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revista de cultura # 57 |
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Florencia Urbina: "Pinto lo que quiero que suceda" [entrevista] Alfonso Peña
Florencia Urbina es una viajera impenitente. Ha vivido en Europa, Asia y EE.UU. También en la costa y la selva costarricense. Del mismo modo que su conversación, su pintura es desenfadada, irónica, explosiva, y muchas veces incide donde más duele, en la descomposición social y la corrupción imperante. Se le conoce desde varios biseles: por la pintura, el dibujo, la producción de obra gráfica, como organizadora de proyectos comunales, agitadora cultural, defensora de la biodiversidad centroamericana. Urbina, explora (y explota), la conjunción de los “signos” tradicionales y los contemporáneos. Su iconografía es un ejemplo lúcido del tiempo que le toca vivir: el encuentro del agua con el aceite; las bodas del cielo con el infierno; lo establecido y lo contestatario. Hace acopio de la técnica actual y los rudimentos usuales: el collage, la fotografía, lo multimediático, el dibujo, los polímeros, tintas fluorescentes y fosforescentes. Todo con una carga de sensibilidad, bien administrada, que apunta a la raíz de lo costarricense, lo centroamericano, lo universal. Su creación está llamada a convertirse en una brújula para las nuevas generaciones de artistas costarricenses: es gestual y cotidiana; popular y culta; conceptual y transgresora. Tiene a su haber la fe inquebrantable del artista que avizora el futuro. [AP] AP Es un tema recurrente; en otras oportunidades hemos llevado la conversación por los senderos de tu infancia. La incursión que tuviste desde tus inicios por los recodos del arte, los encuentros con libros, pinceles, la danza, la música. Todo eso definiría, con el transcurrir del tiempo tu vocación por la pintura. FU Me inicio desde muy pequeña en el arte. Soy tatarasobrina del artista Fadrique Gutiérrez; por los lados materno y paterno hubo diversas influencias muy positivas. Recuerdo que desde los cuatro años todos mis allegados me ponían a pintar, a leer, a bailar. Abundaban los libros, los cuadernos de dibujo, la música siempre estaba presente. Me daban papel y lápiz para que dibujara los muebles de la casa, las viviendas de los familiares. Pero hay algo que no puedo olvidar: lo que más hacía era ballet y danza. Incluso tenía clases de pintura, pero parecía que me inclinaba más por la danza. Hasta que un día tuve un infortunio en un viaje en avioneta y me lesioné una rodilla; por tal causa tuve que dejar la danza y opté por dedicarme de lleno a la pintura.
FU Tenés razón. Al principio de mi trabajo hago acopio de esa temática, los bailarines, la danza está presente en mi dibujo, en mi pintura. Son cuerpos en tensión, danzarines que se apropian del espacio. Y al no poder danzar, tenía que llevarlo a la tela de una manera consciente o inconsciente. Eso sucede mucho con mi pintura; pinto lo que quiero que suceda. AP Siempre me ha llamado la atención en un artista contemporáneo la escogencia de su temática. Me parece que en tu caso es muy amplia, pero a la vez parece que tiene una trama que la hace mantenerse firme. Encontramos las diversas disciplinas unidas por una gran sutileza. FU En esencia trata sobre el ser humano y su entorno. Depende de mi circunstancia; por momentos puede ser autobiográfica y muchas veces narrativa, sin caer en lo anecdótico. Podría decirte que es muy humana. Soy una creyente en la humanidad. Me apasiona la gente. Cada día aprendo y me sorprendo más. Y en la coexistencia te das cuenta del ser humano con toda su problemática: destruimos, contaminamos. Con el tiempo se colige que hay seres maravillosos y otros no tan maravillosos. De ahí que la selección que hago va desde las diferentes perspectivas del ser humano, muchas veces es un proceso