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EL ANARQUISTA DE LAS BENGALAS

Santiago Montobbio

El anarquista de las bengalas (Biblioteca Íntima, March Editor, Barcelona, 2005) se publicó en Barcelona en otoño del 2005, y fue finalista del Premio Quijote 2006, que concede la Asociación Colegial de Escritores de España al mejor libro publicado en el año mediante votación de sus socios. Sus poemas fueron escritos en 1987, y resultan contemporáneos, así, de mi primer libro y otras publicaciones, con los que guardan una íntima coherencia, a la vez que están representados en él modos de hacer que en las anteriores entregas no estaban presentes.

Así, los poemas de su primera sección, “Desde mi ventana oscura”, podrían hermanarse con los de la primera sección de Hospital de Inocentes (Madrid, 1989) y con los de Tierras (Francia, 1996); estos poemas son o deben ser la expresión de un alma, y algunos de ellos deberían haber conseguido ser espíritu trascendido, nada más conciencia.

En los poemas de la segunda sección, “El teólogo disidente”, nos encontramos con la poesía de las representaciones, en la que también hay verdad y belleza, y que está presente igualmente en la sección cuarta, “El anarquista de las bengalas”, aunque sus poemas no tienen exactamente el mismo cariz: en los de la segunda hay una depurada representación sorprendente, y en los de la cuarta encontramos que estas representaciones, o fantasías simbólicas, están teñidas de mayor intimidad y tristeza.

La sección tercera, “Limbo”, está formada por textos en prosa y algún aforismo, que publicó Miguel Delibes en el periódico El Norte de Castilla, y de algún modo se mezclan en ellos componentes de otros tonos y dan con resultados sólo propios de ellos.

También la última sección, “Con bastante octubre”, aporta una respiración nueva: hay algun poema narrativo, de modulación moral, como los de la última sección de Hospital de Inocentes, “Dramatis Personae”, con la que está emparentada, en general, por la andadura meditativa que hay en tantos de sus poemas. Pero que se completa en ellos también con un intenso lirismo, que aunque estaba presente asimismo en mis otros libros resulta más dominante ahora. Hay en estos poemas una tristeza esencial, que quiero pensar que nos salva y nos restituye. Hay en todos ellos, también, una palpitación verdadera, y sería bueno que en las diversas formas en que ésta se encarna llegara como tal a los adentros del lector, un poco en cumplimiento del aforismo de Bergamín: “El arte es arte de temblar, de estremecerse de nuevo”.

Así, tras leer mis poemas, Carmen Martín Gaite escribió: “me han conmovido extrañamente. Porque salen de un pozo muy oscuro y verdadero”. Estos distintos tipos de poemas se entrelazan íntimamente: unos complementan, explican y hacen posibles a los otros. Con El anarquista de las bengalas, el lector puede tener ahora un conocimiento más  completo de mi poesía, y apreciar mejor en qué consiste ésta, tanto en sus diversos modos como en su conjunto, y en ello reside la importancia capital que para ella ha tenido la publicación de este libro.

 

 

EL ANARQUISTA DE LAS BENGALAS

3 poemas

 

 

El anarquista de las bengalas

 

Yo soy el anarquista de las bengalas,

el anarquista único, el que permanece y pasa:

he tenido nombres en los que dormían las frutas

de los corazones raros. A todas horas trabajo,

y en especial cuando la gente afirma

que no hago nada. Sé lavarme el alma

sobre papel y nada, colocar bombas de relojería

en las ciudades que siento en las espaldas,

buscarle y con olvido las cosquillas a un amor

que prefiguro con distancia y a través de todo eso

seguir estando en todas partes habiéndome

marchado.

Porque yo soy

el anarquista de las bengalas. Cada vez

que enciendo una tu corazón

y mi corazón se apagan.

 

Para una teología del insomnio

 

Minuciosamente sueño a Dios durante el día

para por la noche poder creer que me perdona.

 

Desde la culpa de no ser feliz, de no haberlo sido,

desencuaderno mis ojos huecos y de sobras sé

que no dormir es un rastro del infierno.

 

Leyenda

 

No porque tanto el Registro Civil como las calles

preferidas por las ancianas floristas lo desconozcan

en todo tiempo y mundo la mujer

que me trajo al mundo por un solo

instante va a dejar

de llover sobre Dios

con la exacta forma

del amor y del pájaro.

Santiago Montobbio. Barcelona, 1966. Licenciado en Derecho y en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Profesor de ESADE (Universidad Ramon Llull) y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Publicó por primera vez como poeta en la Revista de Occidente en mayo de 1988. Su libro Hospital de Inocentes (Madrid, 1989) mereció el reconocimiento espontáneo de ilustres autores: Juan Carlos Onetti, Ernesto Sabato, Miguel Delibes, Camilo José Cela, Carmen Martín Gaite, José Ángel Valente. Ha publicado también Ética confirmada (Madrid, 1990), Tierras (Francia, 1996), Los versos del fantasma (México, 2003) y El anarquista de las bengalas (Barcelona, 2005), finalista del Premio Quijote 2006, que concede la Asociación Colegial de Escritores de España al mejor libro publicado en el año mediante votación de sus socios. Está en curso de publicación el libro Absurdos principios verdaderos, de próxima aparición. Ha colaborado en las primeras revistas de España y América, como El Extramundi y los Papeles de Iria Flavia, La Gaceta del Fondo de Cultura Económica o Casa de las Américas, y ha sido traducido al inglés, francés, italiano, alemán, rumano, danés y portugués. Se han editado versiones de sus poemas en París (La voix du regard, passage d’encres), Bruselas (Le journal des poètes),Roma (Pagine), Londres (International Pen, The review), Dublín (Carte allineate), Porto (O Primeiro de Janeiro), Nueva York (Terra incognita). Se ha publicado una antología de su poesía en Francia (Le théologien dissident, Éditions Atelier La Feugraie, Paris, 2008).

 

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