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revista
de cultura # 42 |
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Al diablo los versos: diálogo com Gustavo Pereira Floriano Martins
FM – Tens uma poética essencialmente marcada pela presença
de provérbios, aforismos, epigramas, poemas curtos, sem que isto implique
em descontinuidade, ou seja, essa aparente fragmentação se escreve com
uma larga compreensão de sua abrangência, uma consciência do mundo que
está a tecer. Em que pensa a poesia quando é escrita por Gustavo
Pereira? GP – Un poema es como
pieza en un gran damero, ola en el océano del vivir, parte de un todo en
movimiento. Creo que fue Tristan Tzara quien dijo que la objetivación de
la poesía debía buscarse en el terreno de la vida y por consiguiente
toda conciencia del mundo, para un poeta, tal vez no sea sino pequeño
destello en su incesante búsqueda en las profundidades para intentar
hallar la claridad. Las iluminaciones llamó Rimbaud uno de sus libros, y Goethe, desde el
lecho mortuorio, al manifestar su angustia o aflicción por la confusión
imperante en el mundo, pedía a sus deudos abrir los postigos de las
ventanas para que entrase luz a la habitación en donde habría de expirar
la mañana del 22 de marzo de 1832.
Mehr licht!, más luz!, dicen que demandaba. Así todo poema parece
dictado por un (vano?) intento de salida de un largo túnel, porque la
poesía quizá sea también la afirmación de un rechazo (al absurdo, a
los desequilibrios del orden social, a los sistemas de expresión
establecidos y gastados, a los valores inmutables, a los cadalsos de la lógica,
a la brutalidad, a la estupidez, a la imaginación encadenada). FM – Goethe também dizia que eram os próprios poetas
quem mais causavam dano à poesia (“¡Te diré que me carga ver tantos /
como pulsan la lira y canturrean!”). Temos aí uma grande tensão entre
esta constatação e a afirmação de Lautréamont de que “a poesia deve
ser feita por todos”. E acrescentemos aí uma observação de Lezama
Lima, no que diz respeito à “concepção do mundo como imagem” a que
chegaram os poetas (“La imagen como um absoluto, la imagen que se sabe
imagen, la imagen como la última de las historias posibles”), concepção
que sofre atualmente um desgaste que vem de sua demasia ou de seu uso
indevido. Como te moves dentro desse ardil? GP - Estos asuntos (y
estas discusiones) parecen ser, en poesía, eternos. Tal vez por eso
convenga remitirnos una vez más a Horacio y a su célebre epístola (que
la posteridad ha conocido como Arte
poética) para constatar cómo desde hace dos milenios la misma
angustia invade a los poetas. Antaño sorprendíase Horacio –y
posteriormente también Goethe, y antes y después muchos otros- de que
tanta estrofa pudiera ser perpetrada en el mundo en nombre del arte, y de
que tanto rudimentario diletante, bajo el amparo o la confusión de no
pocos lectores, hiciera versos y los llamara poesía. El texto de Horacio,
anteponiéndose al de Lautréamont, pareciera contradecir la aseveración
o más bien el deseo de éste, precisamente porque para aquél –y no
dudo que también para Goethe y Lautréamont- la poesía era una forma de
conocimiento, aunque no en el sentido que le otorgaron después los
surrealistas. Scribende
recte sapere est et principium, et fons (el principio y la fuente para
escribir bien es tener conocimiento), decía el gran poeta de Venusia,
empleando sapere como derivado o
equivalente de sapientia
(conocimiento, juicio, sensatez). “La sabiduría dictó en verso sus
primeras enseñanzas”, añadía. Y puesto que atribuía al poeta una
cualidad a la que no bastaba la inclinación natural (o “inspiración”),
resulta obvio deducir que para él la poesía no podía ser hecha por
todos. Recordemos que Lautréamont escribió “ la poesía debe…”,
y no “la poesía puede…”. Tal sigue siendo la aspiración de
todo poeta: compartir los dones de la poesía-acto creador
como se comparte el aire que respiramos. Otro
asunto es el de la imagen como absoluto. Al igual que la razón, la poesía
no podrá librarse nunca de la imagen. La poesía halla en la imagen el
instrumento que le permite representar y armonizar las fuerzas y hasta los
elementos contrarios del universo, concordar las antinomias. Pero las
virtudes y limitaciones de la imagen eran y son también las limitaciones
de la razón. En la medida en que las sociedades humanas se transforman
