![]() |
|
revista de cultura # 52 |
|
Eduardo Santellán: diálogo con lo múltiple o la búsqueda de
lo caótico como liberación Adriana Claudia Russo
Santellán, parece permanecer en un etapa de juego que conduce a extraer de su universo interior, de su vigilia de percepción intuitiva, la génesis de lo caótico que contiene su imaginario; el extremo de un hilo que como en el misterio de Ariadna, desde el Minotauro-núcleo de su esencia, recorre su propio laberinto que lo lleva en búsqueda de la salida para su liberación. Artista singular, de imaginación profusa y técnica impecable, ostenta más de treinta años de carrera publicando sus trabajos en los medios más importantes de argentina. El Péndulo, Fierro, Skorpio, Expreso Imaginario, Lezama, etc., más las tapas de los míticos grupos de rock como Almendra y Spinetta-Jade, corroboran su larga travesía gráfica. Hoy en su soledad casi monástica, junto a su familia, la música y el paisaje calmo de verdes arboledas, desarrolla su labor; es decir, juega a dibujar y ha interpretarse: forma primaria de asir el mundo y dejar su impronta. [ACR] ACR Si aceptamos que el arte necesita técnica pero también libertad para crear y asumimos que esas dos dimensiones pueden ser, en un punto, incompatibles ¿de qué manera intervienen en tus dibujos? ES Según define el acto creativo Nietzsche al decir “El artista produce lo bueno, lo mediocre y lo malo, es su criterio extremadamente agudo el que ordena, descarta, clasifica”, considero que este “criterio” al que hace mención el filósofo es en definitiva el que oficia de ordenador entre esas dos instancias que en principio aparecen como antagónicas. En términos relativos entendemos que la técnica puede ser un obstáculo o una facilidad con que el artista cuenta a la hora de procurar un producto auténtico en su concepción. Pero en términos concretos se produce un efecto inverso si supeditamos la intervención de ambas dimensiones como únicos presupuestos al encarar un trabajo. En un caso la ausencia de técnica puede generar un producto puro y despojado de todo cálculo pero a la postre rústico, deslucido, cuando no anodino, convirtiendo a veces muy buenas ideas en intentos fallidos que se quedan a medio camino. Pero la sobrestimación de la técnica, cierto sometimiento al hechizo de su perfección puede ser un engaño, un artificio del que es preferible prescindir. En mi dibujo, intento que desde el nacimiento de la idea primera, a la ejecución sistemática de la misma, evitar cualquier especulación al respecto. Cuando se decide como se abordará un trabajo, uno también elige la inclusión de los materiales a utilizar, que en algún sentido son determinantes del resultado final y la técnica es algo que se lleva naturalmente a cabo según las necesidades que van surgiendo. ACR ¿Esto fue así desde tus inicios? ES En mis primeras obras, por mi condición de autodidacto, desdeñaba toda intervención de lo técnico porque temía que esto me restara libertad, e inclusive por ser víctima de cierto avasallamiento de mi propia imaginación, lo que me hacía despreciar cualquier sujeción al orden por suponer que esto acotaría los límites de mi libertad. Con el tiempo y en la medida de procurar otros recursos expresivos, entendí que la imaginación no está exenta de la razón, por el contrario, razón y técnica son como hojas de ruta, cartas de navegación que ordenan esa erupción imaginativa y permiten ejercer un dominio sobre lo que va revelándose a medida y según se avanza. Trato en lo posible de ejercer la menor presión sobre estos dos términos al parecer opuestos, que intervengan de manera equilibrada y armónica, para que tampoco estén reñidos con la expresividad y el lenguaje y no se contrapongan en la prosecución de la estética. En ese sentido doy todo el crédito a mi juicio, a mi “criterio”. Esto no es un sometimiento ante lo puramente racional, más bien potencia la libertad, la realza, plantea otros espacios, hace de esa diáspora interna que significa la imaginación, un elemento claro y liberador, sin traicionar su verdad esencial.
