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revista de cultura # 41 - fortaleza, são paulo - outubro de 2004 |
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Arte e evidência: uma conversa com Juan Calzadilla Floriano Martins
Não se chega à definição
de uma voz própria sem uma essencial exigência consigo mesmo, sem aquele
natural rigor que faz com que poeta e artista enfronhem-se em um curso
abissal, buscando a reflexão de suas formas e o corpo ideal de suas idéias.
Embora nosso tempo esteja demasiado manchado por uma absoluta falta de
reflexão em torno não somente da criação artística mas também de
toda uma rede de experiências através da qual o homem percebe e
sedimenta sua existência no mundo, isto não quer dizer que não
encontremos mais entre nós poetas e artistas envolvidos com o pensamento
filosófico e suas ressonâncias, com o plano estético da criação e
seus riscos e necessidades existenciais. Ao entrevistar o poeta e artista
plástico Juan Calzadilla (1931), veio à tona uma vez mais a convicção
de que a criação resiste ainda e resistirá sempre, desde que haja a
consciência da indispensabilidade de uma voz própria, exigindo de si,
com atrevimento e agudeza crítica, um estado permanente de reflexão
sobre a linguagem e seus motivos. Calzadilla é um dos artistas convidados
para a Bienal de S. Paulo de 2004. Também neste ano se publica no Brasil,
pela primeira, uma antologia de sua poesia, A condição urbana,
pela Ed. Letras Contemporâneas. [F.M.] FM – Quais as tuas relações
com a Bienal de São Paulo, uma vez que aqui já estiveste nos anos 60, não
como artista mas como assistente de Inocente Palacios, então responsável
pela curadoria dos artistas da Venezuela na VIII edição desta que se
destaca entre as mais importantes bienais em todo o mundo? JC
- Antes de entrar en materia, me gustaría aclararte que participo en la
Bienal de São Paulo de 2004 en una sección especial que las autoridades
del evento han llamado Núcleo Histórico. En esta sección se exhiben
propuestas o reseñas de artistas plásticos de trayectoria importante o
que han hecho aportes significativos al arte desde una posición, por
decir algo, marginal o poco reconocida en el plano internacional y a
veces, también a nivel nacional. Ese podría ser mi caso. Tengo entendido
que son muestras que se disponen en espacios cerrados, más bien pequeños
y acondicionados como las salas de las museos, con referencias muy
precisas y aislados del eje central de la Bienal, que está constituido
por la exhibición lineal, a lo largo de un extenso pasadizo, a ambos
lados y en dos niveles del gran pabellón, de un número importante de
obras de arte consideradas por los curadores entre las más
representativas de cada país participante, confirmando prestigios,
publicitando y llamando la atención sobre los artistas representados,
sobre todo en lo que concierne al mercado de obras de arte que está en línea
con las vanguardias, las grandes ferias, los museos y el coleccionismo
mundial. Creo,
por tanto, que, lejos de esta orientación, el interés de la curadora
venezolana por presentar mi obra gráfica en São Paulo (de difundirla, no
de promocionarla, y pensando en el Núcleo Histórico) sólo puede
justificarse por lo que dice el Comisario General de la Bienal, Prof.
Affons Hugg, autor de la propuesta normativa que rige al evento, y, con
carácter vinculante, a todos los participantes. Para Fugg, el arte es un
territorio libre cuyas fronteras indefinidas escapan a todo control, sea
de los estados o del imperio, de la censura, de la moral o las religiones;
un territorio libre al que los artistas ingresan con sus obras para
hacerlo aún más libre e indominable, y en donde, como faltan las leyes
que norman la política y la economía, todos los cambios, intercambios,
transferencias, robos y permutaciones, históricas o transhistóricas, son
admisibles. Se rompen paradigmas y continuidades y se adoptan,
transplantan o reciclan técnicas y lenguajes de otros artistas, espacios
y tiempos, e incluso el lenguaje, las imágenes y los mitos de las
civilizaciones desaparecidas para hacer del aparato de la historia del
arte un organismo viviente, activado. Historia o, mejor, territorio hecho
de transverberaciones, violaciones, atribuciones y desconocimiento de
fronteras genéricas, y que, sobre todo, legitima la transdisciplinariedad
de un lenguaje a otro, de un idioma a otro, de un territorio a otro. Es en este aspecto
corsario, incurso en las reflexiones que Hugg hace respecto a la fundación
no de uno sino de múltiples territorios libres de la imaginación, donde
se basa el argumento de la curadora Elida Salazar para llevar mi obra a la
Bienal de São Paulo. Es decir, en cuanto a que se trata no de la obra óptima
de un artista plástico consagrado, sino la de un poeta de la escritura.
