Agulha - Revista de Cultura
 
   

revista de cultura # 67
fortaleza, são paulo - janeiro/fevereiro
de 2009

8ª bienal internacional do livro do ceará | encarte especial







 

Las revistas culturales y la integración de nuestra América

Carlos Véjar Pérez-Rubio

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Carlos Véjar Pérez-RubioCuando hablábamos hacia fines de 1991 de la necesidad de crear en México una revista cultural independiente, de intensa vocación latinoamericana, en la que se expresaran libremente el pensamiento, la memoria y la creación científica, artística y literaria de la región, estábamos convencidos del importante papel que juega la cultura en la integración de Nuestra América. Varios propósitos acompañaban a esta utopía. Partiendo de la necesidad de conocernos, como primera premisa para integrarnos, la revista en ciernes debería servir de puente entre las diversas manifestaciones culturales latinoamericanas.  Debería registrar además los cambios que estaban ocurriendo en ese terreno, como la desaparición paulatina de las fronteras disciplinarias, para elaborar una propuesta imaginativa, crítica, que facilitara nuestra inserción en un presente y un futuro que debieran brindar mejores expectativas materiales y espirituales a nuestros pueblos. En realidad, más allá de una revista, lo que se gestaba entonces era un proyecto cultural: el proyecto Archipiélago.  

Pronto quedarían definidas las bases conceptuales. El objetivo principal de este proyecto sería coadyuvar a la integración de América Latina y el Caribe activando en sus territorios, y aún más allá, en latitudes ajenas donde habitan comunidades de origen latinoamericano y caribeño, como Estados Unidos, Canadá y Europa, un movimiento cultural que reafirmara la identidad y el orgullo de ser de sus pobladores. Acorde con el devenir histórico de la región, tendería también puentes a España y Portugal, y a la idea de Iberoamérica que de ello dimana. 

Iniciado el proceso, surgió de inmediato la necesidad de profundizar en el tema. Era imprescindible investigar al menos algunas revistas latinoamericanas de tiempos pasados y adentrarnos en las que pudiéramos conseguir de nuestro tiempo, preferentemente independientes y pluriculturales. No nos detendríamos mucho en aquellas de divulgación de temas generales y noticias coyunturales, que cubrían la cultura solamente en alguna de sus secciones, aún si fueran tan importantes como las legendarias cubanas Bohemia y Carteles, o las mexicanas Siempre y Proceso. Ni en aquellas centradas en temas de política y economía (o en algún campo específico de la cultura). Sabíamos por otra parte que las revistas culturales se creaban generalmente por grupos de intelectuales que comulgaban con una misma idea y unos mismos objetivos, matices de más o de menos. Grupos en buena medida generacionales las más de las veces, que con frecuencia derivaban en capillas, sectas o argollas, posición que rechazamos tajantemente. Nosotros, por el contrario, constituiríamos un no-grupo, una red, la red cultural de Nuestra América. La sociedad que conformamos 19 amigos de diferentes disciplinas y nacionalidades a principios de 1992 habría de tener un nombre a propósito: Confluencia. En agosto de ese año publicamos en México el número 0 de la revista que habría de ser la carta de presentación del proyecto: Archipiélago. Revista Cultural de Nuestra América, edición que fue presentada en la Casa de las Américas, de La Habana; y en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore, de La Paz, Bolivia. El número 1 lo publicamos tres años después, en mayo de 1995, cuando la red la conformaban ya 407 intelectuales de todos los rincones de la patria grande. Ahora estamos en el número 62 y desconocemos la cifra precisa de amigos que componen la red de Archipiélago, que se ha venido tejiendo desde entonces en las más variadas latitudes. 

