![]() |
|
revista de cultura # 60 |
livros da agulha
Como recorda o próprio tradutor deste livro, logo no início de seu estudo introdutório, “Juan Gelman é hoje uma das vozes centrais da poesia latino-americana. Detentor de alguns dos principais prêmios literários da língua castelhana, Gelman recebeu em 2005 o cobiçado Premio Reina Sofia de Poesia Iberoamericana, a mais alta distinção que um poeta de fala hispânica pode almejar.” Andityas Soares de Moura cumpre assim uma valiosa função de apresentar ao leitor brasileiro uma das mais poéticas de maior consistente da tradição lírica argentina, ao lado de poetas igualmente fundamentais como Roberto Juarroz, Olga Orozco, Francisco Madariaga e Enrique Molina. A edição deste livro – e aqui podemos adiantar que Andityas tem em preparação a edição de outros livros de Juan Gelman – traz ainda uma fascinante entrevista com o poeta argentino. Ensaísta e tradutor, o mineiro Andityas Soares de Moura vem contribuindo de forma destacada para a difusão da literatura hispano-americana no Brasil, cabendo aqui mencionar seu estudo introdutório à antologia O rio que fala (Antologia da poesia peruana: 1950-2000), largo e precioso volume organizado por Everardo Norões, Pedro Américo de Farias e Sônia Lessa Norões (Em Sol/7Letras, 2007).
O poeta equatoriano Edwin Madrid, ele mesmo uma das vozes de grande força poética na tradição lírica de seu país, reúne aqui 20 poetas com uma abrangência editorial que cobre as fases fundamentais da poesia deste país que nos é tão próximo geograficamente e ao mesmo tempo tão distante no que respeito ao conhecimento que temos dele. O fato de uma editora espanhola publicar agora esta antologia nos revela uma desatenção editorial brasileira, aspecto que merece ser corrigido com a máxima brevidade. O próprio livro de Edwin Madrid poderia ser traduzido e publicado por alguma editora no Brasil, considerando a maestria com que percebeu a importância de algumas vozes que, não fosse por esta sua antologia, correriam certo risco de serem deixadas para trás, a exemplo de Hugo Mayo, Gonzalo Escudero e Alfredo Gangotena, colocando-os ao lado, como é devido, de poetas já conhecidos internacionalmente, como Jorge Carrera Andrade, César Dávila Andrad e Jorge Enrique Adoum. Como ele próprio conclui no prólogo a esta edição: “A mí, se me ha dado la difícil y entretenida tarea de hacer una selección de poetas ecuatorianos, y a ese árbol me he arrimado, lo he sacudido. Veintidós se desprendieron; tal vez debí fijarme en los más de cien que se quedaron en las ramas, pero mi visión de que estos veintidós ecuatorianos, encarnan lo heterogéneo, diverso y complejo de la poesía hispanoamericana, compensa mi atrevimiento.”
No conozco personalmente a este excelente poeta brasileño, pero –en poesía– poco deben importar las relaciones subjetivas. Viejos recortes de prensa parecen certificar que nació en São Paulo el año 1942. Así será, pero tal circunstancia no es relevante. Está traducido a varios idiomas e incluido en antologías brasileñas, latinoamericanas, japonesas, croatas o portuguesas: bien, pero eso no es suficiente, pues tantos lo están sin aportar savia alguna. En poesía ha recibido los más importantes premios de su país, además del prestigioso Premio “Jabuti” de Prensa, por su labor como crítico literario. También están el Premio Anchieta de Teatro o sus novelas, algunas llevadas al cine. Tampoco deben despistar nuestra atención esas cinco detenciones que le hiciera la policía del régimen militar, a mediados de los años sesenta, por considerarlo subversivo, tras leer sus Sermones en una transitada avenida de su gran urbe. Pero ahí está el coraje del poeta que necesita decir lo que siente, aunque le arrebaten su libertad… Tantas cosas atractivas, pero externas a la propia poesía: aquí y ahora; allí y mañana, lo único destacable es la obra que ha escrito y publicado durante más de cuatro décadas, desde Noturno Maior (1963) hasta Babel (2007), pasando por Tempo final (1964), O sermão do viaduto (1965), 