casi automático: de repente estoy pintando a los políticos corruptos, a los personajes de la farándula; la doble moral, o a la afinidad que tengo con la protección del medio ambiente que cada vez está más amenazado -irónicamente- por el ser humano. AP Sería oportuno que definieras y nos explicaras cómo has organizado esos dos universos tan distantes, pero a la vez tan cercanos, la animalística y el bestiario. FU El bestiario es muy diferente a la animalística, porque es esa parte del ser humano que no es -digamos- adiestrable. La animalística es como un catálogo de la maravillosa armonía del mundo de los animales. Fijate que todo ese interés se despertó en mí desde el momento en que viví con ellos en la jungla. Era hermoso y a la vez increíble verlos pernoctar en mi estudio, caminando entre los muebles, avanzando entre mis lienzos, aquello era fantástico. Después de esas experiencias, traté de conformar dos series: la de los animales y la de las bestias, como una antítesis. Aunque muchas veces hay una especie de ósmosis. No deja de ser divertido. Estas series han sido expuestas en diferentes lugares y la verdad que la reacción de los espectadores me invita a seguir investigando cada vez más. AP Florencia, existe una anécdota en tu vida, cuando vivías en la playa Mal País de Puntarenas. Se cuenta que tuviste un encuentro mágico con una mona y su bebe. A mí me parece que tiene que ver con algún mito primigenio. Cuéntanos como sucedió. FU Mi hija era bebe y yo la estaba amamantando; nos encontrábamos en el corredor de mi casa y de pronto escuché un gran ruido en un árbol que estaba justo frente al corredor. Era una bandada de monos; entre ellos había una mona amamantando a su monito congo. Estábamos tan cerca que tuvimos una gran comunicación visual. Las dos nos miramos; nos estudiamos; nos entendimos tácitamente. Fue como una fascinación. Ella mirándome; yo observándola con detenimiento. Ella con su monito pegado al pecho; yo en la misma postura con mi hija. Pensé: “somos lo mismo”, “la misma cosa”. Todo en medio del trópico, con ese terrible calor: abundaban los mosquitos, era un paisaje exuberante. La mona y yo en esa maravilla; ese milagro. Era una especie de trance para las dos. Fue un instante catártico; una iluminación; un vórtice energético para comprender que tenía que pintarlos. A partir de ese episodio, digo: -aunque esto le suene mal a muchos petulantes- “Somos monos como ellos”. AP Con el tiempo vas configurando un anfiteatro personal de antropoides, con nombres, calidades piramidales, nomenclaturas. Todo esto tiene una carga de humor negro y es decididamente lúdico.
AP Los monos son una parte representativa de tu iconografía; incluso para muchos de tus seguidores, sos la pintora de los monos… FU No sé con exactitud hace cuanto tiempo los pinto, me parece que alrededor de una década. Al principio era un proceso inconsciente. En los últimos tiempos es más pensado. Yo los redescubro permanentemente en mi trabajo. Lo que sí es cierto es que siento un gran compromiso a la hora de llevar a cabo esta propuesta. La recepción y el acercamiento con los que ven este trabajo es de una gran correspondencia, eso es estimulante. AP El “anfiteatro” del que hablamos cada vez crece y crece más, es un matiz muy fascinante en tu quehacer, incluso se lo puede identificar por los trazos, por el color llamativo y equilibrado, por una mesurada sensibilidad para abordar la propuesta estética. FU Lo que decís es muy curioso, creo que todo se debe al encuentro con la mona. Ella me señaló el camino. Mucho tuvo que ver el primer encuentro en Mal País. AP No te parece que a veces esta temática es un poco “subversiva”, tomando en cuenta que en occidente los monos son vistos como un pecado… FU A veces percibo ese “tabú”. Yo me quedo con el rol protagónico que los monos tienen en la cultura maya: ellos