revista de cultura # 54
fortaleza, são paulo - novembro/dezembro de 2006






 

Cenizas de la memoria: Milton Hatoum entre el caucho y la dictadura militar

Albert von Brunn

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Milton HatoumLa sala del palacio, con pocos muebles y objetos […] al lado un gramófono, una estantería llena de libros y discos. En la pared opuesta, la fotografía de un caserón a orillas del Amazonas. El lujo era arriba: un artesonado antiguo con figuras de liras, harpas, caballetes y pinceles […] una pintura de Domenico de Angelis: La glorificación de las bellas artes en la Amazonia, imitación del trabajo hecho para el salón principal de nuestro teatro” [1]. Lleno de entusiasmo, el narrador Lavo admira la casa de su amigo Mundo, recuerdo de una época de fausto y riqueza. El romance acompaña a los dos muchachos entre 1960 y 1980 y traza el perfil de una generación en Brasil, dividida entre rebeldes y conformistas, representados en la novela de Milton Hatoum por Raimundo (Mundo) y Lavo (Olavo). Todo los separa, no sólo las opiniones políticas. Mientras Lavo se queda en Manaus y sigue una carrera de abogado, Mundo abandona la Amazonia para un destierro en Berlín y Londres. El diálogo se mantiene por correspondencia, un intercambio de cartas más o menos aleatorias que acaban por configurar un retrato fragmentado de los años sesenta en Brasil.

 

Manaus, ¿fin de un paraíso?

“En la primera pintura aparece una figura masculina de cuerpo entero, de ojos grises y semblante grave, llevando una chaqueta oscura y una corbata gris, un perro debajo del brazo y al fondo el caserón Vila Amazonia con indios, mestizos y japoneses trabajando a orillas del río. Mundo está entre los trabajadores, mira y pinta. En las cuatro telas siguientes las figuras y el paisaje se borran, el hombre y el animal se deforman, envejecen y cobran formas grotescas. Por fin, la pintura desaparece por completo”.[2]

Después de la muerte del amigo, Lavo examina su último dibujo: Lavo reconoce a Jano, el padre supuesto de Mundo, en el varón de ojos grises, con su vestido de novio y el perro debajo del brazo. Evoca al señor de porte altivo que le daba miedo y al que Mundo odiaba cordialmente. Jano, con sus camisas, botones de madreperla y pantalones de lino, amigo de los militares y símbolo de una época faustosa de riquezas efímeras, un recuerdo de la euforía del caucho que había transformado la modorra de Manaus en una metrópoli cosmopolita.

Fernando MaldonadoLa capital de la Amazonia brasileña, hoy en día una megalópolis con millón y medio de habitantes, fundada en 1669 como fortín contra los españoles, durmió un sueño profundo de doscientos años y despertó bruscamente para el ciclo del caucho en los años 1889-1920. La población pasó de diez mil a setenta y cinco mil bajo el gobierno de Eduardo Ribeiro (1862-1900) que transformó la ciudad con una varita mágica [3]: grandes avenidas cruzaron riberas pantanosas, lámparas eléctricas reemplazaron a las de kerosene y un paisaje hecho de selvas tropicales y ciénagas insalubres se convirtió en un sueño de la modernidad, en una ciudad con hospitales, iglesias, bancos, oficinas y mercados. La ambición del gobernador no tenía límites y así, dos veces por semana, la flor y nata de la sociedad se paseaba por el recién inaugurado parque municipal para escuchar el concierto de una banda de música antes de deleitarse con sorbete y champán en el Grand Hôtel International, el “mejor de la cristiandad” [4]. El clímax de esta utopía fue el Teatro Amazonas con su cúpula azul-dorada flotando sobre del centro de la ciudad: su andamiaje era de Glasgow, el tejado de Alsacia-Lorena. Del techo pendían ángeles, querubines rosados y candelabros venecianos, cuyas velas iluminaban un público de mil y seiscientas personas. El mobiliario contaba con unos vasos franceses de Sèvres, unas columnas de mármol y caderas pesadísimas de palo santo. Manaus era la ciudad de los dandys: los pantalones de un blanco inmaculado, los zapatos de gamuza, los sombreros de fieltro y las camisas de lino irlandês le valieron el apodo The Whity City [5].

Con todo, este paroxismo de la modernidad pasó rápidamente, dejando nostalgias y una naturaleza destruída. El popular cliché de la metrópoli en la selva contrasta con una realidad de miserias y desastres: detrás de la fachada deslumbrante se escondían unas barriadas llenas de charcos y depósitos al aire libre, focos ideales para infecciones tropicales que mataban anualmente más de trescientas personas [6].

Jano, el personaje en la novela de Milton Hatoum, personifica esta doble realidad del caucho: el sueño y la pesadilla conviven en su persona, en su casa y en los dibujos de Mundo. Las apariencias del dandy tropical con sus camisas impolutas y pantalones impecables son, al mismo tiempo, un recuerdo y una mortaja: poco antes de morir, Jano gana de presente una camisa de lino irlandés. En un ataque de furia, quema las pinturas de Mundo junto con la camisa y muere víctima de su diabetes.