mediante la conquista de conocimientos, valores y derechos –entre ellos
los fueros de la imaginación y el ejercicio de la libertad- en esa medida
se modifica, no la poesía, sino la concepción y la percepción que se
tiene de ella. Cada cambio en el espectro social, en las relaciones de
producción y en el mundo objetivo significan cambios del espíritu y, por
supuesto, cambios en el mundo de la poesía, porque la poesía no existe
fuera de la conciencia humana. Creo sin embargo, con
Sartre, que el problema central consiste en ver hasta qué punto la poesía
puede salvar la distancia que la separa de la vida. El poeta, si no es un
simple creador de soliloquios, debe insertarse en el gran drama humano,
hoy más que nunca necesitado de conciencias sensibles para sobreponerse a
la injusticia, a la violencia y a los poderes omnipresentes.
GP – Deduzco que el “término
japonés” al que te refieres es la denominación “Somari” que,
aunque lo parezca por fonética, no es palabra japonesa, se trata de un
neologismo que vino a mí cuando me vi forzado a nombrar cierto poema
corto entre los que en aquel momento corregía. Al comienzo a estos textos
los llamaba poemitas, o simplemente poemas breves, pero tal me parecía
una suerte de profanación. Así que decidí nombrarlos “somari”, y
debí escoger esa denominación para diferenciarlos de otros de semejante
preceptiva o concisión, puesto que el somari, a diferencia de la tanka o
del haikú japonés, carece de métrica específica, no tiene
intencionalidad precisa como el epigrama griego o romano ni estructura
cerrada como el soneto itálico, sino que lo caracteriza, amén de la
brevedad, su libertad formal, su poliantea y casi siempre su laconismo. En uno de sus ensayos
–que prefiero a sus versos- Ezra Pound hablaba de la poesía como arte
de la concentración y explicaba cómo ciertas analogías idiomáticas
sustentaban tal tesis (por ejemplo, el verbo alemán dichten,
que quiere decir condensar, corresponde al sustantivo dichtung,
que significa poesía). Aunque comparto esta observación, a la que por
cierto el propio Pound fue infiel, en la historia de la poesía la
brevedad no siempre fue una constante y el lenguaje poético no siempre
expresión de concisión. En mi caso es casi un requerimiento
indispensable, pues temo más a lo farragoso que al vacío. FM – Jamais imaginei tratar-se de um neologismo,
apressadamente considerando sua afinidade com a tradição japonesa. Bom,
me parece que estabeleces uma relação indevida entre brevidade e concisão,
isto porque nem sempre o poema breve é essencialmente conciso. Em poetas
de grande fôlego – e aqui poderíamos recordar o cubano Lezama Lima –
a concisão (no sentido de precisão) se processa em largos poemas. Este
é um bom exemplo de poética densa, intensa, precisa e ao mesmo tempo
extensa. Por vezes a brevidade vem mais da escassez de discurso do que
propriamente de um domínio de linguagem ou inclinação para uma forma
mais breve de expressão. Não crês? Claro que considero aqui a tradição
lírica Venezuela que se vê fortemente representada no poema breve, como
se pode verificar em Rafael Cadenas, Juan Calzadilla, Luis Alberto Crespo
e Reynaldo Pérez Só. GP - Tienes razón en
cuanto a que la concisión revela ante todo economía de medios para
expresarse con precisión o exactitud, mientras que la brevedad define la
extensión o duración de algo. Digamos que lo breve puede implicar lo
conciso, pero no necesariamente ocurre al revés. Como tú bien dices, un
lenguaje conciso no tiene por qué ser breve, pero yo no podría afirmarlo
específicamente en el caso de los somaris, pues sería un exceso de
pedantería. Por eso, antes que el de “concisión”, que parece virtud,
prefiero el término “brevedad”, que es simple sustantivo, al
referirme a ellos. FM - Leio em ensaio de Oscar Sambrano Urdaneta sobre
Vicente Gerbasi que o autor mantém certa relutância em mencionar a influência
do Surrealismo na obra dos poetas da geração de Viernes, dando a impressão de que foi muito mais forte a afinidade
com o romantismo alemão, por exemplo. Poderias nos aclarar algo a este
respeito? GP – En varios de los
poetas de la generación del grupo Viernes
fue evidente la influencia del lenguaje
surrealista. Recalco lenguaje
porque como sabemos el surrealismo se propuso ir más allá. La actividad
surrealista partía de una voluntad dialéctica de destrucción-creación
que se ejerció en todos los aspectos de la vida, incluyendo la política.
