revista de cultura # 43
fortaleza, são paulo - janeiro de 2005






 

Remedios Varo: pintora mágica de lo surreal

Carolina Moroder

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Remedios VaroUna de las voces más poderosas del arte latinoamericano, Remedios Varo, tiene una obra que abarca tanto su país natal, España, como su país adoptivo, México, en una simbiosis tan surrealista como su propia vida.

Su fascinación por la alquimia, por lo oculto, por el medioevo y por las ciencias en general, está siempre presente en su pintura y su literatura. Existe además una relación entre los libros que leía y cómo éstos influían en la narrativa de sus obras, por ejemplo, al expresar una teoría científica que se estuviera trabajando en ese momento y que ella plasmaba en el lienzo.

Su obra -considerada surrealista-es de carácter narrativo, siendo esta característica una de las más atrayentes para el espectador, quien puede imaginarse todo un relato con sólo observar un cuadro.

1. Perfil de una vida

María de los Remedios Varo y Uranga nació el 16 de diciembre de 1908 en Anglés, un pueblo al norte de Barcelona. Su padre, Rodrigo Varo y Zejalbo, era ingeniero hidráulico, mientras su madre, de origen vasco, Ignacia Uranga y Bergareche, era una mujer de su época, dedicada a la familia y a Dios. El trabajo del padre los llevaría a viajar por toda España e incluso al norte de África, por lo que Remedios entra en contacto desde muy pequeña con otros mundos y otros paisajes. De esto dice Edouard Jaguer: “Toda la infancia de Remedios transcurrió en peregrinaciones terrestres y marítimas.” Y añade que “en los cuadros de Remedios circulan, por montes y valles, los vehículos más extravagantes que puedan imaginarse; y, de la bruma ligera a la ola impetuosa, el agua desempeña en ella un papel primordial. El agua, ese elemento cuyos caprichos domó antaño el padre de Remedios con el auxilio de mil complejas maquinarias”.

En este contexto, es necesario hablar de sus padres, puesto que la influencia de ambos será decisiva en su desarrollo como artista y mujer moderna.

La madre era una ferviente católica, quien inculcó a su hija a ser una mujer digna de Dios y a temerle al demonio. Su padre, en cambio, era un librepensador, ateísta, muy moderno para su época, quien hasta aprendió a hablar esperanto. Le inculcó a su hija respeto por la razón, el amor a la ciencia y le enseñó desde muy pequeña cómo hacer una perspectiva perfecta. De estas dos fuertes influencias el escritor Peter Engel dice que “Remedios Varo vivió, como murió, suspendida entre dos mundos...luchando por reconciliar lo mítico con lo científico, lo sagrado con lo profano”.

Fue así como su madre la dejó interna en un colegio de monjas, de cuya experiencia dejó Remedios tres cuadros (que ella consideraba como un tríptico) una de sus obras autobiográficas más interesantes: “Hacia la torre”, “Bordando el manto terrestre” y “La huída”.

En el primer cuadro de la serie (“Hacia la Torre”) un grupo de jóvenes idénticas (todas su autorretrato), uniformadas de azul oscuro, van en bicicleta detrás de la madre superiora, una mujer de cara aburrida y severa. Se las ve saliendo de una torre que parece una colmena, ya que todas las habitaciones son rombos de igual proporción, aparte de uno más grande, que parece el símbolo de una capilla, superior a todos los otros espacios. También aparece un hombre de aspecto sombrío, su perfil es Remedios de adulta, con una nariz protuberante, (la que aparece en otras de sus obras, llenas de humor) y de cuyo saco en la espalda salen pájaros que parecen acordonar esta femenina procesión. El ambiente es lúgubre, el cielo es oscuro, los árboles están desnudos, da la impresión de que hace frío, el pavimento ‑de baldosas iguales‑ es monótono. En este lienzo de aspecto tenebroso, hay un hálito de luz: una de estas niñas idénticas resiste la hipnosis del ambiente y desafía mirando directamente al observador.

Los medios de locomoción creados a partir de la ropa de quien las usa, es otro tema que se ve constantemente en la obra de Varo, como una nota humorística, vagamente basados en los instrumentos y maquinarias que probablemente vio construir o trabajar a su padre.