4 cantos de pavor e alguns poemas desesperados (1973), Em legítima defesa (1978), Motivos alheios (1983), Mulheres do Shopping (1988), Lindas mulheres mortas (1990), O azul irremediável (1992), Pequena antologia poética (1996), Gesto nulo (1998), 20 poemas quase líricos e algumas canções para Coimbra (1999), Terminal (1999), Vagas lembranças (2001), Poemas portugueses (2002), A palavra áspera (2002), À noite, os cavalos (2003), Sete anos de pastor (2005), A memória do pai (2006), Os melhores poemas (2006), Bocas vermelhas - Poemas para um recital (2006) y, finalmente, Inés (2007). Cuando recibí el volumen Trajetória poética, su obra reunida publicada en 2003 por la editorial Escrituras (Premio al mejor libro de poesía 2003, de la Asociación Paulista de Críticos de Arte), pude confirmar lo avanzado por el poeta Jorge Fragoso. Una vez leído de atrás para adelante, me convencí de la necesidad de traducirlo al español. Traducir por necesidad espiritual es recuperar cierta voz que te hacía falta para modular la tuya, para balancear dimensiones aliadas, tanto en la vida obstinadamente breve o en la muerte que nos sobra por siempre. He demorado poco traduciendo estos versos de Faria, porque lo hice saboreando su valor, cuidando ritmos y sentidos. Trajetória poética acoge, en sus 654 páginas, las lentas agonías que se extienden por la dermis de Álvaro Alves de Faria: en ella está la obra de un poeta auténtico que quiebra el cristal de la ventana para que salga su universo y se note menos su ausencia, su lucha contra el tiempo. Allí está la soledad que se empoza en cualquier ser humano, la conciencia en vigilia para reflejar cómo se despeñan las esperanzas. Hay en todos sus textos un inventario de desgarros, una voz poderosa que refleja el exilio interior y exterior de un hombre con vocación universal, de un “sentidor” que vuelve los ojos hacia dentro de nosotros para hacernos entender las noches emplomadas y las demás máscaras del día. Los versos que transpira y escribe Faria son para leerlos como lo hizo el recordado Jorge Amado: “… Puedo decir que volví a mí, de las tinieblas del miedo, de la amenaza, del terror, con la lectura de sus poemas. En esta poesía encontré la respiración cuando llegaba de la asfixia y de la muerte” (1978). Les presento a un poeta del exilio, como todos los magníficos poetas que en el mundo han sido, son y serán. Y he querido hacerles esta presentación traduciendo y ordenando su poesía: Habitación de olvidos, que es una antología de buena parte de sus libros publicados, incluidos algunos poemas inéditos, bien puede considerarse como un libro nuevo, pues existe unidad temática y un mismo voltaje entre los poemas escritos a lo largo de 45 años, desde 1962 hasta los inéditos recientes. Faria nos trasmite el dolor que su inteligencia ha sabido parir emocionadamente. Él parece querer apagar los puntos de ignición, como se desprende de un brevísimo poema inédito, titulado “Final”, que gentilmente envió para esta antología salmantina:
Pongo fin a
la vida, No sé del alcance de sus deseos, máxime después del homenaje iberoamericano, bálsamo importante para cualquier poeta sabedor que su poesía ha sido la única carta de recomendación aquí aceptada. [Alfredo Perez Alencart]
Que la forma viene a ser también y siempre contenido, es un tópico que se hace bien palpable y se verifica en la escritura radicalmente original de nuestro gran pedagogo: Simón Rodríguez. El rico mundo de ideas, aun hoy tan adelantadas, propuesto por quien fuera maestro del Libertador, se preña de matices y redobla sus propuestas de evolución -revolución- individual y social en cada línea de sus textos tan “heterodoxamente” redactados. A indagar en los distintos niveles de significación de esta “logografía” que siempre cuenta más de lo que dice, y ponerla en relación o desencuentro con otras textualidades de personajes como Bello y Sarmiento, se ha entregado con brillantez, rigor y erudición la profesora de la Escuela de Letras de la UCV, Camilla Pulgar Machado.
