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salamandra
(espanha)
La revista Salamandra,
que podríamos decir es el órgano de expresión del grupo, ha pasado por
diversos momentos. Si los primeros números se correspondieron con una etapa
de iniciación donde el juego colectivo era la nota dominante, a partir del
número 4 hemos perseguido una mayor ambición y riesgo intelectuales. Pero
además el deseo de tomar contacto con otras corrientes de pensamiento
ajenas pero afines al surrealismo nos ha impulsado a abrir la revista,
especialmente a partir del número 8/9, a colaboraciones procedentes de esos
campos próximos, tanto en lo que se refiere al pensamiento crítico como a
la investigación en el ámbito de lo imaginario. Para el próximo número
(11) hemos tomado la decisión de modificar el subtítulo de la revista, que
desde el número inicial ha sido Comunicación
Surrealista - completado más tarde, primero por el de Imaginario
Crítico y, desde el número 8/9, por el de Imaginación Insurgente. Crítica
de la vida cotidiana-; ahora
será sustituido por Intervención
Surrealista, manteniendo los otros subtítulos. Esta decisión responde
a una evolución dentro de nuestro propio pensamiento y que atañe a la
relación que queremos establecer con el surrealismo: así “comunicación”
presupone, a nuestro parecer, fundarse en la posesión acrítica de una
verdad de la que se hace partícipe a los demás, que se anuncia, y en este
sentido supone avanzar desde una postura ideológica de la que queremos huir
completamente. Mientras que “intervención”, desde nuestro punto de
vista, lejos de tener el sentido pretencioso de que con nuestras acciones
transformemos lo real, implica partir del surrealismo, no como sistema de
pensamiento cerrado y determinado donde acudir para encontrar respuestas y
soluciones, sino como plataforma desde la que encaminarnos, despojados, a
actuar sobre la realidad de una manera experimental. Se podría decir que, a un nivel general, nuestras
actuaciones se desarrollan en dos dimensiones que pretenden cierta resolución
dialéctica: de una parte, el desenvolvimiento de una reflexión teórica,
que partiendo de una postura esencialmente pesimista, se concentra en el análisis
crítico de la actual sociedad espectacular, evidenciando sus mecanismos de
dominación. De otra, una práctica concretada en intervenciones y
experimentaciones (a un nivel colectivo o individual) inspiradas por la
imaginación, que son asumidas más como estrategias de resistencia que de
transformación, - acompañadas en ocasiones de su correspondiente teorización-
que aspiran a quebrar o socavar la normalidad del discurso dominante
entendido como incuestionable y que se hallan completamente impregnadas de
una intención experimental y lúdica. En el primer apartado podríamos incluir un conjunto
de declaraciones colectivas: Hermanos
que encontrais bello lo que viene de lejos,(publicado en Salamandra no.6) contra
el racismo y la xenofobia, donde denunciamos las construcciones mentales que
el poder mantiene y fomenta para que“el otro” siga siendo el enemigo, al
tiempo que indagamos en propuestas que se opongan a este estado de cosas,
como pudiera ser la elaboración de mitologías o narraciones entendidas
como empresas de la vida colectiva “que cohesionan los esfuerzos e
individuos...saturándolos de pasiones nuevas y dirigiendolos a proyectos
liberadores”(Effenberger, La
Civilisation Surréaliste), mitos que ilusionen la conciencia humana y
que consigan sustituir “el recelo, el miedo y la cólera por la
curiosidad, la aventura y el deseo” (Hermanos...) ; Pleno Margen,
a favor de la liberalización de las drogas , que reclama la liberación
integral del ser humano y su derecho a desarrollarse en plenitud, abordando
el peligro que ello presupone para el poder represor;
Hay una luz que nunca se apaga, donde celebramos las huelgas de Corea; Todavía
no han parado todos, en contra del deporte y el trabajo, donde exigimos