son los mensajeros de los dioses… Los podés observar en la pintura, en la cerámica maya, en los maravillosos altares y monumentos… AP Florencia, me parece que en tu vida y en tu creación artística, el grupo Bocaracá tiene una vitalidad decisiva. Conversemos sobre eso. FU En el año 1987 alquilé una bodega enorme, en los alrededores de San José, más exactamente en lotes Volio. Como el alquiler era bastante alto, invité a algunos amigos pintores, colegas, para compartir ese espacio. El primero fue Luis Felipe Morais, escultor y pintor proveniente de Angola, que vivía en el país. A los días nos dimos cuenta de que todavía el pago del alquiler se nos hacía difícil. Decidimos buscar otro “socio”; emergió Luis Chacón, que en esa época era un funcionario del Museo de Arte Costarricense. Él se entusiasmó y nos apoyó en esa aventura. De repente, el espacio, que era muy amplio y con dos pisos se convirtió en algo muy llamativo. Muy pronto nos visitaba todo tipo de gente que estaba vinculada con el mundo del arte. Luis Chacón fue la persona que estaba conectada con el medio nacional y tenía relaciones en el extranjero. Muy pronto comenzaron a llegar pintores, curadores, periodistas, coleccionistas, etc. Entre otros visitantes, apareció un día invitado por Chacón -más o menos al año de fundado el espacio- el crítico cubano Ricardo Pau-Llosa. Vino a propósito de la primera bienal Francisco Amighetti (conocida como la “bienal del chunche”), como jurado. Era muy gracioso, la gente llegaba con mucha curiosidad, más que todo porque conocían a Luis Chacón. Hubo visitantes que se estacionaban a la par de uno y te preguntaban: “¿Puedo pintar?”, quizás porque el espacio tenía tal energía que invitaba a la creación. De ese modo conocí a Pedro Arrieta. En ese momento él trabajaba en papel y pintaba en blanco y negro; insistía en eso, muy convencido. En esos mismos días yo acaba de desechar la pintura en blanco y negro. Es una extraña coincidencia lo que me sucedió con Pedro. Más bien yo estaba inmersa con el color total. Recuerdo que utilizaba materiales industriales, polímeros, texturas, etc. Andaba por las ferreterías y depósitos a la caza de materiales no tradicionales. En una de las pláticas, Pau-Llosa, dijo: “He visitado varios talleres, me parece que hay artistas trabajando con propuestas novedosas, Ustedes deberían acercarse, unirse, transmitir e intercambiar conocimientos… Aprovechar todo ese desasosiego por el arte contemporáneo.” Después de escuchar las palabras del crítico cubano, tuvimos una larga conversación con Luis Felipe Morais y Luis Chacón. De pronto, coincidimos en que se podría hacer un “grupo”. Luis Chacón, quien conocía a la mayoría de los artistas, cursó las invitaciones. Nos encontramos en la Galería Nacional de Arte Contemporáneo. Recuerdo que ese día llegaron varios aspirantes. Luego algunos se retiraron y quedamos 11 artistas, que es el número con que se funda el grupo Bocaracá. AP El trabajo de Bocaracá, en estos casi 20 años, es de un desarrollo muy importante para el arte centroamericano. Es admirable que se hayan mantenido vigentes. ¿Cómo lo lograron? FU Por el mutuo respeto entre los integrantes, a pesar de los malentendidos. Creo que influyó demasiado el concepto de grupo sobre las individualidades, quizá por eso con el tiempo el grupo se fue desmembrando hasta quedar los 7 integrantes actuales. No encuentro otra justificación para entender toda la labor realizada: así fue como logramos llevar adelante viajes, exposiciones en muchos ámbitos, murales en sitios públicos, catálogos, videos, performances, carpetas de obra gráfica y un libro sobre el grupo. Algunos de sus integrantes despertaron el interés de coleccionistas internacionales; en todo caso me parece que Bocaracá sirvió de trampolín para el trabajo individual de sus integrantes. Ése era uno de los postulados.