La exploración del mundo espiritual atraviesa los versos de la poesía de César Seco. Pero a diferencia de otros poetas nuestros, su poética no convoca a la noche sino a la luz: «Doy luz / como quien trae al mundo / carne y cielo». Sin embargo, la enfermedad lo vincula con la convulsión, el no ser, y lo lanza a imprevistos territorios donde se pierde la conciencia y se atraviesa la incertidumbre; un silencio confuso, oracular, permea su escritura. Del padecimiento surgen también la fe, la oración, la epifanía, una búsqueda ontológica; ella se vincula a la religiosidad, a la reflexión sobre el ser en el mundo. Luz y oscuridad, locura y cordura, amor y soledad se entrecruzan para entregarnos una de nuestras más hondas escrituras poéticas contemporáneas. César Seco (Coro, Falcón, 1959). Poeta y ensayista, fundador de la Casa de la Poesía «Rafael José Álvarez» y de la Bienal Literaria «Elías David Curiel». Fue miembro del grupo literario Cráter y en la actualidad es miembro de la Red de Escritores de Venezuela. Ha sido galardonado dos veces con el Premio Municipal de Literatura de la Alcaldía de Miranda del estado Falcón (1993, 2000). Ha publicado El laurel y la piedra (1991), Árbol sorprendido (1995), Oscuro ilumina (1999), Mantis (2004).
A seguir, um dos textos deste livro, intitulado “Anti Ars Poética”: Acaso el único motivo por el que hemos estado escribiendo los poemas de la manera en que aparecen es para no hacerlos como Bukowski. Es decir para no enterarnos que nuestra realidad en el mundo es tan pedestre que la trascendencia se reduce a un mirar por la ventana la rama desnuda, esa que nos indica que hay siempre ese espacio ahí. Pues no, no podemos ganarlo, sucederá, aceptarlo es imposible, saberlo es más importante que las palomas o las frenadas o el amor. Yo también tengo una perra con cáncer, está llena de tumores, cualquier día morirá, y nos invadirá una tristeza menos comprometida que la de los cadáveres de Perlongher, pero será una tristeza nuestra, parecida a la de aquella mañana cuando tu mujer había llegado de jugar a las cartas con sus amigas, y sentiste que copular con ella es más que indiferente, es un deber no querido, porque en medio del esfuerzo, intempestivamente te dice frases como, “Te fuiste a beber anoche, ¿verdad?”; o, en un tono de molestia, “Parece que alguien ha largado mal el inodoro ¿podrías mirar, después, qué es lo que pasa?”; o en otro caso, con ansiedad, “¿Ya diste dinero para el pan y la leche de los niños? Entonces te levantas, dejas la mecanicidad del ejercicio sexual a medias, y dices un basta, prefieres la autosatisfacción. Los cuerpos de los otros siempre son de los otros, no se entregan veraces, y el tuyo está condenado a vivir incompleto, vergonzoso, como el de un niño al que no se le ha enseñado a vivir. Todo para evitar que aquel cuerpo, ese que te está prohibido por todas las leyes, y que verdaderamente se desea, sucumba algún día en un acto de violación apremiante y el universo se hunda sin piedad y llegue el juicio final y necesites, inevitablemente, el suicidio. Y ahí viene el cuestionamiento. Escribir como Alejandra Pizarnik, hablar del ángel harapiento, continuar nombrando ese interminable correr, correr, correr, o ese oscuro esperar a que el innoble animal que nos habita hable de una buena vez, ¿eh, Gelman? ; a que las paredes llenas de las niñas, de los niños que fuimos, nos entreguen su torrente de inocencia, decir con Borges que nos duele una mujer en todo el cuerpo, sentir aquellas nostalgias de patios, los temores hacia el amor, todo con el fin de engañarnos e ilusionarnos que somos mejores de lo que ciertamente somos. Linda manera de evitar el asco universal. Esfuerzos estos muy hermosos, estéticos, cierto, de una violencia que nos conmueve en nuestra presunción de ser almas nacidas por desgracia con el fuego prometeico, cantar esa desgracia no es otra cosa que vanidad. Atrevimientos que en lugar de ser máscara de la cotidianidad deberían estar destinados a dibujar el retorno al estado fetal, único lugar donde el universo parecía seguro, cálido. Allí, siempre bien alimentados, el cuerpo que amamos, la madre, es nuestra casa, pero a él, a ese cuerpo grandioso, inimaginable, inmensamente tierno, solamente nos une un conducto, aquel mágico cordón umbilical, no existen los roces, la piel es definitivamente inexacta, inermes y felices flotábamos permanentemente en un líquido celestial, sin