Probablemente los poetas de Viernes
no compartieran las posturas iconoclastas, la escritura automática y
acaso mucho menos el postulado central del movimiento surrealista de
restituir el funcionamiento real del pensamiento (y la violación de la
racionalidad que ello conllevaba), pero
para mí resultan evidentes los aportes surrealistas a la poesía de
integrantes de Viernes como Luis
Fernando Álvarez, José Ramón Heredia y el propio Gerbasi en cuanto atañe
a la ruptura de las limitaciones –expresivas y espirituales- que toda
gran poesía emprende.
GP – Es posible que allí
estuviera la causa, tal cual señalas. Pero no hay que olvidar que en el
siglo XX los movimientos de vanguardia europeos imantaron de modo
considerable el quehacer literario en toda América Latina como otrora lo
hicieran el neoclasicismo, el romanticismo, el parnasianismo, el
simbolismo, el imaginismo y pare usted de contar. No pocas veces nuestra
América sirvió como sombra, espejo, eco, cobijo o fruto contrahecho de
forasteras revelaciones y doctrinas y esto no constituye nada nuevo en la
historia de la humanidad que es una historia de influencias recíprocas.
Lo que verdaderamente debe importarnos es si esas influencias traicionaron
o no el propio ser, o por el contrario lo nutrieron. No se me escapa que
desde México hasta Chile los jóvenes creadores que asumieron a plenitud
los vientos renovadores que estos movimientos alentaban, optaron en
ocasiones por cambiar de alma como se cambia de camisa, y renegaron de la
suya. Diría Louis Aragon, “si la moda de una generación es afeitarse
¿qué quieren que haga la siguiente, sino dejarse crecer la barba?”.
Tal vez en esa dirección entiendo la segunda connotación de tu pregunta.
Y añado: no existe una poética original, ni siquiera en los pueblos
silvestres, primitivos o indígenas. La originalidad
me parece vana pretensión humana. Toda poesía es mestiza, así como cada
palabra es gregaria, hija de un colectivo que, a su vez, se nutre de
otros. Prefiero hablar de diferencia. El surrealismo llegó
hasta nosotros a galope con su bandera insurrecta. No olvidemos que en una
de sus etapas formó parte del movimiento revolucionario, antes de que
Breton decidiera convertirse en Papa e impusiera una suerte de catecismo
trocado en cartilla o en pirueta que finalmente melló el espíritu
original y subversivo del movimiento. Y no es que aquí existiera temor a
proclamarse surrealista, sino que quienes lo eran lo asumieron, y quienes
no, no. Creo que en el fondo, en el caso de algunos, privaba el hecho de
no querer hacerse parte de otra logia. En otros casos, como tú bien
asomas, y ese es el nuestro, no se trató de una filiación a sus
postulados pero sí de un reconocimiento solidario a la presencia de un
movimiento que representó a nuestros ojos la disidencia contra la
formalidad academicista, la rebelión ante la servidumbre del poder, la
denuncia de los antivalores establecidos, el desprecio a la mojigatería
convencional y a la carrera literaria y, en suma, la lucha por alcanzar el