2. Exploración de las fuentes del río Orinoco

El segundo cuadro, “Bordando el manto terrestre”, muestra otra parte de su estadía en el convento: las largas y tediosas horas frente a un bordado, mientras alguien les lee. En su eterna ironía y su sentido de la metafísica, Varo hace que de las manos de estas niñas prisioneras salga un manto que es el mundo, un paisaje con torres, lagos, árboles y barcos. La historiadora de arte Janet Kaplan, quien ha escrito la biografía más completa sobre la pintora, describe esta obra en los siguientes términos: “Las mismas niñas, aquí cautivas en una torre, trabajan como en un scriptorium medieval, bordando el manto terrestre de acuerdo a los dictados de una “Gran Maestra”. Esta figura encapuchada lee el catecismo de instrucciones mientras revuelve un caldo en ebullición en la misma vasija alquímica de donde las niñas sacan el hilo de bordar. Cada niña trabaja sola, bordando imágenes hacia una tela continua que sale de los bastidores por una ranura hacia los costados de la torre”. Detrás de esta “Gran Maestra” hay un personaje totalmente cubierto, a la usanza islámica, tocando una flauta. Nuevamente, una de las niñas se rebelará a esta situación y en un rincón del manto, el más cercano a la figura de la izquierda, se ve que ha bordado su imagen junto a un hombre, besándose, libre. La pareja está recién saliendo del bastidor, por lo que están de cabeza, aunque también puede ser una forma de burlar a las guardianas. Este cuadro es también una metáfora a la mujer-creadora, a la engendradora de vida, a la que crea el mundo con sus manos.

De esta obra dice Peter Engel que “El proceso de creación artística y científica en el trabajo de Varo, está relacionado a la creación ritual del mundo, un acto poderoso y simbólico, en el cual los personajes toman el destino en sus manos mientras simultáneamente afirman la omnipotencia del ser que lo creó”.

La tercera y última fase del tríptico es “La huída”, la que muestra el éxito que tiene la niña rebelde al huir con su amante. Ambos se ven escapando en otro aparato de la imaginación de Varo: una especie de paraguas hecho de piel, montados en la bruma de la montaña a la que ascienden, las capas de sus trajes sirviendo de velas, empujados por el viento. La niña sigue vestida de colegiala, pero esta vez mira atentamente hacia adelante, a su futuro, a lo que la espera. En relación a estos modos de propulsión, dice Jaguer: “Ruedas, velas, hélices, timones: todo un arsenal de mecánicas irracionales se des-pliega ante nuestros ojos, un arsenal equipado para todas las errancias”. Y Engel dice que los personajes de Varo son “’aventureros que viajan a través de bosques y campos, por encima de las nubes, sobre ríos y calles de ciudades abandonadas o desiertas -casi siempre solitarios, de ojos almendrados y rasgos andróginos”, autobiográficos. Son movidos por los aparatos más extraños, llenos de poleas y palancas, alas y ruedas, vehículos “científicos en apariencia, pero de operación mágica”. Se mueven con la energía sacada del polvo de estrellas, de la música, de los rayos de sol o del éter celestial. Todos estos fenómenos son también sacados de las ideas de la alquimia, de la metafísica y de la magia de la imaginación.

Remedios VaroLuego de esta nefasta experiencia con el mundo materno de conventos, Dios y sus exigencias, el padre entra a tomar decisiones y cuando Remedios tiene quince años decide enviarla a la Escuela de San Fernando en Madrid, la más prestigiosa escuela de arte de la época. Esta decisión va en contra de los preceptos de lo que una señorita de su edad debía hacer, pero el padre está decidido a darle la oportunidad de una educación sólida en un área donde ella ha demostrado talento. Estos años de formación artística estarán siempre con ella y mostrará los frutos del arduo estudio a que eran sometidos los estudiantes, una vez que descubre su propia voz y crea su obra más madura. A los veintiún años, se casa con Fernando Lizarraga, un compañero en la Escuela San Fernando y sa van a París por un año. Este viaje será decisivo en la vida de Varo, ya que mantendrá siempre una estrecha relación con Francia. Cuando se mudan a Barcelona, la entonces capital española de la vanguardia artística, parece una transición natural, puesto que esta región es la más cercana desde todo punto de vista al país vecino. Tanto en París como en Barcelona, Remedios entra en contacto con las vanguardias artísticas del momento, más específicamente, con el surrealismo. Una vez en Barcelona, se une al movimiento “logicófobo”, de tendencias surrealistas, junto a Esteban Francés, quien se convierte en su amante. Aunque sigue casada con Lizarraga y aún vive con él, mantiene una relación con ambos hombres sin que existieran problemas entre ellos. Al parecer, esta situación se suscitará en la vida de Varo en diversas oportunidades y, curiosamente, no parece que hubo mayores conflictos entre los hombres involucrados. Es más, a lo largo de su vida mantiene una estrecha relación de amistad con todos sus amantes, mucho tiempo después de haber terminado su relación amorosa con ellos. En el caso de Lizarraga, el matrimonio dura cinco o seis años y luego se separan, pero cuando él se va a México, retoman su amistad y ella le deja en herencia un apartamento en donde vivirá hasta su muerte.