tener la más mínima idea de que un día seremos expulsados, por el mismo cuerpo que amamos, al afuera del horror de los demás. Pero siempre queremos regresar, y con ilusa pretensión, fantaseamos que la muerte es esa vagina maternal, la cueva de la recuperación, no siendo otra cosa, lamentablemente, que el vacío infinito sin nosotros. Pero, claro, seguiremos escribiendo de manera que nos mintamos. La idea es seguir creyendo –creer es el verbo preciso para todo imaginario- en la unidad de nuestro yo. Esto, es de suponer, hasta que otro tan inteligente como George Bernard Shaw, nos haga notar otra vez, que si alguien llegara a comprendernos, seguramente nos ahorcaría. [Gary Daher Canedo]
Alrededor de la fogata nos ofrece la oportunidad de apreciar el trabajo de un autor cuya preocupación por la palabra y la naturaleza de la imagen poética, desde el nacimiento de sus inquietudes literarias en París a mediados de la década del cincuenta hasta hoy, ha dado como resultado una obra multiforme e inagotable: “El poeta debe comprobar/ la fuerza de sus piernas/ antes de sentar la belleza/ en sus rodillas”, “No se trata de alzar la voz/ de gritar en medio/ de la tormenta/ No se trata de eso/ Sólo de susurrar la palabra/ precisa/ al oído cabal”. Reminiscencias del Maturín querido de Lira Sosa, influencias del París siempre efervescente, el amor pasional y el epifánico; poemas en prosa, de versos cortos, largos, libres, en fin todos rebeldes, encontraremos habitando esta antología. Ésta cuenta con un acertado análisis a la lírica del poeta monaguense realizado por Celso Medina.
Más conocido como poeta, con una vasta producción expresada en unos 30 títulos, Saúl Ibargoyen -uruguayo/mexicano muy vinculado con otras lenguas y culturas, Brasil, por ejemplo- es también cuentista y novelista. Ahora, con su reciente "Sangre en el Sur. El fascismo es uno solo", ingresa a un género que en América Latina ha alcanzado indudable expansión: el testimonio. El libro de Ibargoyen está prologado por Luis Méndez Berrueta, reconocido sociólogo mexicano, quien plantea el término fascismo como una metáfora de la violencia, más allá de las definicones clásicas, a partir de Jorge Dimitrov en los 30. "… es la dictadura del gran capital sostenida por el aparato terrorista del Estado". Asimismo, lo relaciona con ciertas tendencias político-ideológicas que se dieron en México y que nunca se han borrado del todo. Claro que para nuestro continente, la "magna patria" de Pedro Henríquez Ureña, ese concepto no debe tomarse en sentido estricto. Como ya se ha estudiado, sobre todo luego de las dictaduras en el Cono Sur de los 70, precedidas por el golpe de Estado de 1964 contra el gobierno de Goulart en Brasil, el fascismo latinoamericano presenta diversas variantes con relación al europeo. Pero Ibargoyen, en su testimonio, no pretende teorizar sobre el punto sino que simplemente se permite señalarlo como una especie de advertencia, en cuanto a no soslayar la ideología de esas dictaduras sino más bien caracterizarlas para ayudar a una discusión esclarecedora sobre el tema. Si no se conoce al enemigo, ¿que enemigo entonces vamos a enfrentar? Esta advertencia se da en momentos de agudizada confrontación continental, tanto entre fuerzas, clases sociales e intereses de carácter nacional o regional, cuanto con relación a presiones externas (léase el agresivo imperialismo de los Estados Unidos, el voraz capital transnacional, etc.). Lo que resulta quizá más relevante en este libro, desde el punto de vista literario, es que el autor apela al procedimiento de la entrevista imaginaria para exponer su relato. Entrevista realizada a un ex exiliado uruguayo en México, quien contesta las acuciantes preguntas de un rudo entrevistador no representado; pero no todas, pues otras son respondidas mentalmente, o sea, que el lector sabrá de ellas para ajustarlas a las que sí recibe el entrevistador. A efectos de distinguirlas, las contestaciones "reales" van en letra redonda y las mentales van en letra cursiva. Nada demasiado novedoso pero poco visto en este género; lo que importa es si el recurso funciona adecuadamete. Y funciona con tanta eficacia que el tono de la oralidad da impulso a una monólogo dramático fluido, intenso, metafórico, directo, sutil, a más de admitir la una rica mezcla de idiomas, de voces de la cultura urbana, de voces populares y campesinas, de voces castrenses, de voces poéticas. El