el fin del trabajo y denunciamos la simbiosis entre los modelos del
deportista y del trabajador que quieren justificar las exigencias de la
economía. Una misma linea de discusión siguen otros textos individuales: Nuevas
industrias de la subjetividad, de Jesús García Rodríguez, (Salamandra
no.10) que pone en evidencia la manera en que el espectáculo opera en
el dominio de lo sensible, convirtiendo los deseos, el placer, las
emociones, las subjetividades en mercancías y analiza el papel crucial que
la publicidad juega en ese proceso; La
negación del espejo, de Eugenio Castro, una crítica de las nuevas
tecnologías que se centra en el fenómeno de la pantalla como instrumento
de separación que conduce al hombre -que había extraído su fuerza de su
relación con la intemperie- a un estado de inmadurez y cobardía, y que
sepulta, en todos los ámbitos de la vida cotidiana, el ciclo vital del
tiempo mediante el simple gesto de su encendido. Tiempo de carnaval, de José Manuel Rojo, que intenta desentrañar los mecanismos recuperadores de la
publicidad que no sólo vuelven en ofensivas las críticas y propuestas del
movimiento revolucionario sino que también las reconvierten en nuevas
mercancías o estímulos para el desarrollo de la economía. Por último,
las discusiones y debates más recientes en el seno del grupo se han
concretado en dos textos colectivos: El
falso espejo, que reflexiona sobre el papel de la imagen hoy, convertida
en herramienta del poder al apuntalar y reforzar el proceso de
desmaterialización de lo real, instrumentalizar lo imaginario y sustituir
la vida vivida, pero haciendo al tiempo que este hecho terrible se acepte
sin violencia, al aparecer adornada con los ropajes de lo artístico. La orgía
de imágenes que nos envuelve y fascina, afecta de modo inevitable a la
creacción artística, y a ésta en el seno del surrealismo que, sin
renunciar a la creación de imágenes del deseo a un nivel individual, ha de
asumir la falta de eficacia de la imagen a un nivel social, debido al
problema, no sólo de la recuperación de cualquier imagen subversiva, sino,
lo que es peor, de la banalización de toda creacción artística. A esto
sigue una reflexión sobre la oportunidad de pensar en nuevas tácticas que
logren un diálogo social entre artista y público -habida cuenta de la
caducidad del sistema de exposiciones- y la necesidad de ahondar en una
renovación del imaginario surrealista que se libere de rasgos identitarios
y de inercias especializantes, invocando la indocilidad y la no acomodación
y fundandose en la experiencia de lo desconocido. Sin renunciar a la
imaginación, se lanza como propuesta la práctica del materialismo
poético, que materialice el ensueño utópico satisfaciéndolo en la
vida concreta, entendiendo aquí lo imaginario como no separado de la
realidad sino fundado en ella. En definitiva se trata de “no contribuir al
proceso de fantasmagorización del mundo sino encontrar la fórmula que le
permita hacerse real sin realizarse como espectáculo”. Finis Linguae, texto que abre el volúmen colectivo de poemas Indicios
de Salamandra, editado por La Torre Magnética-Zambucho Ediciones
(Madrid, 2000), aborda la problemática del lenguaje poético, la palabra en
libertad y su naturaleza inabarcable, inconmensurable, incomunicable,
desobediente, resistente, inasible a la dominación, rebelde frente a
cualquier utilitarismo sin olvidar que esa palabra forma parte del lenguaje
como actual mecanismo de dominación, de la comunicación de los dueños, Junto a estas elaboraciones teóricas se inscriben
una serie de acciones y experiencias dirigidas a “quebrar el espacio
apesadumbrado de la vida cotidiana”. Buena parte de nuestra energía se
encamina hacia una crítica de la vida cotidiana, a la que nos impulsa el
comprobar cómo el capitalismo ha provacado la separación del hombre de la
vida en su conjunto, reduciendo y parcelando sus facultades y extendiendo a
