![]() |
revista de cultura # 54 |
discos da agulha
¿A vos también te parece gastada la frase que le da nombre al disco nuevo de Fito? Bueno, a primera vista puede ser, pero cuando lo escuches te vas a dar cuenta de que –más allá de que la sentencia efectivamente suene un tanto obvia– no deja de ser una certera carta de intenciones del rosarino: después de todo, desde hace unos años no hace más que esforzarse para que todo su mundo quepa en una, dos, diez canciones. La temática preferida de Páez es su entorno, no tanto el real, sino el fantástico: de ahí que sus discos –y este no es la excepción– sean auténticos frescos del mundo pop sofisticado, ese en el que pueden convivir Holly Golightly (el personaje de Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany’s, no la cantante indie británica), Kate Moss, Chico Buarque, Frank Sinatra, Brigitte Bardot y siguen las firmas. Lo suyo, de algún modo, es el realismo mágico aplicado a la música. Claro que, en pos de abarcar la totalidad de sus múltiples gustos e influencias, Fito suele caer en una postura que, de tan épica, bordea lo pretencioso. Lo bueno es que, al menos en lo estrictamente musical, ya no intenta amontonar genialidades en tres minutos: simplemente se limita a emplear su talento en hacer canciones, a veces con mundo incluido, a veces no. Por eso se pasea de género en género, nombrando a infinidad de íconos pop, pero también conectándose con su lado sensible y persiguiendo más la emoción que la excelencia. El paradigma del disco es el corte de difusión “Eso que llevas ahí”: un tema sin cinismo ni ínfulas, descontracturado, dulzón sin empalagar, estrofa – estribillo – estrofa y a cobrar. En idéntica tónica está “Te aliviará”, o lo que es lo mismo, Fito haciendo el bien entre guitarras acústicas. Ese artista, la versión madura del que compuso “Tres agujas” hace casi dos décadas, es puro disfrute. El problema es cuando lo que se quiere transmitir se pone por delante de la música: allí flaquea el gancho, las melodías prometen pero se truncan a medio camino y las rimas se vuelven caprichosas (“quiero hacerte feliz como Victoria Abril”, canta en “Rollinga o Miranda Girl”). No obstante, ver al rosarino en sintonía con su yo cancionero (sin dudas su mejor faceta) es un placer que se nos venía negando y que, al reaparecer, eclipsa cualquier rastro de grandilocuencia y convierte al Mundo Páez en un lugar digno de ser recorrido. [Diego Mancusi]
Los tres años de espera surtieron efecto: el mismo día de su lanzamiento, El mundo cabe en una canción, nuevo álbum de Fito Páez (primero con temas nuevos desde Naturaleza sangre, de 2003) alcanzó la certificación de Disco de Oro. El flamante trabajo del rosarino ya vendió más de 20 mil copias. El disco fue compuesto y producido íntegramente por Fito. La grabación se realizó entre los meses de junio y agosto de 2006, inmediatamente después de terminar su segunda película De quién es el portaligas, que se estrena el año próximo
Um grupo único, com um som único: não é exagero classificar assim a Itiberê Orquestra Família e seu álbum de estréia Pedra do Espia, trabalho de absoluta exceção no panorama da MPB atual. Se não vejamos: quem se lembra da ocorrência de um grupo com 30 componentes, de formação orquestral mas aberto a influências as mais variadas, que tenha aparecido no mercado com um disco duplo, 100% instrumental? Seria no entanto injustiça classificar a rica música da IOF com base em seu caráter de exceção. Como Hermeto Paschoal - mentor espiritual do grupo - diria, o que vale é ouvir. E é ouvir e se surpreender com a inventividade e a liberdade das obras compostas por Itiberê Zwarg. E também com o desempenho de seus jovens músicos, que subjugam o virtuosismo e dão prioridade à música, apenas (e não a demonstrações de técnica). Sobretudo, o que espanta é a capacidade de fundir gêneros e ritmos os mais diversos num todo orgânico, no qual não soam fora de lugar misturas inusitadas de instrumentos muito diferentes ou cadências/harmonias inesperadas. Há chorinho, samba, forró, baião, jazz, valsa e muito mais no panelão da IOF, tudo integrado. Parece complicado, mas no disco funciona. Prova de que as sementes de Hermeto brotaram, evoluídas, em solo altamente fecundo. Trata-se de disco para ouvir num clima relaxado, zen até - com suas evoluções suaves e envolventes, tramadas em temas longos (boa parte das faixas ultrapassa os cinco minutos de duração). O que não