caudal verbalizador se impone a veces sobre las incontables anécdotas narradas, anécdotas que a su vez se entretejen en distintos tiempos, en un ir y venir que, desde el inicio, parece anunciar el camino del exilio que el protagonista deberá recorrer hasta México, para salvar la vida. La descripción de la violencia fascista y su contenido ideológico, no sólo corresponde a Uruguay, sino que las referencias que entrega el protagonista corresponden a otras latitudes del continente: Brasil, Argentina, Chile, Centroamérica, el Caribe. Y así como el narrador-protagonista, aquí nos preguntamos hasta dónde se identifica con el autor, nunca asume el papel de héroe, el conjunto de mujeres y hombres sometidos a la "justicia" neofascista (por lo tanto, torturados, degradados, humillados, despersonalizados, inhumanizados, cosificados, asesinados) es presentado como un héroe colectivo. En ese conjunto de cientos y de miles, hay activistas políticos, guerrilleros, sindicalistas, ciudadanos comunes, campesinos, intelectuales, señoras de su casa, hasta algunos militares, niños, adolescentes, etc. Un pueblo, varios pueblos. Parte esencial del "bloque histórico" de Antonio Gramsci. Luis Méndez dice en su prólogo, que "hay que tener estómago" para leer este libro, por la descripción sin anestesia que se hace de la aplicación de la violencia en cuanto componente ideológico y en cuanto forma de exterminio. Pero asimismo sugiere que, como descripción de la historia reciente, Ibargoyen -en su libre interpretación de la misma- ubica al lector en una infrecuente dimensión de actuales realidades. Finalmente, sólo nos queda insistir que la publicación de "Sangre en el Sur", por más que esta temática ya fue abordada, incluso en el país natal del autor, se presenta como un aporte de impar relevancia, por un lado, como perturbador instrumento ideologico y de renovada información, y por otro, como pieza de excepcional calidad de escritura. [Eduardo Urrieta Valle]
Corações blues e serpentinas apresenta quinze contos que investigam as diversas cores das relações amorosas na contemporaneidade. Amores na contramão. Amores tristes. Jocosos. Profanos. Líricos. Enlouquecidos. O livro é dividido em duas partituras: “Blues”, que trata dos conflitos e dificuldades das novas conformações da família contemporânea, e “Chorinhos”, onde se percebe que o prazer é uma via de afirmação do sujeito contra a angústia e a neurose da vida urbana. Nesse entrecruzamento de amor e prazer é tecida uma nova ética, uma outra possibilidade de existência. São contos fortes e delicados ao mesmo tempo. Seu principal tema é o hoje. Seus personagens são fortes, lutando contra um exterior banal, indiferente e opressivo. [Continente Multicultural] Lima Trindade não enrola, sua frase, dosada entre curtas e longas, fisga o leitor, seja na descrição interna ou externa da paisagem ou nos diálogos limpos e diretos. [João Filho] O texto corre solto, leve e sem sobressaltos, como um carro no Eixão às 3h da manhã de um domingo qualquer. [Rodrigo Leitão] Reproduz o inconsciente de sua geração, que viveu o rock, a renovação na literatura, no cinema e no teatro, as lutas das minorias, a liberação sexual, a mudança de costumes, o embate ideológico e outros conflitos. [Ronaldo Cagiano] Um autor que já conhece o ofício, que tem uma trajetória a cumprir e o faz com eficiência. [Manoel Hygino dos Santos] Lima não abre mão da influência dos quadrinhos, da música pop e da literatura marginal (…) sabe se posicionar como autor de seu tempo, discutindo temas contemporâneos e conscientemente experimentando os limites da linguagem. [Whisner Fraga] Lima Trindade é autor de mais dois livros, o romance Supermercado da Solidão (LGE, Brasília, 2005) e o livro de contos Todos sol mais o Espírito Santo (Ateliê Editorial, São Paulo, 2005), ambos bem recebidos por crítica e público. Nascido em Brasília, reside atualmente em Salvador. É mestre em Letras pela Universidade Federal da Bahia (UFBA), tendo estudado os contos de João Silvério Trevisan, Reinaldo Arenas e David Leavitt. Edita mensalmente, desde 1999, a revista eletrônica Verbo21 (www.verbo21.com.br), divulgando e entrevistando novos e antigos autores, além de ensaios sobre a cultura em geral. Tem vários textos publicados em jornais e revistas do Brasil e exterior: Revista Cult, Revista LSD, Revista Iararana, Bestiário, jornais Correio Braziliense e A Tarde, entre outros.
