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revista de cultura # 40 - fortaleza, são paulo - agosto de 2004 |
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Juan Antonio Calzadilla Arreaza: conceptos para una
filosofía de bolsillo Augusto Aristiguieta
JACA - Desde que la descubrí,
me ha seducido mucho una expresión aristotélica que designa la función
creadora de conceptos del pensamiento: para referirse a la inteligencia de
Dios, Aristóteles la llama “Nous poietikós”, es decir,
“inteligencia poética”. He querido jugar, con mi libro, a ubicarme en
esa poesía pensante que no es aún ni poesía ni filosofía, en tanto que
géneros positivos, y que constituye un estado bruto, presocrático,
preescolástico y preacadémico, aunque conozca bien, por haberlas
padecido, esas instancias de las que se distancia por una táctica retrógrada;
una especie de filosofía salvaje que ha encontrado asilo político en la
poesía, sabia e ingenua al mismo tiempo. La literatura, entendida como
libertad, puede permitir un ejercicio poético del pensamiento, sin que éste
deje de ser pensamiento y de denunciar los acartonamientos de la escuela. AA - ¿Por qué se niega a asumir el estilo
discursivo característico, es decir, la marca de género que define la
escritura filosófica? ¿Por qué no escribió un ensayo filosófico? JACA - Porque un ensayo
filosófico no me habría dejado campo para decir nada. Yo escribo, como
dice Deleuze, desde la punta de mi ignorancia, y, como dice Foucault,
esquivando el suelo en el que podría apoyarme. La libertad poética es mi
forma de sustraerme, como sujeto, y de salvarme, como objeto, del
ejercicio del poder dominante. AA - Usted no para de insistir en la mención, explícita
o implícita, así como en los conceptos característicos, de filósofos
como Spinoza, Nietzsche, Foucault, Deleuze. ¿No cree que usted estanca su
pensamiento en una línea que llegó hasta los años ochenta del pasado
siglo?
AA - Filosóficamente, ¿cómo se sitúa su libro en
la actual escena histórica venezolana y continental? JACA - Me hace usted una
pregunta difícil. No porque su respuesta implique un compromiso de uno u
otro signo, sino por la complejidad que envuelve. Mi libro es una rareza
en el contexto bibliográfico nacional, tal como hasta ahora se vino
configurando, desde los tiempos del antiguo régimen. No me atrevo a
ubicarlo continentalmente, pero sé que forma parte de un atrevimiento que
quizá sólo los acontecimientos históricos globales hacen posible. Yo le
añadiría, para esta respuesta, una pieza de mi linaje filosófico-poético
que no mencioné antes: yo quisiera que mi libro se inscribiera en la vena
irreverente de Samuel Robinson (Simón Rodríguez). Aunque estéticamente
eluden la nomenclatura ideológica, yo adscribo estos conceptos a la
necesidad urgente de la libertad, de la república, de la democracia, de
la independencia. Se puede ser cosmopolita y patriota al mismo tiempo, si
se considera que el fenómeno humano, en todo caso histórico y geográfico,
es el absoluto en torno al cual gira cada vez el pensamiento. Todo
pensamiento es una forma de amor al hombre y una invocación a su
supervivencia.
JACA - Desde ya le digo que
de la élite especialista espero muy poco, con relación a mi libro. La
academia es, por naturaleza, hostil a la poesía activa, entendiendo la
poesía como una potencia que se opone al canon, y que existe en la medida
en que es una anomalía creativa que irrumpe contra el canon. La academia
de las letras admite el poema en la medida en que lo puede dominar con sus
categorías. Pero la academia filosófica difícilmente podrá aceptar un
“Nous poietikós” al que se ha desacostumbrado esencialmente, y que no
se parece en su expresión a sus discursos y a sus fórmulas. Así como
Dostoievski sugiere que si Cristo volviera a la ciudad sería apresado por
la Inquisición, estoy seguro de que si Heráclito o Empédocles
reaparecieran por los pasillos de la Facultad, serían arrojados fuera por
los contratistas de seguridad. Respecto a la masa no instruida, como usted
la llama, creo personalmente que son la esperanza de la filosofía, en la
medida en que el pensamiento es un instinto humano, más allá de los
escolarcas que pretenden poseerlo en perenne custodia. Facilitar el que el
pensamiento no filosófico, es decir, la opinión, pueda ser llevado a
descubrir o a intuir su propia poesía pensante, su potencial filosófico,
es una de las intenciones de mi libro. |
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Augusto Aristiguieta (Venezuela, 1965). Poeta e ensaísta. Autor de Más allá de la voz (1993), y Unos, otros y los mismos (1999). Contato: augustaristos@hotmail.com. Página ilustrada com obras do artista Francisco Quintanar (México). |