todos los campos su ética economicista y productivista. Ante esta situación
de miseria vital, vemos necesario llevar a cabo la desacreditación de la
realidad tal como nos es dada, mediante la vivencia de la poesía, que
atenta y altera la percepción que tenemos de lo cotidiano en su expresión
más miserabilista y lo somete a una crítica implacable. A un nivel
colectivo se situan una serie de intervenciones callejeras que forman parte
del “proyecto político de vida poética” desarrollado en el texto
Los días en rojo (Salamandra
no.7) y que consiste en llevar los impulsos de la poesía a la vida
cotidiana y a la práctica revolucionaria: por ejemplo, pintar en las
paredes constelaciones imaginarias, modificar el aspecto de ciertas
estatuas, simular una procesión de fantasmas entrando y saliendo de un
edificio ruinoso y cuya única huella visible son sus zapatos adheridos al
suelo, realizar una deriva colectiva con el pretexto de estampar en las
calles frases de contenido poético, etc.Esta introducción de elementos
perturbadores en el paisaje cotidiano aspira a producir un desconcierto
visual y mental que pueda movilizar el aparato afectivo del viandante; se
trataría de estimular y practicar “nuevos comportamientos que anuncien el
principio de una realidad en agitación. Comportamientos...que vayan
cartografiando el paisaje de una subversión mental a gran escala que
procure la posibilidad futura de una insurrección generalizada” (Los días en rojo). No obstante, admitiendo los incontables obstáculos
que existen para que esto se produzca, contemplamos estas acciones por su
absoluta gratuidad, por el simple placer que nos procura su desarrollo. Además,
“al nacer de un impulso de la imaginación creadora” reivindican y
apelan a “una forma de diversión inventada y libre que se opone a toda
forma de deleite alienado y alienante”. Por último, buscamos en todo
momento el anonimato y la clandestinidad de estas acciones para evitar que
sean asimiladas o reducidas a un aspecto puramente estético. A un nivel más
individual responden un conjunto de experimentaciones de lo poético
(experiencias de derivas, de azares y encuentros y, en general, vivencias
relacionadas con todo el material inconsciente) en las que se esboza o
ensaya la posibilidad de otra vida, y hablamos de esbozos de esa vida
diferente, porque somos conscientes de la dificultad de que en la actual
situación de dominación se pueda manifestar en toda su plenitud, de que la
poseamos efectivamente, en todo momento y circunstancia. En concreto en la
revista Salamandra la sección Más
Realidad. Emblemas de la magia cotidiana. recoge desde el número 5
experiencias de esta índole. Mención aparte merece la atención que hemos
prestado a lo concerniente a la naturaleza y el animal salvaje, abordados
desde un plano tanto teórico como poético. En Notas
sobre ecología y surrealismo, J. M. Rojo (Salamadra no.5) plantea la necesidad de promover, para superar la
actual crisis ecológica, una nueva ecología revolucionaria que forje una
nueva sensibilidad hacia la naturaleza y el animal, una sensibilidad que
recoja las aspiraciones poéticas, imaginativas e inconscientes latentes en
todos los seres humanos y que deben proyectarse en la creación de un nuevo
mito colectivo movilizador sobre la relación entre el hombre y la
naturaleza. Una aproximación pasional hacia la naturaleza lleva a E. Castro
en En la montaña del Torcal. Sésamo multiplicado (Salamandra no.4) a criticar el concepto proteccionista que sobre
ella ha forjado la visión antropocéntrica, que reduce, anula y manipula el
potencial mágico y recreador que recorre la naturaleza en su totalidad. De
el animal, ese “Otro Absoluto, explotado, ignorado o perseguido, que
arrastra en la sociedad occidental el doble estigma con el que el hombre
moderno trata de defender su razón esclavizada: lo últil-lo dañino”
(M.Auladen, Qui-yi-yi-yi-yi-yi-yi-yi.
Luz Negra no.2), se ocupa el texto
colectivo El Continente Fabuloso.