 

Exotismo y novela de aprendizaje

Fernando Maldonado“Para el niño, lo exótico surge en el momento en que se abre para el mundo exterior”, escribe Victor Segalen [7]. “Al principio, es exótico todo lo que no se puede tocar con las manos. Cuando el niño sale de la cuna, lo exótico se alarga para las cuatro paredes de su habitación y, más tarde, para el vasto mundo de la casa paterna. Cuando el niño empieza a leer, entiende que algún diá podrá vivir todo lo que está en los libros”.

En America Latina, la novela de aprendizaje tiene sus características propias: para el héroe latinoamericano, no basta alcanzar las metas personales – amor, honra y respeto. En el continente mestizo, el niño crece al mismo tiempo que la nación a la que pertenece. Por un lado, el reto consiste en desarrollar virtudes personales pero, al mismo tiempo, hay que conseguir alguna forma de justicia social [8]. En las novelas europeas de aprendizaje el héroe se identifica con la figura paterna que lo ayuda a vencer pruebas difíciles. En algún momento, el héroe se rebela contra la figura paterna, abandona la casa, reivindica su independencia y se lanza a la aventura. En Cinzas do Norte, la novela de Milton Hatoum, los papeles sociales se confunden: sólo en su lecho de muerte Mundo se enterará de que su padre no es Jano sino un pintor, compañero ocasional de su madre. Jano es un falso héroe que sueña con glorias pasadas y cultiva el yute, un producto sin mercado. La novela deconstruye la figura del Pater familias tropical que asiste atónito a la ruina de su mundo. En su afán desesperado de mantener la autoridad paterna, envía a Mundo a una academia militar. En vez de corresponder a las exigencias de orden y disciplina, el hijo contrae una enfermedad incurable que lo llevará a la muerte. Alicia, la madre de Mundo, no puede ni evitar la tragedia ni estimular la vocación artística del hijo. Mundo huye para Europa en busca de una atmósfera de mayor libertad creadora en Londres y Berlín, epicentros de la rebelión juvenil de los años sesenta: será una fuga destinada al fracaso.

En general, las aventuras del héroe clásico siguen una lógica sencilla: separación del mundo de la infancia, acceso a una fuente de fuerza sobrenatural, regreso y glorificación[9]. En virtud de este esquema, la confrontación entre Jano y Mundo, entre el burgués y el artista, debería llevar a una ruptura: el joven héroe viajaría a la selva o a Europa, demonstraría su talento y volvería lleno de gloria al lugar de origen. Pero no es lo que pasa aquí. La casa paterna reprime sistematicamente toda veleidad de independencia.

 

Joseph Conrad y el Ulises posmoderno

“Antes de convivir con Mundo en el Colegio Pedro II, lo vi una vez en el centro, en la plaza São Sebastião: macilento, cabeza pelada al rape estaba sentado en las piedras que imitan olas negras y blancas. Al lado de una muchacha examinaba la nave de bronce del continente Europa. La mirada fija en la nave del monumento dibujaba con una cara extraña, mordiéndose los lábios y meneando la cabeza como un pájaro”, recuerda Lavo [10]. “Me detuve para mirar el dibujo: un barquichuelo torcido y extraño en un mar oscuro que se parecía al Río Negro o al Amazonas [...]. Cada vez que pasaba al lado de la nave de bronce me acordaba del dibujo de Mundo”.

Fernando MaldonadoLavo se queda en Manaus, mientras Mundo abandonará la Amazonia para no volver. ¿Una odisea posmoderna? Para los europeos, la Odisea se limita al Mediterráneo. Ítaca es la casa donde Penélope espera el marido. Sin Penélope, ¿qué sería la Odisea? Una errancia sin fin. En la Divina Comedia, Dante Alighieri cuenta el fin de Ulises como el naufragio de la Titanic, camino de América, allende las Columnas de Hércules [11]. Joseph Conrad, en Tremolino [12] vuelve al asunto para crear el primer Ulises del siglo xx - Dominic Cervoni. Dominic viaja por el Mediterráneo hasta que, traicionado, tiene que afundar su propio barco. Con un remo a cuestas camina para la muerte. La misma imagen aparece en la novela de Milton Hatoum: “Un reportaje con la fotografía de un indio, completamente desnudo, de pié delante de un túnel en Copacabana; el rostro y el pecho hundidos, los ojos salientes, vueltos hacia el cielo. Llevaba un remo al hombro y fue detenido porque amenazaba a turistas y pasajeros. ¿Mundo?” [13] Mundo vuelve a Brasil para morir en la playa de Copacabana: “La errancia no era mi destino, pero la vuelta era imposible”[14], escribe en su última carta a Lavo que no volverá a ver. Sin abandonar el esquema clásico del viaje de autoconocimiento, Joseph Conrad y Milton Hatoum embarcan a sus héroes en un periplo por los mares del mundo. Dominic Cervoni y Mundo sacan sus raíces del suelo de Ítaca y se abren al oceano. El Ulises posmoderno deja de lado su papel clásico y se convierte en Capitán Nemo, navigando hacia un cielo vacío con un remo a cuestas, último símbolo de su patria perdida.