Varo vive la etapa de la República y parece ser una exponente de todos sus ideales: una mujer que logra estudiar, es libre de cuerpo y mente, está involucrada en política, en toma de decisiones, es vanguardista y tiene una posición más bien universal y europea ante la política. Cuando estalla la Guerra Civil, se encuentra con el poeta surrealista francés Benjamin Péret, quien fue a pelear al lado de la República, y juntos se van a París.

3. El surrealismo y su influencia en Remedios Varo

El surrealismo es un movimiento artístico que comienza después de la Primera Guerra Mundial con los poetas franceses André Breton, Benjamin Péret, Louis Aragon y Paul Eluard, basado en los trabajos de Rimbaud, Lautréamont y Apollinaire. Su meta era expresar el pensamiento más puro, libre de los controles impuestos por la razón y por los prejuicios sociales y morales imperantes en la época (Waldberg). Aunque comenzó siendo un movimiento literario de poetas, pronto hizo sentir su influencia sobre todas las formas artísticas.

Los trabajos de Freud, primero, y de Jung, después, tuvieron una fuerte influencia en los planteamientos de este movimiento, ya que el poder de los sueños y del inconsciente, así como la rebelión, formaron parte de su filosofía.

“La originalidad del surrealismo”, dice Patrick Waldberg, “y lo que la distingue de otros movimientos artísticos y literarios que lo precedieron (con la excepción de algunas fases del romanticismo alemán) es su determinación de minimizar la fragmentación del consciente y llegar a la totalidad del ser humano”.

Es curioso apreciar que tanto el surrealismo como el romanticismo fueron movimientos universales (a diferencia, por ejemplo, del expresionismo que fue básicamente alemán o el futurismo, que se dió en Italia).

“En su oposición a la espiritualidad de la iglesia cristiana, así como al cartesianismo (el que, de acuerdo con su teoría, paraliza el pensamiento occidental), el surrealismo rehabilita la superstición y la magia, mientras se vuelca hacia las tradiciones herméticas (Cábala, gnosticismo, alquimia), las cuales se basan en el ejercicio de un pensamiento análogo” (Waldberg).

Remedios Varo estaba en un ambiente en donde se respiraba el surrealismo, como la alternativa más moderna al cambio, y su propia vida tenía características de éste. Aún antes de entrar en contacto directo con los miembros del grupo, ya era una exponente del movimiento, según se sabe por las obras que presentó en exposiciones en esa época.

4. Mujeres en el movimiento surrealista

Se debe hacer un aparte en este tema, puesto que en la mayoría de los libros sobre el surrealismo existe un gran vacío cuando se trata de hablar de las surrealistas. Según algunos textos, estas mujeres sólo existieron como musas, amantes, compañeras de los “verdaderos” artistas. En Surrealist Women. An International Anthology, de Penelope Rosemont, se muestra la falacia de esta percepción, al presentar a unas cien representantes de esta filosofía, desde los principios del movimiento hasta hoy en día, abarcando casi todos los contintentes.

