,
al mismo tiempo, lo exaltan, lo magnifican, aportan nuevas dimensiones
paisajes y colores a su vuelo. Junglas americanas submarinas se acoplan a
las terrestres, a las aéreas. Los iremes copulan con corales y libélulas
la Jungla es invadida por nuevas resonancias. El arpa cardinal
habla un lenguaje secreto, Ogun
y Eleggua bailan la Dambala
Dance El
Monumento a Lam, tinta de Lina del 2002 da la pauta de esta simbiosis mágica
de dos espíritus, de dos artistas, dos L del arte latinoamericano.
ô
lances de nos corps de vin pur
NOTAS
1
Lidia Cabrera. Diario de la Marina La Habana 17 de mayo de 1942 citado por Fernando
Ortiz Wifredo Lam y su obra vista a
través de significados críticos- La Habana 1950. 2
Benjamin Péret - Lam un peintre américain - Paris 1944 de Pierre Mabille - Et
la Jungle triompha sur les villes - Paris 1948 |
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Sylvia Valdez (Argentina) é crítica de arte. Contato: sylvaldes@hotmail.com. Página ilustrada com obras de Wifredo Lam (Cuba) e Rik Lina (Holanda). |