Proyecto para un Bestiario Surrealista, (Salamandra no.6) donde se reconoce su absoluta autonomía,
despreciando la actitud que conduce a dotarle de atributos humanos y se
insiste en la necesidad de dirigir nuestras relaciones con él hacia un
plano de reciprocidad, con el fin de recuperar su carácter de ser fabuloso
y “emocionante”.La liberación de la vida salvaje es, en definitiva,
imprescindible para la liberación del ser humano. Otro ámbito en que nos hemos dedicado de manera
especial es el de la crítica al urbanismo como otro de los instrumentos de
dominio sobre el espacio físico, que acota y reglamenta el ámbito urbano,
lo limita en función de criterios de rentabilidad econónica y convierte a
la ciudad en un lugar domesticado que ha perdido su relieve vital, pasional
(El espíritu errante. Una introducción
al nomadismo del ser seguido de fragmentos para un dossier psicogeográfico,
coordinado por J.M. Rojo,Salamandra
no.7; El Lugar revisitado.Textos
psicogeográficos del Grupo Surrealista de Estocolmo, coordinado por
Lurdes Martínez, Salamandra nº.10).
Frente a ello nos prodigamos en explorar nuestro entorno más inmediato,
buscando recuperar la magia de los lugares, sus potencialidades y
particularidades en oposición a la homogeneización y normalización que
impone el capitalismo: en El juego de
la isla (incluido en El espíritu
errante...e inspirado en un juego del Grupo Surrealista de París)
asistimos a la emersión de una isla en pleno centro de Madrid, mediante la
exploración de esas zonas de la ciudad que poseen una imantación afectiva
indiscutible. O bien en oposición al fomento interesado del olvido: en Ruido
de cadenas.El sentimiento gótico de la arqueología industrial, J.M.
Rojo (en La experiencia poética de la
realidad como crítica del miserabilismo. Edic. La Torre Magnética-Librería
Asociativa Traficantes de Sueños. Madrid, 1997) analiza el proceso de
decadencia de las viejas industrias -que forman hoy parte de las ciudades y
cuyo único destino es ser demolidas o convertidas en museos- en la economía
posindustrial y el posible reencantamiento de las fábricas vacías que se
proponen como sustituto contemporáneo de los castillos, espacios donde lo
imaginario puede encontrar un nuevo nido y fortalecer el deseo de rebelión
de los movimientos sociales que como los okupas reutilizan sus espacios
abandonados. Las experiencias de derivas sobre las que E. Castro reflexiona
en El nombre ensoñado. La realidad nombrada (Salamandra no.3) y Sólo las
horas.(La deriva como experiencia onírica de la realidad y erotización del
tiempo) (La experiencia poética...)
atañen a la dimensión temporal -más que espacial-de la vivencia de lo
maravilloso en este deambular extraviado hacia ningún sitio, extravío que
provoca una nueva disposición sensible y mental que altera la percepción
que tenemos del entorno y hace que el fluir del tiempo se antoje -como en el
sueño- distinto al del tiempo instrumental. Tiempo de “emoción pura”,
de desocupación total, tiempo extraviado, de placer mental, de ensoñaciones
eróticas... En los últimos tres años hemos intensificado nuestros contactos con el entorno radical/alternativo y fruto de ello ha sido la organización de charlas y debates en ciertos puntos del ámbito radical (C.N.T de Barcelona, C.A.O. de Alicante, la librería Liquiniano de Bilbao, Traficantes de Sueños en Madrid), conferencias que han ido acompañadas de pequeñas exposiciones entendidas como mero complemento de aquéllas; esta decisión responde a nuestra actitud de desconfianza hacia el sistema de exposiciones convencional y se perfilaría como un ejemplo práctico de una actividad de resistencia; confiamos además que se dió una correspondencia unificadora entre el discurso teórico y crítico y las obras. Al dar las charlas sobre todo en espacios políticos más que artísticos y al dar más importancia al discurso teórico que a las obras creemos haber conseguido ciertos resultados en tanto en cuanto que comunicación no espectacular. Por otro lado, con ocasión del ciclo de charlas realizadas en la Traficantes del Sueños surgió el proyecto de editar un libro con el contenido de las mismas, titulado La experiencia poética de la realidad como crítica del miserabilismo, que ha sido mencionado anteriormente. Salamandra Revista
del Grupo Surrealista de Madrid Ediciones
de la Torre Magnética |
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