verdadero reino de la libertad. FM - Como surgiu Trópico
Uno? Quais eram essas propostas estéticas e ideológicas referidas
por Ramon Ordaz, sobretudo considerando um período bastante concorrido em
termos de revistas literárias na Venezuela? GP – Trópico Uno surgió del hecho fortuito de habernos encontrado un
pequeño grupo de poetas y artistas plásticos en una ciudad del oriente
venezolano, Puerto la Cruz, a comienzos de una década, la de los sesenta,
signada por la rebelión contra el gobierno de un presidente lacayo del
imperio. Era, si se quiere, una insurgencia juvenil hija de aquella
particular circunstancia histórica, y se inscribía en la gran
conflagración que en el plano del espíritu se libraba en el mundo contra
los poderes imperiales y la hipocresía. Pese a nuestras afinidades políticas
y estéticas, no constituimos un grupo literario, sólo nos propusimos
editar una revista. No publicamos un manifiesto sino un antimanifiesto en
el que declarábamos, entre otras cosas, que no había nada tan sospechoso
en el terreno de la literatura como una revista literaria, tanto más si
provinciana, y que no creíamos en la literatura aunque la perpetráramos,
y que la revista no aparecía para renovar nada ni para llenar ningún vacío.
Nos unía no sólo una propuesta artística sino un modo de estar en el
mundo, una posición ante y en
la vida. Creíamos con Tzara que nuestro compromiso de sujetos-poetas con
los otros factores (objetos-sucesos) de la realidad, trascendía la
disciplina moral y espiritual para convertirse en compromiso total con la
vida y en plena identificación con la poesía. Quiere decir que para
nosotros la poesía era una forma de conocimiento y no simple ejercicio de
ociosos ni ingenioso placer de los sentidos ni regodeo de estetas.
GP – Para mí el inicio de otro siglo no significa nada. El
tiempo, como dijera Ramos Sucre, es un invento de los relojeros. Así que
la poesía sigue allí, donde existe, representando lo que representa. No
hay manera de eludir el destino, pues siempre se tropieza uno con otro
destino. Aquella atmósfera subversiva que muchos de nosotros alentamos en
aquel tiempo –y hasta hoy- iba más allá del hecho poético porque
intuimos que la poesía no era trozo aislado de la vida, sino la vida
misma de un ser humano en relación con otros seres y con el universo. Si
algunos intentamos expresarla escribiéndola, convirtiéndola en poema, no
significa que al hacerlo la hubiésemos suspendido de un gancho en el
ropero para que se estuviera allí, tranquila y echada, colgando su
tristeza. Parafraseando a Gramsci -quien sostenía que el arte no está
hecho para servir sino que sirve porque es arte- podríamos decir que la
poesía siempre ha sido subversiva, es subversiva per se. Y esta subversión tiene que ver con todos los órdenes de
la vida, sobre todo el del espíritu. Aquella consigna de Marx que
los primeros surrealistas hicieron suya: cambiar la vida, transformar la
sociedad, también nosotros la asumimos en presente, pasado y futuro.