Más cerradas algunas, más abiertas e incluyentes otras; académicas o de divulgación; institucionales o independientes; comerciales o utópicas; económicamente solventes o de apurada subsistencia; cristianas (salen cuando dios quiere) o de publicación regular; artesanales o formales; suplementos culturales de diarios de circulación nacional o modestas ediciones provincianas; de gran tiraje o de alcance limitado; impresas o virtuales; en papel o en la red electrónica… Al avanzar en el análisis advertimos que, no obstante sus diferencias, todas las revistas culturales latinoamericanas habían jugado un papel en el desarrollo cultural y la integración de nuestros pueblos. Y eran incontables. Sin pretender emular a Saramago con Todos los nombres, pasamos revista a algunas de las más significativas, que habrían de alentarnos en nuestros propósitos. Muchos mitos se derrumbaron entonces ante nuestros ojos. Veamos:

▪ Revista Americana (1909-1919). Revista brasileña, cuyo principal responsable fue Artur Guimarães de Araújo Jorge. Sus propósitos, expuestos por la Redacción en su número 1, publicado en octubre de 1909 en Rio de Janeiro, Brasil, eran entre otros los siguientes: “…divulgar las diversas manifestaciones espirituales de América y seguir al mismo tiempo, paralelamente, el trazado superior de su evolución político-económica”, ser “como un trazo de unión entre las figuras representativas de la intelectualidad de esta parte del mundo”. En sus diez años de vida acogió contribuciones de grandes nombres del mundo intelectual brasileño y latinoamericano, como Rio Branco, Joaquim Tabuco, Euclides da Cunha, Oliveira Lima, Ramón Cárcano, José Ingenieros y Rubén Darío.

▪ Cuba Contemporánea (1913-1927). Revista cubana dirigida por Carlos de Velasco, quien estuvo al frente hasta su muerte en 1920, siendo sucedido como director por Mario Guiral. El primer número fijaba el derrotero: “Las páginas de Cuba Contemporánea quedan abiertas a todas las orientaciones del espíritu moderno, sin otra limitación que la impuesta por el respeto a las opiniones ajenas, a las personas y a la sociedad, sin más requisito que el exigido por las reglas del buen decir: he ahí nuestro programa”. La relación de escritores y figuras de la intelectualidad que allí estamparon su firma es voluminosa y significativa. Algunos nombres: Max Henríquez Ureña, Alfonso Hernández Catá, Jorge Mañach, Dulce María Borrero, José Antonio Fernández de Castro, José María Chacón y Calvo, Carlos Loveira, Emilio Roig de Leuchsenring, Manuel Sanguily y Juan Marinello, entre otros.

William Blake▪ Repertorio Americano (1919-1958). Revista de Costa Rica, dirigida y editada por Joaquín García Monge. Estaba inspirada en la de similar nombre, publicada por una Sociedad de Americanos en Londres el siglo anterior Repertorio Americano (1826-1827), cuyos principales animadores fueron Andrés Bello y Juan García del Río. Dicho en las propias palabras de su editor, “las revistas sirven para que en ellas la generación pensante o ilustrada de un país o de un continente diga lo que piensa y sienta acerca de las múltiples incitaciones de la vida. Para ello ha de haber libertad, tolerancia y la inevitable acción y reacción de los pareceres que en las revistas se dan cita”. En ella aparecieron artículos de Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Victoria Ocampo, Teresa de la Parra, Alfonso Reyes y José Vasconcelos, entre muchos otros. En cuanto a costarricenses, pueden citarse a Carlos Luis Fallas, Max Jiménez, Julián Marchena, Eunice Odio, Lilia Ramos y Moisés Vincenzi.

▪ México Moderno (1920-1923). Revista mexicana dirigida sucesivamente por Enrique González Martínez, Manuel Toussaint y Agustín Loera y Chávez, que contaba entre sus colaboradores a Genaro Estrada, Jaime Torres Bodet, Vicente Lombardo Toledano, Pedro Henríquez Ureña, Rafael H. Valle, Alfonso Reyes, Manuel M. Ponce, Ezequiel A. Chávez, Manuel Gómez Morín, Carlos Lazo y Daniel Cosío Villegas. Es interesante destacar la nota publicada en su edición número 8 (1° de marzo de 1921), con el título “Las más interesantes Revistas de Hispano-América”, que se enlistan a continuación:

Nosotros. Directores: Alfredo A Bianchi y Roberto E. Giusti. Publicación mensual argentina, con la más seria colaboración de los escritores de habla española.

Revista de Filosofía. Director: José Ingenieros. Publicación bimestral de cultura, ciencias y educación. Buenos Aires.

Cuba contemporánea. Director: Carlos de Velasco. Revista mensual que manifiesta el esfuerzo vigoroso de los intelectuales cubanos.