ES A pesar de no gustarme cierta fragmentación de mi trabajo, debo aquí hacer una escisión entre lo que es una obra planificada a partir de una idea, y mi otro aspecto creativo que nace del automatismo psíquico más ortodoxo, y que consiste precisamente en desechar todo plan a priori. Esta condición, que tiene su génesis en mis inicios y que me fue dada a conocer como recurso de búsqueda hegemónica de mi yo más primario y profundo, hace en algún aspecto de mi imaginación la materia primordial de mi obra, es en si misma la crudeza y el ejercicio de mi libertad creadora. Bajo estas condiciones, alcanzo a desarrollar como propuesta inicial, el pensamiento en su “embriaguez dionisíaca” (ese principio irracional del hombre), la mirada aferrada a lo mágico y a la revelación, sin acuerdos básicos de perspectivas, de ángulos o encuadres, soy en tales circunstancias objeto de una fascinación críptica, un paisajista de universos y sueños, un hacedor de visiones que normalmente me exceden. Es cierto, hay un trabajo que está ceñido a las ideas y a la aplicación más ordenada del imaginario en virtud de logros menos crudos en su concepción, pero que llevan en si el tratamiento paciente, minucioso y artesanal del oficio. Es en estos trabajos donde a partir de una idea y la aplicación de la técnica, los bosquejos, una gran inversión de tiempo y de trabajo, comienza a desarrollarse “un acercamiento” a la imagen que se originó en un comienzo... Convengamos que nunca esa traducción al plano de lo material puede ser exacta, pero mantener la mayor fidelidad es una tarea que requiere alguna destreza y sobre todo enormes porciones de paciencia. En principio para no traicionarse uno mismo y luego para solazarse con el producto que genera la propia mente. Pero yendo a la parte final de tu pregunta, no creo reconocer un dibujo en especial como el más fiel a su gestación, ya que aplico este sistema a todos los trabajos para mantener cierto nivel de coherencia en mi producción. ACR Cuando te entregás a esa “embriaguez dionisíaca”, constituido en un objeto de fascinación al que acuden universos, sueños y visiones, ¿la música que te acompaña, es fuente de motivación o un simple telón de fondo? ES Alguna vez he confesado que mantengo una relación de tipo patológica con la música. Es tal mi dependencia que no se si dibujo escuchando música o si en realidad escucho música y el dibujo es una pose, un ardid para legalizar esta actividad. A veces pongo el piloto automático para que realice la tarea, la labor progresiva del trabajo y el oficio, mientras yo me pierdo enfrascado en los fraseos y el ritmo, debo ser insufrible ya que cuando escucho jazz, silbo, tarareo e incluso le agrego arreglos que invento en el momento. Como soy ecléctico por excelencia puedo pasar de un género a otro si que esto me cree un conflicto serio. ACR ¿Podrías ejemplificar? ES Cuando escucho a Mahler se abren grandes espacios de conciencia, siento que ideas, sentimientos, recuerdos se mixturan y alcanzan ha rozarse con la grandeza del espíritu, con una identidad más cercana al humanismo. Toda la música clásica, en especial la sinfónica, me ubica en un tiempo no registrable, no datable para otro reloj que no sea el del propio reflujo, desata imágenes y figuras que se autogestionan en clara comunión con los sonidos. Lo mismo con Pink Floyd, Thelonious Monk, Bjork, Bobby Mc Ferrin, o Gismonti, por nombrar solo algunos. Pero es en el jazz donde creo que se fusiona con mayor objetividad ese diálogo entre mi dibujo y los sonidos, algo de eso debe trascribirse en mis obras ya que siento que se establece una sintonía con el buen humor y la exaltación de los sentidos, y en mi caso particular una relación directa con la belleza, la necesidad interna de la sublimación de lo real y el pensamiento mágico. Algunas veces suelo dejar de escuchar música grabada durante algunos días, para disfrutar del silencio. Como vivo en una zona semi-urbana, puedo oír el canto de los pájaros que por aquí abundan, o en el crepúsculo, las voces de los niños que juegan a lo lejos (y que suenan distinto a esa hora de la tarde, lejanas pero amplificadas y espaciales), son como ecos de mi propia infancia. Es otra forma de música que también aprecio y disfruto. ACR En Cebolla Victoriana el tiempo está simbolizado: la vestimenta de la niña-mujer, las tapitas y otros indicios identifican tiempos. Decís que especialmente la música sinfónica te ubica en un tiempo no datable, salvo para tu devenir interior; otros sonidos del presente se cuelan en tu espacio y evocan el pasado, tu propia infancia… ¿cuál es el tiempo que atrapa tu obra y qué formas adquiere en ella esa categoría? ES En un cuento de Cortázar hay una cita de Heráclito:” El tiempo, un niño que juega y mueve las piezas”. Esta imagen la evoco cada vez que pienso en circunstancias relacionadas con la administración del tiempo en mi trabajo. Aunque en rigor, no creo que uno sea quien en verdad administra, ni el transcurrir de las horas de labor ni el desarrollo de la obra misma. Esta se desenvuelve en términos de su propia necesidad de realización y uno solo se deja llevar por su dictado, que también incluye al tiempo como su aliado en principio y luego como dictamen de su independencia.