FU Me parece que en Bocaracá, ha existido lo que podríamos llamar como “motores”, que en las diferentes instancias han sido respetados por los demás integrantes. En cuanto al liderazgo, es un asunto de actitud, de emprender proyectos. Eso lo sé. La experiencia de Bocaracá lo ha demostrado ampliamente. Hay otro asunto: en Bocaracá, hubo dos y hasta tres tendencias, eso sirvió para que se diera una pluralidad y una especie de democracia dentro de la estructura interna. AP Vayamos al grupo Bocaracá hoy. Cuéntanos de algún proyecto que estén trabajando en estos días. FU En el 2006 tuvimos una exposición muy importante en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico. Fue una muestra que tuvo una cobertura masiva. La organización y la muestra fue muy profesional. Yo viajé con el compañero de Bocaracá, Roberto Lizano. Recuerdo que en más de una oportunidad el grupo ha viajado completo a alguna de las aperturas. Estar en las inauguraciones es muy beneficioso, pues se puede palpar con fidelidad el interés que despierta nuestro trabajo en los diferentes países. En San Juan conocimos a los artistas del Grupo Atelier 22, constituido por tres pintores puertorriqueños. De inmediato decidimos llevar a cambio un intercambio. Ellos se interesaron mucho por nuestro “itinerario de casi 20 años”, pues el Grupo Atelier 22 apenas están dando los primeros pasos. El proyecto consistió en una muestra conjunta en San José, que, por cierto, ya se llevó a cabo durante todo el mes de febrerodel 2007 en el Museo de los Niños y otra que se llevará a cabo en San Juan a partir del 1º de mayo en el Museo de las Américas. La muestra incluye catálogos de los grupos, visitas guiadas, etc. Sigo creyendo que éstos son los beneficios que se obtienen de trabajar en grupo, sin perder la dimensión individual. AP Florencia quienes conocemos de tu labor artístico-social, sabemos que eres una trabajadora infatigable en proyectos comunitarios. De pronto estás con grupos de niños, comunidades costeñas, grupos feministas, personas dedicadas a la conservación de la naturaleza… Con esto quiero llegar a Punta Islita, una playa escondida en el litoral pacífico, por Nandayure. Para los lectores de Agulha será de sumo interés conocer sobre la génesis y desarrollo de este proyecto comunitario. FU Yo conocí a una señora que se llama Marcela Valdeavellano. Es una artista guatemalteca, que vino a Costa Rica a dar unos cursos sobre cómo “sacarle provecho al ser artista” para administrar el arte, promoverlo y mercadearlo. Llevé con ella todos los cursos. Casualmente ella estaba trabajando con el Proyecto Punta Islita (entre playa Coyote y playa Camaronal), en el diseño de la parte cultural. Ella me invitó y me dijo: “vamos a conocer Punta Islita para ver qué se te ocurre”. Y como suele suceder en esos lugares tan recónditos, tan alejados, tan abandonados, los pueblos crecen a la sombra de la iglesia y de la plaza, y allí está el Hotel Punta Islita, que fue el generador para que se desarrollara ese objetivo. Marcela Valdeavellano le propuso el proyecto a los dueños del Hotel Punta Islita, los señores Zurcher, que con gran visión aceptaron de inmediato. También estaba el antecedente de que Ronald Zurcher me conocía, pues desde mis primeros años él ha adquirido mis obras. Incluso -lo puedo afirmar sin vanagloria -estaba muy alegre de que yo participara en el embrión de proyecto. Cuando llegué al pueblo de Islita, me pareció que era una colectividad sin identidad aparente. Se me ocurrió desarrollar una serie de símbolos que los habitantes del pueblo pudieran replicar, haciendo uso de su creatividad, aunque quizás lo mejor era proporcionarles los fundamentos de una iconografía que ellos pudieran repetir para sacarle provecho con los visitantes y turistas que visitaban el lugar. La idea era romper con los esquemas tradicionales que atraen turismo cultural. Mi primer aporte fue una instalación escultórica que abarca 15 kilómetros; va desde el aeropuerto hasta la playa de Punta Islita. Lo emocionante de esto es que la comunidad se integró totalmente y logramos convertir aquellas pocas casas en un pueblo atractivo, lleno de formas, colores, diseños. Con el tiempo, unos 12 artistas han presentado sus propuestas y se ha configurado lo que se llama Museo al Aire Libre Latinoamericano. AP Florencia, el 2006 fue un año lleno de actividad plástica. Cumpliste con tres exposiciones de tu obra, una en Londres y dos en Guatemala. Cuéntanos de esas experiencias.
