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revista
de cultura # 42 |
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artista convidado: ernesto león |
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La dialética de Ernesto León Juan Antonio González
Y es que al entrar en el
recién estrenado estudio de este artista, en Sebucán, la única sensación
verificable es la de estar en medio de una organización hasta hace poco
impensada para el mundo de la pintura: el inmenso galpón identificado con
un alegórico K-1, que bien podría servir de nombre a una fábrica,
obliga a un paneo del que no sólo sobresalen las altas paredes blancas
llenas de rostros, piernas, brazos y cuerpos dorados resguardados por ánforas
de cerámica, o los cuadros de gran formato que han atrapado dentro de sí
la existencia concreta de un pasado cultural, inevitablemente religioso, y
de una vegetación tropical intervenida por la luz enceguecedora del oro. A toda esta escenografía
antropológica, desordenada y salvaje por naturaleza; armónica, también
por naturaleza, y en la que paredes y pisos se unen en una curva donde
sobran los zócalos, se suma la tecnología de la computación, la
distribución milimétrica del espacio y la acumulación casi obsesiva de
información… Todo, bajo el estricto control de Ernesto León, quien
acaba de exponer una serie de dibujos recientes en México (hasta hace
poco en la Galería Sotavento de Las Mercedes), y se prepara para
participar en la Feria Internacional de Miami y llevar su trabajo hasta
Roma. “En el fondo, el sentido
es cómo hace un venezolano para exportar. En mi caso, cómo hace un
venezolano para exportar sensibilidad, que es más complicado. La única
manera de hacerlo es organizándose y teniendo conciencia, no de la
conquista del mundo, sino del respeto hacia lo que se hace para
presentarlo y expresarlo en diferentes espacios del planeta. Es,
simplemente, un gran deseo de comunicar. En el caso de uno, es trasladando
la obra. Pero, ¿cómo se realiza eso? Por supuesto que a estas alturas
uno no trabaja solo, sino gracias a amigos, coleccionistas y asesores que
siempre se acuerdan de lo que haces. Todo ésto ayudado, justamente, por
la organización del taller. Este es un taller que tiene una concepción
muy distinta, muy nueva”.
Más que como pintor,
Ernesto León se ha revelado, sin mucho esfuerzo, como un eficaz gerente,
cuyas obras de 1,20 por 1,20 metros se cotizan en 400 mil bolívares. El
mismo se explica: “Hay dos cosas que mi generación maneja bien, a
diferencia de otras generaciones de artistas. Una es el concepto místico
del arte y otra es el concepto pragmático, gerencial, de la obra. ¿Qué
fue lo que sucedió? Que hubo un equilibrio de la profesión de arte con
respecto a otras. Un equilibrio en el sentido de que yo no veo diferencias
entre un buen ingeniero y un buen artista, entre un buen arquitecto o un
buen médico. Realmente, si existe la meticulosidad, la pasión y el deseo
de hacer las cosas de una manera muy mística, siempre se producen los fenómenos
y las cosas bien hechas”. De familia merideña con
dos generaciones en Caracas, Ernesto León comenzó a pintar para atrapar
el efecto de la gente que lo rodeaba. “Tenía cinco años de edad,
cuando comencé a buscar pinturas para hacer cosas para los demás. Como
tenía facilidad manual, realmente no me costó mucho. A través de los años,
ésto se fue incrementando y luego se volvió una cuestión más
profesional, más seria. De cualquier forma, mis inicios en la pintura están
ligados a un gran deseo de mostrar lo que yo podía hacer para establecer
una relación amorosa y afectiva con mi familia y mis amigos. Me gustaba más
que me identificaran con el vecino pintor, que con el vecino líder, o con
el futbolista”. Educado en colegios
religiosos, y con bachillerato cursado en una academia militar -”fue más
bien una decisión de mi papá y mi mamá”. dice-, León comenzó su
formación artística en 1975 en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid;
de allí, pasó al Centro Iberoamericano de Restauración “Paul
Coremans” en México (1978), al Centro de Enseñanza Gráfica, Cegra
(1979) y, por último, al Departamento de Artes Visuales de la Universidad
de Nueva York (1980). Sin embargo, no deja de
reconocer que en la música tropical está el origen de una de sus grandes
obsesiones: el interés por lo antropológico. “Me interesa mucho el
bolero, muchísimo la salsa, la música de los Andes. Vengo de una familia
a la que siempre le ha gustado la música, sobre todo a mis dos hermanos.