[fragmentos del texto de solapa:] […] Antes que verme enclaustrado en una fábrica, como en una cárcel, antes que mendigar aquello a lo que tengo derecho, he preferido sublevarme y combatir metro a metro a mis enemigos, haciendo la guerra a los ricos, atacando sus bienes. Cierto, puedo concebir que ustedes habrían preferido que yo me sometiera a sus leyes; que, como obrero dócil y acobardado, hubiera creado riquezas a cambio de un salario irrisorio y, cuando mi cuerpo estuviese gastado y mi cerebro embrutecido, me hubiera ido a morir a una esquina de la calle. Entonces no me llamarían «bandido cínico», sino «honrado trabajador». Valiéndose de la adulación, ustedes me habrían otorgado incluso una medalla al trabajo. Los curas prometen un paraíso a sus estafados; ustedes son menos abstractos y por eso ofrecen un trozo de papel mojado. Les agradezco mucho tanta bondad y tanta gratitud, señores. Prefiero ser un cínico consciente de sus derechos que un autómata o una estatua. […] Alexandre M. Jacob ha sido, hasta la fecha, uno de los más célebres bandidos anarquistas de todos los tiempos. Sus peripecias vitales han dejado necesariamente una poderosa huella: la red de «robo científico» que tejió junto a sus compañeros ha servido de inspiración en más de una ocasión a la literatura —los casos más sonados son Arsenio Lupin y El ladrón de Georges Darien—, y su actitud ha influido en la forma de actuar de diferentes generaciones de rebeldes sociales desde entonces hasta nuestros días. Los textos que en este libro aparecen recogidos, escritos todos con posterioridad a su detención, nos dan una visión clara de la clase de hombre que era y de los motivos que impulsaban su actividad. Sus explicaciones, como sus actos, son de una claridad meridiana: nada mejor que sus propias palabras para apartar de nuestra vista la cortina de humo que convierte la actividad de un hombre consecuente en un personaje mitológico. Estos escritos —narraciones, cartas y declaraciones—, seleccionados tras el importante trabajo de recopilación de los textos de Jacob que realizó la editorial francesa L’Insomniaque, van desde la época dorada de «Los trabajadores de la noche» hasta su puesta en libertad tras una larga estancia en el presidio de las Islas del Diablo. Con la excepción de «Por qué he robado», todos ellos estaban inéditos en español. Alexandre Marius Jacob nació el 27 de septiembre de 1879 en Marsella. Junto a otros compañeros anarquistas, entre ellos su propia madre, diseñó y puso en práctica una de las redes de «robo científico» más asombrosas del siglo pasado. Detenido en 1905, fue condenado a trabajos forzados a perpetuidad en el penal de la Guyana, condena que pudo eludir en parte, y regresar a Francia en 1928 gracias a la acción de sus compañeros y de otras personalidades. Ya más relajado, vivió trabajando como vendedor ambulante de telas, pero sin apartarse de sus afinidades anarquistas. Aunque no se tienen pruebas que lo verifiquen, se cree que en 1936 estuvo intentando ayudar a sus amigos en Barcelona. Lo que aconteció en la vida de Jacob, tanto en este periodo, como el posterior de la ocupación nazi de Francia, sigue siendo un misterio. Jacob se suicidó el 28 de agosto de 1954 en Bois-Saint-Denis, donde residía. Pocos días antes de quitarse la vida, dirigió a sus amigos estas últimas palabras: «Os dejo sin desesperación, con la sonrisa en los labios y la paz en el corazón. Sois demasiado jóvenes para poder apreciar el placer que proporciona irse gozando de excelente salud, burlándose de todas las enfermedades que acechan a la vejez. Allá están todas estas asquerosas reunidas, listas para devorarme. Pero voy a defraudarlas. Yo he vivido y ya puedo morir».
