![]() |
revista de cultura # 39 - fortaleza, são paulo - junho de 2004 |
|
Louise Bourgeois: el tránsito de la memoria Miguel Ángel Muñoz
La crítica de arte es una mezcla de observación y fantasía. David Carrier
Bourgeois es una artista
instintiva, vital, amante del derroche de energía y de la voracidad formal,
que entre los elementos de su aproximación a la creación cuenta con la
fuerza plástica y una innata maestría para el tratamiento de los
materiales escultóricos. Este espíritu ha centrado su poética en una
expresión íntima, aunque la amplia experiencia americana le cambió la
escala, lo cual la ayudo a ocupar el espacio físico y a proyectar polémicamente
su carácter creador. Su enorme éxito a partir de finales de los setenta,
se debe en cierta forma a la crisis del severo formalismo americano, y su
represora censura sobre lo íntimo y lo simbólico, los rieles de cualquier
narración más o menos autobiográfica, como es la obra de Bourgeois.
Sus esculturas - objetos
no son alegóricas, parecen hablar solo de sí mismas o de su relación con
el espacio, la memoria, la arquitectura y, sin embargo, es deslumbrante en
sugerencias. Asuntos como el de la ingravidez (a pesar de utilizar
materiales y formas densas); la belleza estricta de los objetos y sus
cualidades; la ausencia de encoladuras y solduras superfluas, todo ello
configura una estética que posee la sensibilidad de lo nítido y de una
sorprendente colocación. La escultura deja de ser un objeto sobre un
pedestal y se mezcla, sin perder su identidad. En este sentido, el eje plástico
de Bourgeois no es simplemente una definición de espacios, sino construcción
de la memoria o, si se quiere, reflexiones sobre una identidad genérica.
Sobre todo en la obra escultórica y dibujística, donde la figura de la
madre adquiere una dimensión sobresaliente (que se han mostraron en sus
exposiciones retrospectivas en el Centro Georges Pompidou de París, en
1995, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, 2000 y en
el Museo Guggenheim de Bilbao, 2002). Es la imagen de la razón, de la
fortaleza, de la protección, es una Ariadna con cuerpo de araña, amable y
atenta, desprovista de la carga devoradora y negativa que le dieron algunos
surrealistas. Significado inseparable de la imagen, lenguaje que a su vez es
forma radical. Quizás la artista tiene un procedimiento más irónico,
ingenioso y alusivo; es decir, se eleva por encima de las simples formas;
define lo objetivo, compacto, difuso y extenso del dibujo; imita los
recursos de cualquier línea: responde a la evolución antirromántica y a
una búsqueda de expresiones que son parte de cierta sensibilidad moderna o,
tal vez, muy antigua. Si observamos en
retrospectiva la obra de Louise Bourgeois, podremos encontrar que hay una
unidad cromática concreta; esto es, la primera revelación contundente al
respecto se produjo a partir de la visión de sus dibujos - veáse los
grabados de He Disappeared into
Complete Silence (1947) y The
Destruction of the Father (1974) - que mostraron claves para entender
las obras más herméticas de su producción resiente, y desde luego, marcan
un antes y un después, pues significaba la liquidación simbólica de la
figura del progenitor. Ella misma ayudó a modificar la perspectiva crítica,
evolucionando su temática a partir de la década de los 70, cuando las
vanguardias pasaron de moda, y Bourgeois abordó toda clase de formas históricas,
revelando una inteligencia analítica sagaz e irónica.
Louise Bourgeois: breve descripción de mi carrera Mi primera obra de
madurez (realizada entre 1945 y 1951) fue una talla directa en madera,
realizada en tamaño real. Las formas eran severas y simples, delgadas,
espigadas, y estaban pintadas (en su mayor parte en blanco y negro) no para
lograr efectos coloristas, sino todo lo contrario: para aumentar la unidad
visual de cada parte y para evitar cualquier efecto romántico de los
materiales. Estas formas extremadamente simplificadas, cuya sencillez las
hacía aparentemente abstractas, fueron concebidas y funcionaban como
figuras, cada una con una personalidad propia debido a su forma y su
articulación, interactuando unas con otras. Eran figuras de tamaño real en
un espacio real que se habían realizado para ser vistas en grupos, y así
fueron expuestas en las dos muestras de la Peridot Gallery, en 1950 y 1951.
Estas obras fueran las primeras en mostrarse a modo de “instalación”
(si bien este término no se utilizaba en aquella época), y desde entonces
se ha escrito mucho acerca de la considerable influencia que ejercieron.
Este asunto de la abstracción simbólica por medio de la creación de
formas, que sugiere tanto la estructura de la geometría como la
individualidad humana, ha sido una preocupación constante en mi obra.
Durante los últimos años,
si bien he seguido trabajando en madera, he comenzado a trabajar en yeso,
bronce y, recientemente, en mármol. He continuado haciendo obras de
unidades fusionadas y también de ensamblajes. Si acaso, mis formas son más
simples, pero sus relaciones resultan más complejas. También he cambiado
gradualmente desde la rigidez hacia la maleabilidad, y desde la rectitud
vertical hacia las formas espirales y las estructuras que se abren dentro de
una piel envolvente para revelar ritmos internos. El deseo y la tendencia de
toda mi obra (que creo haber alcanzado en algunas piezas) es la de descartar
lo superfluo con el fin de lograr relaciones claras y fundamentales, cuyos
ritmos estructurales simples tienen un significado visual y que por esta razón
comunican un ánimo simbólico. A través de mi enseñanza
en Brooklyn y en Pratt, también a través de mi experiencia con los obreros
en las fundiciones de Francia e Italia, he llegado a advertir cómo los
nuevos materiales pueden aliviar los métodos más tradicionales, además,
al dejar que el artista sea al mismo tiempo un creador u un técnico, le
permiten lograr efectos novedosos con materiales consagrados. Esto, en
consonancia con el propósito de mi escritura, que en esencia sigue siendo
el mismo, ha sido el eje que sustentan mis esfuerzos más recientes. |
|
Miguel Ángel Muñoz (México, 1972). Poeta,
historiador y crítico de arte. Es autor de los libros de ensayos: Yunque
de sueños. Doce artistas contemporáneos; La imaginación del instante.
Signos de José Luis Cuevas; Ricardo Martínez: una poética de la figura.
Es director de la revista Tinta Seca. Contato: miguelangelmunoz@prodigy.net.mx. Página ilustrada com obras da artista Louise
Bourgeois (França). |