Esta es una época que fue testigo de cambios sociales profundos, como el socialismo y el feminismo. Creo que este movimiento fue el primero en el que la mujer estuvo al lado del hombre no sólo como compañera sino que fue su igual a nivel intelectual y creativo. Ha sido después, cuando los críticos e investigadores han escrito la historia, que las mujeres fueron puestas a un lado, pero no durante el movimiento en sí. No me cabe duda que habrá habido un patriarcado dentro del grupo y la misma Varo reconoce que en su juventud “Mi posición era la de una oyente tímida y humilde. No tenía ni la edad ni la confianza necesarias para enfrentarlos. Sólo me sentaba, boquiabierta, ante este grupo de gente brillante” (Kaplan). Hay que recordar que la pintora contaba entonces con unos 29 años mientras Péret y Breton tenían alrededor de 40, aparte de que Breton deseaba conscientemente mantener este ambiente de intimidación hacia los demás.

Fue en esta época que Remedios entra de lleno al surrealismo en su parte intelectual, se empapa de teorías científicas, de alquimia y todos los preceptos que este movimiento estudió. Participa también de las nuevas técnicas que crean los surrealistas, como los cadavres exquis, (juegos plásticos en que varios artistas iban haciendo una parte del dibujo, sin saber lo que hacían los demás) y el frottage. A pesar de la cercana relación que tuvo con los surrealistas, ella no considera su obra como tal. Dice Engel que “Aunque Varo no se considera [a sí misma] surrealista, su trabajo y el surrealismo comparten muchas cualidades: imágenes fantásticas, ilusión perceptual, humor, una yuxtaposición inusual de objetos ordinarios para crear efectos extraordinarios”. Y añade que “Los surrealistas disfrutaban dándole una expresión libre a la imaginación y a las imágenes de los sueños. Al poner de cabeza las leyes de la razón, esperaban liberar el inconsciente y lo irracional de las restricciones impuestas por el pensamiento consciente”.

5. La Revolución, la guerra y el exilio

Al estar involucrada con Péret, huye de la revolución española hacia París, para caer al poco tiempo en medio de la Segunda Guerra Mundial. Hay que recordar que Péret y los surrealistas tenían un pensamiento de izquierda -en un principio se involucraron con los comunistas- por lo que fueron puestos en campos de concentración durante la ocupación nazi. Varo tenía en su contra el ser la compañera de un hombre comunista y el ser española. O la deportaban a España o la llevaban a un campo de concentración. Finalmente, pasa varios meses en un campo de concentración y luego un tiempo largo en Marsella junto a un grupo de surrealistas que esperaban ser transportados a América. Muchos de ellos lograron exiliarse en Estados Unidos, pero otros fueron rechazados por estar más involucrados con el comunismo. Este fue el caso de Péret y por ende de Varo, pero México no tenía las mismas restricciones y fueron aceptados por este país.

Después de difíciles trámites para lograr salir de Europa, Varo y Péret se ven finalmente en México, en donde una vida de paz les espera. Aunque es una vida de paz, no es de prosperidad. Varo trabajará haciendo ilustraciones, como decoradora, restaurando objetos precolombinos, siempre en condiciones tan precarias que a veces su alimentación sería una taza de café con leche en todo el día.

En el año 1942 Péret y Varo se casan y en 1947 regresan a Francia. Pero Varo ya no siente que pertenece al Viejo Mundo, sino al Nuevo y regresa sola a México, de donde no volverá a salir, convirtiéndose en una gran exponente de la España peregrina.

Remedios VaroEn México forma parte del grupo de exiliados surrealistas, con los que mantiene un estrecho contacto. De estos años es su amistad con la inglesa Leonora Carrington (quien a su vez había sido amante de Max Ernst, por lo que se conocieron en Europa) con quien se consideraba “alma gemela”. Ambas compartían su parte creativa (escribían y pintaban) además de su gusto por las bromas. Se cuenta que en una oportunidad un invitado se acostó a dormir y al despertar descubrió que un mechón de su cabello había sido ultilizado como relleno de una omelette.

En 1953 se casa con Walter Gruen, otro exiliado europeo, quien la incentiva a dedicarse por completo a pintar. Gruen tiene éxito a nivel económico y le da la posibilidad de dedicarse por completo a su pasión. Varios críticos comentan que Gruen, como el padre de Remedios, ve el talento que tiene y la apoya para que lo desarrolle. Es en estos años de su período mexicano que la pintora española desarrollará su lenguaje, su voz, y su arte tan característico.

Pero serán pocos los años que puede hacerlo. Quedan sólo unas 100 obras de esta etapa productiva, ya que en 1963, Remedios muere de un fulminante ataque al corazón. Hacía sólo un mes había tenido una exitosa exhibición y por fin estaba logrando vender todo lo que pintaba. La crítica y el público la habían descubierto y la aclamaban como a una gran pintora.

