![]() |
|
revista
de cultura # 44 |
|
Los años intensos de Fernando Alegría Sonia Murillo-Martin & Carolina Moroder
Fernando
Alegría, es uno de los mejores escritores y críticos de literature
latinoamericana, su obra ha tomado tal trascendencia que la Academia de la
Lengua Hispánica de Norteamerica, lo ha propuesto este año para el
Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón que un autor puede recibir
en lengua castellana, por el conjunto de su obra. Abierto, franco y
chispeante acepta nuestra proposición de pasar largas horas en una
entrevista que le quitará mucho tiempo, no obstante cortés nos recibe a
Carolina y a mí en su preciosa casa la que está situada entre las
colinas de la Universidad de Stanford. No
hay que perder de vista que el autor vive fuera de Chile hace más o menos
30 años y que nosotras no vivimos en el país desde hace mucho tiempo.
Tenemos pues un apego al chilenismo, al tiempo que una valorización por
los recuerdos de nuestra tierra un tanto fuera de lo que podría ser una
entrevista con dos periodistas que no han dejado Chile en todo este
tiempo. SMM/CM
- El premio al que te postulan pone tu obra literaria y crítica
nuevamente en el tapete cultural de nuestros países. Los muy jóvenes no
saben mucho de tí –en algunos casos- en otros, muchos de tus libros están
agotados y aunque nosotras sabemos que en tu novela Una especie de
memoria, hay mucho de biografía, queremos escuchar de tus propios
labios algunas cosas que son útiles para los lectores. FA
- Nací en Santiago, crecí, viví en barrios como los de la calle
Dieciocho, la Avenida La Paz, Santos Dumont, el cerro San Cristóbal, el
Parque Forestal, el cerro Santa Lucía. Esos eran mis pagos. Estudié en
la Recoleta Domínica, allí hice la primaria y 4 años de la secundaria,
después pasé al Instituto Nacional donde terminé la secundaria. En
aquella época, en Santiago los barrios tenían características propias,
y algunos eran muy hermosos, por ejemplo, Ñuñoa. Creo que Ñuñoa no ha
perdido su identidad. La plaza Brasil, esas calles de la Alameda para
arriba, República, Ejército, tenían su personalidad muy propia, muy
característica. Recoleta y la Viñita y luego ese barrio que fue
cambiando paulatinamente de carácter y que en un momento dado reunió a
la colonia árabe en Chile, a los pies del cerro San Cristóbal. Luego,
llega Pablo Neruda quien construyó allí una casa: fue la casa de donde
salió su propio funeral. Es un barrio con carácter y con historia. Dos
colegios de hombres: la Academia de Humanidades y el Liceo Valentín
Letelier, y uno de niñas, el Liceo 4. La
persona que primero influyó en mí –literariamente hablando- fue don
Mariano Latorre, quien enseñaba en el Pedagógico y en el Valentín
Letelier. Ese barrio tuvo para mí una influencia muy grande, puso ritmo y
sentido lírico, si ustedes quieren, en los años de la adolescencia. El
Parque Forestal, de donde salíamos en bandadas en bicicleta, cerca de la
famosa Fuente Alemana, que según el pintor Roberto Matta, nunca ha
olvidado, por el marcado olor a orines que había en ella. Típico
recuerdo surrealista de Matta. El barrio Independencia luego, identifica
mi vida con la hípica, porque la Avenida Independencia era el camino de
los hípicos hacia el Hipódromo Chile. Hubo personajes extraordinarios
que yo conocí en ese barrio. La familia de Rohka, Pablo y Winet de Rokha.
Sus hijos, José y Lukó, pintores; Carlos, poeta; Laura, escritora. En un
tiempo nosotros vivimos en la calle Maruri, “la calle de los crepúsculos”
que llama Neruda en un poema.