Ahora bien, cada quien (y en el cada quien subyace el cada poeta) es dueño
de sus intenciones aunque los versos, una vez escritos, pertenezcan a
otros. La atmósfera subversiva a la que aludes tenía blancos específicos
y no creo que éstos de ahora hayan, en lo fundamental, cambiado. La
injusticia en el mundo sigue allí. Pero la situación en mi país ya no
es la misma, aquí los hechos se suceden de modo acelerado, el proceso
bolivariano comienza a transformar la realidad en muchos aspectos y al
menos para mí en uno esencial, hermoso y constatable: los seres
invisibles se volvieron visibles. Por primera vez desde nuestra
independencia de España la inmensa legión de desheredados, ese casi 80%
de nuestra población otrora ignorados y excluidos por las clases
dominantes como no fuera para escarnecerlos, parecen decididos a tomar las
riendas de su destino, actúan políticamente, estudian, se organizan y
sueñan sueños posibles que construyen cada día. Este solo
acontecimiento basta, en mi caso, para avalar aquello que permitió que
esto ocurriera, es decir,
aquellas furias trajeron estos alborozos. Y tal vez –sólo me atrevo a
decir tal vez- de esas presencias nazca otra poesía, menos apegada a la
retórica, a la postración y al desencanto. FM – Da cena poética à cena política, portanto. Embora
seja um erro separá-las, como se faz no Brasil, por exemplo. Minha breve
instância em teu país e o subseqüente acompanhamento do que vem se
passando, nesse processo que tão bem sintetizas: o de visibilidade do que
até então era invisível, tudo isto me coloca a teu lado em termos de
boas expectativas, a ponto de te pedir que comentes um pouco mais acerca
das responsabilidades envolvidas em tal processo. Com qual destino tropeçam
hoje os poetas na Venezuela? GP – Depende de los
poetas. En este caso sólo puedo hablar por mí, y creo haberte adelantado
mi parecer. Siempre me ha sorprendido el desconocimiento y la poca
importancia que muchos poetas venezolanos otorgan a la historia, como si
la poesía fuese un arte autárquico, desvinculado de la vida y específicamente
del acontecer social, o como si ello fuese posible en un reino que como el
de la palabra constituye expresión de la propia existencia, incluida la
imaginación (sempiterna loca de la casa). Extrapolando un viejo aforismo
que recuerdo de mis estudios de derecho, cabría recordar que la
ignorancia de la historia no excusa de su cumplimiento. Percibo por tu pregunta
que lo mismo ocurre en Brasil y comparto contigo el criterio de que es un
error separarlas, porque el trayecto de la poesía es el de la historia de
la humanidad y porque la poesía nació con el primer deslumbramiento, con
la primera angustia, con la primera melancolía humana. Pero respondiendo a la raíz
de tu pregunta, tú mismo, al visitar Venezuela, habrás podido ver cómo
en nuestros grandes medios algunos escritores y poetas hablan de la
dictadura o autocracia que hoy azota mi país, y adjetivan e infaman y
acusan de hordas a las mayorías que apoyan al proceso bolivariano. No es
que ellos no sepan qué es dictadura: algunos la han padecido, y otros
tolerado. Como tú decías en fecha reciente, toda casta intelectual se
organiza en el sentido de cooptación con el poder, aunque esta vez,
agrego, tendríamos que precisar en dónde se halla el poder verdadero -no
el de fachada-, lo que nos llevaría a un estadio de definiciones.
Entiendo la disidencia como una actitud consustancial al poeta, y en lo
personal me entristece el patético destino de los poetas-bisagra,
expertos en ditirambos, genuflexiones y reverencias. Pero es necesario
precisar sobre qué se disiente, ante quién o quiénes y en nombre de qué
o quiénes. Sucede que en mi país algunos “disidentes”, cuyos goznes
y charnelas aún resuenan en los espacios y oficinas de los verdaderos
poderes y cuyas voces enmudecieron cuando aquí y en Latinoamérica se
cometían los peores crímenes, ahora súbitamente han despertado y
vociferan. Yo celebro este despertar, porque entre la indiferencia y el
egotismo, entre la disonancia y la vanidad, entre la pantomima y la patraña,
entre el sainete y la intolerancia, la disidencia –aun la menos
desinteresada- puede parecer una herejía, y toda herejía es
revolucionaria, si es verdadera. FM – Ainda dirias hoje:
“al diablo los versos”? GP - Todavía, pero no me
atrevería a decir “al diablo la poesía”. La poesía nace como
salvoconducto de lo humano ante sí mismo. Su Tung-Po, llamado Su Chi,
quien viviera en la China imperial del siglo XI, escribió que la poesía
era la única recompensa del poeta. Y Luis Cardoza y Aragón, el gran
guatemalteco tan olvidado, decía que ella era la mejor prueba concreta de
la existencia humana. |
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Floriano Martins é um dos editores da Agulha. Contato: florianomartins@rapix.com.br. Página ilustrada com obras do artista Ernesto León (Venezuela). |
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