Já com uma vasta obra poética, Beatriz é também autora de Encadeamentos, Primeira lua, Poema sine praevia lege (indicado ao Prêmio Jabuti de 1993), Planagem e Alquimia dos círculos e é Mestre em Literatura e Crítica Literária pela PUC-SP, autora da dissertação “A transmutação metalingüística na poética de Edgard Braga” (no prelo). Sua obra parece cada vez mais medir e pesar o corpo e a tessitura do verbo, de modo a esculpir cada poema, ora estilhaçando palavras, ora aglutinando-as, sempre atuando plurilingüisticamente, irrigando o universo dos signos. Segundo a ensaísta Daniela Braga “Beatriz Amaral transporta para a sua poesia algo da ‘floresta de símbolos’ baudelairiana, o ritmo da música de Verlaine e Mallarmé, o claro-escuro do barroco, a experiência concretista e a fusão entre a tradição ocidental e o equilíbrio cósmico-taoísta” (Porto, Portugal). O crítico francês Régis Salado aponta na obra de Beatriz “um trabalho de contaminação da linguagem verbal pela linguagem musical” no curso de um “processo de intersemiose”. O poeta e ensaísta português Luís Serguilha observa que, na poética de Beatriz, “as danças activas das partituras são consignadas sensorialmente no desvairamento do corpo como se outro corpo em forma de poema abrigasse a soldadura luminescente da orquestração para frasear a emoção e o pensamento”. E acrescenta que “as ambiências da abaladura alfabética de Beatriz particularizam a interlocução MÚSICA/POEMA, transmitindo à confabulação poética a inquestionabilidade do exercício da grandeza sonora entre a interligação das palavras…” A autora é também formada em Direito pela USP e em Música pela FASM, especializada em violão erudito. Recebeu em 2006 o Premio Internazionale di Poesia Francesco di Michelle (Caserta, Itália). O livro Luas de Júpiter teve seu projeto iniciado em 2004 e compreende poemas escritos entre 2004 e 2007.
El lector advertirá seguramente que ni las palabras, ni la experiencia, ni el sentido que aventuran este singular libro, son los propios y corrientes de la poesía colombiana. Desde el mismo título, El derviche y otros poemas (Colección Los Conjurados), lo podrá comprobar y comprobará también que sus nociones son las de una tradición distinta que, en su continuo afán y propósitos, tiene también los de modelar la más alta de las experiencias humanas: la experiencia mística. Desde que era estudiante en Sevilla, España, su autor se ha dedicado al estudio e investigación de la mística sufí, tan ajena a nuestros hábitos espirituales, a pesar de que ella está en la raíz misma de la poesía de San Juan de la Cruz. De ahí que, entre nosotros, pocos puedan hablar con tanta autoridad y saber de estos asuntos, a los cuales ha llegado no sólo por una preocupación intelectual, sino también por un anhelo de trascendencia. Por una necesidad, llamémosla religiosa, del decir poético. Que en sus poemas palabras como giróvago, derviche, morada, gracia, danza, infinito, etc., se reiteren una y otra vez –¿cómo descreer del vocabulario esencial de un autor?– deja muy en claro el carácter y la índole de su perplejidad. Poemas, además, que al acatar el relato de un instante privilegiado, inmerso de todas maneras en la trama de los hechos corrientes, hacen también suya una dificultad o paradoja: el verbo es el suceso de una vislumbre que, por su naturaleza, no se puede expresar a cabalidad. O, mejor, que sólo se puede comunicar de manera indirecta o alegórica quizá porque, como nos lo dice el verso homérico, al hombre no le está dado mirar al dios a la cara. Para ahondar en este camino, el autor se sirve de formas poéticas ya probadas por quienes, como él, han buscado comunicar una experiencia semejante: el canto llano, la composición breve. Para el poeta, la palabra y el poema han de adelgazarse hasta hacerse esenciales y, la mejor manera, por supuesto, no está en el adjetivo que se agrega, en los largos períodos compositivos, en la frondosa locuacidad sino, por el contrario, en el verso simple, certero y luminoso que tienta incluso al silencio, ya que aspira a la mayor de las plenitudes. ¿De qué otra manera podría construirse esa ebria amistad entre el instante y la eternidad, que es la materia de su poesía?: "No sabe nombrar / pero dice la verdad Además, porque, como tan bellamente lo dice: "La huella luminosa / es devorada por sus reflejos". Quien busca lo inefable, en lo inefable se pierde. Reflejo verbal, testimonio de una gracia, este libro y estos poemas, con todo, evidencian un sentimiento muy particular, pues no participan de ortodoxias, dogmas o credos, no acuden a un Dios conocido. Hablan de una religiosidad sin religión y de un sentimiento que rehace a cada momento sus propios caminos por privilegio de la poesía. Poesía, pues, leal a tiempos de incertidumbre como éstos y que, al afirmar el humano quehacer, lo hace por esto…por incierto. Y porque en ello se fundamenta toda su grandeza. [Elkin Restrepo]
Jorge Pieiro nasceu em Limoeiro do Norte (Ceará), em 1961. Publicou Ofícios de desdita (novela, 1987), Fragmentos de Panaplo (contos, 1989), O tange/dor (poemas, 1991), Galeria de murmúrios (ensaio, 1995), Neverness (poemas, 1996), Caos portátil (contos, 1999), e Os sonhos de Josafá (conto infantil, 2006). É cronista do jornal O Povo, e co-editor da revista Caos portátil – Um almanaque de contos. Bolha de osso é o que se pode chamar de uma coleção de relatos insólitos, breves histórias que cativam tanto pela natureza dos temas quanto pela densidade da própria narrativa, com seus cortes típicos de uma mesa de edição de certa tradição cinematográfica ou mesmo os cortes característicos de uma estética cubista. O próprio Jorge Pieiro salienta, a título de “quase advertência”, no pórtico do livro: “Nesses textos-contemas salve-se em espírito de soluços. Procure tornar-se cúmplice de palavras, sábio. Verá que natureza e amor se fazem com inexatidões, perplexidades, alegorias e prenúncios. Se preferir, desista. Ninguém se quer mártir em folhas de papel.”