6. Narrativa científica o teorías algo demenciales

Ver la obra de su etapa madura es fascinante. Cada una es una cápsula, una verdadera narración visual, llena de humor, locura y un sentido metafísico profundo. “Este mundo se halla regido por leyes físicas distintas de las nuestras: en él seres y objetos son presa de curiosos fenómenos de levitación y de atracción... o, como dice Roger Caillois, ‘lo que era sólido se licúa, lo que era líquido se evapora y se ausenta’” (Jaguer). Por ejemplo, “El flautista”.

Aquí se observa a un joven que, como el flautista de Hamelín, con su mágico instrumento logra mover piedras que van construyendo un edificio. La autora lo describe así: “El flautista construye esa torre octogonal levantando las piedras con el poder e impulso del sonido de su flauta, las piedras son fósiles. La torre es octogonal para simbolizar (algo vagamente, debo decir) la teoría de las octavas (teoría muy importante en ciertas enseñanzas esotéricas). La mitad de la torre es como transparente y sólo dibujada porque está imaginada por el que la va construyendo” (Varo).

En el catálogo “Science in Surrealism. The Art of Remedios Varo”, el historiador en ciencias Peter Engel hace unas relaciones muy curiosas sobre la obra de esta pintora, así como unas observaciones muy interesantes, porque están consideradas desde el punto de vista de las ciencias y no de las artes. Varo en realidad vive siempre entre dos mundos: el mundo del padre y el de la madre, el de la lógica y el de la fe, el de la filosofía y el de la religión. Engel propone que en muchas de sus pinturas, Varo recurre a teorías medievales, porque éste fue el último período histórico en que “lo racional e irracional, lo científico y lo espiritual se mezclaron tan profundamente.” Es el tiempo “en que harmonices mundi, la armonía del mundo, se podía ver en todos los objetos, por muy mundanos que fueran; cuando la ciencia no era considerada antitética a la religión y cuando la diversidad y plenitud de la naturaleza era evidencia no de una lucha por la sobrevivencia pero de una cadena aún más grande, establecida por un Creador benevolente”. Dice Engel que si se ve la obra de Varo bajo esta concepto de un orden universal medieval, “puede entenderse que [ella] trata de restaurar para el mundo moderno, esa armonía, que parece perdida”.

En el caso de “Fenómeno de ingravedad”, dice Remedios que “La tierra escapa de su eje y su centro de gravedad, al grandísimo asombro del astrónomo que trata de conservar su equilibrio encontrándose con el pie izquierdo en una dimensión y con el derecho en otra” (Varo). Jaguer comenta que “Aquí lo maravilloso es que procediendo de manera totalmente intuitiva Remedios acierta con la mayor exactitud. “Fenómeno de ingravedad” fue el cuadro escogido por un eminente físico para la cubierta de su tratado sobre la teoría de la relatividad”.

Otra de las obras que tiene magia y ese sentido circular, sempiterno de la creación, se da en su “Creación de las aves”.

Jaguer expresa que: “El mundo es un prodigio perpetuo, los espejos son nidos y todo se transforma en todo. De paso, Remedios no desdeña evocar los sortilegios ligados a su arte: un pájaro de verdad nace de la conjunción de su imagen y el rayo luminoso de una estrella lejana. Pero este pájaro que crea pájaros es la propia Remedios”.

Y Engel cree que: “Su proliferación de imágenes de creación y fertilidad incluyen a la mítica mujer-búho, quien pinta pájaros que cobran vida...A un tiempo mujer, científica y artista, el búho es el arquetipo creador de Varo. Su vasija alquímica recoge gotas de vapor del aire y las distila en la paleta”.

7. Otro lenguaje visual en la obra de Remedios Varo

Un ejemplo de la influencia del incosciente en su obra se puede leer en un cuento que creó a partir de un sueño y que luego plasmó en el cuadro “Tejido espacio-tiempo”.

Así lo narra en un cuaderno:

Remedios Varo“Yo había descubierto un importantísimo secreto, algo así como una parte de la “verdad absoluta”. No sé cómo pero personas poderosas y autoridades gobernantes se enteraron que yo poseía ese secreto y lo consideraron peligrosísimo para la sociedad, pues de ser conocido por todo el mundo toda la estructura social funcionando actualmente se vendría abajo.

