revista de cultura # 42
fortaleza, são paulo - dezembro de 2004






 

Antonio Tabucchi: el escritor y sus fantasmas

Federico Rivero Scarani

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Antonio TabucchiAntonio Tabucchi, escritor nacido en Pisa en 1943, uno de los más importantes escritores italianos contemporáneos. Tabucchi vive en Portugal, y cuenta en su novela "Réquiem" los encuentros y desencuentros con fantasmas que fueron amigos suyos cuando eran personajes que vivieron, excepto uno en particular. Una obra alucinada que, al igual que ese día tan especial que le toca vivir bajo el calor agobiante de Lisboa, lo lleva a deambular como en sueños por lugares ciudadanos: "un muelle, una plaza, un cementerio, pensiones y restaurantes. Durante la lectura el protagonista espera a alguien a las doce, pero tiene incertidumbre con respecto a esa hora límite, ¿será al mediodía o a la medianoche? Mientras tanto deambulan por la obra personajes tipos: un joven drogadicto, un vendedor de números de lotería, un taxista, una gitana, y otros tantos con los que establece conversaciones y comparte peripecias.

Más allá del tiempo interno de la obra (mediodía) el narrador se retrotrae al pasado y es el mismo pasado quien le trae al presente narrativo personajes que murieron, como el particular Tadeus, poeta estrafalario que aparece en dos cuentos del "Ángel Negro". Con él cenará, no queda claro si en la "realidad" ficcionada o en un "más allá" propio de la literatura fantástica que irrumpe en la narración. Vida y muerte se conjugan en citas y diálogos, ese plano o límite que separa la vida de la muerte es doblegado: el narrador visita el más allá sin cuestionamiento, o el muerto vuelve, come, bebe y expone las dudas y argumenta tratando de disipárselas con total sencillez en el "tiempo real" de la narración.

Desde el comienzo de la obra el lector deberá acostumbrarse a esas dos aguas:

"Pensé: Este tío ya no viene. Y después pensé: No puedo llamarle tío, es un gran poeta, quizás el mejor poeta del siglo XX, murió hace muchos años, tengo que tratarlo con respeto, o mejor con mucho respeto (...) ¿por qué acepté este encuentro aquí en el muelle?, todo esto es absurdo".

Ernesto LeónAlgo significativo en la narración es que jamás se sabe cómo y por qué se produjo ese encuentro. La cita con el poeta que ya murió es el tema de la obra. hacia la medianoche de ese extraño día se concreta el encuentro; haciendo uso de la paráfrasis el narrador alude a Fernando Pessoa con el cual cenará e intercambiará impresiones.

Hay claves que se irán descifrando de forma azarosa. La última frase de despedida del poeta Tadeus es comprendida mientras el narrador observa y conversa con un copista de cuadros quien , a la sazón, pinta detalles de las "Tentaciones de San Antonio" del Bosco. Otra clave se encuentra en el oráculo de la gitana quien lo llevará a encontrarse con Tadeus. Una fuerza superior motiva al protagonista a deambular por Lisboa en busca de fantasmas, hechos de mitos personales, en algún caso, o construidos por la admiración hacia un maestro de las letras.

Su estado es por momentos neurótico; la incertidumbre de algunos acontecimientos de su vida lo inquietan, entonces buscará las respuestas en otro "plano" que no es el de la "realidad ficcionada". Su presente esta construido de fragmentos de recuerdos y de dudas existenciales. Esas doce horas narradas señalan el vértigo y la dinámica del alma humana. Las fronteras se diluyen y él es un pasajero entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos queridos.

Su búsqueda se origina y se arraiga por la incertidumbre. A Tadeus le pregunta si fue é quien motivó el suicidio de Isabel. A la noche, con Pessoa, le inquieta saber cómo fue la infancia del poeta, ese tiempo vedado para los biógrafos; y es en este último caso donde se asoma Tabucchi investigador tras la máscara de un personaje de novela. Atrás de cada encuentro subyace un misterio. La obra termina en el mismo lugar donde comenzó, pero doce horas después a la medianoche. Un sentimiento de laxitud invade el espíritu del narrador; esos encuentros sobrenaturales parecen calmarlo en la última despedida. Tal vez su espíritu se proyectó hacia regiones en las que sólo con la literatura se puede alcanzar, sean externas o internas.

"El ángel negro" de Antonio Tabucchi (Anagrama, 1998), trata a rasgos generales de una saga de seis cuentos en los cuales lo misterioso, lo sobrenatural y el mal hacen que estos textos adquieran un halo particular que envuelve al lector por medio del estilo del autor. Con respecto a éste, Tabucchi sabe crear no sólo un contexto de angustiosa atmósfera cargada de alusions arcanas sino también un despliegue poéticos cuyas frases y enunciados son como epigramas o aforismos que revelan un "más allá" del sentido. El libro se estructura en seis cuentos: "Voces traídas por algo, imposible decir qué", "Noche, mar o distancia", "Aserrín Aserrán", "¿El aleteo de una mariposa puede provocar un tifón en Pekín?", "La trucha que se agita entre las piedras me recuerda tu vida", y "Nochevieja".