Milton Hatoum nació en 1952 en Manaus, hijo de inmigrantes libaneses, estudió arquitectura y literatura hispanoamericana en San Pablo y vivió varios años en Francia y España antes de volver a su ciudad natal para enseñar francés. En 1989 salió su primera novela, Relato de un cierto Oriente [15] y, en 2000, Dos hermanos [16] obras que le valieron dos veces el Premio Jabuti. El epicentro de su ficción sigue siendo su ciudad natal: “Manaus siempre fue una ciudad al mismo tiempo cosmopolita y bastante provinciana, por su aislamiento geográfico. La provincia es muy importante para los escritores. En las grandes ciudades las anécdotas, los eventos escabrosos y las situaciones dramáticas se diluyen y se pierden. En la provincia, no. La provincia es una plataforma. Allí están los locos, los adúlteros, los asesinos, los corruptos, los bandidos. La provincia es la metonimia de un gran teatro, ideal para quien quiere construir personajes” [17]. La saga de Mundo y de Lavo es la historia de toda una generación en Brasil, la del propio Milton. Lo exótico, las grandes fiestas y la vegetación lujuriante quedan atrás y sobran apenas las ruinas de una infancia perdida y las cenizas de la memoria.

Fernando Maldonado

NOTAS

[1] Hatoum, Milton. Cinzas do Norte. São Paulo: Companhia das Letras, 2005, p. 31.

[2] Ibidem, p. 292.

[3] Hatoum, Milton. “Document: the view from Manaus” in: Literary Cultures of Latin America: a comparative history. ed. Mario J. Valdés and Djelal Kadir. Oxford: Oxford University Press, 2004, vol. II, pp. 516-524.

[4] Collier, Richard. The River that God forgot: the Story of the Amazon Rubber Boom. London: Collins, 1968, pp. 17-19.

[5] Ibidem, pp. 20-23.

[6] Ibidem, p. 26.

[7] Segalen, Victor. Essai sur l'exotisme: une esthétique du divers (notes). Montpellier: Éditions Fata Morgana, 1978, p. 45. (Explorations; 8)

[8] Kushigian, Julia A. Reconstructing childhood: strategies of reading for culture and gender in the Spanish American Bildungsroman. Lewisburg: Bucknell University Press, 2003, pp. 17-19.

[9] Campbell, Joseph. Der Heros in tausend Gestalten. Aus dem Amerikanischen von Karl Koehne. Frankfurt am Main: Insel, 1999, p. 40. (Insel Taschenbuch; 2556).

[10] Hatoum, Milton. Cinzas do Norte. São Paulo: Companhia das Letras, 2005, p. 12.

[11] Boitani, Pietro. The Shadow of Ulysses: figures of a myth. Translated by Anita Weston. Oxford: Clarendon Press, 1994, pp. 27-33.

[12] Conrad, Joseph. “The Tremolino” in: The mirror of the sea: memories & impressions. London: J. M. Dent & Sons, 1923, pp. 155-183.

[13] Hatoum, Milton. Cinzas do Norte. São Paulo: Companhia das Letras, 2005, p. 263.

[14] Ibidem, p. 308.

[15] Hatoum, Milton. Relato de un cierto Oriente. trad. Juana María Inarejos Ortiz. Madrid: Akal, 2001. (Akal literaria; 19)

[16] Hatoum, Milton. Dos hermanos. trad. Juana María Inarejos Ortiz. Madrid: Akal, 2003. (Akal literaria; 37)

[17] Fuks, Julián. “Cinzas que queimam: escritor manauara Milton Hatoum lança terceiro romance” in: Folha de São Paulo 13/8/2005, Cad. B, p.1.

 

Albert von Brunn (Stuttgart, Alemania, 1954). Doctor en Filología Románica por la Universidad de Basel (Suiza), con estudios en la Universidad de Zaragoza (España), de Lisboa y Coimbra. Su área de investigación es la literatura brasileña. Ha publicado tres libros sobre literatura brasileña contemporánea (Moacyr Sclair, Antonio Callado y la antología de cuentros sobre trenes en el Brasil: Trilhos na cabeca); tambien ha publicado ensayos que han aparecido en revistas y periódicos tanto de Brasil, Portugal, Suiza, Alemania y Ecuador. Administrador del acervo portugués y brasileño de la Biblioteca Central de Zürich.El texto que se publica lo escribió en castellano. Contacto: albert.vonbrunn@zb.unizh.ch. Página ilustrada com obras do artista Fernando Maldonado (Colombia).

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