Entre
las cosas que hizo fue crear un grupo musical cómico, que se llamaba La
Orquesta Afónica, en el cual yo cantaba junto con personajes que hoy
son famosos por diversos motivos. Además de Pedro actuaba con nosotros
Carlos Nascimento, hijo de don Carlos George Nascimento dueño de la
famosa editorial y librería Nascimento y Moisés Miranda, entre otros. Tuvimos
mucho éxito. Llegamos a cantar en los teatros más populares de Santiago
y en las compañías de revistas. Cantamos en el Teatro Caupolicán, como
se llamaba en aquella época. Recuerdo a los actores que aparecían en los
programas en que figurábamos nosotros. Por ejemplo, la vedette Emperatriz
Carvajal, la actriz cómica Olga Donoso; Monicaco, hijo de Rojas Gallardo.
Es un recuerdo muy curioso e interesante para mí. El
año pasado cuando estuve en Chile fui a ver La negra Ester que me
fascinó por muchas razones; desde luego es una obra que a mi juicio
cambia la tradición teatral en Chile. No sólo por la poesía, las décimas
de Roberto Parra, sino por el memorable trabajo del director, quien
convirtió la obra en un espectáculo musical. Cuando fui a ver la pieza
conversé con los actores, con el director y tuve un recuerdo intenso de
los años que yo pasé en las funciones nocturnas de los teatros de
barrios, ganando una experiencia riquísima que me ha servido para toda la
vida. Fueron años interesantísimos, mi amistad con Pedro de la Barra es
una experiencia que me marcó profundamente en la vida. Me encontré con
Pedro a los años, muchos años después, en Chile, y en otros lugares;
recuerdo cuando estuve en Caracas, él estaba viviendo en esa ciudad. Allí
me contó la muerte de su hijo, quien fue baleado, como ustedes saben, en
Santiago. Un año después tuve noticias de que Pedro estaba muy enfermo
en Venezuela y que padecía de cáncer. Un día cualquiera se me ocurrió
tomar el teléfono, llamé a su casa y me contestó una persona que creyó
que yo era el médico. Me dijo: ”Doctor, don Pedro pasó una noche
agitada” ,entonces le contesté: ”Señorita, yo no soy el doctor de
don Pedro; soy un amigo que lo está llamando desde los Estados Unidos
para saber cómo se encuentra”. Me comunicó con Pedro, lo saludé y me
preguntó: ”¿Por qué me llamas?” Le dije que había sabido por unos
amigos que se encontraba enfermo. “No” –me dijo- “estoy más o
menos, echándole para adelante. Hasta luego”. “Hasta luego”. Murió
al día siguiente. Pedro marcó mi vida y estas cosas aparecen narradas en
mi libro Una especie de memoria. Y otras que van a entrar en otro
libro que estoy escribiendo. SMM/CM - ¿Qué opinas tú sobre la literature erótica en Latinoamérica a través del tiempo y de este género en tu obra? FA
- La literatura erótica latinoamericana ha sido, en general, un pseudo
producto literario. De pronto uno se encuentra hoy con obras de profundo
sentido estético que no se olvidan fácilmente. No olvido por ejemplo un
cuento que me produjo una impresión profunda y en el mejor sentido de la
palabra, una impresión erótica. Escrito y publicado hace muchos años,
es de un autor que en Chile no se asocia con este tema. Me refiero a
Augusto D’Halmar y su cuento titulado En provincia. Quisiera que
lo leyeran ahora en Chile de nuevo; que lo pusieran como modelo en los
talleres de escritores y en las clases de literatura. La
literatura auténticamente erótica no es de difusión barata, con lo cual
quiero decir, que los libros realmente eróticos se editan en ediciones
muy pequeñas. Muy selectas. Muy cuidadas, y algunas son objetos de arte.
Hay dos libros míos que pudieron clasificarse dentro del género. Los dos
han sido publicados en Estados Unidos. Decálogo de los pastores,
que es un poema de tradición pastoril, concebido en terminos eróticos y
expresado en forma surrealista. Yo llevé a Chile en la década de los 60
algunos ejemplares. Algunos años después se publicó un poema mío que
se titula Instrucciones para desnudar a la raza humana, con
ilustraciones de Roberto Matta. Le
conté a Matta de qué se trataba el libro y le dije, “esta es mi
contribución contra la guerra de Vietnam. Y quisiera que llevara
ilustraciones tuyas”. Matta me contestó enviándomelas. Instruciones
para desnudar a la raza humana, no se conoce en Chile, pero ha sido
traducido a varios idiomas en múltiples ediciones.
