revista de cultura # 47
fortaleza, são paulo - setembro de 2005






 

Las pasiones místicas y mágicas de Bill Viola

Miguel Ángel Muñoz

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Bill ViolaEl artista norteamericano Bill Viola (Nueva York, 1951), es pionero en el empleo del vídeo y en la exploración de la imagen en movimiento. Desde la década de los setenta viene creando vídeos monocanal, instalaciones y otras obras que reflejan su profunda vinculación con la historia del arte, la espiritualidad, lo conceptual y la percepción. La serie de vídeos Las pasiones - que se exhibe en la Fundación La Caixa de Madrid -, reúne un conjunto de 13 piezas realizadas entre 2000 y 2003, que conforman una estructura épica sobre el devenir de los ciclos de la naturaleza, ofreciendo una lectura mítica sobre el flujo de las pasiones y su negación rotunda, es una exploración temática de la obra del artista, que muestra por primera vez juntas sus videoinstalaciones más recientes. La instalación constituye una narración asociativa a través de diferentes vídeos que reflejan un mundo de imágenes plenamente desarrolladas que Viola ha creado: así, cada vídeo funciona como un elemento narrativo dentro de un todo épico.

En los años sesenta Viola trabajó como ayunte de Nam June Paik y Peter Campus, los tres grandes artífices del vídeo, parten del principio de que el vídeo es una forma de comunicación del artista consigo mismo, lo que hace que en ellas siempre esté presente su propia imagen. En estas primeras obras, Bill Viola considera el sonido como algo a lo que se le puede dar forma: “Para mí la cuestión crucial fue el proceso de dominar el sistema electrónico. Me di cuenta de que la señal electrónica era un material con el que se podía trabajar. La manipulación física es fundamental en mi proceso de pensamiento. Nunca he pensado el vídeo en términos de imágenes, sino como un proceso electrónico, como una señal. Y ahora en esta nueva exposición, que estas viendo, ese es el objetivo central.”

Bill ViolaViola plantea sus vídeos y videoinstalaciones de los años sesenta y ochenta: Wild Horses, 1972, Cycles, 1973 o He weeps for you, 1977, como composiciones audiovisuales, liberadas de la estructura narrativas, verbales y convencionales de la cinematografía; comenzaba a inclinarse hacia una reflexión del mundo, en ocasiones fundada en las percepciones, la conciencia, los sueños y la memoria, que le sirven para referirse al ciclo básico de nacer, vivir, morir y renacer. Viola afronta la cuestión de cómo pintar y reflejar la visión sobrenatural, la angustia, el recuerdo, la sorpresa o el sentimiento más profundo que atormenta a los místicos; una gramática visual de las emociones que nos interpela y atrae.

El espacio del museo se encuentra repleto de visitantes – Bill Viola (misterioso extraordinario) y yo caminamos alrededor de la gente - mirando en silencio rostros, cuerpos y espacios que cuelgan de las paredes. ¿Cuál de ellos es de verdad la realidad?, ¿cuál es la ficción? La obra cumple, así, uno de los objetivos que siempre persiguió Viola: estar conectado con la comunidad de la que nacido o de la que es parte por el simple acto de la contemplación El tiempo, el espacio, el contexto… Una emoción rodada en 35 milímetros y atrapada en una pantalla digital de plasma, capturada en las pasiones de Bill Viola.

El origen de la serie Las pasiones se remonta a 1998, cuando el artista fue invitado una temporada al Getty Research Institute como scholar- in- residence; donde se integró al cuerpo de investigadores que estudiaban la representación de la pasión en la historia del arte. Ahí leyó el estudio de Henk vas Os sobre arte devocional. Días después viajó a Chicago y en el Art Institute, descubrió una Dolorosa de Dieric Bouts. Un rostro representado con el realismo minuciosos de los primitivos flamencos, con una escena de un rostro de mujer con ojos hinchados y llorosos. Frente a este cuadro, Viola decidió explorar este territorio.

Bill ViolaLa primera iniciativa para desarrollar este tema, se dio cuando la National Gallery de Londres le invitó a ser parte del proyecto de reinterpretar grandes obras maestras de su colección. Bill Viola escogió el Cristo encarnecido del Bosco. Creó una obra titulada The Quintet of the Astonished, Viola se propuso filmar a un grupo de actores que reflejaran sus gamas de emociones, en medio de un conflicto doloroso: de la risa al llanto, de la tranquilidad al desquicio. El objetivo es registrar todas las emociones en estado puro, desvinculado de todo contexto irreal, en una continuidad fluida, registrada en cámara lenta. Casi todas las piezas de la serie, fueron filmadas en película de 35 mm, con cámaras de alta velocidad, trabajando en un ritmo de trescientos fotogramas por segundo, trasferidas después a vídeo digital y relentizarlas, para lograr el efecto poético e histórico deseado. A Viola le obsesiona captar esa curva, ese “arco de intensidad”, como él mismo lo llama, y lograrlo en el espacio de un minuto.