Patria. Director: Carlos Manuel Novoa. Revista mensual de literatura, artes, ciencias y actualidades. Guayaquil, Ecuador.

Nuestra América. Director: E. Stefanini. Revista mensual  de difusión cultural americana, publicada en Buenos Aires, con selecto e interesante material de escritores latino-americanos.

Orto. Director: Juan F. Sariol. Revista semanal ilustrada, de ciencias, arte y letras, editada en Manzanillo, Cuba.

Hebe. Directores: Ernesto Morales y Arturo Lagorio. Revista Mensual de Literatura y Arte. Buenos Aires.

Actualidades. Director: Francisco R. González. Revista mensual ilustrada, literaria, humorística e instructiva. San Salvador C. A.

Lecturas. Editorial Tor. Curiosa Revista-Guía del buen lector, publicada en Buenos Aires, conteniendo nutridos e interesantes informes del movimiento editorial americano y notas bibliográficas ilustradas.

La Federación. Director: Federico Alvarado F. Diario Democrático Independiente. Guatemala.

América Latina. Directores: Benjamín Barrios y Ventura García Calderón. Revista mensual parisiense, publicada en español, con notas gráficas mundiales, artículos literarios, artísticos e informativos, con las mejores firmas y conteniendo secciones de interés para todos los públicos. Bellísimas ilustraciones.

Juventud. Director: Refugio León Lira. Órgano de la Asociación de estudiantes potosinos. La única revista literaria de ese estado.

Cuasimodo. Director: Nemesio Canales. Magazine interamericano de información mundial, afirmación de ideas renovadoras y aquilatación de los valores intelectuales predominantes en España y América, publicado en Panamá.

Omega. Director: G. Jiménez Herrera. Revista de ciencias y letras. Tamboril, Provincia de Santiago, República Dominicana.

Armonía social. Revista mensual. León, Gto., México.  

▪ Amauta (1926-1930). Revista peruana, publicada en Lima por José Carlos Mariátegui, voz contestataria de los nuevos tiempos y las nuevas generaciones. En la presentación de su número 1 (septiembre de 1926), se decía: “El objetivo de esta revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos. Pero consideraremos al Perú dentro del panorama del mundo. Estudiaremos todos los grandes movimientos de renovación políticos, filosóficos, artísticos, literarios, científicos. Todo lo humano es nuestro. Esta revista vinculará a los hombres nuevos del Perú, primero con los otros pueblos de América, en seguida con los de otros pueblos del mundo”. En sus páginas publicaron, junto a los intelectuales peruanos, personajes como Romain Rolland y Marinetti, Jorge Luis Borges y Juan Antonio Mella, Miguel de Unamuno y André Breton, Lenin y Freud.

▪ revista de avance (1927-1930). Así, con minúsculas, nació esta revista cubana, órgano de la vanguardia que logró integrar a la mayoría de los intelectuales de la “segunda generación republicana”. Sus primeros editores fueron Alejo Carpentier, Martín Casanovas, Francisco Ichaso, Jorge Mañach y Juan Marinello.  Entre los colaboradores más asiduos figuraron Agustín Acosta, Emilio Ballagas, Regino E. Boti, Mariano Brull, José María Chacón y Calvo, Alfonso Hernández Catá, Fernando Ortiz, Félix Pita Rodríguez, Regino Pedroso, Raúl Roa y Enrique José Varona. También aparecieron trabajos de destacados intelectuales extranjeros. Esta publicación desempeñó un importante papel en lo concerniente a la divulgación de la música y las artes plásticas, siendo ilustradas sus páginas por destacados pintores cubanos, como Carlos Enríquez y Víctor Manuel.

▪ Contemporáneos (1928-1931). Revista mexicana, una de las más influyentes en su momento. No sólo acogió en sus páginas las plumas de la vanguardia europea, sino que también divulgó la obra de los autores hispanoamericanos que serían parte fundamental de la escena cultural del siglo XX. El grupo de jóvenes intelectuales mexicanos que se agruparon en torno a esta revista, se encargó de difundir muchas de las innovaciones del arte y la cultura en la sociedad mexicana. No existió un programa definido o un manifiesto generacional, aunque sí era evidente que todos aquellos que publicaron en ella compartían un afán por modernizar no sólo la literatura, sino una buena parte de los aspectos más significativos de la cultura. Entre los miembros destacados del grupo se contaban Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza, Carlos Pellicer, Bernardo de Montellano, Jaime Torres Bodet y Gilberto Owen.