FA
- Escribí ese cuento en 1943 y se publicó en 1953. Lo extraño es que yo
aparezca en una antología de literatura chicana. Históricamente
hablando, mi cuento se originó en una crónica que escribí para la
revista Ercilla. Se publicó en español y luego en inglés. El
cuento que ustedes mencionan, lo que lleva en el fondo es una defensa a la
juventud mexicana, chicana en Los Angeles, a raíz de la persecución. SMM/CM
- ¿De dónde viene la palabra chicano/a? FA
- En la introducción del libro se habla de la difícil realidad de los Pachucos.
Pachucos: la palabra Pachucos viene de Pasucos, los jóvenes que formaban
las pandillas en El Paso, Texas. Chicano tiene que ver con mexicano. La
letra s-h corresponde fonéticamente a una pronunciación indecisa
en el siglo XVI. De tal manera que los españoles durante la Conquista de
América, decían Meshico o México; algunas de estas pronunciaciones
quedaron, como Xochimilco. De manera que así se forma la palabra Chicano. SMM/CM
- Tenemos entendido que el término no es peyorativo y son los propios
artistas de este poderoso movimiento, quienes escogen el vocablo para
autodenominarse. ¿Podrías nombrarnos algún escritor/a de este estilo
que sea de tu preferencia? FA
- Uno de mis autores predilectos es Arturo Islas, quien murió hace dos años.
Islas es autor de dos novelas, que forman parte de una trilogía, se trata
de una novela autobiográfica, la historia de una familia en Texas, con un
profundo sentido social, en que le da categoría a la problemática de los
Estados Unidos; además contado por un hombre que nació con el don de
narrar. Gran humorista, pero también un escritor que recrea un mundo dramático,
trágico, no sólo de una familia, sino de la colectividad chicana en los
Estados Unidos. El segundo volumen no tuvo la acogida que tuvo el primero,
Arturo Islas murió antes de concluir el tercer volumen. SMM/CM
- ¿Qué importancia ha tenido en tu vida como crítico el dar clases de
literatura en la Universidad de Stanford? FA
- En la vida de un escritor, particularmente en la madurez, diría yo, el
ambiente universitario es como un refugio, y pienso que el contacto con
los estudiantes le da a uno cierto dinamismo, cierta visión de lo que está
ocurriendo, mientras uno ha desarrollado gran parte de su obra. Y todo
esto, junto, se transforma en una experiencia creativa, tanto para el
profesor, como para el escritor, el crítico, el alumno. Ahora, hay que
recordar que el escritor no es en un momento profesor, en otro momento crítico,
en otro momento creador. Uno es todas estas cosas a la vez. SMM/CM
- ¿Qué impresiones te da la juventud como generación de relevo? ¿Existe
tal cosa en la literatura latinoamericana?
SMM/CM - ¿Cómo te sentiste cuando te dijieron que estabas postulando para el Premio Cervantes? FA - Bueno, uno toma la actitud de que es muy bueno, pero que lo más probable es que no se lo den a uno. Pero el hecho de que lo postulen, eso –como dice un amigo mío- dura algo así como un mes. |
|
Sonia M. Martin (Chile). Periodista, escritora, crítica e investigadora en especial de las bellas letras femeninas. Directora-fundadora de la editorial en Internet Daniela Web Press (www.danielawebress.com). Creó CEPOINC, Lapizlázuli (Centro de Poesía Iberoamericana Norte de California) en donde es Directora-fundadora. Es igualmente Delegada y Directora de CELCIT Norte de California, María Teresa Castillo (Centro de Estudios Latinoamericanos de Creación e Investigación Teatral). CELCIT INTERNACIONAL tiene 112 sedes en el mundo. La casa central de Celcit Internacional se encuentra en Caracas, Venezuela. Contato: soniammartin@sbcglobal.net. Carolina Moroder (Chile, 1959). Periodista y crítica de arte. Directora Ejecutiva de Daniela Web Press. Inédita en libros. Contato: morodercarolina@aol.com. Página ilustrada com obras do artista Leonel Maciel (México). |
| retorno à capa desta edição |
índice geral | banda hispânica | jornal de poesia |