Vale decir, de un transgresor convencido. FM - Em uma declaração
coletiva do Grupo Surrealista de Madrid encontramos que “la imagen no
conserva hoy ningún poder mágico liberador. El arte se ha degradado en
otra forma de entretenimiento de masas, adquiriendo su mismo valor. Se
debería abrir una reflexión y un debate lo más riguroso posible antes
de inaugurar una nueva exposición.” Acreditas que esteja saturado o
atual modelo de exposição de obras plásticas? E em que radicaria tal
saturação?
Yo
adhiriera a la declaración surrealista de Madrid si se conviniera, como tú
dices, en que el modelo de exposición está agotado, con esta duda: ¿Está
agotado el modelo o los mecanismos de dominación que lo manejan en función
de intereses que no reflejan el arte, sino a los media y a la parte
financiera del negocio? La reflexión, por tanto, debe partir de una crítica
al sistema, a las relaciones entre poderes en el mundo actual, para luego
poder avanzar hacia un modelo nuevo, que no sea sólo distractivo. FM - Pensando em termos de
Venezuela, onde estive recentemente e pude ver como os espaços de exposição
de obras vêm sendo aproveitados, sobretudo concentrando-se na recuperação
de acervos de grandes artistas do país, como acreditas que devam
funcionar os mecanismos governamentais de apoio à produção artística JC - Ciertamente. Pero creo que
los museógrafos pueden dar una mejor respuesta que yo. Entiendo que hay
ciudades como Caracas en donde, en tiempos de gran bonanza económica, un
poco atrás, se crearon muchos museos, improvisadamente, sin un plan
previo, diciéndose o actuando todos como museos de arte moderno, museos
que venían a cumplir casi la misma función. En algunos casos, como el
nuestro, se crearon por capricho de artistas plásticos que querían que
esas nuevas instituciones llevaran sus nombres, y así fue. Museos
ocupados más que todo en programar exposiciones retrospectivas, recuentos
históricos y los consabidos salones de todo tipo. Careciendo de
patrimonios propios, se convirtieron en galerías y descuidaron la formación
de colecciones patrimoniales y de una plataforma de investigación,
privando de apoyo a los artistas locales del momento, a expensas de
privilegiar todas las ocurrencias de los curadores. Hoy tenemos un sistema
museográfico atrofiado, cuando llegó a ser el mejor de Latinoamérica.
Algo como lo que les ocurrió a Argentina y Brasil.
FM – Tua primeira visita ao
Brasil se deu em função da VIII Bienal de São Paulo, em 1965. Vieram
então Jacobo Borges, Gerd Leufert e Francisco Hung. Na época, andava
bastante atuante em Caracas o grupo El Techo de la Ballena, do qual eras
um dos fundadores. De alguma maneira as propostas do grupo se fizeram
representar através dos artistas venezuelanos que aqui vieram? JC - Cuando yo asistí a
la Bienal de Sao Paulo en l965, las galerías de arte, del tipo de Denise
René, en París, eran las encargadas de promover el envío de los
artistas, porque en el fondo lo que interesaba era ampliar el mercado de
obras. En realidad se consideraba a la bienal una gran feria de arte, como
las que existen hoy en varias capitales del mundo. No creo que esto sea lo
que esté pasando actualmente, pero en todo caso, agregaré que las
propuestas de Jacobo Borges y Francisco Hung a la Bienal hubieran podido
ser suscritas por El Techo de la Ballena, y eso me animó a ir a Sao
Paulo, dado que yo también había participado en la selección de esos
dos artistas, y escribí las notas que los presentaban en el catálogo.
Borges trabajaba en una figuración brutal, con la que hacía una crítica
al régimen autoritario de la época, y Hung era un pintor de acción que
se expresaba de manera gestual mediante una suerte de caligrafía
monumental, que desbordaba completamente los formatos. El estado
venezolano había organizado el envío, y yo, que había recibido cierta
influencia de Hung, me sentía responsable porque de alguna manera había
sido su descubridor y animador. Sin embargo, no quiero decir que El Techo
de la Ballena aprobara o apoyara el envío en sí. Su posición era crítica
y atacaba cualquier gestión oficial o privada que supusiera continuar con
la política de premiar, becar y oficializar a los artistas o escritores;
El Techo de la Ballena asumía, en aquella época, el papel de
francotirador, como pensaba Duchamp del Surrealismo de los tiempos
heroicos. Finalmente, Hung murió
sin haber desarrollado todo su potencial, invadido por el alcohol, y
Borges, convertido en ecólogo, se apartó de la política. FM – Já tivemos oportunidade
de conversar a respeito de que a atenção da Venezuela em relação à
literatura brasileira não é correspondida. Há dezenas de autores
brasileiros bem editados na Venezuela, não havendo praticamente nenhuma
edição de escritores venezuelanos no Brasil. Este desequilíbrio se
passa também no plano das artes plásticas? E quais fatores garantem a
manutenção desse abismo cultural?
