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revista de cultura # 56 |
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Milton de Lima Sousa: el poeta más desconocido del Brasil Rodolfo Alonso
Milton de Lima Sousa No fue uno de los menores paradigmas que me presentó la frecuentación del memorable y fecundo modernismo brasileño, la convicción de que sus integrantes –contrariamene a lo que suele ocurrir en otras playas, donde florecen tantas mezquinas competencias literarias– creaban y convivían en un clima de exigencia y de fraternidad, de devoción y de afecto, que les permitía a la vez reconocerse, compartir y diferenciarse. Desde mi propio país, no me era difícil extender ese crédito al carácter extrovertido y comunicativo que suele adjudicarse no sin razón al pueblo brasileño, y entender por lo tanto que esa feliz característica iba inclusive más allá de los patriarcas modernistas.
Sus muy escasos libros: la poesía de Abecedário interior (1947), Caos intacto (1952), Êrmo de pupila (1955), Ditado no escuro (1967), y los relatos de Muro de arrimo (1971), no fueron publicados nunca por ninguna editorial, ni siquiera de las más pequeñas, sino siempre por cuenta del autor, que inclusive para los más recientes debió recurrir a modestos sistemas de reproducción. Y sin embargo, escribió y reescribió más de ochocientos poemas, en absoluto discursivos o meramente coloquiales, sino todo lo contrario. Y sin embargo, allí en su casa de Lindolfo da Rocha Pombo 328, Bacacheri, en Curitiba, superando incluso al inagotable legado de Fernando Pessoa, nos dejó más de veinte libros cuidadosamente terminados, en prosa y verso, “que no fueron editados por cuestiones financeras”, como me dijo su esposa, Rebeca Stein, al anunciarme su fallecimiento.
No obstante, Milton de Lima Sousa fue capaz de dirigir por muchos años una exigente revista multinacional de poesía: Narceja, bajo cuyo auspicio organizó y llevó a cabo además en São Paulo, durante abril y mayo de 1961, una importante Muestra Internacional de Poesía. Y, durante toda su vida, fue corresponsal en su país del Centro Internacional de Estudios Poéticos, con sede en Bruselas. Pero, ratificando con sus propios actos lo que se desprende de aquellas afirmaciones de su carta, fijó su residencia en un tranquilo barrio de Curitiba, en el estado de Paraná, donde vivió voluntariamente recluido después de haber habitado desde 1936 la bulliciosa metrópoli paulista. Resulta difícil, indudablemente, arriesgar interpretaciones para un asunto no sólo en gran medida ajeno sino también evidentemente complejo. Pero tampoco se hace fácil aceptar, al menos en forma exclusiva, la interpretación del propio interesado. Aunque su saludable y ejemplar retraimiento de la mal llamada vida literaria –que me consta– tenga algo que ver en el asunto, intuyo que puede haber allí algo más, más sugestivo, más intenso, quizá más revelador. Y me refiero a la actitud misma de Milton de Lima Sousa con respecto a su creación, a la escritura ardua y honda que fue desplegando, con envidiable coherencia, prácticamente desde el comienzo mismo de su actividad. Es un lugar común (discutible, como tantos) aceptar que universos como el del Brasil, tan ricos en exhuberancias visuales y sonoras, deberían encontrar su expresión artística legítima en cálidas expansiones, en extroversiones vehementes. No ocurrió eso sin embargo con el mencionado y fundacional modernismo brasileño, que supo ser auténticamente nacional sin dejar de ser absolutamente moderno, y por lo tanto contenido, cuando no circunspecto y hasta burlón o mordaz, pero siempre profundo. (Recordemos, al pasar, que ya durante la memorable Semana de Arte Moderno de 1922, siempre en São Paulo, que dio origen al movimiento, hubo quien habló explícitamente de cierta infusa melancolía, a la que desde un punto de vista más o menos sociológico dio hasta como componente del alma brasileña. Y no olvidemos tampoco la reseca, áspera y poco complaciente poesía de un João Cabral de Melo Neto, tan enjuta por fuera y tan jugosa por dentro como algunas especies vegetales del sertón, y quizá por eso mismo tan significativa.)
A ese radical (y tal vez sólo aparente) desapasionamiento, Milton de Lima Sousa agrega otra distinción no menos raigal, y en cierto modo complementaria: la absoluta y poco complaciente indagación acerca de su yo, característica casi orgánicamente constitutiva –diríamos– del hombre llamado moderno. Y que se vuelve brasileñísima desde los tuétanos, ya que está absolutamente desprendida del más mínimo pintoresquismo. Un lenguaje preciso, descarnado, de casi feroz eficacia, exigido hasta la desolación, nos transmite crudamente, sin sentimentalismos ni superficialidad alguna, aquí sí, aquello que alguna vez H. A. Murena intentó adjudicar a Alberto Girri: “la épica de un alma”. Pienso que el estilo de Milton de Lima Sousa es tan importante como el hombre para explicar este evidente apartamento antípoda: el de ese medio con este autor, el de este autor con ese medio. Pero no creo que la palabra de Milton de Lima Sousa sea menos importante (y necesaria) para expresar al Brasil legítimo que el resto de tantos de sus ilustres compatriotas. Por el contrario, y como suele ocurrir, muchas veces aquello que nos resistimos a ver es precisamente no sólo lo que más nos atrae, sino –en el fondo, y a veces de una manera harto inconsciente– también lo que más nos interesa, lo que nos toca más de cerca.
NOTA [1] Cfr. especialmente los siguientes volúmenes que incluyen poemas de Milton de Lima Sousa, todos ellos traducidos por Rodolfo Alonso: La traducción literaria. Antología del poema traducido, por Lysandro Z. D. Galtier (Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1965); Literatura argentina de vanguardia. El movimiento Poesía Buenos Aires, por Raúl Gustavo Aguirre (Fraterna, Buenos Aires, 1979); La tercera orilla del río y otros textos, de João Guimarães Rosa, Clarice Lispector y otros (Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1983), con estudio preliminar, selección y traducción de Rodolfo Alonso. |
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Rodolfo Alonso (Argentina, 1934). Poeta, traductor y ensayista. Fue el primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina. Premio Nacional de Poesía (1997). Orden “Alejo Zuloaga” de la Universidad de Carabobo (Venezuela, 2002). Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (2004). Palmas Académicas de la Academia Brasileña de Letras (2005). Premio Único de Ensayo Inédito de la Ciudad de Buenos Aires (2005). Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia, 2006). Contacto: gonyparanoico@hotmail.com. Página ilustrada con obras del artista Cícero Dias (Brasil). |
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