William Blake▪ Sur (1931-1970). Revista argentina, fundada y dirigida por Victoria Ocampo y publicada en Buenos Aires, que permitió a los intelectuales rioplatenses conocer y relacionarse con la vida cultural de Europa y Estados Unidos. La revista, en la que se podía hablar de cualquier tema, tuvo entre sus colaboradores a figuras como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, José Bianco, Waldo Frank, Walter Gropius y Alfonso Reyes. Como secretarios de redacción participaron Guillermo de Torre, José Bianco, Jorge Luis Borges, Raimundo Lida, Ernesto Sábato, María Luisa Bastos y Enrique Pezón. En su primer número, Drieu La Rochelle expresa lo siguiente: “Una revista es un grupo de hombres que se juntan en su juventud y que dicen juntos lo que piensan juntos. No es bueno que se reúnan demasiado pronto, si son demasiado jóvenes no tienen todavía nada que decir. Tampoco es bueno que se reúnan demasiado tarde. Una vez que han dicho lo que tenían en común deben separarse. Sin lo cual el grupo humano se convierte en una revista en el sentido literario de la palabra, donde no se hace más que repetir lo que ya se dijo otras veces…” Julio Cortázar y Gabriel García Márquez reconocieron alguna vez la relevancia de Sur en su formación; y Gabriela Mistral sostuvo que Victoria Ocampo y su revista cambiaron la lectura en varios países del hemisferio, pese a las críticas de elitista y europeizante que se le hicieron en su momento. Se publicaron 360 volúmenes en las casi cuatro décadas que apareció publicada.

▪ Marcha (1939-1974). Revista emblemática uruguaya dirigida por Carlos Quijano, cuya posición izquierdista y su proyección extra-uruguaya la convirtió en un importante órgano de opinión de la América Latina progresista. Esto hizo que la conciencia latinoamericanista traspasara el mero cliché y se convirtiera en práctica intelectual y política. Al cumplir veinte años el semanario, su director escribió: “Alguna vez dijimos que Marcha aspiraba a ser un diálogo con sus lectores. Nos agradaría saber que así fue y así será. Que fuimos capaces de mantener ese diálogo; que seremos capaces de continuarlo.” La columna cultural de esta revista estuvo a cargo de escritores como Juan Carlos Onetti, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama, Jorge Ruffinelli, Heber Raviolo y entre sus colaboradores se contaron distinguidos intelectuales de la región, como Miguel Ángel Asturias, Arturo Ardao, Jorge Luis Borges, Carlos Martínez Moreno, Carlos Real de Azúa, Gregorio Selser, René Zavaleta, Augusto Céspedes, Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Rodolfo Walsh y el mismo Che Guevara. Después de la clausura de Marcha durante la dictadura, en 1974, Quijano padeció la cárcel y después el exilio en México, en donde murió.

▪ Cuadernos Americanos (1942-2008). Revista fundada por un grupo de intelectuales españoles exiliados en México y mexicanos, encabezados por Jesús Silva Herzog, que decidieron enfrentar los problemas que planteaba la cultura, en especial en América. Son incontables los intelectuales latinoamericanos, españoles e incluso de otras nacionalidades que han colaborado en ella a lo largo de más de seis décadas de existencia, abordando diversos tópicos. Destacan entre sus editores Jesús Silva Herzog, Manuel S. Garrido y Leopoldo Zea; y entre sus colaboradores de diversas épocas, Alfonso Reyes, Daniel Cosío Villegas, Mario de la Cueva, Ernesto Cardenal, Fernando Aínsa, Edgar Montiel, Tomás Calvo Buezas, Theotonio dos Santos, Gerard Pierre-Charles, Roberto Fernández Retamar, Miguel Rojas Mix, Pablo González Casanova, Miguel León Portilla, Jaime Labastida, Gustavo Vargas Martínez, Horacio Cerutti, Ricardo Melgar, Estela Morales, Liliana Weinberg, Adalberto Santana, Regina Crespo, Jesús Serna y Patricia Galeana. La primera época de la revista abarca del número 1 (1942) hasta el número 261 (1984); la segunda época va del número 262 (1985) hasta el número 265 (1986); y la nueva época, a cargo de Zea hasta su fallecimiento en el año 2004, comienza en el número 1 (1987). Actualmente la publicación es editada por la UNAM, a través del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe - CIALC.