Yo estudié guitarra clásica, de manera que, en el fondo, soy un músico
frustrado y sé que mis últimos días los voy a terminar escribiendo,
porque soy un escritor con muchas esperanzas de poder hacer esto en el
futuro”.
Es decir que, como las
cosas que se absorben y nunca se dejan, el pintor aprehendió el espíritu
barroco en España, el arte colonial latinoamericano en México y el arte
integral en Nueva York. “Si hay algo de esa formación, de esas
experiencias, que se queda como un líquido que tú ni siquiera sabes que
está dentro de tí, pero que brota inconscientemente”. JAG - ¿Cómo se relaciona
su trabajo, tan ligado al pasado, a las huellas de una época, con la
realidad actual? EL - Creo en una postura
radicalmente nacional frente al arte. Me he conocido a través de mis
obras y he visto que en ella hay un sentido de respeto nacional tremendo,
todo ello aunado a la cuestión religiosa y militar que tengo encima. JAG - ¿Qué significa ese
sentido de respeto nacional? EL - Cuando estoy
investigando sobre el arte colonial de la Escuela de Mérida, de la
Escuela del Tocuyo, sobre el arte prehispánico venezolano, toco los
arquetipos, la bandera, el Escudo, cuando estoy viajando a Brasil para
investigar sobre las culturas negroides, estudio las aves venezolanas,
realmente estoy haciendo un recorrido, con mucho cariño, por lo que me
pertenece, junto con todos los venezolanos. La relación está justamente
en el reconocimiento de la belleza que tengo, el disfrutarla y apreciarla
como artista. Cuando Ernesto León asume
un compromiso de trabajo -y tiene muchos con organismos públicos y
empresas privadas, como el Ministerio de Relaciones Exteriores y PDVSA-,
como buen descendiente de andinos, dedica a él de 10 a 11 horas diarias.
Para este pintor, ésta es la única alternativa que se puede usar en
momentos de crisis. Organizarse y trabajar con pasión, son palabras que
aparecen constantemente en su discurso. Sin embargo, es claro cuando dice
que todo es por la pintura. “Estoy dispuesto a proteger ese yo artista
por todos los medios. Esencialmente, todo lo he hecho en función de mi
pintura, es una cuestión que ha crecido de manera sólida con los años,
y es una respuesta mía también hacia lo que yo creo que son mis ideas,
mi concepción del arte y de la vida nacional. No he sido devorado por mi
propia organización”.
Es Ernesto León.
Declarado admirador de las quemas de Tomás Golding. Artista inspirado por
la sequía, el paisaje y las aves. Figurativo que ha sustituido la
pincelada violenta por el delicado uso del soplete. Creador prolífico.
pintor meticuloso de luminosos dorados. Trastocador de la técnica pictórica
y creador de colores a partir de la destrucción del soporte. Hombre que
ama lo que hace, que sabe vender lo que hace. Gerente con dos asistentes a
sus órdenes. Fanático de los restoranes y las motos… JAG - ¿Qué edad tiene
ahora, artísticamente hablando? EL - No sé. A veces
siento que tengo 12 años de edad. Otras me siento como de 50, porque
siento la fascinación de la madurez. Es bien extraño… JAG - ¿Cómo se siente la
madurez? EL - A diferencia de
antes, converso mucho con la obra, la reflexiono, la reviso. Esa
comunicación me permite concretar lo que es mi pensamiento. La madurez es
cuando comienzas a pintar al mismo ritmo de tu torrente sanguíneo y
materializas rápidamente todas aquellas cosas que salen de tu
inconsciente… JAG - Dice que sus últimos
días los va a terminar escribiendo, ¿y la pintura?. EL - No sé. Creo que la pintura es más bien como el color de mi pelo, en el sentido que es una cuestión genética. O sea, está conmigo… |
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Juan Antonio González (Venezuela). Periodista, graduado en la mención Audiovisual en la Universidad
Central de Venezuela. Desde 1990 ha estado dedicado a la cobertura de la
fuente de cine, primero, en el Diario de Caracas y, a partir de
1995, en El Nacional. El Consejo Municipal de Libertador le otorgó
en 1998 el Premio Municipal a la Difusión Cinematográfica. Contato:
bergman@mipunto.com.
Página ilustrada com obras do artista Ernesto Leon (Venezuela). |
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