Esta edição integral do Popol Vuh, a primeira no Brasil dessa grande cosmogonia ameríndia, talvez a maior de todas, foi baseada na primeira tradução direta ao inglês de Munro Edmonson, com consultas aos originais maias e traduções a várias línguas, e inclui o texto maia-quiché original. Os leitores brasileiros vão poder apreciar, finalmente, esta magnífica história das origens segundo os maias, traduzida pelo poeta e ensaísta Sérgio Medeiros em colaboração com o especialista em literatura meso-americana, autor de vários estudos em inglês e espanhol sobre o tema, Gordon Brotherston. Sugerimos ainda a leitura de ensaio de Sérgio Medeiros, sobre o Popol Vuh, publicado nesta edição da Agulha.
Hildebrando Perez Grande (Lima, Peru, 1941). Poeta, ensaísta e editor. Em âmbito acadêmico, tem seu nome ligado fortemente à Universidad Nacional Mayor de San Marcos, sendo diretor de sua Escola de Literatura, bem como criador das cátedras de Literaturas Orais do Peru e Literaturas pré-Hispânicas Americanas, além de fundador da Oficina de Poesia desta universidade. Dirige a revista de arte e cultura Martín, por ele criada em 2001, uma das mais importantes de seu país. Antes dela, desde os anos 60, sempre se destacou como diretor de várias publicações literárias, dentre elas Piélago, Hipócrita Lector e Puente-Nippi. Foi Prêmio Casa das Américas em 1978, com o livro Aguardiente y otros cantares. Este livro teve, a partir de então, 4 edições (uma em Cuba, duas no Peru e uma outra na França), ampliadas e revistas, sendo que a mais recente altera seu título para Aguardiente, forever (2007). O próprio autor declara, na contracapa do livro: Bien sé que escribir en un país como el nuestro es un privilegio, un desafío, no dejarse morir inútilmente. Escribir es ejercitar un poder que muchos no alcanzan por la miseria, el desamor, las injusticias sociales que impunemente se perpetran en nuestro medio. Escribo poesía para aliviar la prosa que rige mi vida; para preservar y liberar a la vez los ritos de todos mis días; para exorcizar el pequeño rencor que guardo contra mí mismo y, luego, darle la cara limpiamente al sol. Escribo para que mis amigos me quieran no sólo por la fascinación de mi silencio sino también por mis palabras, que, vaya uno a saber por qué extraño maleficio, sospechosamente mal disimulan mi soledad, mis incertidumbres, los pocos dones que poseo. Aguardiente, forever y Cantar de Hildebrando, constituyen los restos d un grandioso naufragio: algunos sueños, astillas, quebrantos y alabanzas que las olas del tiempo arrojan, quien sabe si con placer insospechado, a las playas de un corazón amigo, o al olvido. Aquí estás, pues, mis poemas: los entrego, sin piedad, para que florezcan sobre la tierra dura que nos ha tocado transformar o se los lleve el viento (si acaso nada dicen). [Hildebrando Pérez Grande] parceiros da agulha nesta seção
|
|
Livros para Agulha deverão ser
enviados aos editores, nos endereços a seguir: |
| AGULHA # 60 | ÍNDICE GERAL | BANDA HISPÂNICA | JORNAL DE POESIA |