Dos de estos relatos tienen un personaje en común, misterioso, se diría antiguo: Tadeus. En el primer cuento aparece esfumado, es su voz la que escucha el protagonista; el narrador escribe en segunda persona, a un tú, que bien puede ser el lector o narratario, o Tadeus dirigiéndose al protagonista. Por momentos se aprecia una suerte de poética que sirve para componer la narración: son retazos de frases escuchadas por ahí durante el periplo ciudadano, entre la gente, y que guardan un misterio que le permitiría al narrador componer una obra:

"... basta una frase y decides que es esa, la extraes de la conversación como un cirujano que coge con las pinzas un jirón de tejido y lo aísla, por ejemplo: Mi difunto marido, cuando celebramos las bodas de plata ..."

Ernesto LeónDe esta manera le permite al protagonista ir configuando una historia dentro de otra, uniendo frass. A todo esto, habla con Tadeus; ¿una inspiración, un genio, un daimon? El texto dice: "...allá donde se encuentra, él está riéndose de tus maldiciones. Se encuentra ya en un lugar de malditos ..."

Sin embargo en "Noche, mar o distancia" reaparece Tadeus pero como un poeta veterano reunido con cuatro jóvenes admiradores. El título alude a una de las tantas frases enigmáticas que el poeta suelta en sus discursos, como un extraño leit motiv de la conversación entre los personajes. Este cuento se desarrolla en Portugal, Tabucchi es catedrático de lengua portuguesa y especialista en la obra de Ferando Pessoa. El momento histórico en el que se desarrolla el cuento delata un estado de sitio donde un policía facista detiene a los jóvenes que salen de la casa de Tadeus; la prepotencia, la violencia física y psicológica se despliegan en un torbellino de humillaciones por parte de este siniestro personaje: "Primera regla de lección política: amar al propio país. Y para amar al propio país, ¡sabéis lo que hace falta? No lo sabéis porque sois tres piojos comunistas, o demócratas, da lo mismo. Pues bien, yo os voy a decir qué os hace falta. Hace falta odio. Odio para defender nuestra civilización y nuestra raza. ¿Y sabéis cómo se reconoce una verdadera civilización y una verdadera raza? Se reconoce si sabe dominar otra raza (...) Es menester, en primer lugar, dominarla sexualmente (...) Y mientras decía esto se abrió los pantalones y mostró el sexo".

El poeta, no esta vez Tadeus, reaparece como personaje en "La trucha que se agita entre las piedras me recuerda tu vida"; quizás sea un alter ego de Pessoa o uno de sus heterónimos. Este personaje recibe a una joven crítica y estudiosa de su obra en departamento; mientras ella aguarda, el viejo poeta en su habitación visita planos temporales a través del sueño o de un estado particular del alma, y es así cómo vuelve a momentos pretéritos donde lo esperan sus remotas amantes - musas: Lucrezia, con quien hace el amor en tanto la joven intelectual le recuerda un verso famoso de él, homónimo del título del cuento. El juego de epacio-tiempo se produce en la mente del poeta, en su ensueño, ventanas que lo llevan a la nostalgia amorosa. Hacia el final del relato, la joven desde el portero eléctrico le recita ese extraño verso que encierra una clave, un misterio desde las palabras. Tadeus había hecho lo mismo; es la palabra poética con su polisemia la que abre universos semánticos. Tabucchi deja claro el misterio del lenguaje poético, lo que no quiere decir que el misterio se devele.

El tópico del "mal" se hace presente en los relatos: el despotismo facista, más concreto y real, pero también se incorpora por medio de la presencia de un ángel roñoso y deforme que lleva a la protagonista de "Aserrín Aserrán" al dolor y a una anagnórisis que no podrá olvidar:

Ernesto León

"Se deslizó fuera de la cama y se arrodilló en la alfombra. Juntó las manos, con los codos apoyados en la cama. Era una plegaria que pertenecía a un pasado remotísimo, y al pasado de una niña de ojos grandes y de trenzas oscuras. "Angel de la Guarda, dulce compañía, no me dejes sola ..." No sabía continuar, no recordaba nada más. Giró la cabeza y se miró en el espejo del armario. Fue entonces cuando lo vio.Era un pequeño ángel de la guarda que, detrás de una mujer desnuda arrodillada, tenía las alas abiertas de par en par en señal de protección. Y aquel ángel tenía el rostro de una niña de ojos grandes y trencitas oscuras. Pero el rostro era el de una niña vieja y las alas no tenían plumas sino un pelaje oscuro y raso como el de una rata".

El aspecto fantástico dentro de las narraciones es común en el estilo del autor y en su consecuente punto de vista sobre la realidad. Un cuento de cariz policial ("El aleteo ...") muestra la sucia conciencia de un mafioso que, ante un personaje misterioso, quizás otro ángel, cuenta su complicidad en un asesinato. Este relato es el que más se envuelve con el ropaje de la alegoría, abre lecturas simbólicas desde la escritura literal. Sin embargo lo extraño y sobrenatural del personaje que interroga al reo arrepentido queda fluctuante, en suspenso. De esta misma manera los cuentos de Tabucchi, sus historias narradas, dejan la impronta de una realidad paralela donde lo fantástico y sobrenatural tienen cabida entre los hombres. 

Federico Rivero Scarani (Uruguai, 1969). Prof. de Literatura y de Lenguaje y Comunicación en el Instituto de Profesores "Artigas". Contato: fscarani2@yahoo.com. Página ilustrada com obras do artista Ernesto Leon (Venezuela).

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