ACR ¿Dirías que tus dibujos son atemporales? ES Si dijera que mis dibujos son atemporales caería en una falsedad ya que nadie puede sustraerse de su presente histórico, ni de la influencia más allá de los “ismos”, estilos o modas, que lo involucran como pertenencia de su época, de la definición del espacio y el tiempo que le ha tocado vivir. Pero no obstante, advierto que en mi trabajo suele deslizarse cierta nostalgia, algo que parece no ubicarse en el presente más inmediato. Soy un producto de los sesenta. Y a pesar que en mi obra no se adviertan signos del arte psicodélico o del pop art, en algún punto debo haber hecho un registro no conciente, como si lo he hecho, con el surrealismo o del realismo mágico por ser para mi desarrollo artístico los más afines. Por lo pronto es allí donde me ubico en mi origen como artista, sin que esto implique responder a tendencias de esa época. Mi obra no procura apropiarse de un tiempo ni busca un punto de apoyo específico para determinarse, es azarosa y modificable según se formula a si misma. Trata de alcanzar la forma del alma humana, esa búsqueda de la perfección,” esa larga paciencia”, involucrando la música como componente no traducible en formas visibles pero omnipresente en el ánima de la obra .Como una extensión detonante del discurso iconográfico y su verdad superior, de lo lúcido y lo conciente, de resonancias y belleza, donde lo onírico puede revelarse bajo el sonido de un fagot o al compás del piano de Keith Jarrett. ACR Alguna vez leí que en el nombre de las cosas está el germen sugeridor de concreciones fundamentales, un despliegue de regustos espirituales y sensoriales. Decís que tu obra se desenvuelve en términos de su propia necesidad de realización, así expresado pareciera que goza de cierta autonomía de la que sos intérprete, ¿ocurre lo mismo con el nombre, ellas se autodenominan? concretamente ¿cómo y cuándo surge el nombre de tus dibujos? ES Tal cual lo planteas, esa autonomía se pone de manifiesto de manera constante, no creo generar ideas que luego se transforman en dibujos, debo formar parte de algún instrumento de la plástica, de alguna alquimia que me retiene y me utiliza para su formulación…En última instancia solo atino a interpretar de manera aproximada cierto juego interno que tiene leyes que desconozco. El nombre siempre está ligado intrínsicamente con la obra, normalmente surge en consonancia con la idea, con las fuerzas que conforman su inicio, su alumbramiento, por mejor decir, como si se revelasen en mi conciencia y a partir de allí comenzara a operarse un proceso de licuación, una sucesión de capas superpuestas donde las formas intentan vislumbrarse, en un acercamiento progresivo según mi mano las va puliendo y que atraen su ser, su núcleo, más allá de la apariencia que las conserva. El título es parte de su elemento, está en su nacimiento y cierra el círculo, lo completa, emerge de la necesidad de su composición, para expresar su valor interno. Por supuesto que luego cada quien que observe ese trabajo hará su lectura propia y el nombre solo sugerirá alguna justificación subjetiva. O lo que ella pueda prefigurar de su esencia. ACR Veo con frecuencia dibujar a mis hijos, sus repertorios gráficos están directamente vinculados con sus intereses centrales, también me parece que hay en ellos -siempre que dibujan de manera espontánea y sin que deban ceñirse a un modelo- un severo juicio crítico. Por tratarse de una actividad lúdica, la intención de estos dibujantes se da sin sujeción a los objetos reales y en clara evocación de algún estímulo interno o externo. ¿Qué aspectos infantiles retiene el dibujante adulto, vos mismo si querés, y cómo generas y recibís -a la vez- tu propia crítica sobre la obra? ES Creo que se parte del impulso primario del niño dibujando como elemento de canalización del juego ante todo, que se retroalimenta en la media que se realiza como resultado de su libertad. Esa praxis lúdica liberada de toda utilidad práctica, que puede expresarse en relación a la realidad o prescindir de ella, no persigue otro objetivo ni finalidad que experimentarse a si misma, es un principio de conservación de la inocencia y sobre todo de la falta del sentido de culpa de la que, en el artista adulto se presenta como prejuicio inicial y luego la idea casi atormentada del juzgamiento externo. El niño dibuja para jugar, poco o nada le importa la opinión ajena, lo hace sin idealizar la expresión, ni adolecer de la memoria, ni soportar la historia cultural o el peso del propio ego.