▪ El Hijo Pródigo (1943-1946). Revista mexicana, comenzó a editarse cuando habían desaparecido otras vinculadas al exilio español, como Taller, Romance o España Peregrina. El americanismo edénico, inducido por el aparente hundimiento cultural europeo derivado de la guerra y por aquella lógica apocalíptica que se esgrimía con tanta contundencia como ingenuidad, sonaba en otras revistas poco acorde con las inquietudes reales de los intelectuales mexicanos. Así, para responder a este sentimiento, surgió esta revista, impulsada por Xavier Villaurrutia, Samuel Ramos, Alí Chumacero y Octavio Paz, entre otros, bajo la dirección de Octavio G. Barreda.

▪ Orígenes (1944-1954). Revista cubana, dirigida por José Lezama Lima y José Rodríguez Feo. Entre sus editores se encontraban Mariano Rodríguez y Alfredo Lozano. Desde el número 34 se separa de la publicación Rodríguez Feo, quien creó la revista Ciclón, junto con Virgilio Piñera. El consejo de colaboración estaba integrado por Eliseo Diego, Fina García Marruz, Ángel Gaztelu, Julián Orbón, Octavio Smith y Cintio Vitier. Lezama narra así su surgimiento: “Nos conocíamos Ángel Gaztelu, Guy Pérez Cisneros, Gastón Baquero, Virgilio Piñera, Justo Rodríguez Santos, y el momento era propicio para hacer revistas. Casi todos los escritores jóvenes tenían el mismo desenvolvimiento, y en sus revistas está la verdadera historia del espíritu. No me imaginaba que lo que andando el tiempo se convirtiera en lo que fue, hubiese surgido con notoria indiferencia. Era el espíritu venciendo una coraza de dificultades. (...) La raíz de Verbum, de Espuela de Plata, de Nadie Parecía, de Orígenes fue la amistad, el trato frecuente, la conversación, el paseo inteligente. Estábamos muy al lado de los pintores Lozano, Mariano, Portocarrero, y de los músicos, Ardévol, primero, Julián Orbón, después. Esta amistad estaba por encima de hacer o no hacer revistas, porque las revistas fueron desapareciendo y la amistad ha subsistido (...) Pero en la raíz del grupo de pintores, músicos, escritores, estaba implícita la tendencia a la universalidad de la cultura, a la búsqueda de nuestro paisaje...”

▪ Letras del Ecuador (1945-1954 / 1954-2008). Revista ecuatoriana, órgano oficial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana fundada por Benjamín Carrión, su primer presidente, en 1944. En 1945 este destacado intelectual lojano publicó la revista bajo la dirección de su sobrino Alejandro Carrión, en la que colaboraron notables intelectuales latinoamericanos y de otras latitudes, junto a ecuatorianos como Demetrio Aguilera Malta, Agustín Cueva, Jorge Enrique Adoum, César Dávila, Miguel Donoso Pareja, Jorge Icaza, Carlos Calderón Chico, Eliécer Cárdenas, Jorge Carrera Andrade, Abdón Ubidia, Iván Egüez y Raúl Pérez Torres, entre muchos otros. La primera época de Letras del Ecuador, que se acreditó pronto en los medios culturales de América Latina, terminó en 1954, pero en su nueva época es publicada hasta la fecha, siendo su director actual Julio Pazos Barrera.