impede a criação de verdadeiras feijoadas rítmicas que afloram vez por outra, pegando o ouvinte desprevinido. Como no rompante Forró no Encontro dos Rios, choque (delicado) entre nordestinidade e quase-free jazz. Ou em Bota Pra Quebrar, impressionante demonstração de poliritimia e entrosamento entre os músicos. Tiram o chapéu para Hermeto mais uma vez recriando sua 17 de Janeiro, em versão vivaz, cheia de alegria; e em seguida partem para praias mais delicadas. Há de se citar neste campo Muito Natural (que incorpora um coral em seu arranjo) e a belíssima Arco-Íris de Som, na qual a barragem sonora da Orquestra é substituída por uma instrumentação mais sutil e esparsa. Itiberê Zwarg conduz com seu baixo a faixa-título, uma viagem de mais de 11 minutos, que resume o rico panorama ouvido ao longo do álbum. [Marco Antonio Barbosa]
Margarita Laso es una cantante y escritora ecuatoriana nacida en Quito, en 1963. Heredera de una tradición de musicalidad, su familia desarrolló una profunda afición a la música. Ésta funcionó como un nexo, como un vínculo entre sus miembros, quienes han tenido a la voz como instrumento fundamental para el trabajo, la celebración y la alianza. Con el aliento de su entorno afectivo, Margarita Laso inició su formación musical escuchando cantar a su padre, tangos y tonadas, boleros y canciones del Ecuador, y grabando con sus hermanos canciones infantiles a cortísima edad en enormes rollos de cintas. Formalmente, empezó a los ocho años su estudio del piano y más tarde de la guitarra, para dedicarse en su juventud al estudio del canto, técnica vocal y repertorio, bajo la dirección de la maestra Blanca Hauser. A lo largo de su adolescencia y juventud, Margarita Laso integró varios coros, actividad que encontró apasionante. Paralelamente desplegó su vocación como solista de música popular. Si bien cantó constantemente en programas colegiales, fue en el marco universitario que sus participaciones alcanzaron un nivel artístico comprometido que buscó la profesionalización. En la segunda parte de la década del 80, Margarita Laso se convirtió en una voz dentro del movimiento de la nueva canción local, y a finales de las misma década ofreció su primera producción escénica como solita: el recital Campana de Cristal, que presentara en la Asociación Humboldt en Quito. A partir de entonces, los montajes de recitales y producciones escénicas, los espectáculos y las grabaciones se han movido por todo tipo de escenarios y ha presentado diversidad de contenidos: canción de compositores jóvenes del Ecuador, boleros, música latinoamericana de varios géneros, villancicos, canción de amor, música ecuatoriana tradicional, en fin. En todos estos años se forjó también su adhesión a la literatura. Como un ejercicio solitario, el oficio de leer y escribir fue alimentado desde las aulas escolares para desarrollarse en una producción poética importante. Margarita Laso, quien realizó estudios superiores de sociología y literatura, trabajó como editora para varias publicaciones y ha presentado tres libros de poesía. Participa constantemente de lecturas y recitales y ha sido invitada a múltiples encuentros internacionales de escritores y poetas. Con su canto y poesía, Margarita Laso ha viajado por todo el Ecuador, pero además ha llevado su voz a Colombia, Perú, Cuba, Brasil, Estados Unidos, Chile. En este CD se encuentran clásicos de la canción nacional (Pasito tuntún, Esta pena mía, Negra mala) junto con el trabajo de compositores contemporáneos como Diego Luzuriaga, Alex Alvear y Milton Tadeo Carcelén, entre los que se cuentan estrenos. Se trata de canciones bellas del tesoro ecuatoriano acompañadas por un importante elenco de músicos, bajo la dirección de Pablo Valarezo. Los temas se interpretan con guitarras, requintos, instrumentos andinos (rondadores, antaras, bombos), instrumentos sinfónicos (vibráfono, violonchelo, violín), tiple, mucha percusión. Entre los músicos participan Eduardo Chocolate Morales y el maestro Jorge Salgado. Como en anteriores títulos discográficos, en Más bueno que el pan se combinan arreglos tradicionales (guitarra y requinto) con versiones que combinan otros timbres con frescura (vibráfono, marimba, tiple, violonchelo). Asimismo se presentan canciones de diversas regiones ecuatorianas y se propone una muestra significativa de bomba, albazo, sanjuanito, aire típico, pasillo, andarele, entre otros géneros de la canción de este país.