ACR ¿Qué te ocurre a vos? ES En mi trabajo solo creo conservar una suerte de ensoñación creadora, pero a partir de los primeros tramos de realización, un dejarse llevar por el juego más básico y primario del niño Son los incentivos más gratificantes en relación a la idea de infantilidad. A medida que se vislumbra la obra y uno se aleja de la pureza, se acerca al dolor de lo conciente y a las complejidades funcionales de la búsqueda de la belleza y al logro de la perfección. No obstante reconozco en mi, cierta facultad imaginaria y del magma fluyendo en una liberación del universo interno, la ilación de formas en diálogo con lo múltiple. Una ambigüedad llamativa entre juego y voluntad que requiere de profundas dosis de intuición, como si un trastorno de índole casi mística, se apoderara de las facultades y el sentido racional en un trayecto regresivo hacia la infancia y porque no al principio constructor del juego. ACR ¿cómo entra la crítica en esto? ES Soy autocrítico en la medida que, volviendo a la frase de Nietzsche, mi “criterio” lo permite. Suelo pasar días retocando una obra porque pienso que nunca está completa, deben arrebatármelas de las manos, y en ocasiones quisiera rehacerlas, de hecho así me ha ocurrido con varias de ellas. Siempre encuentro que son factibles de mejoras y esto involucra una afirmación reflexiva con relación a la representación y el contenido, y un constante cuestionamiento también a la técnica y la temática. ACR Me pregunto cuál es la relación íntima entre el autor y sus obras individualmente consideradas, qué ocurre cuando la entrega a otro/s para el destino que fuere, concretamente ¿qué ocurre en tu caso? ¿sentís que definitivamente ya no te pertenece, o es posible que algo de ella permanezca en vos para constituirse más tarde en un componente más de tu imaginación transformadora, en la génesis de otro dibujo ya sea para completarlo, reparar la pérdida, perfeccionar la técnica, profundizar la temática o desestimarla? ES Algo de todo eso encuentro al repasar mis trabajos ya realizados, pero no dejo de advertir que cohabitan con proyectos e ideas, con imágenes que eclosionan o se comprimen en un estado de ebullición constante, por lo tanto es difícil pensarlos en términos de objetos dispuestos para su manufactura, más bien me siento algo así como un periférico del mercado. Aunque no estoy en un dominio autónomo, ni escindido del acontecer cotidiano, no me creo un artista perdido en la autocomplacencia estética y solo gravitando en la realidad de lo artístico. Tampoco me he plantado frente a la producción como si fuesen simples bibelots de consumo, trato de mantener mi trabajo por sobre(o por debajo, no lo se) de los lugares corrientes de asignación estética, pero cierta parte de mi producción la debo pensar en términos de oficio, y la ilustración no siempre le da lugar al artista libre al que uno aspira ser. Llámese muestras, medios gráficos o foros de dibujo e ilustración. Pero a ese costado del arte que está más ligado al valor de la vida, al “valor metafísico”, no puedo concebirlo de otra forma si no como parte de mi ser y en alguna medida lo que me justifica frente a la vida.. Como dice Artaud “Somos cuarenta poemas, después la nada que nos reviste”. No creo ser otra cosa más que un artista intentando superarse en cada obra y no más que eso, un montón de dibujos, que son mi alma y mi visión cosmogónica pero a la vez cotidiana del mundo. Creo en el artista del trabajo, tocado tal vez por un ente peculiar, pero que hace su tarea sin pensarse como una excepción. Solo que a través de su labor llega a un constante indagarse entregado a lo placentero y a lo trágico de la existencia, en suma, un hombre común con lo que eso conlleva en su enunciado. ACR Esa es toda una definición “… un hombre común con lo que eso conlleva en su enunciado” pero ¿qué ocurre cuando te desprendes de la obra? ES Esa complejidad que significa desprenderse de una obra, es en principio una conquista ante uno mismo. El sentirse requerido a través de lo que se genera, es un darle sentido a ciertas opciones profundas, a las posibles renuncias que se hicieron en nombre de su realización. Confirmar que el esfuerzo ha llegado hasta otro, con la sensación de seguridad que nos cobija como el vientre materno. Que esa soledad que uno experimenta como básica y necesaria en su trabajo, no es en vano frente el desafío de enfrentarse con sus logros o desaciertos.