William Blake▪ Casa de las Américas (1960-2008). Revista cubana fundada en 1960 por Haydee Santamaría como órgano de la institución homónima que la propia Haydee había fundado el año anterior y dirigía. Es una de las publicaciones periódicas de su tipo que más larga vida y mayor trascendencia ha logrado en la región, a cuya cultura ha dedicado una especial atención, así como a sus nexos con el resto del planeta. A lo largo del tiempo la han distinguido colaboradores de primera línea, tanto de América Latina y el Caribe como de otras partes del mundo. Mencionemos algunos: Julio Cortázar, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Ezequiel Martínez Estrada, Eduardo Galeano, Roque Dalton, Darcy Ribeiro, Tito Monterroso, Mayra Montero, Luisa Campuzano, Ambrosio Fornet, Alfredo Bryce Echenique, Iván Junqueira, Edmundo Desnoes, Juan Bruce-Novoa, Aimé Césaire, Pablo Armando Fernández, Sergio Pitol, Miguel Bonasso, Antonio Martorell, Alonso Aguilar Monteverde, Renato Prada Oropeza, Santiago García, Raúl Vallejo, Gonzalo Rojas, Ariel Dorfman, Poli Délano, Roberto Segre, Noamh Chomsky, Edouard Glissant, Norman Girvan... Al fallecimiento de Haydee, en 1980, la Casa de las Américas fue presidida por Mariano Rodríguez (1980-1986) y Roberto Fernández Retamar (1986 a la fecha), quien funge también como director de la revista.

▪ Plural (1971-1976 / 1977-1994). Revista mexicana, publicada por el diario Excélsior, con dos épocas bien definidas y diferenciadas. Fue fundada y dirigida por Octavio Paz en 1971, con el apoyo del periodista Julio Scherer, entonces director de Excélsior, quien, según Paz, “nos propuso la publicación de una revista literaria, en el sentido amplio de la palabra literatura: invención verbal y reflexión sobre esa invención, creación de otros mundos y crítica de este mundo”. Paz reunió en torno a la revista un consejo de redacción integrado por narradores o poetas como Salvador Elizondo, Tomás Segovia, Alejandro Rossi, Juan García Ponce, José de la Colina y Gabriel Zaid. La publicación registró en su primera época la firma de agudos críticos de política o de cultura como Daniel Cosío Villegas, Ossip Maldestam, Joseph Bodsky y Charles Fourer, y de narradores latinoamericanos como Adolfo Bioy Casares y Manuel Puig, entre otros. En 1976, luego de un conflicto de la directiva de Excélsior con el presidente de México, Luis Echeverría, que causó la salida del diario de un importante grupo de colaboradores encabezados por Scherer (varios de los cuales habrían de fundar pronto la revista Proceso), Paz y sus amigos abandonaron Plural, que ya iba en el número 58, para fundar la revista Vuelta, con similares características aunque más beligerante y selectiva ideológica y culturalmente. Poco después comienza la segunda época de Plural, publicada por el renovado Excélsior, a cuyo frente estuvieron hasta 1982 Jaime Labastida y Roberto Rodríguez Baños, quedando a partir de este año como director solamente Labastida. En esta etapa, que se extenderá 17 años, Plural será más abierta, incluyente y pluricultural, más alineada con las causas progresistas y la integración de América Latina y el Caribe, en donde llegará a ser ampliamente reconocida. Colaborarán en ella destacados intelectuales de diversas latitudes, como Jorge Boccanera, Saúl Ibargoyen, Eduardo Casar, Federico Álvarez, Juan Gelman, Rodolfo Alonso, Efraín Huerta, Telma Nava, Francisco Zendejas, Carlos Montemayor, Lazlo Moussong, Gabriel Vargas Lozano, Francesca Gargallo, Raquel Tibol, Lisandro Otero, Horacio Salas, Nils Castro, Enrique Jaramillo Levi, Hernán Lavín Cerda, Felipe Garrido, Eduardo Langagne, Federico Patán, María Elena Aura, Eduardo García Aguilar, Óscar Oliva y Juan Bañuelos, entre otros.

▪ Araucaria (1978-1989). Revista chilena, dirigida en el exilio por Volodia Teitelboim. Su redacción funcionó hasta 1984 en París, año en el cual se trasladó a Madrid. El éxodo masivo de artistas o intelectuales que provocó el golpe de estado pinochetista de septiembre de 1973, dio origen a un fenómeno extremadamente amplio y vigoroso: la cultura chilena del exilio. Nunca la proyección de este país alcanzó como entonces resonancia planetaria semejante, con la obra desarrollada en una treintena de países por cineastas, músicos, pintores, escritores, académicos y cuadros calificados en los más diversos campos de la producción cultural. Aunque se publicaron muchas revistas en ese tiempo, la de mayor significación fue sin duda Araucaria, por la amplitud de los temas tratados, así como por la calidad e interés de sus artículos, el prestigio y representatividad de quienes colaboraban en sus páginas y el atractivo de su presentación. Publicada regularmente durante sus doce años de existencia, llegó a ser un objeto cultural de referencia obligatoria entre los chilenos de la diáspora y numerosos latinoamericanos.