En el mes de julio estaba inaugurando dos muestras en Guatemala. Una en el Museo de Arte Contemporáneo “Carlos Mérida” y otra en la galería El Sitio, en Antigua. Fueron muestras consecutivas. En ciudad de Guatemala expuse la muestra “Plás-ticos” que es una serie dedicada a los arquetipos costarricenses: la doble moral, lo artificial, la ambigüedad, etc. Aspectos que siempre están en boca de los centroamericanos y por eso somos conocidos, y siempre nos critican. Entonces, antes de la exposición, me pregunté: ¿Por qué no llevar a Guatemala los plás-ticos? En las paredes del Museo de Arte contemporáneo “Carlos Mérida”, durante un mes se pudo apreciar a nuestros diferentes plás-ticos: “La artís-tica”; “El deportis-tico”; “El Teís-tico”; “La holís-tica”; y muchos otros arquetipos. En la galería El sitio, de Antigua, presenté la serie Animalarium. Lo interesante de este espacio es que se trata de un centro cultural comunitario. Es visitado por una nutrida cantidad de visitantes durante la semana. Ahí se expone por invitación. Se trata de hacer muestras de arte latinoamericano que tengan interés para toda la región. Yo me sentí muy bien, a pesar del acelere de exponer en Londres y Centroamérica de forma consecutiva. AP El concepto de “hotel-arte”, me parece una experiencia muy novedosa. Aquí, en este hermoso hotel Milvia, (en un punto estratégico de San José: Lourdes de Montes de Oca, detrás de la Universidad Latina) donde conversamos, durante 4 años has sostenido lo que llamamos “Arte espacio”. Cuéntanos de que se trata. FU La experiencia con “Arte espacio”, se inicia en la Playa Mal País, en medio de ese paisaje exuberante y propicio para la creación y la transmisión de conocimientos. Hace 4 años se fundó este proyecto de hotelería que es el hotel Milvia. La idea era hacer un hotel diferente, en el cual el huésped pudiera participar de los montajes artísticos. “Arte espacio” es frecuentado por niños y adolescentes que se interesan por la creación artística. Tratamos de darles rudimentos y enseñanzas para que inicien sus carreras artísticas. Es una labor muy intensa, interactiva, llena de trabajo grupal. En los últimos tiempos “Arte espacio”, también se ha convertido en una productora de eventos artísticos y culturales. Por ejemplo es la que produce los diversos espectáculos que se presentan en el hotel. Esto lo hacemos cada 3 o 4 meses. La producción más reciente fue en diciembre 06. Logramos configurar un espectáculo que incluyó un diálogo entre danzarines, músicos contemporáneos y una muestra de mi pintura. Debo decirte que en este diálogo, en este clima de complicidad entre las diversas disciplinas artísticas, Andrómeda ha ganado un amplio prestigio. Considero que es muy importante que los artistas trabajen en conjunto, el premio consiste en que un público cada vez mayor va a tener la oportunidad de conocer el trabajo de cada uno. AP Refirámonos ahora a lo amoroso, el elemento erótico en tu gráfica y en tu plástica. Recuerdo la serie de los besos, los amantes, los abrazos. Es una temática llena de búsqueda, de sensualidad; es como tener un diálogo pertinaz, una especie de confabulación con tus semejantes a través del eros. FU Yo vivo en un eterno retorno en la celebración de la vida del ser humano; lo hago y lo reafirmo con la presencia del kundaline. La energía sexual es la que rige nuestros destinos. Para mí lo erótico/sexual es energía creativa. De ahí que mi temática no estaría completa sin esas series de las que hablamos ahora. Me apasiona exaltar esos sentimientos, esas connotaciones sexuales fuertes. Es una manera de enaltecer la vida, lo fecundo, la reproducción. Lo resumo así: cuando pinto o dibujo el tema erótico, es como si lo estuviera viviendo y experimentando, es una celebración. |
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Alfonso Peña (Costa Rica, 1950). Narrador, ensayista y editor. Autor de libros como Noches de celofán (1996), La novena generación (1991), y Labios pintados de azul (2004). Actualmente dirige las Ediciones Andrómeda y la revista Matérika (www.materika.com). Entrevista realizada em maio de 2006. Contato: andromeda@amnet.co.cr. Página ilustrada com obras da artista Florencia Urbina (Costa Rica). |
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