ACR ¿Dirías que existe cierta trascendencia? ES Las obras trascienden a quien las realiza muy a pesar de la retracción de su autor, a lo profundo y abismático de su separación física .Este estado de desmembramiento, de pérdida, es una parte del juego para lo que hay que prepararse. Siempre he sentido la voluntad de mis obras como ajena a mi propio hacer y sentir. Volviendo a la idea de que son ellas quienes usufructúan cierta habilidad de la que dispongo para manejar algunos materiales de dibujo. Por lo tanto que decir una vez que pueden considerarse terminadas, cuado su autonomía las lleva a instalarse en la mente de quien las observa. Este trasvasarse a otra conciencia es en mi opinión el momento de separación definitiva, y por suerte una parte de uno mismo irá con ellas, y seremos leídos en su nombre, bajo nuevas ópticas, ante otros criterios. ACR Considerando el género como una construcción de significados donde se agrupan los aspectos psicológicos, sociales y culturales de femineidad/masculinidad, es decir como un concepto cultural ¿cuál es el género que tiene más presencia en tu obra y en caso que hubiera una preponderancia, a qué se la atribuís? ES La temática, donde en mi caso no elijo nada, viene a mi de manera no planificada. No suelo pensar en un tema determinado y abocarme luego a resolverlo plásticamente. Viene en el mismo envoltorio, es parte de un packet del inconsciente, donde mi labor es mínima, casi diría la de un mero traductor que tiene un porcentaje altísimo de la obra resuelta. Pero donde más se evidencia esa presencia de los géneros llevados al devenir iconográfico es cuando el automatismo psíquico se libera y solo oigo el dictado de la imaginación que en mi es esa idea de Kant, “…ese espíritu peculiar dado al hombre que desde su nacimiento protege y dirige…” En la serie de trabajos que estoy reuniendo bajo el título de Húmedo y Vertical- “Surrealismo Erótico”, queda evidenciado esta confluencia de los géneros pero dentro de un esquema de lo caótico, de una búsqueda en la que se advierte una preponderancia de un género sobre otro y que obedece a razones de índole estético que tienen su raíz en el mundo de lo femenino. Por lo atractivo y multifacético, y en un sentido más profundo, por el misterio y la fascinación de su cuerpo, y que desde la mirada masculina parte desde el cuerpo de la madre hasta llegar al amor de la primera mujer, es más cercano a la belleza y la perfección. Aunque en gran medida también responde a los fantasmas y obsesiones que me habitan, y forman parte de la pulsión y el juego original de la libido. Kant también otorga a la facultad imaginaria “una asociación con lo femenino en la medida en que la imaginación aparecería como opuesta al poder fálico de lo sublime”. A pesar que una temática como la del erotismo tiene sus acotamientos, encuentro que se genera solo percibida por la claridad que viene de ese estado “divino” de la niñez. En este período de no razonamiento, de intuición alucinada, de trastorno místico, lo que en un término deleuziano sería el “caoscosmos”, no puedo forzar el rumbo de las imágenes, son arbitrarias en ese sentido, selectivas en su propia gestación. Son excepciones que se permite la conciencia. Vuelvo a citar a Nietzsche al decir: “Son los estados de excepción los que condicionan al artista: todos aquellos que están profundamente emparentados y entrelazados con fenómenos morbosos, de modo que no parece posible ser artistas y no estar enfermos”. En ese campo de la inconciencia, de limbo, en que se genera mi temática, de fijaciones, miedos y deseos, está el núcleo más puro y más precioso de nuestra naturaleza. Creo tener la fortuna de exteriorizar en parte ese universo interior propio, transpolarlo a lo cotidiano, a la superficie de la realidad. Aunque en apariencia su implicancia parezca ajena y no gravitara en el mundo de lo tangible. En lo personal es lo que me ayuda a seguir formulándome preguntas. Es la parte del león que me ha tocado en suerte. |
|
Adriana Claudia Russo (Argentina, 1958). Narradora y ensayista. Desarrolló su trabajo en el área de planeamiento curricular y de gestión académica. Escribe cuentos para niños, algunos de los cuales fueron publicados por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y colabora con otros medios en Argentina. Contato: adrianacrusso@ciudad.com.ar. Página ilustrada con obras del artista Eduardo Santellán (Argentina). |
| RETORNO À CAPA | ÍNDICE GERAL | BANDA HISPÂNICA | JORNAL DE POESIA |
|