▪ Nossa América (1989-2008). Revista brasileña, órgano del Memorial da América Latina de São Paulo, dirigida por Milton Eric Nepomuceno. Esta institución fue creada en 1989 como un espacio para reunir las diversas manifestaciones artísticas y culturales de la región y promover con ello la identidad e integración de Nuestra América. La revista, creada con un alto nivel editorial y gráfico, se ha convertido en una de las publicaciones más importantes del continente. En su consejo editorial, presidido por Alfredo Bosi, participan distinguidos intelectuales latinoamericanos, como Antônio Callado, Augusto Roa Bastos, Ernesto Cardenal, Ernesto Sábato, Eduardo Galeano y Oscar Niemeyer, entre otros, siendo la editora ejecutiva Leonor Amarante. Y entre quienes han colaborado en sus páginas encontramos a Thiago de Mello, Antonio Candido, Nicolás Guillén, Julio Cortázar, Eduardo Carranza, Flor Garduño, Dacio Galvão, María Bonomi, Sebastião Salgado, Paulo Mendes da Rocha, Carlos Guilherme Mota, Fernando Birri, Juan Carlos Onetti, Fernando Botero, Paulo Mendes da Rocha y Regina Meyer, por sólo citar algunos nombres ampliamente reconocidos en sus respectivos campos de acción.

Copados cada vez más por el internet, las página web y los blogs, fuimos conociendo en el transcurso del tiempo otras revistas culturales latinoamericanas que llamaron nuestra atención, existentes unas y desaparecidas otras, con varias de las cuales establecimos incluso vínculos, dadas las afinidades que encontrábamos. Enlistemos algunas:

Las cubanas Revolución y cultura, dirigida en 1991 por Romualdo Santos; La Gaceta de la UNEAC, dirigida por Norberto Codina hasta la fecha; Temas, dirigida cuando la conocimos por Rafael Carralero y, actualmente, por Rafael Hernández; Contracorriente, dirigida por Enrique Ubieta; y Oralidad, órgano de la oficina cultural de la UNESCO para América Latina y el Caribe con sede en La Habana, cuyo editor es Víctor Marín. Las argentinas Francachela, fundada en Chile por Carlos Aránguiz y publicada posteriormente en Buenos Aires bajo la dirección de José Kameniecki y, actualmente, Norma Pérez Martín; Nómada, dirigida por Jorge Boccanera; y las míticas Martín Fierro (1904-1919), Claridad (1927-1941), que dirigió Antonio Zamora, y Crisis, una vitrina de lo mejor de la literatura, el arte y la cultura popular de América Latina, fundada en 1974 en Buenos Aires por Eduardo Galeano, exiliado temporalmente en la ciudad porteña. La guatemalteca Revista de Guatemala (1945-1948 / 1951-1953), dirigida por Luis Cardoza y Aragón, exiliado posteriormente en México. Las costarricenses Semanario Universidad, que dirige Laura Martínez Quezada; Tópicos del humanismo, cuyo editor es Gerardo César Hurtado; e Imago, en cuya edición colaboraba Laura Fuentes Belgrave. Las bolivianas Signo. Cuadernos de Cultura Boliviana, dirigida por Carlos Coello; y Cultural, Revista de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, dirigida por Alberto K. Bailey. Las brasileñas Eco 21, dirigida por René Capriles; Cult. Revista Brasileira de Cultura; Letras e Artes, órgano de la Academia de Artes y Letras do Nordeste, dirigida por su presidente, Alexandre Santos; y Agulha, esta última virtual, dirigida por Floriano Martins y Claudio Willer desde Fortaleza y São Paulo, respectivamente. Las colombianas Desarrollo Indoamericano, dirigida por José Consuegra Higgins; Número, animada por intelectuales como Juan Gustavo Cobo Borda y William Ospina; y las virtuales Rampa, dirigida por Rubén López Rodrigué; y Arquitrave, dirigida por Harold Alvarado Tenorio. La dominicana Caudal, dirigida por Carlos Cabrera. La ecuatoriana Anaconda, dirigida y editada por Macshori Ruales. Las puertorriqueñas Exégesis, dirigida por Marcos Reyes Dávila; El Cuervo, dirigida por Alberto Martínez-Márquez y Judith Diez Herencia; y Hóminis. Las venezolanas Ateneo de los Teques, dirigida por Emilcen Rivera; Humania del Sur, de la Universidad de los Andes; y El cuervo, esta última virtual, dirigida por María Antonieta Flores. La uruguaya Brecha, dirigida por Guillermo Waksman, en donde colabora Ana Inés Larre. Las chilenas Rocinante, de Faride Zerán, considerada en su momento como “la mejor revista cultural” por el Círculo de Críticos de Arte de Chile, lamentablemente desaparecida en 2005; y Punto Final, fundada en 1965 y dirigida por Manuel Cabieses hasta la fecha (fue suspendida entre 1973 y 1989, durante la dictadura, cuando su director vivió en el exilio y la clandestinidad).