Cosmopolitismo,
autosubestimación, o adulación que no dejan de ser una ventaja ante el
hecho de que la poesía venezolana haya tenido que ser descubierta por la
mirada del extranjero (y lo ha estado haciendo, desde su perspectiva,
Floriano Martins). En este momento seguimos conociendo poco de nosotros
mismos, pero sabemos que afuera nos siguen y nos leen más de lo que
nosotros a nosotros mismos. Creo
que el éxito de Brasil es antiguo y se remonta a la época del Manifiesto
de la antropofagia, de Oswald de Andrade, cuya versión en multígrafo
circulaba ya desde los años cincuenta por los pasillos universitarios.
Por otra parte, suena curioso que en Venezuela se lea a excelentes poetas
brasileños que en Brasil nadie conoce. Me lo hizo ver Ledo Ivo quien, a
despecho de ser un erudito, no conocía a los poetas brasileños que yo le
nombré. FM - Tua aproximação das artes plásticas se dá como um
desdobramento da poesia, a feição plástica da caligrafia, um tipo de
mescla orgânica que não foi de todo compreendida pelas ortodoxias tanto
formalistas quanto mais aparentadas ao mágico. Esta poderia ter sido a
dissensão básica entre surrealismo e arte concreta. Até mesmo o delírio
possui uma forma, não há dúvida. Mas qual o delírio da forma? Como expressá-lo? JC - Un desdoblamiento,
si, en cuanto a que la caligrafía (como yo la entiendo) es un lenguaje
visual y la poesía un lenguaje verbal; ambos tienen en común el proceso
en que se originan, es decir, mediante un movimiento automático que, a mi
modo de ver, como creía Breton, se remonta al inconsciente, allí en ese
puente donde la mente deja de tener control sobre lo que va a pasar. El
hecho de que la forma (o el poema) se materialice durante el proceso mismo
de pensarla y que el resultado no pueda ser premeditado, es justamente lo
que unifica a ambos lenguajes y haga que por momentos sus procedimientos
se fundan, y se confundan: imagen y palabra, resultando de allí esa mistura
que tu llamas ficción plástica de la caligrafía, o también: ficción
verbal de la plástica. Esto hace la diferencia
con el arte programado, con el constructivismo y el concretismo, pero
también con muchos lenguajes de la figuración que han sido incapaces de
penetrar en los procesos del pensamiento automático para concientizarlos.
El arte concreto, en su formalismo, se muestra desdeñoso de la actividad
profunda de la mente humana y, por tanto, de la conexión del arte con la
magia y el sueño, con lo arbitrario y el azar. Y esto justamente, como tú
dices, produce esa impresión de agotamiento y cansancio que hemos llegado
a experimentar en ese lenguaje, pero también se produce esa disensión
odiosa entre surrealismo y constructivismo que no será superada mientras
exista una voluntad programada que no dice nada enfrentada a otra
dispuesta a reconciliarse con la vida, con lo real y su misterio. FM – Dizes em um poema que
“toda a arte de hoje é um ato de má consciência”. Má consciência
de quem, propriamente? A idéia de originalidade é um artifício imposto
pela mídia. O artista imbecil, que desconsidera antecedentes, ignorante
do que se passa à sua volta, tem sido o mais aclamado. Ao explorar tal
classe de degenerados, o mercado de artes acaba marcado por uma demasia
abstrata. O homem está vazio de todo, ou vazio de si está apenas o
artista? JC - “Todo el arte de hoy es
un acto de mala conciencia” es una frase tomada de mi libro Diario
sin sujeto y al estar descontextualizada se vuelve ambigua como el
poema. Tanto como está expuesta a muchas interpretaciones la frase de
Dostoievski en El hombre del subterráneo: “toda conciencia es
una enfermedad”, o como la de Rimbaud en Las iluminaciones: “La
moral es una debilidad del cerebro”. Quizás hice ese axioma para
reflexionar sobre los errores que ha cometido la sociedad cuando ha dejado
que el arte se le escape de las manos para convertirse en un instrumento
del poder económico. O en el poder mismo. Esas podrían ser
interpretaciones. Igual a como si, en términos de auto-reflexividad, yo
dijera que todas las traiciones a mi poesía las hice en nombre de la crítica
y el dibujo, que justamente nacen de ella. Volviendo a tu pregunta, pienso
que la idea de originalidad, más que un artificio, es una corrupción
impuesta por la media, y esto porque en un comienzo, cuando la lanzó
Baudelaire para definir su concepto de modernidad (y transformada luego
por Duchamp en idea de la novedad), la originalidad era inocente y
benigna. Habría que ver dónde se puede rescatar, y con qué medios. Ese
es nuestro reto. A
propósito del vacío artístico como continuidad del vacío del creador,
tengo escrito un aforismo que podría, con un poco de astucia, llevarnos
al centro de la polémica. Dice así: Haced arte con basura.