Entonces me capturaron y me condenaron a muerte.

El verdugo me llevó a un lugar que parecía como la muralla de una ciudad, de cada lado de la muralla bajaba una pendiente muy inclinada de tierra.

El verdugo parecía muy satisfecho, yo sentía un miedo y una angustia muy grandes. Cuando vi que se disponía a decapitarme empecé a llorar y a suplicarle que no me matase, que todavía era pronto para morir y que reflexionase en que yo tenía por delante muchos años de vida. Entonces el verdugo empezó a reírse y a burlarse de mí, me dijo: “¿por qué tienes miedo a la muerte si sabes tanto?, ¡teniendo tanta sabiduría no debías temer a la muerte!”

Entonces me di cuenta de repente que lo que él decía era cierto y mi horror era no tanto hacia la muerte sino por haber olvidado hacer algo de suma importancia antes de morir. Le supliqué que me concediese unos momentos más de vida para hacer algo que me permitiese morir tranquila, le expliqué que yo amaba a alguien y que necesitaba tejer sus “destinos” con los míos, pues una vez hecho este tejimiento quedaríamos unidos para la eternidad.

El verdugo pareció encontrar muy razonable mi petición y me concedió unos diez minutos más de vida. Entonces yo procedí rápidamente y tejí a mi alrededor (a la manera como van tejidos los cestos y canastos) una especie de jaula de la forma de un huevo enorme (cuatro o cinco veces mayor que yo).

El material con que lo tejí eran como cintas que se materializaban en mis manos y que sin ver de dónde venían yo sabía que eran su substancia y la mía. Cuando acabé de tejer esa especie de huevo me sentí tranquila pero seguía llorando, entonces le dije al verdugo que ya podía matarme porque el hombre que yo quería estaba tejido conmigo para toda la eternidad.” (Varo).

Este cuadro parece estar basado en un pasaje de una obra de Aldous Huxley, uno de los autores predilectos de la pintora. Ella leía a Ray Bradbury, Isaac Asimov, Fred Hoyle y a Robert Heinlein, de los cuales pudo sacar la idea de “las nociones de la curvatura del espacio y la deshomogeneidad del tiempo” (Engel).

Esta obra -de corte medieval- está llena de simbolismo, uno de los cuales es muy científico: la única línea recta del cuadro pasa por el reloj: “el axis de tiempo” (Engel)

8 ¿Es Varo surrealista?

A lo largo del artículo he ido explicando las propuestas surrealistas y en cierto modo he dejado establecida la ambigüedad del surrealismo en Remedios Varo. Después de su muerte, el mismo André Breton la consideró como una de las más grandes surrealistas, escribiendo un artículo en una de las revistas del grupo. Pienso que intelectualmente sí es surrealista, sobre todo si se considera el bagaje filosófico requerido para ser parte del movimiento. En lo que no la veo como parte de este grupo es en el sentido de lo onírico, de lo espontáneo. Sus trabajos eran muy cuidadosos, según Kaplan y todos los que la rodearon en su creación, ella planeaba detenidamente sus narraciones pictóricas, a veces hacía un dibujo perfecto de éstas y luego se sentaba frente al lienzo por meses, hasta dejar un trabajo impecable. El concepto surrealista era de crear algo espontáneo, salido del inconsciente, sin barreras de ningún tipo. En ese sentido la encuentro una exponente del arte fantástico y no del surrealismo. El problema de esto es que el término arte fantástico está estigmatizado y se considera de baja calidad. Como una opción se podría usar, tal vez, arte mágico o metafísico.

Pienso que su obra se destaca dentro de la historia del arte por varios motivos: la combinación que hace de las ciencias y el arte (en una hermosa armonía), su técnica minuciosa, como de miniaturista y la cualidad narrativa de sus lienzos.

A pesar de su muerte prematura y de su carrera relativamente corta, ha quedado en la historia del arte como una de las mayores exponentes del surrealismo. 

Carolina Moroder (Estados Unidos). Crítica de arte. Contato: morodercarolina@aol.com. Página ilustrada com obras da artista Remedios Varo (Espanha/México).

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