William BlakeEn cuanto a las revistas mexicanas, mencionemos Amerística, dirigida por el colombiano Gustavo Vargas Martínez, lamentablemente fallecido hace tres años; la Casa Grande, dirigida por el también colombiano Mario Rey; El entrevero, dirigida por el uruguayo Edgar Paz (todos ellos residentes en México); Revista de la Universidad, dirigida por Ignacio Solares y publicada por la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM; Latinoamérica, dirigida por Adalberto Santana y publicada por el CIALC-UNAM; Casa del tiempo, dirigida por Daniel Toledo Belrán, y Topodrilo, cuyo editor actual es Antulio Sánchez, ambas de la UAM; La palabra y el hombre, de la Universidad Veracruzana, fundada por Sergio Galindo y dirigida actualmente por Mario Muñoz; Contrapunto, publicada por la Editora de Gobierno de Veracruz, cuyo editor es Félix Báez Jorge; Dialéctica, de la BUAP, dirigida por Gabriel Vargas Lozano; Blanco Móvil, dirigida por Eduardo Mosches; Alforja, dirigida por José Ángel Leyva; Memoria, dirigida por Héctor Díaz Polanco; Nexos, dirigida en sucesivos periodos por Héctor Aguilar Camín, Rafael Pérez Gay y José Woldenberg; y Letras libres, fundada y dirigida por Enrique Krauze.

Mención aparte merecen finalmente las revistas realizadas por migrantes latinoamericanos en diversas latitudes, cuyo valor es encomiable. Algunos ejemplos son los siguientes: Arenas Blancas, de la Universidad de Nuevo México en Las Cruces, empeñada en promover la cultura chicana y acercar a las comunidades latinas de Estados Unidos a sus lugares de origen; Vericuetos, dirigida por el colombiano Efer Arocha, en la que participan numerosos latinoamericanos residentes en París, edición bilingüe cuyo logotipo fue diseñado por el artista plástico mexicano Jesús González Tonantzin; La porte des poetes, edición también bilingüe de los latinoamericanos residentes en París, cuyo director fundador es el escritor chileno Luis del Río-Donoso; Espaces Latinos, publicada en francés por los latinoamericanos residentes en la ciudad francesa de Lyon y dirigida por Januario Espinosa; Guaraguau, revista independiente fundada en 1996 en la Universidad Autónoma de Barcelona, dirigida por Mario Campaña, que trata sobre la cultura latinoamericana en el sentido más amplio; y Mapalé, revista de Artes y Letras de la comunidad latinoamericana residente en Canadá, dirigida en Ottawa por Silvia Alfaro.

No cabe duda, a todas ellas mucho les debe la cultura latinoamericana y caribeña y la consecuente integración de nuestros pueblos. En Archipiélago sabemos reconocerlo. Y valorarlo.

CARLOS VÉJAR PÉREZ-RUBIO (México, 1943). Dirige a revista Archipiélago, através da qual vem promovendo um forte diálogo de integração continental. Doutor em Estudos Latino-americanos, editor e narrador. Contato: 56357924@prodigy.net.mx.
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Texto apresentado na mesa "Revistas de cultura e integralção da América Latina"
Sala Milton Dias - 15 de novembro de 2008
Mediação: Lira Neto (Brasil)

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