JC - Yo pienso que Zeller está
en lo cierto, en el sentido de que la crítica y la poesía como
actividades separadas por lenguajes específicos, son distintos y
diferentes. Igual pasa con crítica y poesía cuando quien escribe el
poema no es un crítico y el que hace la crítica no es un poeta. Pero qué
tal si el poeta fuera al mismo tiempo el crítico, partiendo de la premisa
de que la crítica de la poesía no la escriben hoy los ensayistas y
universitarios en rol de críticos, sino los poetas (al menos eso es lo
que ocurre en mi país). ¿Se podría entonces hacer la misma separación
que recomienda Zeller? Yo pienso que no, pues el poeta comienza su obra crítica
por la reflexión, dirigiéndose a su propia obra como si fuera su
interlocutor. Yo lo he dicho con el siguiente aforema: ¿De
dónde han sacado que la poesía sugiere? Tal es FM – Falas de uma linha dinâmica
e de tensão que o desenho propicia. Mas esta linha dinâmica e de tensão
atravessa toda a história da arte, e não cabe considerá-la como um
atributo especial na arte de nosso tempo. A maneira como nos mostramos tão
sofrivelmente desatualizados por vezes parece-me um programa, algo sistêmico
a que todos nos acostumamos. O artista hoje em dia está diante do mesmo
dilema existencial e não estético: o que diabos representa. Então
não haveria algo errado com o sistema de representação? JC - Quizás puedes estar
en lo cierto cuando, traspasando los límites, sugieres que hay una línea
dinámica de tensión semejante a la que impulsa el dibujo, una línea que
atraviesa toda la historia del arte. Con
esto intuyo que te refieres al dibujo como componente básico de las artes
plásticas: aquí como boceto, más allá como diseño, en otra parte como
estructura, pero siempre configurando y constituyéndose en sistema de
representación, en motor de lo que vendrá, base de todos los géneros.
Es pues una línea que pasa por todos los grandes períodos del arte
occidental, desde el Gótico al Renacimiento y descendiendo el curso de la
historia del arte moderno hasta el Cubismo, Picasso y el Expresionismo y
así hasta el presente. En su esencia, el dibujo es determinante para la
existencia y la continuidad del arte, siendo en sí mismo lo que
contribuye a su diversidad y a la pluralidad de estilos y lenguajes y a
los cambios. No veo que nada se haya modificado porque se considere al
dibujo, tal hoy, como un género autónomo. Y eso puede ser lo que, técnicamente
hablando, sucede con los demás géneros, que dependen en menor o mayor
proporción del dibujo y el diseño y que también siguen su propia línea
dinámica de tensión. Lo que pasa es que, al tratar de definir mi obra plástica
y de entender su relación con la escritura, afiliándola a algo, caigo en
cuenta de que, en cuanto reflexiono sobre ella, advierto que responde a
una línea de tensión que tiene que ver más con la vida que con el arte,
y que como tal hace abstracción de la historia. Este es el dilema del
artista calígrafo, de aquel para quien el gesto es más importante que el
resultado. No está en ningún género y está en todo y fuera y dentro de
los géneros. Su dilema es estar desactualizado, como el artista contemporáneo,
como tú y yo, bien porque tenga mala conciencia o por negarse a asumir el
progreso de la historia como algo en lo cual continúa inmerso. |
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Floriano Martins é um dos editores da Agulha. Entrevista realizada em julho de 2004, publicada originalmente no Jornal da ABCA (setembro de 2004). Página ilustrada com obras do artista Juan Calzadilla (Venezuela). Contato com o artista: juncalz@cantv.net. |