Bill Viola ha partido del estudio de la obra de pintores medievales, especialmente del hieratismo que preside la pintura religiosa. Así, una buena parte de las trece videoinstalaciones de la exposición – mostradas en pantallas digitales planas, a modo de cuadros dinámicos - se inspira en pinturas de los XV y XVI de artistas como Durero o Masolino, referencias que le permiten añadir una dimensión mítica a las escenas cotidianas.

En una conversación que tuve con Viola durante la presentación de la serie, destacó la influencia que ha ejercido san Juan de la Cruz en su obra, en especial en este proyecto: “Es un ejemplo de cómo se puede superar el sufrimiento y transformar el odio en poesía de amor. Sus palabras siguen vivas y son más poderosas que las protestas”. Al mismo tiempo se refiere al uso de las nuevas tecnologías y la importancia que tienen en su trabajo. “En el fondo – dice -, el arte es una manipulación de las formas, de las cosas, de las ideas, y las nuevas tecnologías me permiten retener y dar forma al tiempo. El tiempo es el gran descubrimiento, es tan importante como en su momento lo fue el de la perspectiva, el ángulo de fuga, que permitió pasar de las dos a las tres dimensiones. Hoy los artistas trabajamos con cuatro dimensiones, hemos añadido el tiempo al espacio.”

Al hablar del montaje y compararlo con el de su reciente exposición en el Museo Guggenheim de Bilbao, Viola asegura que la diferencia está en la estructura, “ ésta depende de que se trate de un trabajo que refleje una emoción individual o una emoción colectiva. La diferencia está entre la escala personal y la escala social, o mejor dicho, entre lo interior y lo exterior”. En el Guggenheim se reunió una selección de vídeos en gran formato, en un montaje muy efectista y escenográfico, que revisaba su trabajo sobre el agua, el fuego y el tiempo, temas recurrentes en su carrera. Las pasiones, es un proyecto intimista y silencioso. La luz se ha esfumado de las salas. Sobre paredes negras, imágenes desnudas filmadas por Viola.

Bill ViolaOrganizada por Paul Getty Museum de Los Ángeles y comisariada por John Walsh, director emérito de este museo, la exposición continúa con otras series centradas en temas como la percepción, la memoria, la conciencia; así busca trasladar con exactitud la energía y complejidad de las emociones que transmiten las caras y los cuerpos de los actores. El vídeo permite al artista mostrar con mayor intensidad, el flujo en la lentitud de las imágenes, en las expresiones cambiantes, y en la inquietud prolongada de los rostros de los personajes. El artista crea una gramática de las emociones: dolor, angustia, incertidumbre, recuerdo, sorpresa y soledad, de los artistas medievales y renacentistas, que interpelan y atraen al espectador. Al implicar y apelar a los sentidos, Viola ofrece una reflexión universal y espiritual de la temporalidad y la trascendencia.

La selección incluye obras claves de la serie, entre las que destaca Aparición, realizada en el 2002, una obra basada en el fresco de La Piedad (1924) del artista italiano Masolino, que representa a Cristo de medio cuerpo en el sarcófago, sostenido por su madre y por san Juan. En ella se puede contemplar a dos mujeres sentadas junto a un pozo del que emerge lentamente un joven pálido. Con gran esfuerzo lo sacan del agua y lo tumban en el suelo, para protegerlo. Pueden verse otras obras como Mañana silenciosa, Seis cabezas - donde el artista examina seis estados emocionales distintos – y El quinteto de los atónitos, un encargo de la National Gallery de Londres inspirado en el cuadro del Bosco El cuadro burlado.

Bill Viola

El proceso de realización de Las pasiones, surgió tras la muerte del padre del artista, y de la necesidad de mirar en los pintores del pasado el tratamiento de las emociones, para compartir el dolor de una perdida inevitable. “Nosotros – dice Viola- existimos para inspirarnos los unos a los otros y en este sentido puedo tomar la inspiración de los artistas del pasado. En un continuo de inspiración, y en una época de la propiedad intelectual, de las ideas, creo que el arte de compartir, es colaborar entre todos.” Bill Viola siempre quería ser un artista profesional, aunque en realidad hace falta mucho valor para hacerlo. Viola tuvo la suerte, de “inventar la mística y la magia del vídeo”: de encontrarse con un lenguaje y su tiempo. Quienes lo proclaman como uno de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XX, lo dicen porque es de los pocos que encontró la manera de vivir, y desde luego, de entender el arte. 

Miguel Ángel Muñoz (México, 1972). Poeta, historiador y crítico de arte. Es autor de los libros de ensayos: Yunque de sueños. Doce artistas contemporáneos; La imaginación del instante. Signos de José Luis Cuevas; Ricardo Martínez: una poética de la figura. Es director de la revista Tinta Seca. Contato: miguelangelmunoz@prodigy.net.mx. Página ilustrada com obras do artista Bill Viola (Estados Unidos).

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