Em “Caçuá”, gêneros como choro, samba, baião e xote ganham arranjos do quarteto de Nicolas, com seu violino, o violão de sete cordas de Nando Duarte, a percussão de João Hermeto e a bateria de Fábio Luna. Para apimentar essa receita tão brasileira, Krassik convidou os solistas Carlos Malta, Chico Chagas, Eduardo Neves e João Lyra. Em uma das faixas, inspirada nas obras dos mestres Luiz Gonzaga e Dominguinhos, a rabeca tradicional do pernambucano "Seu" Luiz Paixão dialoga com o violino de Krassik, recriando um ambiente que lembra as feiras nordestinas. Destaque também para os arranjos de clássicos do repertório carioca como “Juízo Final”, de Nelson Cavaquinho, “Último Desejo”, de Noel Rosa e “Santa Morena”, de Jacob do Bandolim. O disco, produzido por Luís Filipe de Lima, marca o primeiro registro de Nicolas como compositor. Nas músicas “Meu Maxixe” e no samba lento “Petite Maman”, dedicado a sua mãe Marie-Claude, falecida em dezembro de 2005, observa-se a sensibilidade, o apuro técnico e o amadurecimento do artista. Neste segundo disco, vibrante como o primeiro, Nicolas exibe seu talento de improvisador e sua sonoridade característica. E nos brinda com um Caçuá cheio de boa música, para dançar, degustar ou simplesmente ouvir "bestando", como se diz no nordeste.
Entre 1955 e 85, Radamés Gnattali trabalhou com uma formação instrumental de timbre marcante: piano, contrabaixo, bateria, acordeon e guitarra elétrica. Surge agora o Novo Quinteto, formado por músicos que há anos estudam a forma como Radamés modernizou o choro. O grupo, que executa no CD os arranjos originais de Radamés, conta com Maria Tereza Madeira ao piano, Omar Cavalheiro no contrabaixo, Oscar Bolão na bateria, Marcos Nimrichter no acordeon e Henrique Cazes na guitarra e na produção.
O ano de 2006 já deixou algumas marcas interessantes no universo pop. Uma das mais importantes é o fato de Prince ter voltado a emplacar um de seus discos no primeiro lugar da parada americana. Isso não ocorria desde 1989, quando a trilha do filme Batman se incumbiu de tal façanha. E não foi por falta de tentativas. Nesse meio tempo, o artista oriundo da cidade americana de Minneapolis lançou diversos discos de boa qualidade. Em meados dos anos 90, no entanto, sua briga com a gravadora Warner (da qual saiu finalmente em 1996, após quase 20 anos por lá) e o fato de usar um símbolo impronunciável no lugar do nome, levaram-no a ser encarado por imprensa e público como uma espécie de extraterrestre. Em 2004, após um raro período de sumiço em termos de lançamentos discográficos, voltou à tona com o excelente Musicology, sucesso de vendas e críticas. Além disso, reassumiu o nome de batismo. Seguiu-se uma turnê bem-sucedida, e, agora, este novo e ainda melhor novo trabalho, 3121, que estreou na parada ianque direto no primeiro posto. Merecidamente. 3121 é uma espécie de profissão de fé de Prince no que ele sabe fazer de melhor, ou seja, funks, r&bs, baladas e canções delicadas. Nada de flertes oportunistas com tendências da moda, ou mesmo resgate de sonoridades de artistas anteriores a ele que já não tenham sido feito antes em seus 28 anos de trajetória discográfica. Ele retoma o espírito “banda do eu sozinho” que o norteou em diversos momentos de sua carreira, e se incumbe de guitarra, violão e teclados em todas as faixas, contando em algumas delas com o apoio de bateria, baixo, percussão e metais. A faixa título abre o disco com uma levada funk compassada, metais e guitarras ardidas. Lolita é pop-funk-rock de primeira, com riff mortal de teclados e um clima que lembra o dos seus hits do início dos anos 80, tipo Controversy e 1999. Duas baladas, as delicadas Te Amo Corazón e The Dance, tem um bem colocado tom latino, especialmente a primeira, com ares bossa nova e jazz. Fury é um pop rock a la anos 80, certeira, para levantar o astral em festas. Os fãs de baladas soul vão vibrar com Satisfied, enquanto em Beatiful Loved And Blessed, temos uma levada funk mais mansa, em ótimo dueto de Prince com sua nova protegida, a cantora e compositora Támar (que participa nos vocais de apoio em algumas outras faixas). Black Sweat se assemelha ao espírito funk minimalista da era Sign ‘O’ The Times, enquanto Incense And Candles pende para o lado baladeiro do rhythm and blues atual, só que sem cair em pastiche. Outra meio r&b é The Word, com violão acústico na frente e base eletrônica, além de um solo de guitarra matador. Love equivale a funk com riffs roqueiros e bons vocais de Támar. Get On The Boat encerra o CD no melhor clima funk anos 70, com influências do perene James Brown. 3121 é aquele tipo de disco que garante diversão a quem gosta de black music de qualidade, e prova evidente de que esse artista de 48 anos continua esbanjando energia, talento e criatividade. [Fabian Chacur]
“
A docilidade da
O [Erico Baymma] parceiros da agulha nesta seção |
|
Discos para Agulha deverão ser
enviados aos editores, nos endereços a seguir: |
| AGULHA # 54 | ÍNDICE GERAL | BANDA HISPÂNICA | JORNAL DE POESIA |